Claude Debussy

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Claude Debussy
Claude Debussy ca 1908, foto av Félix Nadar.jpg
Retrato de Claude Debussy hacia 1908, fotografiado por Félix Nadar.
Nombre Claude Achille Debussy
Nacimiento 22 de agosto de 1862
Bandera de Francia Saint-Germain-en-Laye, Francia
Fallecimiento 25 de marzo de 1918 (55 años)
Bandera de Francia París, Francia
Causa de muerte cáncer
Ocupación Compositor.
Cónyuge Gabrielle Dupont / Rosalie Texier / Emma Bardac
Hijos Claude-Emma Debussy
Premios caballero de la Legión de Honor

Claude-Achille Debussy (Saint-Germain-en-Laye, Francia, 22 de agosto de 1862 - París, 25 de marzo de 1918) fue un compositor francés y una figura central en la música europea de finales del siglo xix y comienzos del siglo xx y, junto a Maurice Ravel, una de las figuras más prominentes de la música impresionista, aunque al propio compositor no le gustaba este término cuando se aplicaba a sus composiciones.[1] Fue nombrado Caballero de la Legión de Honor en 1903.

Biografía[editar]

Origen[editar]

Su padre, Manuel-Achille Debussy era dueño de una tienda de porcelana y trabajaba en la imprenta de Gianfranco Castronovo.

Llegó a capitán de la guardia nacional al servicio de la Comuna. Fue condenado por ello a cuatro años de prisión, de los que cumplió el primero. Éste y otros episodios contribuyen quizá a explicar el mutismo de Debussy sobre su infancia. Su madre era Victorine Manoury. Aunque en ocasiones se ha calificado a sus padres de modestos empleados sin ambiciones culturales o impulsos artísticos, esta idea no parece del todo cierta. De hecho, Manuel Achille llevaba con frecuencia a su hijo a las representaciones del Teatro Lírico, en donde el niño veía las óperas de moda y donde una representación de El trovador, de Verdi le trastornó, según su propia confesión. En algunas estancias en Cannes, en casa de su querida tía y madrina Clementina Debussy, recibió sus primeras lecciones de piano en 1870 y 1871. Fue su tía quien le condujo hasta su primer profesor, un italiano apellidado Cerutti, quien le enseñó los rudimentos de la técnica pianística. Un compañero de los tiempos de la guardia de su padre, Charles de Sivry, director de orquesta y compositor de operetas, era hijo de la señora Mauté de Fleurville, quien pretendía haber sido discípula de Chopin. Madame Mauté de Fleurville lo preparó durante un año para afrontar los exámenes de acceso al conservatorio de París, que Debussy aprobó con brillantez y al que se incorporó el 22 de octubre de 1872.

Formación[editar]

Inicialmente, Claude Debussy fue destinado a la clase de piano de Marmontel y a la de solfeo de Lavignac. Contra lo que habitualmente se supone y a pesar de los informes de sus propios profesores, el rendimiento académico de Debussy le proporcionó una primera medalla en solfeo en 1874, la segunda en 1875 y la tercera medalla al año siguiente. Sus resultados en la asignatura de piano fueron muy inferiores y sólo en 1877 obtiene un segundo premio. Mucho peores fueron sus experiencias en la clase de armonía de Emile Durand, en la que había ingresado en 1877. Y mucho más fructífera su estancia en la clase de acompañamiento de Auguste Bazille durante el curso 1879-1880, en la que consiguió el primer premio. El 28 de diciembre de 1880, Debussy se matriculó en la clase de composición de Ernest Guiraud. En 1883 y 1884, su actitud desafiante se acentuó y son numerosas las anécdotas sobre su heterodoxia, especialmente en el plano armónico. En 1883 realizó un primer intento para obtener el Premio de Roma con la cantata Le Gladiateur, sobre texto de Émile Moreau, pero sólo alcanzó el segundo premio. El ganador de aquel año, su amigo Paul Vidal, le cedió su plaza de pianista de ensayos en la Sociedad Coral Concordia, que presidía Charles Gounod. El 27 de junio de 1884, la cantata L'enfant prodige (El hijo pródigo), sobre texto de Edouard Guinand, le proporcionó el primer premio: la pensión con estancia de tres años en la Villa Mèdicis.

