Coerción

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La coerción es la coacción mediante imposición de un castigo o pena (legal o ilegal) con el objetivo de condicionar el comportamiento de los individuos.

El Derecho y los sistemas legales, en general, se sustentan en la imposición de una sanción más que en la utilización de la propia violencia. Sin embargo, en última instancia se termina recurriendo a ejercer la fuerza cuando no se puede aplicar sanción, ya sea porque el sancionado se niega a su cumplimiento o por cualquier otro motivo de seguridad o prevención. Así, la persona determina con su propia conducta las consecuencias, conforme al ordenamiento jurídico. (Véase: Prevención general).

Tipos de coerción[editar]

La coerción legal[editar]

En un Estado de Derecho, siendo éste el único titular legítimo, tal actuación está completamente regulada mediante normas que contienen prohibiciones, con sanciones en el supuesto de que sean incumplidas. Así, para que una norma sea considerada legal, ha de ir acompañada de un poder coercitivo, y en caso de incumplimiento, éste tendrá que suponer una medida coactiva. Es la forma de aplicar la norma jurídica.

La forma por excelencia de coacción legal es el código penal, que establece una serie de comportamientos que traerán como consecuencia la imposición de una pena.

La coerción internacional[editar]

A nivel internacional son frecuentes las coerciones pacíficas, como son las amenazas de sanción económica o diplomática. Por otro lado, el Derecho Internacional contemporáneo prohíbe tajantemente la utilización de la amenaza al recurso de la fuerza, es decir, la amenaza de intervención bélica.

La coerción cibernética[editar]

Se caracteriza por sus implicancias mediante al uso de "ciertos mecanismos de acoso tecnológico gracias al manejo inadecuado de herramientas informáticas y de comunicación, como correos electrónicos, mensajes de texto desde celulares, chat, blogs, fotologs o páginas donde se hacen públicos ciertos videos, los cuales pueden ser expuestos con la intención de ridiculizar al otro sin medir las consecuencias. Este “juego de poder” o dominación... con base en el fastidio de uno para la gratificación del otro...."

Otras coerciones[editar]

Algunos consideran que las corporaciones capitalistas pueden ejercer fuerzas coercitivas a través del control de recursos escasos, como la comida, el agua, la vivienda y otros que los individuos pueden considerar vitales, como en el concepto de la economía hidráulica. Los escépticos a su vez argumentan que en un mercado abierto, sin regulaciones, no es posible la coerción debido a que el libre ingreso de competidores impide de hecho una actividad monopólica y coercitiva. Los monopolios de facto usualmente desaparecen en poco tiempo y son más bien los monopolios de jure los que se sostienen debido a la coerción legal que utiliza el Estado para regular sectores económico en beneficio propio o de terceros.

Posturas ideológicas[editar]

Los libertarios, entre otros, le dan un sentido peyorativo especial, haciendo ver que se muestran contrarios al uso de la fuerza. Los anarquistas y pacifistas están en contra de la coerción, sobre todo en el sentido especializado.

Véase también[editar]