Batalla de Portada de Guías

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Batalla de Portada de Guías
Guerra entre la Confederación Perú-Boliviana y el Ejército Unido Restaurador
Portada-de-lima.GIF
Antigua portada de Lima.
Fecha 21 de agosto de 1838
Lugar Portada de Guías, Perú
Resultado Victoria restauradora
Beligerantes
Flag of Peru (1825-1950).svg República Peruana del Norte[nota 1] Bandera de Chile República de Chile
Bandera de Perú Restauradores Peruanos
Comandantes
Flag of Peru (1825-1950).svg Luis José de Orbegoso Flag of Chile.svg Manuel Bulnes
Fuerzas en combate
Flag of Peru (1825-1950).svg Ejército del Estado Nor-Peruano
Disponibles:
4.136[2]​ soldados
En batalla:
3.200[3]​ - 3.500[4]​ soldados
4[5]​ piezas de artillería
Flag of Chile.svg Ejército de Chile:[nota 2]
4.000 - 4.700[nota 3]​ soldados
4 piezas de artillería
Bajas
1.000 muertos, heridos y prisioneros aprox.
3 piezas de artillería y un parque de armas capturados
40 muertos y 141 heridos[7]
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La Batalla de Portada de Guías, llamada también Batalla de Guía o de Piñonate, fue un enfrentamiento que se libró el día 21 de agosto de 1838 entre las fuerzas peruano-chilenas que conformaban Ejército Unido Restaurador, y las fuerzas peruanas que nominalmente servían todavía a la Confederación Perú-Boliviana, pero cuyos jefes en realidad habían decidido expulsar tanto a los invasores chilenos como a los bolivianos. Comandaba las fuerzas restauradoras el general chileno Manuel Bulnes y las fuerzas peruanas el mariscal Luis José de Orbegoso, que era a la vez presidente del Estado Nor-Peruano. Se libró en las afueras de Lima, frente a la Portada de Guías, una de las puertas de la antigua ciudad amurallada, situada en el actual cruce de las avenidas Túpac Amaru y Caquetá. Su resultado fue la derrota de las fuerzas peruanas orbegosistas, debido a la superioridad numérica de sus adversarios.

Antecedentes[editar]

La Segunda Expedición Restauradora, integrada por fuerzas peruanas y chilenas aliadas con el propósito de acabar con la Confederación Perú-Boliviana. Componíase de 5.400 hombres al mando del general Bulnes. Lo acompañaban Agustín Gamarra, Manuel Ignacio de Vivanco, Felipe Pardo y Aliaga, Manuel de Mendiburu, entre otros desterrados peruanos que se proponían la restauración de la situación política anterior del Perú.

El Supremo Protector de la Confederación Andrés de Santa Cruz se hallaba entonces en el sur, con la mayor parte del Ejército Confederado. Sólo una división, que debía operar en combinación con las tropas del Estado Nor-Peruano, permanecía cerca de Lima. El presidente del dicho Estado, el mariscal Luis de Orbegoso, por instigación del general Domingo Nieto se alzó contra Santa Cruz y declaró disuelta la Confederación, entrando luego en conversaciones con Bulnes, sobre una posible alianza contra Santa Cruz. Pero ambos jefes se desconfiaban mutuamente y deseaban en realidad ganar tiempo: Orbegoso quería mejorar su situación militar, mientras que Bulnes deseaba dar descanso a sus tropas fatigadas por la larga travesía desde Valparaíso. Finalmente, alegando el vandalismo al que se habían entregado los chilenos, el secretario de Orbegoso declaró rotas las negociaciones.[8]​ Según los agentes chilenos que volvieron de las negociaciones, las fuerzas peruanas ascendían el 11 de julio a 4.136 hombres, distribuidos así: 2.036 en Lima, 900 en el Callao y 1.200 en Pativilca.[2]

De acuerdo a esos antecedentes, Manuel Bulnes resolvió desembarcar en Ancón, al norte de Lima, el 7 y 8 de agosto de 1838. Esto con el fin de cortar la línea enemiga.

