Croqueta

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La fritura correcta garantiza un color dorado, consistencia crujiente, nada aceitosa, y aroma exquisito.

La croqueta es porción de masa hecha de una salsa densa como la bechamel y un picadillo de diversos ingredientes, que ha sido rebozada en huevo y pan rallado, y frita en abundante aceite.[1]​ Esto le proporciona una textura crujiente y un color dorado. Generalmente son saladas, tienen forma ovalada y se sirven calientes como entremés o guarnición, aunque también las hay que son dulces y se sirven como postre.[2]​ La croqueta moderna es de origen francés, aunque lo cierto es que la técnica de reaprovechar las sobras rebozándolas se remonta, por lo menos, a la Antigua Roma.[3]​ En un principio consideradas una preparación «ordinaria», con el tiempo las croquetas se convirtieron en un plato tradicional de muchas cocinas en Europa, como la española, la italiana o la neerlandesa,[4]​ y en América, como la cubana.[5]

Etimología[editar]

Proviene del francés croquette,[1]​ del verbo croquer ('crujir') y el sufijo diminutivo -ette, es decir, 'crujientita'.[4]​ En el siglo XVIII, croquet se refería en francés a cualquier alimento crocante, particularmente a un bizcocho duro y crujiente (de hecho en 1645, croquet se vería traducido al castellano como 'alfajor').[6]​ Las primitivas croquettes se hacían a base de papa o de arroz, y no se parecían a las actuales croquetas a base de salsa bechamel.

Historia[editar]

La croqueta tiene numerosos antecedentes a lo largo de la historia humana, ya que desde la Antigüedad se ha usado como técnica para reaprovechar las sobras.

Nacimiento en Francia[editar]

Le cuisinier royal et bourgeois (1691) de François Massialot, primer libro donde se registra la palabra croquet y una receta de croquetas

La croqueta moderna se origina en el antiguo Reino de Francia. Está extendida la creencia de que fueron inventadas en el siglo XIX por chef Antonin Carême. Sin embargo, aparecen más de un siglo antes en el recetario Le cuisinier royal et bourgeois (1691) de François Massialot, el cocinero del duque de Orleans. En él se puede leer la primera receta de croquetas bajo el nombre de croquet.[7]​ Es interesante ver como ya desde entonces las croquetas se consideraban una técnica de aprovechamiento, al ser una manera más «apetecible» de servir las vísceras y otras casquerías, aromatizadas con trufa y hierbas:

croquets
Las llamamos croquets, algunas de ellas compuestas por un delicado relleno y tan grandes como un huevo, y otras [tan pequeñas] como una nuez. Las podemos servir como entrante, hors d'oeuvre o como guarnición.
Tome las vísceras de gallina, pollo y perdiz. Pique esta carne con tocino blanqueado, ubres de ternera cocidas, unas mollejas blanqueadas, trufas y setas, tuétano, miga de pan empapada en leche, y un toque fuerte de hierbas, con un poco de queso crema, y la mayor cantidad de nata posible. Todo bien mezclado y condimentado, cuatro o cinco yemas de huevo, y una o dos claras. Con este relleno boleamos las croquetas; se cubren de huevo batido, se empanan, y se dejan reposar en un plato para luego freírlas con manteca de cerdo muy limpia. Servir calientes.
Le cuisinier royal et bourgeois (1691), F. Massialot, pg. 228[8]

Esto no significa que Massialot inventase la croqueta, sino que su receta es la más antigua que ha llegado hasta nuestros días. Además, como se puede observar, esta receta primigenia carece del ingrediente esencial de la croqueta: la bechamel. La salsa bechamel, primera vez registrada en 1733, no sería la base de la croquette francesa hasta el siglo XVIII.[6]​ También aparecen en Le cuisinier gascon (1740), de Luis Augusto de Borbón.[9]

El 18 de enero de 1817, el chef Antonin Carême recibió el encargo de preparar una gran cena para el príncipe regente de Reino Unido Jorge IV y el archiduque Nicolás I de Rusia. Entre los muchos platos que elaboró, incluyó las croquettes a la royale, rellenas de bechamel y empanadas en pan rallado.[10][11]​ Esta versión con bechamel pareció triunfar porque a lo largo de ese siglo las croquetas 'antiguas' de patata o picadillo serían sustituidas progresivamente por aquellas de bechamel, más 'modernas': «La novedosa bechamel acabaría con el tiempo siendo el santo y seña de las croquetas, pero primeramente hubo una larga fase durante la cual hubo croquetas de diversos rellenos y especialmente dulces».[12]

