Cultura chinchorro

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Cultura chinchorro
Chinchorro culture map.svg

Localización geográfica aproximada
Datos
Cronología entre el 7020 y el 1500 a. C.
Localización ChileBandera de Chile Chile
PerúFlag of Peru.svg Perú

Cultura chinchorro es el nombre dado a un grupo de pescadores que habitaron la costa del desierto de Atacama entre el 7020 y el 1500 a. C., desde Ilo (Perú) por el norte hasta Antofagasta (Chile) por el sur,[1]​ y que establecieron su núcleo en la actual ciudad de Arica y en los valles de Azapa, Camarones y Lluta.[2][3]

Este grupo destaca entre otros cazadores recolectores tempranos por sus ritos funerarios: c. 5050 a. C.[4]​ fueron los primeros a nivel mundial en momificar artificialmente a sus muertos.[3][5]

Las momias de la cultura Chinchorro, así como los asentamientos Faldeo Norte del Morro de Arica, Colón 10 (ambos en Arica) y la desembocadura de Camarones, unos 100 km al sur, fueron declaradas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad el 27 de julio de 2021,[6]​ tras cerca de 23 años de postulación en la lista indicativa del país ante dicha institución.[3][7]

Etimología[editar]

La cultura Chinchorro se llama así debido a la playa Chinchorro, donde se descubrieron las primeras momias.[8]

Antecedentes[editar]

Hay diversas teorías que intentan explicar el origen de la cultura chinchorro. Una de ellas señala que se habría originado a partir de desplazamientos a lo largo de la costa de norte a sur; en tanto, otras manifiestan que habría surgido debido a movimientos nómadas desde el Amazonas o la cordillera de los Andes.[3]​ La población se asentó en la desembocadura de los valles de Azapa, Camarones y Lluta, entre otros, donde han sido encontradas momias que anteceden en dos mil años a las momias egipcias.[3][9]

Descripción[editar]

Los Chinchorro eran pescadores expertos. Desarrollaron variadas herramientas para pescar, como anzuelos hechos de conchas y cactus, y pesos de piedra para redes. Se convirtieron en hábiles tejedores de canastas y esterillas.[10]

Aunque la mayor parte de los sitios Chinchorro están en la costa, también hay otros tierra adentro y cercanos a las montañas. Su estilo de vida se sustentaba principalmente gracias al pescado, los mariscos y algunos mamíferos marinos. Se han excavado grandes concheros en la costa. El análisis del pelo y los huesos humanos de las momias indica que alrededor del 90% de su dieta consistía en comida marina, y el 10% restante eran animales terrestres y plantas.[11]

El sitio tipo Chinchorro está en Arica, Chile. Fue descubierto por el arqueólogo alemán Max Uhle a comienzos del siglo XX.[1]

Varios sitios arqueológicos tempranos se han descubierto en esta costa. En Perú se han estudiado las quebradas Tacahuay y Jaguay. Más al sur, está la Quebrada Los Burros. Estos sitios datan del Pleistoceno tardío y el Holoceno temprano (11 000 - 9000 a. C.). Tierra adentro, se encuentran también los sitios de Achas y Las Conchas, en Chile.[12]

Quebrada Jaguay es el sitio más al norte de todos estos y también el más antiguo (11 000 a. C.). Algunos investigadores señalan que la cultura Chinchorro se desarrolló a partir de estos asentamientos tempranos, aunque los detalles aún están siendo investigados. El sitio de Acha es donde se encontró la momia Chinchorro más antigua. [12]

Momias chinchorro[editar]

Asentamiento y momificación artificial de la cultura Chinchorro en la región de Arica y Parinacota
UNESCO logo.svg Welterbe.svg
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
ChinchorroMummiesSanMiguelDeAzapa.jpg
Localización
País ChileBandera de Chile Chile
Datos generales
Tipo Cultural
Criterios (iii), (v)
Identificación 1634
Región América Latina y el Caribe
Inscripción 2021 (? sesión)
Extensión 364,05 ha
Extensiones 672,31 ha

Las momias chinchorro datan desde el 7000 a. C. Son mucho más antiguas que las de los egipcios. Su cultura duró varios miles de años, evolucionando y adaptándose durante este período. Se estima que el final de la cultura Chinchorro fue hace 3,500 años.[8]

Muchas culturas en el mundo se enfocaban en preservar los cuerpos de personas importantes, sin embargo, las momias de los Chinchorro parecen ser independientes de la edad o del estatus social del fallecido. Las altas concentraciones de arsénico en el Valle de Camarones generaron una alta mortalidad infantil y abortos espontáneos, lo que habría causado el desarrollo de la momificación como procesamiento emocional y social. Las técnicas de momificación variaron en el tiempo: en particular, cambió el color de las momias, desde un negro brillante al rojo.

