Civilización Caral

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Civilización de Caral»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Caral
PeruCaral01.jpg
Ciudad Sagrada de Caral.
Datos
Cronología: 3000-1800 a. C.
Localización: Barranca, Costa central del Perú

La civilización Caral o cultura Caral (fechada entre 3000 y 1800 a. C.) es la expresión más nítida del surgimiento de las primeras sociedades complejas en el área norcentral peruana. Esta área, de 400 por 300 km, comprende los valles de la costa (Santa, Nepeña, Sechín, Culebras, Huarmey, Fortaleza, Pativilca, Supe, Huaura, Chancay y Chillón), los callejones serranos de Huaylas y Conchucos junto con el altiplano de Junín, y las cuencas de los ríos Marañón, Huallaga y las cabeceras del Ucayali en la selva.

En el área norcentral peruana se conocía con anterioridad la existencia de asentamientos precerámicos, a partir de los cuales se había planteado la existencia de organizaciones sociales de nivel jefatural. Destacan los de La Galgada, en el callejón de los Conchucos, Piruro en el Marañón, Huaricoto en el callejón de Huaylas, Kotosh en el Huallaga, Las Haldas en Casma, Los Gavilanes en Huarmey, Áspero en Supe, Bandurria y Río Seco en Huaura y El Paraíso en el Chillón.

En toda esta área destaca claramente el valle de Supe, ubicado en Barranca, Lima, donde en apenas 40 kilómetros desde el mar, se han identificado 21 asentamientos monumentales de esa civilización, entre ellos la ciudad de Caral, de la que deriva el nombre de la cultura. La civilización Caral fue contemporánea a Mesopotamia, Egipto e India, pero, a diferencia de ellas, se desarrolló en completo aislamiento. Antecede en 1200 años, por lo menos, a la civilización Olmeca de Mesoamérica.

Actualmente es considerada como la cultura más antigua de América y por su puesto del Perú, superando a Chavín que en el pasado fue considerada como tal.

Características[editar]

En la cronología arqueológica, la civilización Caral corresponde al denominado Período Formativo Inicial (antes Precerámico Tardío), c.2.900-1800 a.C.[1] Aunque en lugares como Valdivia, en Ecuador, se producía cerámica desde 4000 a.C., en Caral no se utilizó, por ello la denominación de precerámica, aunque la doctora Ruth Shady, su "descubridora", prefiere hablar del hecho de ser "acerámica", como una característica fundamental pues al disponer de una gran cantidad de mates (cucurbitáceas) que satisfacía esa necesidad, se vieron libres de la alfarería.[2]

El logro más impactante de esta primera civilización fue la construcción de extensas ciudades, con edificios monumentales, construidos de una manera muy ingeniosa con piedra, barro y materiales vegetales, en cestos tejidos y cerrados con dimensiones y pesos muy variados (shicras) pero bastante homogéneos para facilitar las labores de acuerdo a la fortaleza física de sus albañiles y constructores. Las formas predominantes son las pirámides escalonadas, las plazas circulares o semicirculares hundidas en los frentes, con escaleras que daban acceso a la cima, donde se observan habitaciones y espacios para rituales y ceremoniales.[3] [4]

La evidencia arqueológica muestra también una significativa producción agrícola de algodón para redes de pesca y prendas tejidas en técnica torzal,[5] así como muy sofisticadas expresiones de arte musical en la confección de flautas con figuras incisas de animales míticos que sugieren un carácter religioso.[6]

Las diferencias de tamaño entre los asentamientos y sus edificios evidencian jerarquía entre las poblaciones que los ocuparon, e incluso la existencia de una organización política que hizo posible su construcción.

Descubrimiento[editar]

Los arqueólogos conocían la existencia de sitios monumentales en el valle de Supe desde principios del siglo XX (por ejemplo, Áspero fue estudiado por Max Uhle en 1905 y Julio César Tello en 1937, y por Willey y Moseley en los 60's[7] ). La misma ciudad sagrada de Caral fue explorada en 1948 por Paul Kosok y Richard Schaedel, y publicada con el nombre de Chupacigarro (tomado de una hacienda local) 17 años después, aunque ninguno de los dos exploradores pudo determinar su antigüedad. Frederic Engel estudió el lugar en los años 70, e informó de la naturaleza precerámica del sitio en 1987, sin embargo, sus afirmaciones no fueron aceptadas por los arqueólogos, como puede verse en la literatura arqueológica, hasta 1997.

En 1994 Ruth Shady inició una prospección en el valle de Supe, con excavaciones en 1996, cuyos resultados publicó en 1997, afirmando abiertamente la naturaleza precerámica de la ciudad sagrada de Caral, y de la primera civilización andina.[8] Esta afirmación fue nuevamente recibida con escepticismo y rechazo por parte de los arqueólogos. Sin embargo, con el avance de las investigaciones, y nuevas publicaciones,[9] así como las varias y sucesivas decenas de pruebas de radio carbono 14, quedaría finalmente demostrada la antigüedad, originalidad y naturaleza acerámica de la civilización Caral.