En algunas regiones como Países Bajos o Alemania se siguen preparando a la antigua, con puré de patata.[3]​ En 1846, Alejandro Dumas incluye una receta de croquetas de patata en su libro De París a Cádiz.[13]

Llegada a España[editar]

A España las croquetas posiblemente llegaron durante la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), cuando se adoptaron muchas costumbres de la élite francesa (el afrancesamiento), entre ellas, la comida.[6]​ Se tiene constancia de que en 1812 fue ofrecida a las tropas inglesas una fritura de croquetas.[14]​ En 1819, en una carta que Leandro Fernández de Moratín le envía a un amigo suyo le aconseja una manera de lidiar con el aburrimiento: «engullir ricas croquetas».[15]​ De 1830 se registra una receta de croquetas de arroz dulce en el Manual de la criada económica.[16]​ A lo largo del siglo XIX aparecen recetas de croquetas en los libros de cocina del Reino. La croqueta logró una amplia y rápida aceptación en las cocinas españolas, y para finales de siglo, ya se hubo extendido por toda la península e incluso territorios de ultramar, como Cuba o Puerto Rico. En su célebre publicación La cocina española moderna (1917), la escritora gallega Emilia Pardo Bazán habla de la adaptación de la receta original de croquette francesa al gusto español:

Hay que añadir que la croqueta, al aclimatarse a España, ha ganado mucho. La croqueta francesa es enorme, de forma de tapón de corcho, dura y sin gracia. Aquí, al contrario, cuando las hacen bien, las croquetitas se deshacen en la boca, de tan blandas y suaves
Condesa de Pardo Bazán[17]

Para la condesa de Pardo Bazán, cualquier sabor era susceptible de ser «croquetizado», y en su libro incluye croquetas de carne (gallina, buey, ternera, jamón, perdiz o liebre), de merluza, de besugo, de atún, de bacalao, de remolacha, de patata o de lechuga.[18]​ Según Ana Vega Pérez de Arlucea, periodista española e historiadora de la gastronomía, el capitán general de Venezuela y Puerto Rico, Miguel de la Torre (1786-1843) preparaba unas croquetas de carne de lomo, clavo y canela.[19]​ En 1866, el Diccionario doméstico de Balbino Cortés Morales define las croquetas de bacalao y las de jamón con sesos.[12]

Preparación[editar]

La base de las croquetas[20]​ suele ser de bechamel, que siempre se mezcla con otros ingredientes en cantidad abundante, típicamente trocitos de jamón, pollo picado o pescado, y a menudo, además, con algunas verduras hervidas y aplastadas con un tenedor. Se pueden hacer croquetas de cualquier ingrediente o cualquier mezcla de ellos: espinacas con pasas, jamón cocido, cecina, queso, gambas...

Primero, hay que cocinar el ingrediente o los ingredientes principales de la croqueta, por ejemplo el pollo y las verduras. Seguidamente se mezcla con jamón picado o cecina y una bechamel espesa, que a continuación se deja enfriar. Se toman porciones (una cucharada sopera, aproximadamente) de pasta y se les da forma, a menudo ovalada, rodándola entre las dos manos o con la ayuda de dos cucharas.[21]

A veces, pero no siempre, se enharinan primero y se sacude la harina sobrante. Se bañan en huevo batido y se cubren siempre generosamente con pan rallado. Después se fríen en una sartén con abundante aceite muy caliente, hasta que estén doradas. Finalmente se escurre el aceite sobrante sobre una rejilla o sobre papel absorbente.

El aceite debe ser abundante y estar muy caliente para que se forme una capa fina e impermeable a su alrededor, de manera que no entre aceite en el interior pero el exterior sea crujiente. Las croquetas se pueden conservar en el congelador, bien sea antes o después de fritas.

Variantes[editar]

Kroketten neerlandés.
Supplì romano.

