Cristianización de Bulgaria

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Los búlgaros oran a Dios para que se vaya la hambruna.

La cristianización de Bulgaria fue el proceso por el cual en el siglo IX la Bulgaria medieval se convirtió al cristianismo. Fue influenciado por alianzas políticas cambiantes del kan con el reino franco del este y el Imperio bizantino, así como su recepción por el Papa de la Iglesia católica romana. Debido a la posición estratégica de Bulgaria, ambos reinos católicos europeos y el Imperio bizantino querían que la gente de Bulgaria practicara sus respectivas religiones y aliarse con ellos políticamente. La cristianización se consideró un medio de integración de los eslavos en la región. Después de algunos acercamientos de cada lado, el kan se unió al cristianismo ortodoxo oriental. A través de ellos, lograron su meta de obtener la independencia de la Iglesia nacional búlgara y con un arzobispo nombrado a la cabeza.

Antecedentes[editar]

Cuando el kan Boris comenzó su reinado en 852, la situación internacional era muy complicada. El conflicto con el Imperio bizantino por el dominio sobre las tribus eslavas en la actual Macedonia y Tracia estaba aún lejos de resolverse. En la región media del Danubio, los intereses de Bulgaria chocaron con los reinos de la Francia Oriental y el principado de la Gran Moravia. Se trataba del período en que Croacia surgió en la escena internacional, llevando sus propias ambiciones y demandas de los territorios de la región.

En una escala mayor, las tensiones entre Constantinopla y Roma fueron ajustándose. Ambos centros estaban compitiendo para dirigir la cristianización que integraría a los eslavos del Sur y la Europa Central. El Kanato búlgaro y el Reino Franco Oriental habían establecido relaciones diplomáticas a inicios de los 20 y 30 del siglo IX. En 852, al comienzo del reinado del kan Boris, una embajada búlgara fue enviada a Maguncia para contar Luis II del cambio en Pliska, la capital búlgara. Lo más probable es que la embajada también haya trabajado para renovar la alianza búlgaro-germana.

Contratiempos iníciales[editar]

Algún tiempo después, el Kan Boris llegó a la conclusión de una alianza con el knyaz de la Gran Moravia Ratislav I (846-870). El catalizador de este movimiento era el rey de la Francia Occidental, Carlos el Calvo (840-877). El reino germano respondió atacando a Bulgaria. Ella derrotó a Bulgaria y obligó al Kan Boris a restablecer su alianza con el rey germano. Esta alianza era dirigida contra la Gran Moravia, que era un aliado bizantino. La situación tuvo un gran riesgo para el estado búlgaro.

La guerra comenzó entre los búlgaros y los bizantinos en 855-856. El imperio quería recuperar el control sobre algunas fortalezas en el camino Diagonal (Via Diagonalis o Via Militaris) que iba de Constantinopla, a través de Filipópolis (Plovdiv), a Naissus (Niš) y Singidunum (Belgrado). El Imperio Bizantino fue victorioso y reconquistó varias ciudades, con Filipópolis estando entre ellos.[1]

La alianza del kan Boris con los germanos amenazaba a la Gran Moravia, que buscó la ayuda de Bizancio (862-863). Esto fue en el momento mismo cuando una misión bizantina fue a la Gran Moravia. Cirilo y su hermano Metodio fueron enviados a propagar el cristianismo en la Gran Moravia, fortaleciendo la influencia bizantina allí (cristianismo ortodoxo).

El kan Boris estaba más interesado que los dos hermanos, Cirilo y Metodio, trajeran el primer alfabeto eslavo al Knyaz Rostislav. Bulgaria quería también poner en práctica un alfabeto eslavo, como un medio para detener la influencia cultural de su enemigo, el Imperio bizantino.

En los últimos meses de 863, los bizantinos atacaron a Bulgaria nuevamente. La razón más probable fue que los gobernantes se enteraron de que Boris hablo al rey alemán que quería aceptar el cristianismo. Bizancio tuvo que impedir que Bulgaria adoptara la religión católica. Ella consideraba que una Bulgaria católica en el interior de Constantinopla fuera una amenaza a los intereses del Imperio bizantino.

Demanda bizantina[editar]

El Bautismo de Boris I.

Bizancio no demandaba territorios sino la conversión al cristianismo oriental de los representantes y líderes búlgaros, seguido por la conversión por el resto del pueblo búlgaro. Tal demanda sería inaceptable en otras circunstancias.

Las dos partes concluyeron un "gran paz" por un período de 30 años. En el otoño de 863, una misión del Patriarca de Constantinopla llegó a Pliska y convirtió al kan, su familia y los dignatarios de alto rango. Fueron bautizados como cristianos.

Razones para la cristianización[editar]

Después de las conquistas del kan Krum a principios del siglo IX, Bulgaria se convirtió en una potencia regional importante en el sureste de Europa. Su desarrollo futuro fue vinculado con los imperios bizantino y franco oriental. Ya que estos dos estados eran cristianos, la Bulgaria pagana se mantuvo más o menos de forma aislada, incapaz de interactuar por motivos aún, ni cultural ni religiosa.

