Cnidoscolus aconitifolius

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Symbol question.svg
 
Chaya TAPU
Cnidoscolus chayamansa1 ies.jpg
Cnidoscolus chayamansa
Taxonomía
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden: Malpighiales
Familia: Euphorbiaceae
Subfamilia: Crotonoideae
Tribu: Manihoteae
Género: Cnidoscolus
Especie: Cnidoscolus aconitifolius
(Mill.) I.M.Johnst.
Sinonimia

Cnidoscolus aconitifolius subsp. aconitifolius; Cnidoscolus chaya Lundell; Cnidoscolus chayamansa McVaugh; Cnidoscolus fragrans (Kunth) Pohl; Cnidoscolus longipedunculatus (Brandegee) Pax & K.Hoffm.; Cnidoscolus napifolius (Desr.) Pohl; Cnidoscolus palmatus (Willd.) Pohl; Cnidoscolus quinquelobatus (Mill.) León; Jatropha aconitifolia Mill.; Jatropha aconitifolia var. multipartita Müll.Arg.; Jatropha aconitifolia var. palmata (Willd.) Müll.Arg.; Jatropha aconitifolia var. papaya (Medik.) Pax; Jatropha deutziiflora Croizat; Jatropha fragrans Kunth; Jatropha longipedunculata Brandegee; Jatropha palmata Willd.; Jatropha palmata Sessé & Moc. ex Cerv.; Jatropha papaya Medik.; Jatropha quinqueloba Sessé; Jatropha quinquelobata Mill.; Jatropha urens var. inermis Calvino; Jatropha urens var. longipedunculata Brandegee[1]

[editar datos en Wikidata]

La chaya (Cnidoscolus chayamansa o Cnidoscolus aconitifolius), también conocida como el árbol espinaca, es un arbusto robusto de hojas perennes, perteneciente a la familia de las Euphorbiaceae, nativo de Mesoamérica. Se asemeja en su porte a una planta de hibiscus o de casava. Es muy popular en México y en Centroamérica pues sus hojas se utilizan como una berza, que son cocinadas y preparadas como las espinacas. El nombre de Chaya, deriva del vocablo Maya “Chay”, “Chaya col”.  La chaya está asociada con la cultura maya, donde se conoce con el nombre de chay. Era consumida desde tiempos inmemoriales mezclada con maíz y semillas de calabaza, formando una especie de tamal. Durante varios siglos, constituyó un alimento primordial en la alimentación maya.

Cnidoscolus: nombre genérico que deriva del griego antiguo (knide), que significa "ortiga", y (skolos), que significa "espina" o "cosquilleo". aconitifolius: adjetivo latíno que significa "con las hojas de Aconitum" del griego “akoniton” planta venenosa. Las hojas crudas son tóxicas, deben ser cocinadas de 5 a 15 minutos antes de ser ingeridas, ya que tienen un alto contenido de ácido cianhídrico. No se recomienda la ingesta de más de 5 hojas al día. .[2][3][4]

Clasificación y descripción[editar]

La chaya es un arbusto arborescente semiperenne y semileñoso  que crece hasta seis metros de altura. Tiene hojas alternadas palmadamente lobuladas que caen en tiempos de mucha sequía.  Todas las partes de la planta poseen una savia blanca, espesa y muy pegajosa.  Flores blancas y pequeñas que se encuentren en racimos de ramificación dicótoma. Las hojas son grandes, hasta 32 cm de largo y 30 cm de ancho, con pecíolos hasta 28 cm de largo, pecioladas, con 5 picos y látex fecundo. Algunas de sus variedades presentan en las hojas pelos urticantes. La chaya es monoica, con flores masculinas y femeninas separadas, cada una con partes no funcionales del otro sexo. Aunque la floración es más común en los meses del verano, se puede encontrar flores y frutos todo el año.[5]​ Las flores son blancas, pequeñas y en disposición de inflorescencia.

El arbusto se desarrolla en suelos bien drenados, con humedad y luminosidad y que alcanza una altura de hasta unos 6 metros, aunque normalmente no supera los 2 metros en cultivo, lo cual facilita la cosecha de sus hojas.