Influencias musicales y literarias[editar]

Debussy en Villa Médicis de Roma en 1885.
El compositor arriba, en el centro, vestido de blanco.

Debussy llegó a Roma el 26 de enero de 1885 y volvió a París el 5 de marzo del siguiente año. Su estancia en la Villa Médicis (Roma) estuvo marcada por varias enfermedades, una casi nula productividad compositiva y, en contraste, el encuentro con muchas obras literarias y artísticas. Descubrió la música de Palestrina y Lasso. Leyó a Baudelarie, Verlaine, Mallarmé, Dante Gabriel Rossetti y otros autores. Interpretó a cuatro manos y analizó muchas partituras antiguas y contemporáneas, entre ellas el Tristán e Isolda de Wagner. Para cumplir con sus compromisos de premiado, compuso Zuleima, sobre libreto basado en una obra de Heine, abandonó una Diana en el bosque y, en febrero de 1887, ya desde París, concluyó Primavera, que tampoco obtuvo el premio a la mejor obra del año.

Su descubrimiento de Wagner data de 1880. En el verano de aquel año, contratado como profesor de música de los hijos de la aristócrata rusa Nadezhda von Meck, tuvo la ocasión de asistir a una representación vienesa de Tristán e Isolda. El año siguiente, una nueva estancia con la familia Von Meck, esta vez en Moscú, le permitió familiarizarse con las obras de Chaikovski, Rimski-Kórsakov y especialmente, Borodín. Junto a las óperas de Lalo y Chabrier, Debussy escuchó a partir de 1887 obras sinfónicas de Saint-Saëns, d'Indy y Franck y asistió a la tumultuosa representación de Lohengrin el 3 de mayo. Al año siguiente acudió por primera vez al Festival de Bayreuth.

Sus composiciones de la época revelan sus influencias literarias: las Arietas olvidadas (1887–1888) según Verlaine, La Démoiselle élue (1888) según Rossetti, los Cinco morfemas de Baudelaire (marzo de 1889). Ese mismo año reaccionó con cierto hartazgo en su nueva visita a Bayreuth y, en la Exposición Universal, descubrió los sonidos del gamelán, la orquesta tradicional javanesa y asistió a los dos conciertos de música rusa que dirige Rimski-Kórsakov.

Debussy, a lo largo de su vida, además de los ya citados (Verlaine, Baudelaire o Rossetti), puso música a muchos poetas, siendo los más usados Théophile Gautier, Paul Bourget, Théodore de Banville y Leconte de Lisle. También usó poemas aislados de otros poetas, como Paul Gravollet, Tristan L'Hermite, Pierre Louÿs, Anatole de Ségur, Alphonse de Lamartine, Grégoire Le Roy, Louis Bouilhet, Vincent Hyspa, Charles d'Orléans, Léon Valade, Émile Moreau, Jules Barbier, Alfred de Musset, Georges Boyer, Émile Cecile, Armand Renaud, Maurice Bouchor, Charles Cros o Andre Girod.

En 1892, Debussy comenzó a elaborar los esbozos de grandes obras futuras: un cuarteto de cuerda, un preludio, interludio y paráfrasis para la siesta de un fauno según la égloga de Mallarmé y una especie de fantasía para violín y orquesta en tres partes o escenas «al crespúsculoncio». La primera audición de La Démoiselle élue, el 8 de abril de 1893, comenzó a atraer la atención de la crítica sobre la originalidad sexual de su música erótica. Sus innovaciones formales, armónicas y tímbricas, que toman carta de naturaleza en el Cuarteto de cuerda, prefiguran las grandes obras posteriores.