Cronología[editar]

El 29% de las momias Chinchorro conocidas fueron momificadas naturalmente, La más antigua, el hombre de Acha, es del 7020 a. C. [13]

Las momias artificiales de los Chinchorro aparecieron por primera vez cerca del 5000 a. C., y su auge fue alrededor del 3000 a. C. Generalmente, las momias Chinchorro se elaboraban removiendo los órganos internos y reemplazándolos por fibras vegetales o pelo de animales. En algunos casos, un embalsamador removía la piel y el tejido muscular del cadáver y los reemplazaba con arcilla. La datación por radiocarbono revela que la momia Chinchorro modificada antropogénicamente más antigua es la de un niño de un sitio en el Valle de Camarones, del 5050 a. C. Se hicieron más momias hasta el 1800 a. C.

Investigación[editar]

Desde 1914, cuando Max Uhle comenzó su trabajo en Arica, se han encontrado aproximadamente 282 momias.[14]​ En el sitio Morro-I, en la base del Morro de Arica, se encontraron 96 cuerpos en la arena. Eran 54 adultos: 27 mujeres, 20 hombres y 7 de sexo indeterminado; y 42 niños: 7 mujeres, 12 hombres, 23 indeterminados.[15]​ Esta muestra sugiere que los Chinchorro no privilegiaban momificar un sexo sobre otro.

Las momias podrían haber servido como un medio para ayudar al alma a sobrevivir, y de prevenir que los muertos asustaran a los vivos.[16]​ Otra teoría más aceptada es que había algún tipo de culto a los ancestros[17]​, ya que hay evidencia de que los grupos viajaban con las momias y que las situaban en posiciones de honor durante rituales importantes.[18]​ Asimismo, los cuerpos se decoraban y pintaban, y se piensa que se reforzaban para ser acarreados y luego exhibidos[19]​. Sin embargo, al ser una cultura precerámica y nómade, es difícil determinar a través de los registros arqueológicos las razones por las que los Chinchorro momificaban a sus muertos.

El doctor Bernardo Arriaza es un antropólogo chileno que contribuyó enormemente al conocimiento actual de los Chinchorro. En 1984, publicó un estudio en la revista Chungara, su primer trabajo en la cultura Chinchorro. Más tarde, en 1994, publicó una clasificación de las momias Chinchorro, cuya tipología al día de hoy se utiliza ampliamente por la comunidad científica y general.[20]​ En 1995, escribió un artículo para la revista National Geographic sobre las momias Chinchorro[21]​, que luego se tradujo a varios idiomas para promover el conocimiento de estas momias a nivel internacional.

Los restos arqueológicos son custodiados y estudiados por la Universidad de Tarapacá. Asimismo, esta misma entidad sostiene el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa, donde se puede observar una muestra de la evolución del poblamiento de la región donde se desarrolló la cultura Arica. Otras importantes colecciones de la cultura Chinchorro forman parte del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, colección que fue puesta en valor con la exposición temporal «Chinchorro, trascender a la muerte».[22]

Pese a que se ignora el número exacto de momias, hay unas 180 repartidas entre el Museo de Azapa y el Sitio de Colón 10; un número menor se halla en los museos de historia natural de Santiago y de Valparaíso.[23]

Preparación de las momias[editar]

Aunque la manera en que los Chinchorro momificaban a sus muertos cambió a través de los años, varias características se mantuvieron constantes a lo largo de su historia. En las momias excavadas, los arqueólogos descubrieron que la piel y todos los tejidos blandos y órganos, incluyendo el cerebro, eran removidos. Luego de que se removían los tejidos blandos, se insertaban palos para reforzar los huesos y se rellenaba la piel con materia vegetal antes de reensamblar el cadáver. La momia recibía una máscara de arcilla, incluso si ya estaba completamente cubierta en arcilla seca. En este proceso, el cuerpo se envolvía en cañas que se secaban previamente por 30 a 40 días.

Técnicas[editar]

Representación de una momificación chinchorro en el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa.

