Críticas a la teoría del valor-trabajo

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Las críticas a la teoría del valor-trabajo surgen a menudo de una crítica económica del marxismo.

Teoría microeconómica[editar]

Los seguidores de la economía neoclásica, la escuela económica hegemónica en la actualidad, utilizan la teoría del marginalismo, la cual sostiene que el valor de cualquier bien o servicio se determina por su utilidad marginal, es decir la utilidad de la última unidad de bien consumida medida según su precio, en la satisfacción de un deseo específico de un consumidor. Mientras que Marx enfatizó la maximización del beneficio, los economistas neoclásicos ven en la maximización de la utilidad a un nivel individual o social[1] la fuerza motriz de la economía.

Los defensores de la teoría del valor-trabajo replican que en tanto el capitalismo solamente reconoce la demanda respaldada por el dinero, el precio de un bien no sólo se mide por su utilidad sino también por la cantidad de dinero que tienen los consumidores. Eso depende del conjunto de relaciones de distribución preexistentes. Dichas relaciones de distribución se apoyan a su vez sobre un conjunto de relaciones de producción que determinan cómo obtienen dinero los consumidores, cómo obtienen beneficios los capitalistas, los obreros salarios, lo terratenientes rentas, y así sucesivamente. En consecuencia el precio de un bien depende no solamente de su utilidad sino de la cantidad de dinero que los diferentes consumidores poseen, de ahí sus diferentes demandas efectivas. Sin embargo no está claro en absoluto si esto difiere de un efecto riqueza sobre la demanda derivado de un problema de maximización de la utilidad individual.

En microeconomía la maximización de la utilidad se produce teniendo presentes ciertas restricciones presupuestarias, que son las debidas a la cantidad disponible de factores de producción, por ejemplo, el trabajo (así con Marx la maximización del beneficio se produce bajo la restricción de las técnicas de producción disponibles y la tasa salarial).[2] In fact, the ultimate restriction is time.[3] Los hogares dividen su tiempo (24 horas) en ocio y trabajo. El tiempo de trabajo se dedica a ganar dinero para comprar bienes de consumo. El hogar elige la cantidad de tiempo libre (a través de las horas de trabajo) y la cantidad de bienes de consumo que maximizan su función de utilidad. Con Marx, el tiempo de trabajo no se basa en una decisión libre de los hogares, sino del producto de la lucha de clases entre trabajadores y capitalistas; los primeros tratan de reducir las horas de trabajo y los segundo de incrementarlas.

Más aún, todo lo anterior no considera los efectos del proceso de acumulación. De acuerdo con Marx, hay una tendencia por la que se igualan las tasas de beneficio en el proceso de acumulación, lo que conduce a los precios de producción. Si el precio de un bien está por encima de su precio de producción, entonces los capitalistas de ese sector obtiene un beneficio extraordinario (la tasa de beneficio supera a la tasa de beneficio medio de la economía en su conjunto). Como resultado, se atrae capital al sector, la producción aumenta y los precios caen hasta que el beneficio extraordinario desaparece. Los precios de producción resultantes se basan en horas de trabajo a través de la transformación del valor del trabajo en precios.

Según el marginalismo, el valor es subjetivo (ya que las mismas horas de ocio y bienes de consumo tienen distintas utilidades marginales para diferentes consumidores, o incluso para el mismo consumidor en circunstancias diferentes) y por lo tanto no se puede determinar midiendo cuánto trabajo llevó la producción de una unidad de un bien. En el óptimo de Pareto, por otra parte, las relaciones de intercambio entre bienes no sólo están determinadas por sus utilidades marginales, sino también por las productividades marginales de los factores de producción disponibles.

Eso significa que, en el marginalismo, los bienes se intercambian a la cantidad marginal de trabajo necesario para producirlos. En este sentido, se puede hablar de una teoría del valor marginal de los inputs de trabajo.[4] Sin embargo, esto se aplica a todos los factores de producción y a la utilidad marginal. El trabajo no es nada especial. Que estas teorías del valor se pueden mantener al mismo tiempo es posible gracias al análisis marginalista.[5] El óptimo de Pareto se define como una situación en la que se maximiza la utilidad y al mismo tiempo todos los factores de producción se emplean de la manera más eficiente, conduciendo a una situación en donde todos los bienes se intercambian según sus utilidades marginales y las cantidades marginales de los factores productivos necesarios para producirlos.