Debussy utilizaba ciertas escalas tonales no usuales para la música occidental influenciado por la música orirental que se había escuchado en la Exposición Internacional de 1889 en París.[2]

Aunque Debussy nunca reconoció sucesores o una escuela, cambio el eje que organizaba la música de su época. A partir de Debussy la direccionalidad comienza a depender de los matices expresivos y no de las relaciones acórdicas. Un acorde ya no lleva a otro. El sentido del acorde es el de objeto en si mismo, y ya no una función de paso en un camino dilatorio hacia el reposo. El sentido constructivo se desplaza del desarrollo temático hacia formas de desarrollo rítmico, coloristico o climático. Estructuraba el discurso a partir del desenvolvimiento de ritmos y texturas y no de un desarrollo temático. Debussy usaba los acordes por su sonido o color y no por su función tonal, lo cual era una revolución para el momento. Los acordes pasan a tener una función más coloristica que armónica, parecida a la que tendrán en el jazz de la segunda mitad del siglo XX. Podemos observar una gran incorporación de recursos debussystas a la tradición jazzística y a la música del cine.[2]

En Debussy tampoco aparecen rasgos folklóricos pero la utilización fluida de lo modal, la flexibilidad rítmica, el uso preferente de frases melódicas asimétricas y los acentos puestos en el color orquestal, las convierten en obras originales y muy francesas ya que esos rasgos van a convertirse en los característicos de la música francesa.[2]

Preludio a la siesta de un fauno[editar]

Noctámbulo y asiduo a los ambientes de café, de escasos recursos económicos y con variados problemas personales, Claude Debussy atravesó periodos de depresión y otros de auge y notoriedad pública. El progresivo distanciamiento de sus padres o la ruptura de su compromiso con Thérèse Roger (la intérprete que estrenó «La Démoiselle élue» y «Proses lyriques») no impidieron su ritmo de trabajo febril. Así, de 1892 a 1894 datan sus creaciones más reveladoras, todas para orquesta.

Del plan inicial que trazara de preludio, interludio y paráfrasis, sólo subsiste la primera parte en su Preludio a la siesta de un fauno (Prélude à l'après-midi d'un faune en francés), basado en un poema bucólico de Stéphane Mallarmé que también fue ilustrado por el pintor impresionista Manet. Fue estrenado el 22 de diciembre de 1894 en uno de los conciertos de la «Société Nationale de Musique». En 1912, el bailarín ruso Vaslav Nijinski, con el patrocinio del empresario de ballets, Serguéi Diáguilev, lo coreografió e interpretó por primera vez en versión para ballet.

Las novedades que la obra presentaba eran muchas: una orquestación peculiar con sólo 3 flautas, 2 oboes (mutado uno en corno inglés), 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompas y dos arpas sumadas a la formación de cuerda. Ni trompetas, ni trombones, ni percusión, nada que le alejara de la sonoridad perseguida, tenue y vaporosa. Destaca además la estructura de la composición: seis partes de longitud desigual dominadas por el solo de flauta inicial (très modéré), que es expuesto luego con una armonización leve y después completa. Una segunda parte presenta un segundo motivo en el oboe y conduce a una atmósfera de mayor animación. Después, en la tercera, clarinete, oboe y cuerda presentan un elemento melódico nuevo, de gran emotividad y lirismo (même mouvement et très sostenu). La cuarta parte retoma el primer tema transformado rítmicamente. Después el tema se reexpone y se esquematiza en una especie de coda final. Por primera vez, Debussy se apartaba totalmente de la estética establecida, de cualquier obligación tonal y toma a su antojo los recursos para expresar esa impresión general que en él dejó el poema de Mallarmé.

Pélleas et Mélisande[editar]

Debussy al piano. Tras él, el compositor Ernest Chausson, 1893.