Distribución[editar]

Con  la llegada  de  los españoles  la  planta fue  llevada  a Europa donde  el  emperador de  ese  entonces Carlos  IV  conoció   de  las  bondades de  la  planta, quedando altamente  impresionado por  sus  cualidades y  los  usos que  le  daban los aborígenes.  Actualmente  se sabe  de  su existencia  en  Brasil donde  se  la  conoce  con  el nombre  Couve.  Y se  ha  hecho popular en  Florida  y Texas.[5]

Ambiente[editar]

Crece y se desarrolla generalmente en lugares rocosas a  1300  metros sobre  el  nivel del  mar  o menos.  Es  nativa de  regiones  tropicales del mundo.  En  general la  chaya  prospera en  una  variedad de  suelos  y climas  lluviosos  y ocasionales. Pero por ser La chaya una planta tropical crece mejor en climas calientes. Básicamente es un  arbusto que crece rápido, es resistente a  la sequía,  tolera la  falta de cuidado, algo de sombra o pleno sol.  Sus necesidades de agua no son establecidas, es por esta razón que toleran la sequía o meses con exceso de agua. Puesto que la semilla rara vez se producen en esta planta, la chaya se propaga de forma asexual.  Así que para sembrarla se necesitan cortar ramas o vástagos, maduros de 5 -20 cm. a 1m de largo, procurando que conserve un pedazo de tallo. El corte  del vástago  puede  sobrevivir a  menudo  1 mes  sin  plantar,  es  recomendable  evitar excesos de humedad hasta que estos arraiguen bien.[6][7]​ 

Acciones y usos[editar]

La chaya proporciona enormes ventajas al organismo humano, pues contiene una notable cantidad de vitaminas, sales minerales, oligoelementos y enzima; se trata de sustancias que forman un fitocomplejo que actúa favorablemente el organismo, sin producir efectos negativos conocidos.[8]

Entre sus beneficios están la regulación de la presión arterial, el mejoramiento de la circulación sanguínea y la desinflamación de las venas y hemorroides.[cita requerida] También reduce el nivel del colesterol y del ácido úrico, ayuda a reducir el peso y aumenta la retención de calcio en el organismo, con lo que se fomenta el crecimiento de la masa ósea.[cita requerida] Muchas personas la consumen por lo tanto como planta medicinal. La dosis recomendada es de 2 a 6 hojas por día, licuadas en sopas o ensaladas después de haber sido cocida.

Hojas de la Chaya.

Esta planta como infusión actúa favorablemente sobre las dolencias del organismo humano, sin producir efectos negativos. Facilita la digestión, y combate el estreñimiento, ayuda a la expulsión de orina y de la leche materna.[cita requerida] Normaliza además numerosas funciones del organismo, previene la anemia, mejora la memoria y las funciones del cerebro y combate la artritis y la diabetes. Igualmente previene la tos, descongestiona y desinfecta los pulmones.[cita requerida]

Las hojas son usadas en la preparación de un conocido platillo regional denominado Dzotobichay o Ts'o Tobil Chay, un tamal relleno de huevo, con salsa de pepita de calabaza, huevo y tomate.

En los estados del sureste de México, las hojas de chaya se utilizan para elaborar diversos platillos típicos, como el Be'ew'r e'kt'o xix bek'ch'um, que es un tamal de chaya con semillas de calabaza, la carne salada con chaya o la sopa de chaya, los cuales forman parte de la gastronomía tabasqueña. En la región de Palenque, en el norte de Chiapas, la cocción de sus hojas desmenuzadas se usan para curar infecciones por hongos en la piel; se aplica varias veces al día, preparando un litro diario, pues el líquido se torna maloliente al otro día, aún almacenado en frío.

Estado de conservación[editar]

La chaya pudo domesticarse y mantenerse con el genotipo favorable, a través de la propagación por clones y que  probablemente  no requirió  de  cientos de  generaciones  de  ser sometida al proceso de selección para producir la planta moderna. Para un vegetal frondoso, la selección por supuesto habría tenido que ser para mejorar la producción de hojas, reducir el tamaño de los pecíolos, reducir el gasto reproductivo a favor del desarrollo vegetativo, incrementar el tamaño de las hojas y cambiar su forma. Todas estas características se observan en la variedad moderna. A través de la propagación vegetal, la variedad deseada no sólo podría haber sido mantenida, sino también dispersada sin mayor dificultad.[5]

No se tienen datos precisos de producción, debido a que es una especie de traspatio (solar), que se encuentra asociada con otras en sistemas agroforestales, sobre todo en el sureste mexicano. Seguramente por su fácil reproducción asexual, no es una especie ubicada en alguna categoría de la norma 059 de la SEMARNAT  de México. 