Un grupo de peruanos, encabezados por Vivanco y Pardo, se separaron del ejército restaurador, aduciendo que habían venido a combatir a Santa Cruz y a los bolivianos, mas no a los peruanos.

Orbegoso y su general Domingo Nieto acordaron resistir en Lima. A ellos se les sumó el general Juan Francisco de Vidal que llegó de Huaraz al mando de una columna. Encarnaban todos ellos un sentimiento peruanista puro, pues se proponían expulsar tanto a los chilenos como a los bolivianos.

Las posiciones peruanas en Aznapuquio[editar]

En conocimiento del arribo chileno, el general Orbegoso concentro sus fuerzas en Chancay, para la defensa de la capital. Los restauradores empezaron su avance hacia Lima.

En tanto, el general Domingo Nieto se había situado en una buena posición defensiva, en Chacra Cerro, a un cuarto de legua del Valle de Copacabana (lugar que los restauradores ocuparon para empezar la marcha a Lima) con un total aproximado de 3.200 hombres.[9]

El general Manuel Bulnes al notarlo, desfiló por la derecha y pasó al reposo en la hacienda de Collico. Nieto se desplazó hacia el sur, hacia la posición inexpugnable de Aznapuquio, utilizada por los realistas en 1821. Bulnes ante esto concibió salir a las 11 de la mañana del día 16 (agosto) de Collico y desplegó sus fuerzas delante de Aznapuquio. Al cabo de 45 minutos continúo su marcha hacia el Naranjal, sin conseguir que Nieto lo atacara, pese a que puso todo de su parte para que ocurriera.

Este movimiento tan atrevido del general Bulnes de ponerse delante del enemigo estando en una posición favorable para el ataque de los peruanos confederados, dio a conocer al general chileno que podía contar con la victoria, puesto que se enfrentaría a un enemigo que no sabía aprovechar situaciones favorables.

Movimientos chilenos preliminares a la batalla[editar]

El jefe chileno el día 18 por la tarde estableció el cuartel general en La Legua, entre Lima y el Callao y allí permaneció los días 19 y 20. Por los informes que obtenía de la escuadra que bloqueaba el puerto del Callao y un reconocimiento realizado, Bulnes se cercioró de que Lima como el Callao estaban casi desguarnecidas por lo que contaba con la posibilidad de ocupar ambas ciudades sin combatir. Mas, como tenía al norte a las fuerzas del general Nieto (en Aznapuquio) no lo hizo, puesto que tendría que haber dividido sus fuerzas para ocupar las ciudades y enfrentar a Nieto.

Al mediodía del 21 de agosto, los restauradores avanzaron hasta el fundo Palao por orden de Bulnes, Puesto que, este quería evitar el coche directo con las posiciones de Orbegozo, con lo que las fuerzas y una mitad de flanqueadores y dos compañías al mando de Ramón Castilla y Alejandro Deustua; a las tres de la tarde hicieron alto, frente a la Portada de Guías. El ejército restaurador apoyaba su derecha en el río Rímac y su izquierda en el cerro Amancaes.

Movimientos peruanos preliminares a la batalla[editar]

El 18 de agosto de 1838 los restauradores ocuparon la chacra de Concha y extendieron sus líneas hasta La Magdalena, por lo que fue necesario guarnecer las portadas limeñas de Juan Simón y Guadalupe, mientras que la portada del Callao se hallaba defendida por Nieto y la de Monserrate por Vidal. Orbegoso se situó en el jardín de Gamboa. Las azoteas próximas a las murallas se atestaron de curiosos, que deseaban ver a los invasores.[10]

El general Orbegoso, que había acudido a los alrededores de Lima, desde la posición de Nieto, reunió en seguida sus fuerzas. Estas fueron distribuidas en la amplia carretera que une La Legua con la portada del Callao, en una sola línea de derecha a izquierda, Los batallones 2º de Ayacucho, Legión, Nº 4. Los Húsares de Junín, detrás y en las alas del batallón Legión. El puente principal de Lima fue ocupada por 200 hombres del batallón Serenos, que se ocultaron en los techos de las casas y en el arco ornamental que existía sobre el puente.

Al otro lado del río y en parte de las antiguas murallas de la ciudad, a la altura de Monserrate, el batallón 1º de Ayacucho, bajo el mando del general Domingo Nieto y a las alturas de la derecha fue ocupada por una compañía de granaderos.

Orbegoso colocó el 2.º de Ayacucho a su derecha, en el centro a la Legión, con parte de la caballería y a la izquierda el 4.º, apoyando su reserva con los restantes escuadrones. Nieto, con el Ayacucho N.º 1, se situó en Monserrate y el Puente de Piedra quedó defendido por tres piezas de artillería, una compañía y un grupo de vecinos armados.[11]

El general peruano, al enterarse que el ejército restaurador se acercaba a la Portada de Guías, se trasladó hacia allí y ordenó a sus fuerzas que salieran a tomar posiciones.

Orbegoso y sus oficiales habían acordado días antes no librar batalla a campo abierto y limitarse a defender la ciudad, pues era abrumador el número del enemigo. Pero tal acuerdo no se llegó a cumplir y se trabó el combate de manera improvisada, sin planificación alguna. Según una afirmación que hizo Nieto, Orbegoso fue empujado a librar el combate por obra de los santacrucistas que lo rodeaban.[12]

Fuerzas enfrentadas[editar]

Las fuerzas de ambos bandos presentes en la batalla eran las siguientes:[13]

Ejército de los Restauradores Ejército del Estado Nor-Peruano
General en Jefe: Manuel Bulnes

Vanguardia (General Antonio G. de la Fuente)

1 Columna de Cazadores[nota 4]
Escuadrón de Cazadores
Escuadrón de Lanceros

1.ª División (General José María de la Cruz)

Batallón Carampangue
Batallón Valparaíso
Batallón Colchagua
Batallón Portales
Escuadrón de Granaderos
2 Piezas de Artillería

2.ª División de Reserva (Coronel Pedro Godoy)[nota 5]

Batallón Valdivia
Batallón Santiago
Batallón Aconcagua
Escuadrón de Carabineros de la Frontera
2 Piezas de Artillería
General en Jefe: Luis José de Orbegoso
1 Columna de Cazadores
Cuerpo de Tiradores Serenos
Batallón 1.º Ayacucho
Batallón 2.º Ayacucho
Batallón Legión Peruana
Batallón Nº 4
1 Compañía de Granaderos
Regimiento Húsares de Junín
Escuadrón de Dragones de Policía
4 Piezas de Artillería

La batalla[editar]

Mariscal Luis José de Orbegoso.

Luego de haber cruzado un largo desfiladero, la vanguardia al mando de Ramón Castilla alcanzó una zona pedregosa a las 02:30 de la tarde. Iba precedida por una descubierta de 25 cazadores a caballo y, tanto esta como la vanguardia, se vieron atacados por un número considerable de guerrilleros. Orbegozo ordeno a sus soldados ocultarse detrás de árboles, terrenos accidentados y edificios rompiendo también el fuego contra la vanguardia. Envío además contra ellos 500 jinetes de caballería para amargar la fuerza restauradora.

En ese momento de peligro llegan de refuerzos chilenos el escuadrón Lanceros y el escuadrón cazadores que le estaban agregados. Así lograron proseguir su avance hasta la portada de Guía, pero al cabo de hora y media de lucha, quedaron sin municiones.

El general Manuel Bulnes, jefe del ejército restaurador.

En esos momentos llegaron los batallones Carampangue y Colchagua, que con el apoyo de 2 piezas de artillería cargaron al centro de la línea peruana. La lucha fue una violencia extraordinaria, puesto que las tropas chilenas sentían el fuego por el frente, por los flancos y desde los edificios de los alrededores, manteniéndose esta situación por un buen tiempo.

Ya al casi anochecer la situación seguía aun indecisa, por lo que el general Manuel Bulnes dispuso que los batallones Portales y Valparaíso se adelantaran por el costado derecho y que una compañía del Carampangue coronase una altura a la izquierda, a fin de quebrantar la resistencia peruana. El general Orbegoso ordenó que cargara la caballería pero este falló todas sus cargas y luego emprendió la retirada hacia Lima, dispersándose.

Este abandono de la caballería afectó en cierta manera la moral de los defensores peruanos que comenzaron rápidamente a ceder el terreno, replegándose al Puente de Piedra de Lima.

Al finalizar el día se desplazaron a la plaza mayor donde se encontraba Nieto con el batallón Ayacucho. Con miras a impedir que se rehicieran o retiraran, Bulnes ordenó al coronel Pedro Godoy que, forzando el puente que une a Malambo con Lima, los persiguiera con la II División con la que se da una carga masiva a bayoneta logrando a las 08:30 ocupar la Plaza Mayor de Lima.[15]​ El general Nieto viendo la batalla perdida se retiró a la fortaleza del Callao con sus tropas, Orbegoso se ocultó en Lima y en cuanto a Vidal, al enterarse de la huida de sus jefes, estando herido, se retiró de la batalla y retornó a Huaraz.

Durante el combate, el coronel peruano Javier Panizo y Ramírez defendió el puente tendido sobre el Rímac y sufrió un impacto de bala. Las fuerzas peruanas vieron todo perdida por lo que se dispersaron en retirada, dejando la capital en manos de las fuerzas al mando del general Manuel Bulnes.

Las bajas de las fuerzas peruanas fueron alrededor de 1.000 hombres, entre muertos, heridos y prisioneros. Las bajas chilenas fueron de 40 muertos y 141 heridos.

Según la historiografía peruana, la ciudad fue sometida al pillaje y al incendio; en el campo de batalla se “repasaron” (ultimaron) a los heridos, lo que explica el gran número de muertos y la poca cantidad de heridos en el bando peruano. Entre las víctimas se contaron hasta mujeres y niños, cuyos cadáveres fueron recogidos al día siguiente.[15]

Consecuencias[editar]

La ocupación de Lima permitió que se restableciera la vigencia de la Constitución peruana de 1834 y la elección del Gran Mariscal Agustín Gamarra como presidente provisional del Perú[nota 6]​ por decisión de una reunión de vecinos, el día 24 de agosto de 1838.

Junto con ello se inició la organización de un ejército peruano llamando a los vencidos de Guías para unirse a los restauradores, cosa que no fructifico. De igual manera el coronel Juan Crisóstomo Torrico encargado de organizar la Legión Peruana y el coronel Frisancho, de los Cazadores del Perú, en los primeros días de septiembre solo lograron reclutar a apenas 500 hombres, distribuidas en 4 compañías. Esto se debió a que en la zona, la mayoría de los hombres eran adictos al general Orbegozo y al protector Andrés de Santa Cruz. Debido a esos hechos Ramón Castilla se dirigió a Chancay y el general Antonio Gutiérrez de la Fuente se embarcó en Chorrillos con rumbo al departamento de La Libertad para reclutar hombres para el ejército pero no lo lograron, eso si, los departamentos de La Libertad y Huaylas se pronunciaron a favor de Gamarra.

En cuanto a los peruanos confederados, varios de los dispersos de la batalla de Guías se refugiarían en la fortaleza del Callao, otros escaparían a los alrededores de Lima para formar guerrillas para enfrentar a los restauradores.

En cuanto a sus jefes, El general Francisco Vidal seria proclamado en Huaraz jefe supremo, pero luego de un acuerdo con Gamarra paso a formar parte de las fuerzas restauradoras. Por su lado, el general Nieto logró dirigirse desde el Callao a Supe con la esperanza de reunir un nuevo ejército para enfrentarse a los restauradores. Orbegozo luego de estar oculto unos días en Lima se dirigió disfrazado al Callao, a la fortaleza chalaca.[16]​ Donde decidió enfrentar a los restauradores.