El 17 de mayo de 1893, el teatro de los Bouffes Parisiens presentó el drama Pélleas et Mélisande, del dramaturgo belga Maurice Maeterlinck. En 1891, Debussy había solicitado, infructuosamente, el permiso para emplear La princesse Maleine, otra de las obras teatrales de este autor, como libreto de ópera. Aunque el estreno parisino de Pélleas no tuvo éxito, Debussy encontró en él el libreto adecuado y Maeterlinck aprobó que lo utilizara en una carta del 8 de agosto de aquel año, fecha en la que el músico ya había esbozado algunos fragmentos de la futura ópera; el primero de ellos fue la escena de la confesión. La composición de la ópera avanzó entre 1897 y 1900, años en los que además presentó algunos fragmentos en audiciones privadas. En 1898, Albert Carré, director de la Opéra-Comique, había aceptado la representación de la obra, pero hasta el 5 de mayo de 1901 no se comprometió formalmente a incluirla entre las representaciones de la temporada siguiente. Tanto el ensayo general, el 28 de abril de 1902, como el estreno definitivo, el 30 de abril, fueron tumultuosos, animados por las discrepancias entre autor y compositor. La obra suscitó la oposición furibunda de una parte de la crítica y de compositores académicos —Saint-Saëns, Théodore Dubois— y la admiración de un grupo de artistas amigos y parte del público que, progresivamente y tras sucesivas representaciones, acabaron por aceptarla.

Este drama lírico en cinco actos y doce cuadros transcurre a través de historias fantásticas de cuentos de hadas, de ambiente ocultista y misterioso. En un país imaginario de nombre Allemonde, Golaud, nieto del rey Arkel, se extravía en un bosque mientras caza. Encuentra junto a un estanque a Mélisande llorando. Seis meses después, Golaud comunica por carta a su hermano Pélleas que ha desposado a Mélisande, contrariando un matrimonio de conveniencia concertado por el rey. Arkel acepta la vuelta de Golaud al castillo. La atmósfera opresora del bosque que circunda el castillo atemoriza a Mélisande. La pérdida de su alianza mientras acompañaba a Pélleas desencadena la desconfianza y los celos de Golaud, que les espía y, devorado por los celos, les sorprende, mata a Pélleas y hiere gravemente a Mélisande que, tras alumbrar una hija, muere quietamente.

La música que Debussy compuso para esta ópera ha sido calificada de revolucionaria y radical. Las partes vocales se mueven a lo largo de toda la obra en una especie de recitativo continuo, con algunos florecimientos melódicos pero que en ningún caso llegan a las tradicionales arias. Aunque emplea una orquesta completa, en raras ocasiones la despliega totalmente; se apoya especialmente en las sonoridades de la cuerda, con frecuendia subdividida, con sordina y con énfasis en los sonidos más graves. Muy raramente hace sonar el metal o la madera sin combinar sus sonidos con los de la cuerda. El empleo de temas representativos de los personajes y las situaciones está muy lejos del leitmotiv de Wagner.

Saltos adelante: La Mer[editar]

El tríptico sinfónico La Mer supuso un nuevo salto adelante en el desarrollo de su estilo y un alejamiento de la estética de Pélleas et Mélisande que no todos sus seguidores comprendieron ni aceptaron. Fue compuesto en 1903, si bien no lo terminó hasta 1905. Consta de tres movimientos: De l'aube à midí sur la mer (Del alba al mediodía en el mar), Jeux de vagues (Juegos de olas) y Dialogue du vent et de la mer (Diálogo entre el viento y el mar). Esta fue la partitura orquestal más importante de Debussy y la más representativa en su estilo impresionista.

En 1907, conoció a André Caplet, con quien estableció una profunda amistad. Lejos de limitarse al papel de discípulo (que le atribuyen muchas biografías), Caplet se convirtió, no solo en su intérprete predilecto, sino en su más cercano colaborador, orquestando alguna de sus obras siguientes (Children’s Corner, La Boîte à joujoux, dos de las Ariettes oubliées...).

Muerte[editar]

La tumba de Debussy en el Cementerio de Passy.

En 1909 le diagnosticaron un cáncer que acabaría con su vida 9 años después. Murió el 25 de marzo de 1918, cuatro días después del comienzo de una poderosa ofensiva de los alemanes en Arrás, 150 km al norte de París.