Uhle separó los tipos de momificación que vio en tres categorías: tratamiento simple, tratamiento complejo y momias bañadas en barro. Él creía que estos tipos ocurrieron cronológicamente, con la momificación complejizándose a medida que el tiempo pasaba.[14]​ Desde entonces, arqueólogos han expandido esta explicación y han consensuado los siguientes tipos de momia; natural, negra, roja, bañada en barro y vendada.[14][24]​ De acuerdo a arqueólogos andinos, la momificación también se puede describir como momias preparadas externamente, momias preparadas internamente y momias reconstruidas (que serían las Chinchorro).[17]​ Interesantemente, los tipos de momias se solapan unos con otros, y momias de diferentes tipos se han encontrado en las mismas tumbas.[19]

Momificación natural[editar]

En el norte de Chile, las condiciones ambientales favorecen la momificación natural. El suelo es rico en nitratos que, cuando se combinan con otros factores como la aridez del desierto de Atacama, preservan la materia orgánica. Las sales detienen el crecimiento bacteriano, y las condiciones áridas y calientes facilitan la desecación. Los tejidos blandos, como resultado, se secan antes de pudrirse, y queda una momia natural.[17]​Estas momias naturales eran enterradas envueltas en cañas y con utensilios en las tumbas.[14]

Momias negras[editar]

Momia de un infante, tipo negra

Estas momias se desarrollaron del 5050[4]​ al 3000 a. C.[3]​, e implicaban descuartizar el cuerpo del fallecido, tratarlo y luego reensamblarlo. Se removía la cabeza, los brazos y las piernas, y muchas veces también la piel. El cuerpo se secaba con calor, y los músculos y tejidos se removían completamente con herramientas de piedra. Existe evidencia de que los huesos se secaban con cenizas calientes o carbón. Luego se reensamblaba, y, posterior a eso, el cuerpo se cubría con una pasta blanca de ceniza, llenando los espacios con pasto, ceniza, tierra y pelo animal, entre otros. También se utilizaba esta pasta para llenar los rasgos faciales naturales de la persona. La piel (incluyendo la piel de la cara, en conjunto con una peluca de pelo humano negro y corto) se reaplicaba al cuerpo, a veces en piezas pequeñas, a veces en una pieza casi completa. En ocasiones se usaba también piel de lobo marino. Luego, la capa de piel (o, en el caso de los niños, que muchas veces carecían de ésta) se pintaba con óxido de manganeso, lo que les daba su color característico.[14]

Momias rojas[editar]

Momia de infante, tipo roja

Estas momias se desarrollaron del 2500 al 2000 a. C.[3]​ En vez de descuartizar el cuerpo, se hacían incisiones en el estómago, hombro, ingle y tobillos para poder extraer los órganos y la musculatura. Se cortaba la cabeza para remover el cerebro, después de lo cual la piel se volvía a pegar y se cubría con una máscara de arcilla. Inmediatamente, se secaban las cavidades y se procedía a introducirles maderos longitudinales para reforzar el cuerpo. Las cavidades eran rellenadas con tierra, plumas y arcilla para darles una dimensión más normal, y se cosían las incisiones con hilo de caña. La cabeza se reubicaba en el cuerpo, adornada con una peluca larga (de hasta 60 cm) y negra que era sujetada por un casquete de óxido de manganeso. Finalmente, pintaban todo el cuerpo, a excepción de la cara y la peluca, con óxido férrico, quedando con un llamativo cuerpo rojo.[14]

Momias bañadas en barro[editar]

El estilo final de la momificación Chinchorro era el baño de barro (3000 a 1300 a. C.). Ecológicamente hablando, durante el tiempo de la cultura Chinchorro la región era relativamente estable. Se ha sugerido que la increíble preservación de estas momias fue influenciada por la creación pedogénica de arcillas y yeso, que actúan como agentes cimentadores, y, particularmente el yeso, como desecante natural. La arcilla moldeable le permitió a los embalsamadores moldear y crear las apariencias coloridas de las momias, con el beneficio añadido de que el olor fuerte del cadáver secándose era cubierto.[24]​ Ya no se removían los órganos de los muertos. En vez de eso, se cubría el cuerpo con una gruesa capa de barro, arena y un ligante como huevo o cola de pescado. Una vez completas, las momias se cimentaban en sus tumbas. El cambio en el estilo de momificación puede haber tenido que ver con la exposición de los Chinchorro a otras culturas, o con la asociación de enfermedades y cuerpos en descomposición.

