Crisis de la embajada peruana en La Habana de 1980

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El 4 de abril de 1980 la embajada del Perú en La Habana fue escenario del mayor caso de asilo y refugio bajo protección diplomática de la historia.[1]​ Más de diez mil cubanos se encontraban bajo la protección diplomática en un área de apenas 2,000 metros cuadrados.[2]

El protagonista principal fue el diplomático peruano Ernesto Pinto Bazurco Rittler que se encontraba a cargo de la embajada.[3]​ El, bajo su responsabilidad y asumiendo todos los riesgos personales, decidió acoger en la Misión diplomática a las personas despreciadas por el régimen de Fidel Castro.[4][5]

Pinto Bazurco Rittler negoció la noche del 4 de abril hasta la madrugada del día 5 con Fidel Castro la integridad física de las personas. Uno de los aspectos centrales de las negociaciones fue que ante las dificultades de calificarlos como asilados o refugiados, se optara por llamar a estas personas que buscaban su salida del país, simplemente ingresantes. De tal forma se pudo llegar al acuerdo en colaboración con el Gobierno de Cuba para la salida del país, en forma ordenada, de estas miles de personas, que se habían sumado a los 34 asilados que desde haces meses estaban bajo la protección de la embajada del Perú. El gobierno peruano se comprometió a acoger 1.000 de los refugiados, mientras que España iría acoger 500 personas y Ecuador 300 personas.[6]​ En los días siguientes al 4 de abril de 1980 más de 120 cubanos lograron emigrar.

Otro aspecto importante de las negociaciones fue la situación de seguridad en la embajada, ya que algunas de las personas entraron forzosamente al entorno de la embajada. El gobierno de Cuba había asegurado proveer un local más seguro para la embajada del Perú. Aun así, retiró la guardia policial del entorno de la sede diplomática peruana, lo que significó una violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.[2]

Este acontecimiento abrió un nuevo capítulo en el ámbito del derecho internacional, así como de la paz en América y sirvió como antecedente del así llamado Éxodo del Mariel que posibilitó la emigración de aproximadamente 125,000 ciudadanos cubanos.[2]​ El embajador peruano Ernesto Pinto Bazurco Rittler mereció el Premio Palmer y ha sido propuesto para el Premio Nobel de la Paz 2016 por su compromiso a favor de la protección de los derechos humanos.

Referencias[editar]

  1. «El gentil comienzo de un drama». Caretas (595): 16-22. 1980. 
  2. a b c Pinro-Bazurco Rittler, Ernesto. «En las Barbas de Fidel». Caretas. Archivado desde el original el 7 de marzo de 2016. Consultado el 4 de marzo de 2016. 
  3. «Diplomacia con un final feliz». Expreso (Perú). 2016. 
  4. Hildebrandt, César (2005). «La Avalancha Inaudita». Caretas. Archivado desde el original el 7 de marzo de 2016. Consultado el 4 de marzo de 2016. 
  5. «Más de 500 cubanos, refugiados en la embajada peruana en La Habana». El País. 5 de abril de 1980. ISSN 1134-6582. Consultado el 18 de marzo de 2022. 
  6. «¿Hacia un autobloqueo?». Caretas (595): 23. 1980. 

Bibliografía[editar]

  • Mirtha Ojito: Finding Mañana: A Memoir of a Cuban Exodus. Penguin Books, ISBN 978-1594200410.
  • Carlos Berenguer: ' INCERTIDUMBRE en la Habana. www.carlosberenguer.com or amazon.com ISBN 978-1530123803
  • Comunicado oficial No. 006 - 80 del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú