Cláusula Filioque

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Icono de la Santísima Trinidad en el Monasterio de Vatopedi del Monte Athos.

En la teología cristiana la cláusula Filioque es una inserción en la versión latina del Símbolo Niceno-Constantinopolitano del Concilio de Constantinopla I (381). Esa inserción expresa la doctrina católica sobre que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.[1] En latín el término Filioque significa: «y del Hijo».

La inserción de esta cláusula en el Credo litúrgico de la Iglesia latina dio origen a una disputa entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa.[2]

Doctrina[editar]

La doctrina de la Iglesia católica, afirmada dogmáticamente ya en el año 447 por el papa León I el Magno, se basa en el testimonio de los Padres de la Iglesia tanto latinos como alejandrinos[3] y significa que el Espíritu Santo procede del Padre en cuanto Padre del Hijo.[4]

La Iglesia católica reconoce como justas tres maneras de hablar del origen del Espíritu Santo:[5] [6] [7] [8]

  • El Espíritu Santo procede del Padre (la fórmula en el texto original del Símbolo niceno-constantinopolitano)
  • El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo (definición de, por ejemplo, el Concilio de Lyon II)
  • El Espíritu Santo procede del Padre por medio del Hijo (definición de, por ejemplo, el Concilio de Florencia).

Inserción[editar]

La primera versión del Credo litúrgico se fijó en el Primer Concilio Ecuménico celebrado en Nicea en 325, por lo que es conocido como Credo niceno. En él se hacía no más que una simple mención del Espíritu Santo sin referencia a su origen, ya que lo que en ese momento se intentaba presentar, frente al arrianismo, era la doctrina de la Iglesia en lo referente a la figura de Jesucristo, por lo que se incluyeron frases como "engendrado, no creado" y "consubstancial al Padre".

El Primer Concilio de Constantinopla, concebido inicialmente como sínodo local,[9] fue convocado en 381 por Teodosio I, entonces emperador sólo del Imperio romano de Oriente,[10] con la participación de 150 obispos únicamente de su dominio, sin convocar a los obispos occidentales, entre ellos al de Roma, que sólo en el siglo VI reconoció este concilio como ecuménico.[11] [12]

Este concilio amplió el Credo niceno, y declaró, siguiendo (con una pequeña variación: ἐκ en lugar de παρά) lo dispuesto en el Evangelio de Juan (15,26b), que el Espíritu Santo "procede del Padre" al decir:

«Πιστεύομεν εἰς ἕνα θεὸν ... καὶ εἰς τὸ Πνεῦμα τὸ Ἅγιον ... τὸ ἐκ τοῦ Πατρὸς ἐκπορευόμενον»
«Creemos en un solo Dios ... y en el Espíritu Santo ... que procede del Padre»

Este nuevo texto, conocido como Símbolo Niceno-Constantinopolitano, sin embargo, no tuvo carácter normativo hasta el Cuarto Concilio Ecuménico celebrado en Calcedonia en 451.

A menudo se atribuye la más temprana inserción de la cláusula Filioque en el Símbolo Niceno-Constantinopolitano al III Concilio de Toledo (589), que mandó el canto del Credo en la misa, como ya era costumbre en el Oriente. Pero no todos los manuscritos de los actos del concilio meten esta cláusula en el texto del Símbolo, a la vez que todos la meten en la profesión de fe que los conversos del arrianismo debían pronunciar.[13] Hay dudas también sobre la eventual discusión del Filioque en el Concilio de Gentilly en 767.[14] Por lo tanto, el primer testimonio indiscutible de la inserción del Filioque en el Símbolo Niceno-Constantinopolitano (a diferencia de otras profesiones de fe, como el Símbolo Quicumque, en la procesión del Espíritu Santo del Padre y del Hijo) se remonta sólo al Concilio de Cividale del Friuli en el año 796 o 797.[15]

El Credo, con la cláusula Filioque, se extendió en el siglo VIII por el reino franco, y recibió el apoyo de Carlomagno, quien convocó en 809 un concilio en Aquisgrán, que ordenó la inserción. El papa León III declaró ortodoxo lo que la cláusula Filioque profesa, pero se opuso a la añadidura al Credo, diciendo que no es necesario exprimir todas las verdades en el Credo y sugiriendo seguir el ejemplo de Roma al no incluir el Credo en la celebración de la misa. También ordenó que el Símbolo Niceno-Constantinopolitano, sin la añadidura, fuera grabado sobre dos tablas de plata y expuesto en la Basílica de San Pedro.[16]

La cláusula Filioque siguió siendo utilizada en el reino franco y fue motivo de una de las acusaciones hechas por Focio contra los latinos por ocasión del cisma de 858867.