Momias vendadas[editar]

Este tipo de momificación (2620 - 2000 a. C.; pero sin datación por radiocarbono) solo se ha encontrado en tres niños. La técnica es una mezcla entre las momias negras y rojas: el cuerpo se descuartizaba y se reforzaba como en las momias negras, pero la cabeza se trataba del mismo modo que en las momias rojas. Se usaba piel humana y animal para envolver el cuerpo en vez de arcilla. Los cuerpos se pintaban de rojo mientras que las cabezas eran pintadas con manganeso negro.[14]

Deterioro[editar]

Cerca de 120 momias chinchorro están en la colección de la Universidad de Tarapacá, en el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa (Chile).[4]​ En el último tiempo, han estado degradándose, convirtiéndose en cieno negro.[4][9]​ Expertos como Ralph Mitchell, profesor de la Universidad de Harvard, han utilizado sus conocimientos para determinar las causas de este deterioro: se hizo evidente para Mitchell que la degradación era microbiana,[25]​ debido al aumento en el nivel de humedad —que podría estar relacionado con el cambio climático— de la zona en que se encuentran.[26]

Se concluyó que el rango de humedad ideal es de entre 40 y 60 % (niveles superiores de humedad conducirían a la degradación y niveles inferiores crearían ácidos perjudiciales). El análisis ha ayudado al personal del museo a ajustar la humedad para preservar las momias.[25]

Tatuajes[editar]

Los restos de un hombre con una línea punteada tatuada sobre su labio superior datan del 1880 (± 100) a. C. Se piensa que estos restos representan la evidencia directa más antigua de tatuajes en América, y la cuarta más antigua en el mundo. [27]

Desarrollo tardío[editar]

La fase Azapa del desarrollo cultural local (2000 a. C. - 500 d.C.) fue un período transicional entre el fin de la fase Chinchorro y el comienzo de la fase Alto Ramírez. Este desarrollo tuvo lugar en el Valle de Azapa, cerca de la costa. Cerca del 2000 a. C., la gente del Valle de Azapa experimentó algunos cambios culturales traídos por inmigrantes del Altiplano. Estas influencias llevaron a la adopción de la agricultura (c. 1000 a. C.), así como a la introducción de la cerámica. Estos grupos tardíos ya no momificaban a sus muertos.[28]