Existen diferentes variantes de las croquetas dependiendo del contenido, que suele consistir en taquitos de jamón, bacalao, etc. son conocidas en gran parte del mundo y casi cualquier gastronomía tiene alguna variante.

En Bélgica[editar]

Las croquetas son muy populares en todas las regiones de Bélgica (croquette para los valones, kroket para los flamencos) convirtiéndose en uno de los pocos símbolos de unión nacional.[22]​ Las más famosas están rellenas de puré de papas, pero también tienen fama las croquettes de crevette o garnaalkroketten, es decir, croquetas de gambas o camarones.

En España[editar]

En España, las croquetas son una de las tapas más populares y se ofrecen en la mayoría de bares, tabernas y restaurantes del país.[23][24]​ Existen incluso «croqueterías»,[7]​ es decir, lugares dedicados exclusivamente a la venta de las mismas. La variante más icónica del país es la croqueta de jamón, hecha con jamón serrano picado. Son igualmente comunes las croquetas de pollo, bacalao, atún, merluza, cocido, queso, etc.

En Italia[editar]

La cocina italiana cuenta con una gran diversidad de preparaciones tradicionales derivadas de la croqueta. La mayoría de ellas se rellenan de arroz o patata, por ejemplo:

  • Crocchette o (en el sur de Italia) crocchè, preparado principalmente con papas, berenjenas (crocchette di melanzane) u otras hortalizas. En Milán, la crocchette se rellena de arroz y azafrán;
  • Supplì alla romana o supplì, plato típico del Lazio, se rellenan típicamente de risotto y salsa de tomate;
  • Arancini de Sicilia, son unas croquetas enormes y completamente redondas, rellenas de arroz
  • En Calabria, el polpette di riso también se rellena de arroz.

Otros países de Europa[editar]

En Argentina[editar]

En Argentina una preparación que a veces se confunde con la de la torrija es la de croqueta. En efecto, en Argentina se llaman croquetas (por lo crocantes) a unos bollos casi al modo de albóndigas fritas preparados con arroz o con acelga o espinacas previamente hervidos y luego aglutinados con huevo batido antes de ser fritos en una sartén. Suelen ser parte del plato principal, siendo frecuentemente acompañadas con ensaladas.

En Asia[editar]

La receta de croquetas llegó a Asia de la mano de comerciantes europeos.

  • en la cocina japonesa se denominan korokke (コロッケ) y tienen forma aplastada como una hamburguesa,
  • en China y Taiwán son conocidas unas frituras llamadas kělè bǐng (可樂 餅) preparadas al estilo japonés,
  • en el norte de la India algo similar es el alu tikki, hecho de patata cocida,
  • las kroket holandesas fueron extendidas a sus colonias de ultramar, y hoy en día son un alimento popular de la cocina indonesa. Las kroket indonesas se rellenan de pollo y puré de papa,
  • en la cocina coreana se conocen como goroke (고로케) o keuroket (크로켓), rellenas de pollo, puré de papa, curry, kimchi, etc.

Día Internacional de la Croqueta[editar]

Según se relata popularmente, fue el 16 de enero (el 18, según algunos)[25]​ de 1817 cuando Antonin Carême, el chef de la corte de Luis XIV, preparó una bechamel rebozada, denominándola croquettes à la royale.