Después de la conversión de los sajones, la mayor parte de la Europa fue cristiana. La preservación del paganismo entre los búlgaros y los eslavos (los dos grupos étnicos que formaban el pueblo búlgaro) trajo otra desventaja - la unificación de los dos grupos étnicos se vio obstaculizada por sus diferentes creencias religiosas. Por último, el cristianismo tuvo sus raíces en las tierras de Bulgaria antes de la formación del Estado búlgaro.

Reacción[editar]

Los búlgaros piden a Dios el final de la hambruna.

Al rey germano Ludovico no le gustó el plan de Boris de adherirse a la Iglesia ortodoxa, ya que había confiado en que Bulgaria se convirtiera en un estado católico, y no temió crear enfrentamientos.

A medidas que las misiones bizantinas convertían a los búlgaros, animaban a la gente a destruir los lugares sagrados paganos. Ciertos círculos conservadores de la aristocracia búlgara, se oponían a la destrucción de estos enclaves en los que habían celebrado rituales espirituales. En 865, grupos de descontentos se revelaron en diez regiones administrativas contra Boris, ahora con el título de Knyaz), acusándole de darles "mala ley". Los rebeldes marcharon contra la capital para apresar y matar a Boris y restaurar la vieja religión.

Todo lo que se sabes es que le Knyaz Boris consiguió rodearse de leales y suprimir la rebelión. Ordenó la ejecución de los 52 [1] boyardos líderes de la revuelta, "junto con toda su familia". Al pueblo llano que "deseara hacer penitencia" se le dejó marchar sin daño.

La dureza de las medidas y el precio moral a pagar por la decisión de 865 pesaron en el ánimo de Boris durante toda su vida. En su correspondencia con el papa Nicolás I, el Knyaz pregunta si sus acciones han traspasado los límites de la humildad cristiana. El Papa responde:

... Tu has pecado más por celo y falta de conocimiento, que por otro vicio. Recibe el perdón y la gracia y la benevolencia de Cristo, ya que la penitencia ha seguido a tus actos.

[cita requerida]

Los críticos puede que disintieran con la afirmación papal. Los historiadores creen que Boris ejecutó casi a la mitad de la aristocracia búlgara para poner fin al conflicto político y religioso. La nobleza opositora temía que el Imperio bizantino pudiera extender su influencia a través del cristianismo y destruir así Bulgaria. En este momento de la Edad Media, los búlgaros identificaban "cristianos" con "griegos" o "bizantinos", sus enemigos tradicionales. Muchos búlgaros pensaban que, junto con la religión, se verían obligados a aceptar la moral y el estilo de vida bizantino.

Entre la Ortodoxia y el Catolicismo Romano[editar]

Boris comprendió entonces que la cristianización de sus súbditos implicaría en un aumento de la influencia bizantina. La liturgia se celebraba en griego y la recién fundada Iglesia búlgara estaba subordinada a la Iglesia de Constantinopla. La revuelta contra la nueva religión llevó a que el Knyaz solicitara a Constantinopla el estatus de independencia para la Iglesia búlgara.

Antes de mediados del siglo IX, en la práctica de la Iglesia unida formalmente, no había precedentes de creación de iglesias nacionales entre los pueblos convertidos. De esta forma, Bulgaria sentó precedente y marcó el camino a seguir por otros.

Cuando Constantinopla rechazó la petición búlgara, Boris dio un giro hacia Roma. A finales de agosto de 866, una misión diplomática dirigida por el kavján Pedro llegó a Roma, con una lista de 115 cuestiones emitidas por el Knyaz. Esta lista tenía que ver con la forma de vida de los recién convertidos búlgaros y con la potencial creación de una futura Iglesia Búlgara bajo la jurisdicción de Roma. El 13 de noviembre, Boris recibió respuesta a 106 de sus peticiones. Formosa de Portua y Pablo de Populan encabezaron la misión papal. Al mismo tiempo, el papa envió una delegación a Constantinopla.

Cuando llegó la misión romana, Boris se mostró satisfecho con la respuesta de Roma y envió a los bizantinos que salieran de Bulgaria. Esto fue visto como un cambio de orientación. Igualmente, al ver emisarios romanos en Bulgaria, la misión Germánica abandonó el país, satisfecha ante la conversión al catolicismo de Bulgaria.

Sin embargo, Miguel III no estaba dispuesto a aceptar la expulsión del clero bizantino. En una carta al Knyaz Boris, el emperador bizantino mostraba su desaprobación por la reorientación religiosa búlgara usando lenguaje ofensivo contra la Iglesia Romana. La antigua rivalidad entre las dos ramas del cristianismo se reavivó con nuevos bríos. En menos de dos años, el nombre de Bulgaria se hizo ampliamente conocido en Europa Occidental.

En Constantinopla, la gente contemplaba con nerviosismo los acontecimientos. Creían que una Bulgaria pro-Romana sería una amenaza para los intereses de Constantinopla. En el verano de 867 tuvo lugar un concilio eclesiástico durante el que se criticó la actuación de Roma. El papa Nicolás fue anatematizado.