La influencia de las culturas andinas tempranas en el norte de Chile se ha estudiado ampliamente. Particularmente, la influencia de la cultura Wankarani y la cultura Pucará del Lago Titicaca pueden ser relevantes aquí. Durante una fase transicional, los Chinchorro coexistieron un una tradición andina emergente en la costa.[29]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Arriaza, Bernardo, y Vicki Cassman (11 de enero de 2006). «La cultura Chinchorro» (HTM). www.uta.cl. Archivado desde el original el 18 de agosto de 2018. Consultado el 10 de mayo de 2015. 
  2. Arriaza T., B. (2003). «La Cultura Chinchorro». Cultura Chinchorro: Las Momias más antiguas del Mundo. Editorial Universitaria. 
  3. a b c d e f g EFE (23 de octubre de 2016). «Momias chilenas más antiguas del mundo buscan ser Patrimonio de la Humanidad» (HTML). www.emol.com. Consultado el 23 de octubre de 2016. 
  4. a b c d Karoff, Paul (9 de marzo de 2015). «Case of the rotting mummies». Harvard Gazette (en inglés) (Universidad de Harvard). Consultado el 23 de octubre de 2016. 
  5. Bittman, B., y J. Munizaga (1976). «The erliest artificial mummification in the world? A study of the Chinchorro Complex in northern Chile». Folk. 
  6. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) (27 de julio de 2021). «El Comité del Patrimonio Mundial inscribe sitios culturales de África, América Latina, Asia, Europa y la región árabe en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO». whc.unesco.org (en inglés). Consultado el 27 de julio de 2021. 
  7. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) (12 de abril de 2011). «Tentative Lists - Chile». whc.unesco.org (en inglés). Consultado el 10 de mayo de 2015. 
  8. a b Arriaza, Bernardo (marzo de 1995). «Chile's Chinchorro Mummies». ngm.nationalgeographic.com (en inglés). Archivado desde el original el 25 de julio de 2016. Consultado el 10 de mayo de 2015. 
  9. a b «Las momias de Chinchorro, de 7.000 años de antigüedad, deshechas por el cambio climático». www.20minutos.es. 10 de marzo de 2015. Consultado el 23 de octubre de 2016. 
  10. «Making the Dead Beautiful: Mummies as Art - Archaeology Magazine Archive». archive.archaeology.org. Consultado el 22 de agosto de 2022. 
  11. «The History and Definition of Chinchorro Culture». ThoughtCo (en inglés). Consultado el 22 de agosto de 2022. 
  12. a b Arriaza, Bernardo T.; Standen, Vivien G.; Cassman, Vicki; Santoro, Calogero M. (2008). Silverman, Helaine, ed. Chinchorro Culture: Pioneers of the Coast of the Atacama Desert (en inglés). Springer. pp. 45-58. ISBN 978-0-387-74907-5. doi:10.1007/978-0-387-74907-5_3. Consultado el 22 de agosto de 2022. 
  13. Aufderheide, Arthur C. (2003). The Scientific Study of Mummies (en inglés). Cambridge University Press. ISBN 978-0-521-81826-1. Consultado el 22 de agosto de 2022. 
  14. a b c d e f g T., Arriaza, Bernardo (1995). Beyond death : the Chinchorro mummies of ancient Chile. Smithsonian Institution Press. ISBN 1-56098-512-7. OCLC 31609801. Consultado el 22 de agosto de 2022. 
  15. D., Dillehay, Tom (2011). Tombs for the living : Andean mortuary practices : a symposium at Dumbarton Oaks 12th and 13th October 1991. Dumbarton Oaks Research Library and Collection. ISBN 978-0-88402-374-6. OCLC 767959928. Consultado el 22 de agosto de 2022. 
  16. «The Chinchorro Mummies; Interview with Bernardo Arriaza». 
  17. a b c Guillén, S.E. (2005). "Mummies, Cults and Ancestors: The Chinchorro Mummies of the South Central Andes." Interacting with the Dead: Perspectives on Mortuary Archaelogy for the New Millennium. Gainesville: University of Florida. 
  18. Earle, Timothy; Moseley, Michael E. (1993-09). «The Incas and Their Ancestors: The Archaeology of Peru.». Man 28 (3): 602. ISSN 0025-1496. doi:10.2307/2804246. Consultado el 22 de agosto de 2022. 
  19. a b Wise, Karen (2003). «Chinchorro Mummies». Bones: How Human Remains Unlock the Secrets of the Dead. Toronto: Firefly. pp. 166-170. 
  20. «Tipología de las Momias Chinchorro y evolución de las prácticas de momificación». 
  21. «Chile's Chinchorro Mummies - Pictures, More From National Geographic Magazine». 
  22. «Chinchorro, Trascender a la muerte». www.exposicionesmnhn.cl. Consultado el 14 de enero de 2019. 
  23. González Isla, Carlos (3 de mayo de 2015). «Inician campaña para que momias de Chinchorro sean patrimonio mundial» (SHTML). www.latercera.com. Consultado el 3 de mayo de 2015. 
  24. a b J., Van Hoesen,. Characterizing the micromorphology of sediments associated with Chinchorro mummification in Arica, Chile using SEM and EDS.. OCLC 761020609. Consultado el 22 de agosto de 2022. 
  25. a b Karoff, Paul (9 de marzo de 2015). «Saving Chilean mummies from climate change». www.seas.harvard.edu (en inglés). Consultado el 23 de octubre de 2016. 
  26. EFE (11 de marzo de 2015). «Cambio climático podría ser la causa de la degradación de las momias del Chinchorro» (HTML). www.emol.com. Consultado el 11 de marzo de 2015. 
  27. Deter-Wolf, Aaron; Robitaille, Benoît; Krutak, Lars; Galliot, Sébastien (2016-02). «The world's oldest tattoos». Journal of Archaeological Science: Reports 5: 19-24. ISSN 2352-409X. doi:10.1016/j.jasrep.2015.11.007. Consultado el 22 de agosto de 2022. 
  28. Bianca Petruzzelli (2012). Stable Carbon and Nitrogen Isotopic Analysis of Skeletal Remains from Azapa 71 and Pica-8, Northern Chile: An Assessment of Human Diet and Landscape Use in the Late Holocene. M.A. Thesis, flinders.edu.au
  29. Baied, Carlos A. (2007-06). «Historias del Desierto: Arqueología del Norte de Chile». Chungará (Arica) 39 (1): 135-136. ISSN 0717-7356. doi:10.4067/S0717-73562007000100009. Consultado el 22 de agosto de 2022. 

Enlaces externos[editar]