Comunismo gulash

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El comunismo gulash (en húngaro: gulyáskommunizmus) es un término que describe la variante del comunismo que se practicó en la República Popular de Hungría desde 1960 hasta el colapso del comunismo en Hungría en 1989. Con elementos de una economía de libre mercado, así como un registro mejorado de los derechos humanos, representó una reforma tranquila y supuso una desviación de los principios estalinistas aplicadas en Hungría en la década anterior. A su vez, dio origen al régimen conocido como Kadarismo (por János Kádár).[1]

El nombre es una metáfora semihumorística derivada del gulash, un plato tradicional húngaro. Como el gulash se hace con una variedad de ingredientes diferentes, el término resultó ideal para representar la forma del comunismo húngaro, pues era una ideología mixta y no adherida estrictamente a las interpretaciones estalinistas como en el pasado.[2] En este período en particular, Hungría disfrutó de muchos servicios que no estuvieron disponibles en otros estados socialistas del Bloque del Este.

Origen[editar]

En 1962, seis años después de la Revolución Húngara de 1956, el 8.º Congreso del Partido Socialista Obrero Húngaro dio por terminado el período de "consolidación del socialismo" y que se habrían logrado las "bases para el establecimiento de una sociedad socialista", que permitió la amnistía general de la mayoría de las personas condenadas en relación con los sucesos de 1956. El partido, en virtud de János Kádár, frenó poco a poco algunos de los excesos de la policía secreta, e introdujo un curso cultural y económico relativamente liberal dirigido a la superación de la hostilidad post-1956 hacia el gobierno de Kádár.[3]

En 1966, el Comité Central aprobó el "Nuevo Mecanismo Económico" (en húngaro: Új gazdasági mechanizmus), que suavizó las restricciones al comercio exterior, dio libertad limitada para el funcionamiento del mercado, y permitía un número limitado de pequeñas empresas para operar sólo en el sector servicios. Aunque liberal en comparación con el socialismo estalinista, la primera relajación del control económico estaba lejos de plantear la misma amenaza que había percibido la URSS ante las reformas de 1956. La política oficial empleó diferentes métodos de administración de los colectivos, dejando el ritmo de la mecanización a cada cooperativa.[3]

Además, en lugar de aplicar el sistema de entregas obligatorias de cultivos y de los días laborables de crédito colectivizadores utilizaron los salarios mensuales en efectivo.[3] Más tarde, en los años 1960, se permitió a las cooperativas entrar en empresas auxiliares generales relacionadas y posteriormente en otras como procesamiento de alimentos, industria ligera y la industria de servicios.[3]

Evolución[editar]

El "comunismo goulash" mantenía algunos rasgos típicos de un país del Pacto de Varsovia: el unipartidismo del PSOH era incuestionable, el aparato estatal se hallaba dominado totalmente por el partido de gobierno, y la libre economía de mercado era rechazada. Por otor lado, la policía secreta continuaba sus actividades de espionaje y represión, aunque nunca llegó a extremos de acoso y violencia como los ocurridos en otros países del bloque soviético. La censura sobre la prensa y la cultura también persistía respecto a noticias del mundo exterior, estando prohibida toda crítica a las acciones del gobierno, pero sí eran aceptadas las peticiones populares respecto a mejoras en el nivel de vida de las masas. En tal sentido, parecía evidente que el "comunismo goulash" tenía como meta esencial evitar un nuevo descontento popular con el cual se alimentara una revuelta antisoviética similar a la de 1956, para lo cual el régimen comunista estaba dispuesto a realizar algunas concesiones.

El comercio exterior quedaba severamente regulado por el Estado, y tenía como destinos preferentes a los demás países del Pacto de Varsocia, manteniendo bases militares de la URSS en Hungría y alineando la política exterior húngara con los intreses soviéticos. En contraste, Hungría ponía muy pocas restricciones a la entrada y movimientos de turistas del mundo capitalista, al menos en comparación al resto de Estados comunistas, por lo cual Hungría se convirtió desde fines de la decada de 1970 en un popular destino turístico para ciudadanos de Europa Occidental; inclusive los contactos entre turistas occidentales y la población húngara eran tolerados por las autoridades y no sujetos a escrutinio policial.

En ello, el PSOH había dejado en claro que se daría más énfasis al bienestar presente y actual de las masas en vez de insistir sobre el bienestar futuro de las mismas y postergar las necesidades presentes de la población (también al revés de la que sucedía en el resto del Pacto de Varsovia). Debido a la preocupación del régimen por mantener un nivel de bienestar adecuado entre las masas y con ello legitimar su posición, las autoridades del PSOH evitaban la escasez de productos para la población. De hecho, las largas colas para conseguir alimentos o productos básicos (como jabón o zapatos) eran un espectáculo raro en la Hungría del "comunismo goulash", mientras que tales colas eran parte de la vida cotidiana en el resto del bloque soviético.

Terminación[editar]

El "comunismo goulash" resultó una herramienta útil para evitar un empeoramiento de la situación de las masas húngaras desde la década de 1960, pero la crisis financiera y económica de la URSS en la década de 1980 había impactado negativamente en Hungría, que tenía al mercado soviético como principal socio comercial.

La liberalización económica de Kádar implicó una mejora en el bienestar de los húngaros pero aún resultaba insuficiente para generar un nivel de vida similar a la del Europa Occidental, siendo que el contacto con países capitalistas mostraba crudamente a las masas húngaras el atraso de su país. Así el "comunismo goulash" no lograba asegurar el bienestar de la población de Hungría, al preservar un firme dirigismo estatal a cambio de comodidades materiales que ya resultaban insuficientes.

La severa dependencia económica húngara respecto a una ya debilitada Unión Soviética terminó por forzar la necesidad de una mayor liberalización, a lo cual János Kádár temía desde 1956; paulatinamente dicho temor se redujo en tanto la propia perestroika soviética de Mijaíl Gorbachov mostraba la urgencia de realizar grandes cambios. El relajamiento de la política exterior de la URSS y la mala salud del ya anciano Kádár (quien renunció a sus cargos en 1988) posibilitaron la instauración de un gobierno mucho más reformista en Hungría con el ascenso de Miklós Németh al cargo de primer ministro, el nuevo régimen iniciaría una serie de reformas políticas que causaron el abandono del unipartidismo del PSOH y la extinción práctica del "comunismo goulash".

Referencias[editar]

  1. William F. Robinson: Kadarism - Is it Here to Stay?
  2. Watkins, Thayer. "Economic History and the Economy of Hungary". Department of Economics, San José State University.
  3. a b c d Stokes, Gale. The Walls Came Tumbling Down: The Collapse of Communism in Eastern Europe, (Oxford, 1993), pp. 81-7.

Enlaces externos[editar]