Crítica musical[editar]

La opinión de Pierre Boulez[editar]

Para el compositor y director de orquesta francés Pierre Boulez (1925-), «...sólo a Debussy podemos situarlo junto a Anton Webern en una misma tendencia a destruir la organización formal preexistente en la obra, en un mismo recurrir a la belleza del sonido por sí mismo, en una misma pulverización elíptica del lenguaje». Para Boulez, el verdadero precursor de la música contemporánea es Claude Debussy, y no la tríada Ígor Stravinski, Arnold Schönberg y Béla Bártok: sin su obra no se entendería no sólo a Ravel, sino tampoco la de Edgar Varèse u Olivier Messiaen. Fue Debussy quien, al romper con la forma clásico-romántica de su tiempo, descubrió un lenguaje musical nuevo, libre, oscilante, abierto a otras posibilidades. Un lenguaje que, aunque tenía su origen en Wagner, establecía una alternativa diferente al modelo propuesto por éste en todos los parámetros que rigen la composición musical. A pesar de ello, no hay que ver en Claude Debussy un artista iconoclasta que reacciona contra el legado del pasado: la tradición, sobre todo la del barroco francés, reviste una trascendental importancia en su música, particularmente en sus últimas composiciones, tales como las tres sonatas de cámara. Esta dualidad otorga al legado debussiano su perenne actualidad.

Homenaje[editar]

En su honor, se ha compuesto al menos un homenaje, que utiliza la fórmula del «tombeau» —el título tombeau hace referencia a una composición elegíaca cuyos antecedentes se remontan al Barroco; el término francés «tombeau» se corresponde con el castellano ‘tumba’—: Homage. Pour le tombeau de Debussy, la única obra para guitarra sola de Manuel de Falla, que fue dedicada al guitarrista Miguel Llobet. Más tarde, Falla adaptaría la obra para piano. La obra de Falla «cita» un tema de una de las Estampes de Debussy: La soirée dans Grenade. Esta obra fundamental marca un punto de inflexión en el desarrollo del repertorio para este instrumento de cuerda. En 1965, el cineasta Ken Russell hizo una película para la BBC sobre la vida de Debussy: The Debussy Film, protagonizada por Oliver Reed.[3]

Obra[editar]

Pelléas et Mélisande, fue la primera y única ópera de Claude Debussy.[4]

Discografía básica[editar]

  • Debussy: Orchestral Music. Koninklijk Concertgebouworkest (Royal Concertgebouw Orchestra); Bernard Haitink y Eduard Van Beinum (directores). Philips (Dúo), 1994. 00289 438 7422.
  • Debussy: Piano Works, Volumen 1. Werner Haas (piano). Philips (Dúo), 1993, 00289 438 7182.
  • Debussy: Complete piano music, volumen 2. Werner Haas (piano), Noël Lee (piano). Philips (Dúo), 1994. 438721
  • Claude Debussy: Intégrale de l'oeuvre pour deux pianos et piano à quatre mains. Christian Ivaldi et Noël Lee. Arion, 1990. ARN 268128. Contiene las primeras grabaciones realizadas de la Obertura Diane, el Andante (cantabile), Divertissement e Intermezzo

Referencias[editar]

  1. La aplicación del término «impresionista» a Debussy y a la música en la que influyó es un tema de intenso debate en algunos círculos académicos. De un lado se argumenta que el término es impropio, una etiqueta errónea a la que Debussy mismo se opuso. En una carta de 1908, el compositor escribió:

    Estoy tratando de hacer 'algo diferente'- un efecto de realidad... lo que los imbéciles llaman «impresionismo», un término que es usado de la manera más pobre posible, particularmente por los críticos, que no dudan en aplicárselo a J.M.W. Turner, el mejor creador de efectos misteriosos en todo el mundo del arte.

    Por otro lado se argumenta que esa podía haber sido una reacción a las críticas desfavorables de la época y al carácter peyorativo con el que se asociaba el impresionismo. Desde ese punto de vista, muchos académicos mantienen que posiblemente Debussy hubiera estado satisfecho con la aplicación de la actual definición de impresionismo a su música.
  2. a b c Fischerman, Diego. «La conexión francesa». La música del siglo XX. Buenos Aires: Paidos. pp. 25-34. ISBN 950 12 9001 8 2002. 
  3. «The Debussy Film» (en ingles). Estados Unidos: IMDb. Consultado el 6 de octubre de 2013.
  4. «Claude Debussy, protagonista de un nuevo doodle de Google». Consultado el 22 de agosto de 2013.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]