En 1014 con motivo de su coronación como emperador del Sacro Imperio, Enrique II solicitó al papa Benedicto VIII la recitación del Credo en la misa. El papa accedió a su petición, con lo que por primera vez en la historia el Filioque se usó en Roma.[16]

Situación actual[editar]

El teólogo ortodoxo[17] A. Edward Siecienski señala que en las últimas décadas se ven pasos significativos hacia una situación en la que el Filioque ya no será un obstáculo para la plena comunión entre las Iglesias católica y ortodoxa. El Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos publicó en 1995 la Nota Las tradiciones griega y latina en relación a la procesión del Espíritu Santo,[18] en general bien recibida en los círculos ortodoxos,[19] que clarifica la posición católica y explica su contexto. Luego, en 2003, una declaración conjunta de teólogos católicos y ortodoxos en los Estados Unidos,[20] reiteró que para los católicos el Filioque se refiere no a la ἐκπόρευσις del Espíritu emitido del Padre, única fuente de la Trinidad, sino a su προϊέναι (processio) en la comunión consustancial del Padre y del Hijo, y además se preguntó si sería posible para la Iglesia ortodoxa aceptar esta interpretación de la processio del Espíritu Santo y para la Iglesia católica omitir el Filioque.[21] [22]

Steven R. Harmon destaca la atención dedicada en un simposio en el Vaticano en el año 1982 a la idea de omitir el Filioque, lo que concretamente hicieron algunos papas al recitar el Credo en griego. Él menciona también el hecho que el texto griego del Símbolo usado por los católicos en Grecia es idéntico al de los griegos ortodoxos.[23]

En la Encyclopedia of Eastern Orthodox Christianity Marcus Plested señala que los teólogos ortodoxos, mientras se oponen por unanimidad a la inclusión del Filioque en el Símbolo niceno-constantinopolitano, han encontrado posibilidades de conciliación en los campos fraseológico y doctrinal.[24] Ya Serguéi Bulgákov (18711944) declaró que el Filioque no se debe considerar ni un dogma, ni una herejía, sino una "theologoumenon", es decir, una opinión teológica aceptable.[25] Karl Barth e Yves Congar dicen que la visión de Bulgákov es compartida por la mayoría de los teólogos ortodoxos.[26] [27]

No todos los teólogos ortodoxos comparten esta opinión. Además de muchas "palomas" hay también –lo dice el obispo ortodoxo Kallistos (Timothy) Ware[28] [29] [30] – los "halcones", para los que el Filioque es una herejía.[28] Uno de los más destacados de estos fue Vladimir Lossky (19031958), el cual vio en el Filioque la raíz de todos los problemas de las relaciones dogmáticas entre Oriente y Occidente,[31] y declaró que la cuestión de la procesión del Espíritu Santo es la única razón dogmática para la separación entre Oriente y Occidente: los otros desacuerdos doctrinales serían no más que el resultado de esta.[32] [33]

Notas[editar]