Ahora, Bulnes y Gamarra tendrían que hacer frente, entretanto, a tres problemas de difícil solución: El sitio del Callao, la lucha contra las guerrillas de los alrededores de la capital y el aumento del ejército, con la formación de unidades peruanas.

Mientras tanto el protector Andrés de Santa Cruz se prepara para mover su ejército para atacar con sus fuerzas Lima, ocupada por los restauradores.

Referencias[editar]

  1. Modesto Basadre, "Diez años de historia política del Perú, 1834-1844", pág. 68
  2. a b Historia militar de Chile, Tomo II. Guerra contra la Confederación Perú-boliviana hasta la Guerra Civil de 1891, p. 28.
  3. Julio Díaz Arguedas, "Fastos militares de Bolivia", pág. 195
  4. Indalicio Téllez, "Historia militar de Chile, 1541-1883", Tomo II, pág. 71
  5. Manuel Bilbao, "Historia del jeneral Salaverry", pág. 17
  6. Gonzalo Bulnes, "Historia de la Campaña del Perú en 1838", pág. 37 (una cita)
  7. Francisco Antonio Encina, "Historia de Chile desde la prehistoria hasta 1891". pág. 380
  8. Basadre 1998, p. 326.
  9. Historia militar de Chile, Tomo II. Guerra contra la Confederación Perú-boliviana hasta la Guerra Civil de 1891, p. 29.
  10. Vargas Ugarte 1971, tomo VIII, p. 195.
  11. Vargas Ugarte 1971, tomo VIII, p. 197.
  12. Basadre 1998, p. 327 (citando el manifiesto escrito por Nieto en Catacaos en 1839).
  13. Indalicio Téllez, "Historia militar de Chile, 1541-1883", Tomo II, pág. 69
  14. Gonzalo Bulnes, "Historia de la Campaña del Perú en 1838", pág. 46 y 56
  15. a b Vargas Ugarte 1971, tomo VIII, p. 200.
  16. Basadre 1998, p. 327.

Notas[editar]

  1. El 30 de julio de 1838 Orbegoso declaró al Estado Nor-Peruano libre e independiente de toda dominación extranjera.[sic][1]
  2. El ejército chileno fue el que combatió en esta batalla, habiendo un número no determinado de oficiales peruanos insertos en este ejército. El ejército unido restaurador propiamente tal aparecería luego de la ocupación de Lima y la instauración de Agustín Gamarra como Presidente Provisorio del Perú, que se daría en la tarea de formar los primeros cuerpos del ejército del Perú que combatirían en las próximas acciones junto a las fuerzas chilenas.
  3. El coronel Nicolas José Prieto señala en su Diario que en esos momentos no estaban disponibles todas las fuerzas militares, descontándoles de esa manera al ejército los que aún estaban a bordo de los buques, enfermos, etc.[sic][6]
  4. Estaba formada de compañías sacadas de los otros batallones del ejército.
  5. El comandante titular de esta división era en realidad el general Agustín Gamarra, que había sido nombrado por el general Bulnes para ese cargo en razón a su jerarquía militar, pero en los hechos el mando lo ejerció el coronel Godoy.[sic][14]
  6. Este título era usado por la parte restauradora, ya que por parte confederada habían presidentes por cada estado de la Confederación Perú-Boliviana y se hallaba el Protector Andrés de Santa Cruz.

Bibliografía[editar]

  • Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú. 1822 - 1933, Octava Edición, corregida y aumentada. Tomo 2. Editada por el Diario "La República" de Lima y la Universidad "Ricardo Palma". Impreso en Santiago de Chile, 1998.
  • Chirinos Soto, Enrique: Historia de la República (1821-1930). Tomo I. Desde San Martín hasta Augusto B. Leguía. Lima, AFA Editores Importadores S.A., 1985.
  • Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. La República (1833-1843). Octavo Tomo. Primera Edición. Editor Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1971.
  • Vidal, Francisco de: Memoria escrita en 1855, después de la batalla de La Palma. Biblioteca Virtual del Perú.

Véase también[editar]