Por ello en 2015 la directora de Ideas Bien Contadas, Cristina Barbero, diseñó una campaña publicitaria para un restaurante en Valencia que consistía en el «Día Internacional de la Croqueta», el 16 de enero. Rápidamente se extendió la idea a otros bares y restaurantes en España e incluso otros lugares del mundo. El Día Internacional de la Croqueta se celebra desde 2019 también en Cuba,[26]​ lugar donde el plato tiene mucha tradición.[5]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. «croqueta». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). 
  2. Muñoz Zurita, Ricardo. «Croqueta». Diccionario enciclopédico de la Gastronomía Mexicana. Larousse Cocina. Consultado el 10 de noviembre de 2021. 
  3. a b Quesada, F. (2017). Las cosas claras y el chocolate espeso: Historias, curiosidades y anécdotas gastronómicas. Editorial Cultiva Libros. p. 98. ISBN 978-163-5037-10-4. 
  4. a b «Día Internacional de la Croqueta: la historia definitiva sobre su origen que debes conocer». La Vanguardia. 16 de enero de 2021. Consultado el 10 de noviembre de 2021. 
  5. a b «January 16, a day of tasty celebration - Covering Cuba Tourism & Travel, Food & Cuisine, Culture, Health, Business, Events». CubaPLUS Magazine (en inglés). Consultado el 10 de noviembre de 2021. 
  6. a b c Biscayenne, A. V. (16 de enero de 2018). «Nacida en Francia y perfeccionada en España: la sabrosa historia de la croqueta». El Comidista. Consultado el 22 de noviembre de 2021. 
  7. a b Domènech, C.; Lema-Hincapié, A. (2020). «A la carta: vive la croquette espagnole!». Saberes con sabor: culturas hispánicas a través de la cocina. Routledge. p. 62. ISBN 978-0-429-43359-7. OCLC 1150801270. Consultado el 22 de noviembre de 2021. 
  8. Massialot, F. (1691). «Croquets». Le cuisinier roial et bourgeois (en francés). p. 228. 
  9. «Définition de croquette». Centre National de Ressources Textuelles et Lexicales (en francés). Consultado el 10 de noviembre de 2021. 
  10. Soler, C. (2021). «La croqueta: historia y curiosidades». Croquetas gourmet. Libros Cúpula. p. 15. ISBN 978-84-4802-818-3. 
  11. «Croquetas: la gloria de la cultura gastronómica». Tesoros de España. Consultado el 22 de noviembre de 2021. 
  12. a b Pérez de Arlucea, A. V. (19 de enero de 2019). «Coquetas y antiguas croquetas». El Comercio. Consultado el 22 de noviembre de 2021. 
  13. «Aperitivo de una gran comida: 'Diccionario de cocina', de Dumas». La Gaceta de Salamanca. 2 de julio de 2012. Consultado el 23 de noviembre de 2021. 
  14. Davis, J. (1812). The Royal Military Chronicle: Or, British Officers Monthly Register and Mentor. V.1-7, Nov. 1810 - Apr. 1814; New Ser. V.1-6, May 1814 - Apr.1817 (en inglés) 4. p. 149. Consultado el 22 de noviembre de 2021. 
  15. Fernández de Moratín, L.; Silvela, M. (1867). Obras póstumas. Impr. y est. de M . Rivadeneyra. p. 324. 
  16. «Croquetas de arroz». Manual de la criada económica: y de las madres de familias que desean enseñar á sus hijas lo necesario para el gobierno de su casa. 1830. p. 137. 
  17. Pardo Bazán, Emilia (2010). La cocina española moderna. Editorial Maxton. p. 65. ISBN 978-84-9761-751-2. OCLC 668179458. Consultado el 22 de noviembre de 2021. 
  18. Pérez de Arlucea, A. V. (16 de enero de 2021). «Emilia Pardo Bazán y las croquetas». Leonoticias. Consultado el 22 de noviembre de 2021. 
  19. Poncini, H. (26 de marzo de 2021). «Croquetas: el placer redondo». El País. Consultado el 22 de noviembre de 2021. 
  20. «Historia de las croquetas». Consultado el 14 de agosto de 2018. 
  21. «Propiedades nutricionales de las croquetas». Consultado el 1 de septiembre de 2015. 
  22. Généraux, J.P. (7 de junio de 2013). «La croquette, fierté belge». Le Monde (en francés). Consultado el 22 de noviembre de 2021. 
  23. Cañedo, J. (16 de mayo de 2021). «Su majestad la croqueta». Gastronomía y cultura gastronómica. Consultado el 22 de noviembre de 2021. 
  24. Toquero, A. (13 de enero de 2014). «Croquetas, mucho más que comida de sobras». Heraldo de Aragón. Consultado el 22 de noviembre de 2021. 
  25. «Por qué el 16 de enero es el Día Mundial de la Croqueta». Las Provincias. 15 de enero de 2021. Consultado el 10 de noviembre de 2021. 
  26. Becerra, Yaimara (17 de enero de 2021). «¿Sabías que el 16 de enero se declaró el Día Internacional de la Croqueta?». Radio Taíno. Consultado el 10 de noviembre de 2021. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]