Craniopagus parasiticus

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CraniopagusParasiticus.jpg

Craniopagus Parasiticus es una muy rara malformación que se produce cuando el proceso de división de los embriones que debe dar lugar a los gemelos no se produce de forma completa. Como consecuencia, el feto que se pega a su gemelo termina situado sobre la cabeza de éste y no desarrolla un cuerpo con tronco y extremidades, sino solo una cabeza con rostro no muy bien desarrollado.

El niño con dos cabezas de Bengala[editar]

El primer caso registrado y documentado fue el Niño con dos cabezas de Bengala, además el único conocido donde el individuo sobrevivió bastante tiempo y en el que la cabeza parásita estaba bien formada y presentaba síntomas de vida "independiente".

Nació en mayo de 1783 en la aldea bengalí de Mundul Gait, en una humilde familia campesina hindú. La partera, horrorizada, lo arrojó al fuego pretendiendo acabar con el monstruo. El bebé sobrevivió a las quemaduras aunque a la cabeza extra le quedó cicatriz en una oreja y junto a un ojo. Los padres descartaron el infanticidio, decididos a sacar provecho económico del vástago. Lo exhibieron como fenómeno de feria a cambio de dinero, mostrándolo en Calcuta ante multitudes asombradas. Su fama llegó a tal, que lo requerían en palacios y mansiones como diversión durante fiestas y galas. El desdichado niño vivió así, tratado casi como una cosa y alejado de todos salvo cuando había monedas por medio. Solo entonces levantaban las sábanas que lo cubrían casi todo el día, para exponerlo a los ojos curiosos. Murió a los cuatro años por la mordedura de una cobra. Aunque recibieron varias ofertas a cambio del cuerpo, los padres decidieron enterrarlo.[1]

Un agente de la Compañía de las Indias Orientales, Mr. Dent, lo desenterró y practicó la autopsia. Entregó el cráneo al capitán Buchanan, que se lo llevó a Inglaterra donde lo ofreció a su amigo Everard Home, ayudante del doctor John Hunter. Home hizo público el caso en 1790 incluyendo las descripciones y dibujos recogidos. Unidas por la coronilla, la cabeza parásita estaba bien desarrollada, aunque con una mandíbula y lengua pequeñas, y terminaba en un esbozo de cuello, donde la autopsia encontró vestigios de pulmones y corazón. Los ojos no reaccionaban a la luz y cuando el niño dormía, permanecían abiertos y alerta. Respondía a los estímulos con muecas, de manera independiente a la cabeza principal y cuando esta era amamantada la parásita salivaba. También secretaba lágrimas. Según Mr. Dent, encontró que las dos cabezas tenían cada una un cerebro independiente y sano. El niño también mostraba un desarrollo normal y Everard Home pensaba que el aspecto pálido y enfermizo que mostraba era debido al hecho de estar tanto tapado. El cráneo permanece en exposición en el Museo Hunteriano de Londres.[2]

Referencias[editar]

  1. Jan Bondenson (1997). A cabinet of medical curiosities (en inglés). W.W.Norton. 
  2. «The two headed boy of bengal» (en inglés).