En otras palabras, si se corrobora empíricamente, el intercambio de bienes se lleva a cabo de acuerdo con la cantidad marginal de inputs de trabajo necesarios, lo cual confirmaría la teoría marginalista. Eso contradiría la teoría marxista, ya que según Marx los cocientes de intercambios están determinados por los precios de producción, que son diferentes de las cantidades de trabajo necesarias, es decir de su valor-trabajo. De forma implícita, Marx niega que el capitalismo sea un óptimo paretiano.

Oferta y demanda[editar]

Uno de los modelos económicos más empleados, popularizado por Alfred Marshall, propone que en un contexto competitivo, el precio (y por ende el valor económico) no se pueden determinar considerando exclusivamente los procesos e individuos implicados en la producción de los bienes, sino también teniendo en cuenta a aquellos que los compran, y los fenómenos relacionados con su consumo. En otras palabras, la ley de la oferta y de la demanda afirman que los precios de los bienes son el resultado de una interacción y una medida de cuán arduo es para la sociedad ofertarlos y cuán útiles son para su consumo. Es una teoría imperfecta debido a la inexistencia de competencia perfecta, sin embargo esta aproximación se acerca mucho a la realidad en mercados no monopolizados.

Jevons[editar]

Una lectura en profundidad del capítulo dedicado al trabajo de su "Teoría de Economía Política" muestra que consideró su análisis marginalista bastante consistente con la teoría del valor-trabajo ya que expuso que en equilibrio la utilidad marginal iguala al valor marginal del trabajo. Es el revolucionario descubrimiento de Jevons el que afirma que el trabajo medirse en términos de valor marginal del trabajo (δL/δX).

Crítica de Menger[editar]

Los opositores de la economía marxista sostienen que la Teoría Laboral del Valor no prueba que mercancías puedan diferir del precio medio de producción. En 1871 el economista austriaco Carl Menger escribió:

No hay ninguna conexión necesaria y directa entre el valor de una buena y si, o en qué cantidades, bienes de mano de obra y otros de orden superior se aplicaron a su producción. Una buena no económicos (una cantidad de madera en un bosque virgen, por ejemplo) no se llega valor para los hombres ya que las grandes cantidades de bienes económicos, laborales o de otro tipo no se aplican a su producción. Si se encuentra un diamante accidentalmente o fue obtenido de un pozo de diamante con el empleo de un millar de días de trabajo es completamente irrelevante para su valor. En general, nadie en la vida práctica se pregunta por la historia del origen de una mercancía en la estimación de su valor, pero tiene en cuenta únicamente los servicios que el bien le va a rendir y que él tendría que renunciar si no lo tenía a sus órdenes ... las cantidades de mano de obra o de otros medios de producción aplicados a la producción no pueden, por lo tanto, ser el factor determinante en el valor de un bien. Comparación del valor de un bien con el valor de los medios de producción empleados en su producción no, por supuesto, mostrar si y en qué medida su producción, un acto de la actividad humana en el pasado, era apropiado o económico. Sin embargo, las cantidades de productos empleados en la producción de un bien tienen ni necesaria ni una influencia determinante directamente en su valor.

Los defensores de la teoría argumentan que la crítica de Menger se basa en una confusión entre la producción general y capitalista. En el modo de producción capitalista, un diamante encontrado debajo de una roca o producido en los tiempos antiguos, vale tanto como un diamante semejante extraído de la tierra a un alto coste, ya que el precio de los diamantes es el coste promedio de producción, es decir, el tiempo de trabajo socialmente necesario que un diamante cuesta normalmente producir. Como Marx afirma en El Capital: "Los diamantes son de muy rara ocurrencia en la superficie de la tierra, y por lo tanto sus costos de descubrimiento, en promedio, requieren una gran cantidad de tiempo de trabajo ..... Si pudiéramos tener éxito en un pequeño gasto de trabajo , en la conversión de carbón en diamantes, su valor podría caer por debajo de los ladrillos ". [1] Capital Volume 1 Part 1 Chapter 1

Referencias[editar]

  1. Si es el paso de la agregación de funciones de utilidad individuales a funciones de utilidad sociales es posible se halla en disputa.
  2. Details are explained by microeconomics, for a text book see Henderson, Quandt 1971.
  3. Gary S. Becker (1965) “A Theory of the Allocation of Time,” The Economic Journal 75 (299), pp. 493-517.
  4. The conditions under which relative prices of commodities, if determined by marginal utilities, are proportional to amounts of labour necessary to produce these commodities, are discussed in L. Johansen: Labour Theory of Value and Marginal Utilities. Economics of Planning 1963/3, p. 89-103.
  5. And whether the underlying mathematical functions are “well-behaved”, as the term is. Otherwise no optimum solution exists.

Véase también[editar]