Inmediatamente, Boris solicitó al papa el nombramiento de Formosa o Portua como arzobispo de Bulgaria, a lo que el Papa se negó. Las razones eran posiblemente personales, ya que en su respuesta oficial Nicolás aducía que Formosa ya tenía una eparquía, lo que era falso.

El Papa preparó a dos nuevós líderes, Domingo de Trivena y Grimwaldo de Polimarthia, para encabezar una misión en Bulgaria. Poco después falleció y su sucesor, Adriano II, tampoco accedió al nombramiento de un Arzobispo de Bulgaria.

El Knyaz propuso otro candidato para el Arzobispado, pero el Papado lo rechazó. En su lugar, sugirió el nombramiento de un clérigo llamado Silvestre. El hombre estaba tan abajo en la jerarquía que no estaba autorizado para llevar a cabo la liturgia por sí mismo. Después de pasar tres días en Pliska, los búlgaros enviaron a Silvestre de vuelta a Roma, acompañado por emisarios portadores de una carta con quejas de Boris. El Knyaz percibía las continuas negativas y retrasos de Roma como un insulto y una muestra del desinterés del Papa para coordinarse en la elección del Arzobispo.

Como consecuencia, el Knyaz retomó las negociaciones con Constantinopla, donde esperaba encontrar más cooperación de la mostrada en el pasado. Pero en septiembre de 867, Miguel III fue asesinado por el futuro Basilio I, antecesor de la dinastía macedónica que gobernaría el imperio hasta 1057. El Patriarca Focio fue reemplazado por su rival Ignatius que propiciaría un cambio en las relaciones con la Iglesia romana.

Los nuevos gobernantes del Imperio bizantino suavizaron rápidamente la tensión entre Roma y Constantinopla. Adriano II necesitaba la ayuda de Basilio I contra los árabes que asolaban Italia meridional. Al mismo tiempo, Adriano II daba su apoyo al Patriarco Ignatius.

Resultado[editar]

Como consecuencia del acuerdo entre las dos potencias, se celebró un nuvo Concilio en Constantinopla. Tras el fin de las reuniones oficiales, el 28 de febrero de 870 llegaron a Constantinopla emisarios búlgaros, enviados por el Knyaz y encabezados por el Ichirguboil (el primer consejero del Knyaz) Stasis, el Kan-Bogatur (miembro de la alta nobleza) Sondoke, el Kan-Tarkan (comandante militar) entre otros.

Poca gente sospechaba cual era el objeto real de la misión. El 4 de marzo, Basilio I cerró el Concilio con una celebración en el Palacio del Emperador, al que iba asistir el kavján Pedro. Tras saludar a los representantes de las iglesias romana y bizantina (la romana en primer lugar), el Kavján preguntó quién debería tener la jurisdicción sobre la Iglesia búlgara. Los representantes romanos no estaban preparados para discutir la cuetión.

Parecía haber un acuerdo secreto entre el Patriarca Bizantino, el Emperador y los emisarios búlgaros. Los padres Ortodoxos pidieron imediatamente a los Búlgaros que clero habían encontrado cuando llegaban a las tierras que gobernaban. Respondieron "Griegos". Los padres ortodoxos declararon entonces que el derecho a supervisar la Iglesia búlgara pertenecía sólo a la Madre Iglesia de Constantinopla, que había ostentado la jurisdicción sobre esas tierras en el pasado.

Las protestas de los emisarios papales no fueron tenidas en cuenta. Con la aprobación del Knyaz y los Padres del Concilio, la Iglesia búlgara fue proclamada Arzobispado; el arzobispo sería elegido entre un grupo de obispos con la aprobación de Boris.

La creación de una Archiodiócesis independiente en Bulgaria era algo sin precedentes. Normalmente, las iglesias independientes eran aquellas fundadas por los apóstoles o sus discípulos. Durante muchos años, Roma había denegado a Constantinopla su condición de igual basándose en el que la Iglesia de Constantinopla no había sido fundada por un apóstol de Cristo.

Justo seis años después de su conversión, la Iglesia ortodoxa concedió a Boris una iglesia independiente con un representante supremo. Durante los siguientes 10 años, el Papa Adriano y sus sucesores intentaron desesperadamente recuperar Bulgaria para el catolicismo y persuadir a Boris para salir de la órbita de Constantinopla.

Los cimientos de la Iglesia nacional búlgara habían sido echados. La siguiente fase fue la implanción del alfabeto cirílico y del búlgaro antiguo como lenguaje oficial de la iglesia y el estado en 893 durante el Concilio de Preslav. Esta nacionalización de la iglesia y la liturgia fue excepcional y no tuvo lugar en otras zonas cristianas europeas.

Notas[editar]

  1. Gjuzelev, p. 130

Fuentes[editar]

  • Gjuzelev, V., (1988) Medieval Bulgaria, Byzantine Empire, Black Sea, Venice, Genoa (Centre culturel du monde byzantin). Verlag Baier.