Cordero de Dios (película)

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Cordero de Dios es una película argentina de 2008, opera prima de Lucía Cedrón.

Sinopsis[editar]

La película trata de dos secuestros que transcurren en dos planos temporales, con dos elencos para representar a los principales personajes: en 2002, momento en que comenzaban a reabrirse los juicios por violaciones de derechos humanos durante la última dictadura argentina inmediatamente después del estallido social a que llevó la crisis de 2001/2002; y en 1978 en plena dictadura.

Comienza en 2002 con el secuestro extorsivo en Buenos Aires de Arturo (Marrale), un rico veterinario de 77 años, que 30 años antes había simpatizado con la dictadura y mantenido buenas relaciones con los militares. Los secuestradores se comunican para pedir el rescate con su nieta Guillermina (Balcarce), de 30 años, quien a su vez recurre a su madre Teresa (Morán), quien vive en Francia desde hace mucho tiempo, producto del exilio durante la dictadura.

En 1978 Teresa y su esposo Paco militaban contra la dictadura. Teresa fue secuestrada-desaparecida y detenida en un centro de tortura, siendo finalmente liberada. Al salir se entera que su esposo Paco (Minuijín) había muerto en un extraño tiroteo, nunca del todo explicado.

Mientras en 2002 transcurren las negociaciones para el rescate de Arturo, los personajes recuerdan mediante flashbacks los hechos que cada uno protagonizó en 1978, revelándose la verdadera trama.

La película pone en juego las diferentes miradas generacionales y políticas en torno de los desaparecidos, en momento en que en la Argentina se declaraba la nulidad de las leyes de impunidad y los indultos, para reabrir los juicios contra militares y civiles que hubieran cometido delitos de lesa humanidad en las décadas de 1970 y 1980.

Interpretaciones[editar]

Entrevistada en 2008 Lucía Cedrón se refirió de este modo a la película:

Te pongo un ejemplo de “Cordero de Dios”. El ir y venir del tiempo en un mismo plano. Es un recurso formal y estético. No es un capricho. Es la síntesis de una idea muy concreta de la que estoy convencida y que es que uno convive constantemente con el presente y con toda su historia. Es un ejemplo que suelo tomar porque me parece muy gráfico, la mesa en la que estamos. Quien ve esta mesa no sabe que estamos en el 2008. Está el MP3, la computadora, podría ser del 2004, el celular, pero podría ser un modelo del 2000, esto [la taza] podría ser de los noventa, esto [un vaso] podría ser de los ochenta. Uno, constantemente, en los objetos palpables, tanto como en lo demás, está conviviendo con el momento presente y con todas las etapas anteriores. Como por otro lado creo que la memoria es caprichosa, sinuosa, va y viene en el tiempo, cuando se le da la gana y como se le da la gana, la idea en la pantalla era iniciar un plano, en un tiempo, y seguir en otro, en un mismo espacio porque así es la convivencia con los recuerdos, con las emociones, etc. Este recurso estético y formal está totalmente al servicio de esta idea.

Lucía Cedrón[1]

Elenco[editar]

Música[editar]

La banda musical, a cargo de Sebastián Escofet, cuenta con la participación de Juan el Tata Cedrón y del Chango Spasiuk en acordeón.

Premios[editar]

Referencias[editar]

  1. García Castro, Antonia (11 de junio de 2008). «“Metáforas literales”. Diálogo con Lucía Cedrón, cineasta». Cultures & Conflits. Consultado el 5 de enero de 2016. 

Enlaces externos[editar]