  1. Catecismo de la Iglesia Católica, 245–246
  2. Catecismo de la Iglesia Católica, 247
  3. Catecismo de la Iglesia Católica, 248
  4. J. M. Garrigues, El Espíritu que dice "Padre": El Espíritu Santo en la vida trinitaria y el problema del Filioque (Secretariado Trinitario 1985 ISBN 978-848537656-8), p. 103
  5. Lucas Francisco Mateo-Seco, Teología trinitaria: Dios Espíritu Santo (Ediciones Rialp 2005 ISBN 978-84-3213527-9), pp. 186–197
  6. Luis F. Ladaria, El Dios vivo y verdadero: el misterio de la Trinidad (Secretariado Trinitario 1998 ISBN 978-84-8864340-7), p. 354
  7. Juan Pablo II, "El Espíritu que 'procede del Padre y del Hijo'", 8
  8. https://www.aciprensa.com/catequesis/credo1.htm Aciprensa: Apéndice El "Filioque"
  9. Stylianos Hariankis, The Infallibility of the Church in Orthodox Theology (St Andrew's Orthodox Press 2008 ISBN 978-1-92069198-1), p. 222
  10. Sólo el 15 de mayo de 392 se convertirá en emperador también del Imperio romano de Occidente.
  11. Pierluigi De Lucia, The Petrine Ministry at the Time of the First Four Ecumenical Councils (Boston College 2011), p. 48–50
  12. Michael F. Feldkamp, La diplomazia pontificia (Jaca Book 1998 ISBN 978-88-1643706-7), p. 17
  13. "La questione storica nella controversia del «Filioque»" nella Civiltà Cattolica, Anno 81 (1930), vol. I, pp. 313–316
  14. Thomas F.X. Noble, "Kings, clergy and dogma: the settlement of doctrinal disputes in the Carolingian world" en Stephen David Baxter (ed.), Early Medieval Studies in Memory of Patrick Wormald (Ashgate 2009 ISBN 978-0-7546-6331-7), pp. 237–241
  15. James I. Cook, The Church Speaks: Papers of the Commission on Theology, Reformed Church of America, 1984-2000 (Eerdmans 2002 ISBN 978-0-8028-0980-3), pp. 93–94
  16. a b J.N.D. Kelly, Primitivos credos cristianos (Secretariado Trinitario 1980 ISBN 9788485376261), pp. 433–434
  17. Entrevista de A. Edward Siecienski
  18. Texto en francés; en inglés; en italiano.
  19. A. Edward Siecienski, The Filioque: History of a Doctrinal Controversy (Oxford University Press 2010 isbn=978-0-19-537204-5), p. 211
  20. El Filioque: ¿Un Tema Que Divide A La Iglesia?: Declaración De Acuerdo
  21. A. Edward Siecienski, "The Filioque: A Brief History" en Myk Habets (ed.), Ecumenical Perspectives on the Filioque for the 21st Century (Bloomsbury 2014 ISBN 978-0-567-16471-1)
  22. A. Edward Siecienski, The Filioque: History of a Doctrinal Controversy (Oxford University Press 2010 ISBN 9780195372045), pp. 209–213
  23. Steven R. Harmon, "Ecumenical Reception of Ecumenical Perspectives on the Filioque" en Myk Habets (ed.), Ecumenical Perspectives on the Filioque for the 21st Century (Bloomsbury 2014 ISBN 978-0-567-16471-1)
  24. Marcus Plested, "Filioque" en John Anthony McGuckin, The Encyclopedia of Eastern Orthodox Christianity (John Wiley & Sons 2010 ISBN 978-1-44439254-8), p. 251–252
  25. Sergius Bulgakov, The Comforter (Eerdmans 2004 ISBN 978-0-8028-2112-6), p. 94
  26. Karl Barth, Church Dogmatics, vol. 1, part 1, p. 479
  27. Yves Congar, After Nine Hundred Years (Fordham University Press 1998 ISBN 978-0-8232-1857-8), pp. 147–148
  28. a b Timothy Ware (Kallistos de Dioclea), The Orthodox Church: An Introduction to Eastern Christianity (Penguin 1993 ISBN 978-0-14-192500-4)
  29. Anthony Dragani, Adrian Fortescue and the Eastern Christian Churches (Gorgias Press 2007 ISBN 978-1-59333-345-4), p. 141
  30. El obispo Kallistos Ware, después de ser un feroz oponente del Filioque, concluyó que el problema no radica tanto en el área de las diferencias doctrinales fundamentales como en el campo de la diversidad semántica y de énfasis (Kallistos Ware, "Oriente e Occidente, fonti e speranze della Chiesa indivisa" en Philippe Baud, Maxime Egger (ed.), Le ricchezze dell'Oriente cristiano. Teologia, spiritualità, arte, Paoline 2004 ISBN 978-88-315-2628-9, p. 148 y Catholic Answers: Filioque).
  31. Maria Rigel Langella, Salvezza come illuminazione. Uno studio comparato di S. Bulgakov, V. Lossky, P. Evdokimov (Editrice Pontificia Università Gregoriana 2000 ISBN 978-88-7652-870-5), p. 139
  32. David Guretzki, "The Filioque: Reviewing the State of the Question" en Myk Habets (ed.), Ecumenical Perspectives on the Filioque for the 21st Century (Bloomsbury 2014 ISBN 978-0-567-16471-1)
  33. Daniel B. Clendenin, Eastern Orthodox Theology: A Contemporary Reader (Baker Academic 2003 ISBN 978-0-8010-2651-5)