Historia[editar]

La chaya está asociada con la cultura maya, donde se conoce con el nombre de chay. Era consumida desde tiempos inmemoriales mezclada con maíz y semillas de calabaza, formando una especie de tamal. Durante varios siglos, constituyó un alimento primordial en la alimentación maya.[9]

Cultivo[editar]

La chaya es fácil de cultivar en climas suaves a cálidos. El robusto arbusto sufre pocos daños por los insectos. Es además resistente a lluvias fuertes y a la sequía. La planta se propaga por estacas leñosas de unos diez centímetros, pues las semillas se producen muy raramente.

El crecimiento inicial requiere de hasta 2 años, tiempo que igualmente necesitan las raíces de las estacas nuevamente plantadas para su desarrollo. Después del segundo año, las hojas pueden cosecharse continuamente, siempre y cuando la planta conserve más del 50% de sus hojas, lo cual garantiza un crecimiento vegetal sano.

Un estudio del USDA en Puerto Rico informó que se podría obtener una mejor producción de hortaliza con la chaya que con cualquier otro vegetal que habían estudiado.[cita requerida] En otro estudio sobre la chaya, se asevera que sus hojas contienen cantidades substancialmente mayores de nutrientes que los que contienen las hojas de las espinacas.[cita requerida]

Algunas variedades poseen en sus hojas unos pelos urticantes que pueden requerir el uso de guantes para su recolección. La cocción los destruye.

Consumo[editar]

Tamales de chaya, un platillo típico de la gastronomía del estado de Tabasco.

La chaya es una buena fuente de proteínas, vitaminas, calcio, y de hierro. Sin embargo, las hojas crudas de la chaya son tóxicas, pues contienen un glucósido que puede liberar al tóxico cianuro. Por esta razón, se debe cocinar antes de consumirla, con lo que se desactivan sus componentes tóxicos. En este sentido la chaya es similar a la mandioca, que también contiene los glucósidos cianhídricos tóxicos.[10]

Tradicionalmente las hojas de chaya se sumergen en agua hirviente por 20 minutos y se sirven aliñadas con aceite o mantequilla. El líquido que sueltan las hojas al ser cocinadas puede también ser consumido con total seguridad, debido a que el cianuro que contenían se escapa al aire volatilizado como cianuro de hidrógeno (HCN) durante el periodo de cocción. Es preferente no hervir las hojas de chaya en utensilios de aluminio, pues en éstos se puede producir una reacción que puede resultar tóxica, causando diarrea.[11]

Taxonomía[editar]

Cnidoscolus aconitifolius fue descrita por (Mill.) I.M.Johnst. y publicado en Contributions from the Gray Herbarium of Harvard University 68: 86. 1923.[12]

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Cnidoscolus aconitifolius en PlantList
  2. https://books.google.com/books?id=6jrlyOPfr24C&lpg=PA200&vq=chaya&pg=PA200#v=snippet&q=chaya&f=false
  3. http://people.umass.edu/psoil370/Syllabus-files/Chaya.pdf
  4. http://miraclesinaction.org/wp-content/uploads/2012/06/Chaya_broch_eng_r2.pdf
  5. a b c Ross-Ibarra, J. 2003. Origen y domesticación de la chaya (Cnidoscolusaconitifolius Mill I. M. Johnst): La espinaca Maya. Mexican Studies/Estudios Mexicanos Vol. no. 19(2),Summer 2003, pages 287–302 
  6. Molina C. A. y  Ross I. J. Estudio etnobotánico de la Cnidoscolus aconitifolius chaya “ Un nutritivo vegetal Maya”.
  7. Brush Ayauca, C. W. 2006. Tesis.  Estudio del procesamiento tecnológico  para la elaboración de un té a partir de la Cnidoscolus aconitifolius (chaya). Facultad de Ingeniería. Guayaquil. Ecuador. Pp 135.
  8. http://www.chayaherbal.com/?id=alimento
  9. http://www.elsalvador.com/noticias/2006/12/05/elpais/pais3.asp
  10. James M Stephens. «Chaya—Cnidoscolus chayamansa McVaugh». University of Florida IFAS Extension. 
  11. «Chaya, the Maya miracle plant». Mexconnect. octubre de 2009. Consultado el 31 de mayo de 2011. 
  12. «Cnidoscolus aconitifolius». Tropicos.org. Missouri Botanical Garden. Consultado el 22 de marzo de 2014. 

