Curva isofónica

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Las curvas isofónicas son curvas de igual sonoridad.

Estas curvas calculan la relación existente entre la frecuencia y la intensidad (en decibelios) de dos sonidos para que éstos sean percibidos como igual de fuertes por el oído, con lo que todos los puntos sobre una misma curva isofónica tienen la misma sonoridad.

Así, si 0 fon corresponden a una sonoridad con una intensidad de 0 dB con una frecuencia de 1 kHz, también una sonoridad de 0 fon podría corresponder a una sonoridad con una intensidad de 60 dB con una frecuencia de 70 Hz.

Las primeras curvas de igual sonoridad fueron establecidas por Fletcher y Munson en 1930.

Curvas isofónicas de Fletcher-Munson

En estas curvas isofónicas se observa como, a medida que aumenta la intensidad sonora, las curvas se hacen, cada vez, más planas. Esto se traduce en que la dependencia de la frecuencia es menor a medida que aumenta el nivel de presión sonora, lo que significa que si disminuye la intensidad sonora los últimos sonidos perceptibles en desaparecer serían los agudos (altas frecuencias).

Las curvas de Fletcher y Munson fueron recalculadas, más tarde, por Robinson y Dadson.

Las curvas Fletcher y Munson y las curvas de Robinson y Dadson sólo son válidas para un campo sonoro directo, dado que no tienen en cuenta que no percibimos por igual los sonidos si provienen de diferentes direcciones (campo sonoro difuso). Las curvas isofonicas también son curvas que relaciona como escucha el oído lo bien y lo mal en función de la presión y de la frecuencia

Otras curvas de ponderación muy difundidas son:

  • la curva A (curva de nivel de sonoridad de 40 fon, medidas en decibelios A - dB_{A} \,\!).
  • La curva B (curva de nivel de sonoridad de 70 fon, medidas en decibelios B - dB_{B} \,\!).
  • La curva C (curva de nivel de sonoridad de 100 fon, medidas en decibelios C - dB_{C} \,\!).