Bibliografía[editar]

  • Booth, S., R. Bressani, and T. Johns. 1992. Nutrient content of selected indigenous leafy vegetable consumed by Kekchi people of Alta Verapaz, Guatamela. J. Food Compos. Anal. 5:25-34.
  • Bonner-Weir, S., D.F. Trent, R.N. Honey, and G.C. Weir. 1981. Responses of neonatal rat islets to streptozotocin-limited ß-cell regeneration and hyperglycemia. Diabetes 30:64-69.
  • Breckon, G.J. 1979. Studies in Cnidoscolus (Euphorbiaceae). Brittonia 31:125-148.
  • Brise, H. and L. Hallberg. 1962. Effect of ascorbic acid on iron absorption. Acta Med. Scand. Suppl. 171:51-58.
  • Diaz-Bolio, J. 1975. Chaya (Cnidoscolus chayamansa, Euphorbiaceae), a marvellous food (en español). Tierra 30:407-408, 427-428.
  • FAO. 1987. Promoting under-exploited food plants in Africa.: A brief for policy markers. Food and Agriculture Organization, Food Policy & Nutrition Div., Rome.
  • Grubben, G.J.H. 1978. Tropical vegetables and their genetic resources. Int. Board Plant Genetic Resource, FAO-UN, Rome Italy.
  • Harris, R.S. and H.E. Munsell. 1950. Edible plants of Central America. J. Home Econ. 42:629-631.
  • Hodges, R.E., H.E. Sauberlich, J.E. Canham, D.L. Wallace, R.B. Rucker, L.A. Mejia, and M. Mohanram. 1978. Hematopoietic studies in vitamin A deficiency. Am. J. Clin. Nutr. 31:876-885.
  • Levander, O.A. 1990. Fruit and vegetable contribution to dietary mineral intake in human health and disease. HortScience 25:1486-1488.
  • Martin, F.W., and R. Ruberte. 1978. Chaya, Cnidoscolus chayamansa includes composition and nutritional value, culture in Puerto Rico. In: Vegetables of hot humid tropics. USDA, ARS. New Orleans, LA.
  • McVaugh, R. 1944. The genus Cnidoscolus: generic limits and intrageneric groups. Bul. Torrey Bot. Club 71:457-474.
  • Munsell, H.E., L.O. Williams, L.P. Guild, C.B. Troescher, G. Nightingale, and R.S. Harris. 1949. Composition of food plants of Central America. Food. Res. 14:144-164.
  • NAS. 1975. Chaya. p. 45-48. In: Underexploited tropical plants with promising economic value. National Academy of Science, Washington, DC.
  • National Research Council. 1989. Diet and health. National Academy Press, Washington, DC.
  • Peregrine, W.T.H. 1983. Chaya (Cnidoscolus aconitifolius): A potential new vegetable crop for Brunei. Tropical Pest Manag. 29:39-41.
  • Rowe, L. 1994. Plant guards secret of good health. Valley Morning Star. Sept. 4, p. A1, A12.
  • Searle, P.L. 1974. Automated colorimetric determination of ammonium in soil extracts with "Technicon Autoanalyzer II" equipment. New Zealand J. Agr. Res. 18:183-187.
  • USDA. 1984. Agricultural handbook. p. 8-11. USDA, Washington, DC.
  • Yang, Y.H. 1979. Tropical home gardens as a nutritional intervention. p. 417-436. In: G.E. Inglett and G. Charalambous (eds.), Tropical food chemistry and nutrition, Academic Press, New York