El Área Norcentral Peruana, territorio formativo de la civilización andina[editar]

El Antiguo Perú ha sido reconocido como una de las seis áreas del mundo donde tuvo lugar el desarrollo indígena de la civilización, siendo una de las únicas dos zonas del Hemisferio Occidental, junto con Mesoamérica, donde tal evento se desarrolló pero en forma aislada una de otra por el espacio y el tiempo: los Olmecas aparecerán 1200 años más tarde que Caral. Lo cierto es que Caral-Supe ha ampliado el horizonte de las civilizaciones complejas en la región peruana por más de una docena de siglos. La cultura Chavín, ca. 900 a. C., durante mucho tiempo fue considerada la primera civilización del subcontinente sudamericano y es aún citada como tal, de una manera regular en numerosos trabajos generales.[10] [11]

El descubrimiento del Norte Chico ha cambiado el foco de atención de las zonas altas de los Andes (donde Chavín, Wari, Tiahuanaco y los Incas tuvieron sus mayores centros) hacia la Costa o la región litoral. Caral-Supe se ubica en el área norcentral de la costa, a aproximadamente 182  km al norte de Lima, extendida aproximadamente hasta el valle de Casma hacia el norte y hasta el de Lurín por el sur. Comprende cuatro valles costeños: Huaura, Supe, Pativilca y Fortaleza. Los sitios conocidos se encuentran entre los últimos tres valles, que se forman en una llanura costera común. Los tres valles principales cubren solo 1.800 km², y las investigaciones han enfatizado la densidad de los centros poblados.[12] La costa peruana aparece como un candidato "improbable, incluso aberrante" para el desarrollo "prístino" de la civilización, comparado a otros centros mundiales.[13] Es extremadamente árido, lindado por dos sombras orográficas (causadas por los Andes al este y el anticiclón del Océano Pacífico por el este). De cualquier modo, la región es cruzada por más de 50 ríos que transportan el agua de la cordillera, y el desarrollo de la irrigación extensiva a partir de estas fuentes parece ser decisivo en la emergencia de Caral-Supe.[14] [15] Todos los yacimientos de arquitectura monumental fueron hallados cerca de canales de irrigación.

El fechado con radiocarbono hecho por Jonathan Haas y colaboradores halló que 10 de 95 muestras tomadas en las áreas de Pativilca y Fortaleza dieron fechas anteriores al 3500 a. C.. El más antiguo, fechado al 9210 a. C., provee "limitadas indicaciones" del asentamiento humano durante el Arcaico Temprano. Dos fechas del 3700 a. C. están asociadas con arquitectura comunal, pero parecen ser anómalos. Es a partir del 3200 a. C. en adelante que aparecen claramente el asentamiento humano a larga escala y la construcción comunitaria. Mann, en una revisión de la literatura en el 2005, sugiere "algún momento antes del 3200 a. C., y posiblemente antes del 3500 a. C." como fecha inicial del periodo formativo de Caral-supe. Su trabajo nota que la fecha más temprana asociada con certeza a una ciudad es el 3500 a. C., en Huaricanga, en el área norteña de Fortaleza, basado en las fechas de Hass.[13]

Caral, cuna de la civilización andina[editar]

Los caralinos desarrollaron la actividad cinegética. En la imagen, vértebras de ballena azul usadas como asientos.

Se ha planteado sobre Caral, que fue sede de una comunidad formada por varios linajes y dirigida por los jefes o representantes de dichos linajes en donde uno de ellos sería el Curaca principal y los otros sus contrapartes. Los Curacas de estos linajes conducirían y organizarían la vida de los habitantes de las diversas ciudades y pueblos contemporáneos a Caral como Áspero, Allpacoto, Miraya, Kotosh y La Galgada entre otros. Todos ellos compartían una misma tradición y formaron una amplia y bien organizada red de reciprocidad e intercambio. Caral debió ser la cabeza de toda esta red.[16]

El factor de integración social y cultural que mantuvo unidos a los habitantes del valle Caral-Supe ha de haber sido la religión, que quizá se utilizó como un medio de cohesión y coerción. La religión en esa época fue la política del Estado para el control de la población, de la producción de bienes y su circulación. Ello está representado en los grandes monumentos de carácter religioso (las pirámides) con sus plazas, atrios y altares del fuego sagrado en donde se llevaron a cabo las diferentes festividades del calendario ceremonial, símbolo de su identidad cultural. Las periódicas reuniones y actividades conjuntas como la renovación de las pirámides permitían el reconocimiento del poder y fortalecían la identidad cultural. Sin embargo, ello ha de haber gravitado de una manera no menos significativa en la generación de lo que podríamos denominar una civilización de paz pues no se observan ni se han encontrado armas ofensivas ni estructuras defensivas. En cambio, parecería ser que el arte y el comercio fueron utilizados de manera pródiga para mantener la producción económica de una manera activa y efectiva.[17]

Todo lo anteriormente expuesto serviría de base para la ulterior civilización andina en el caso de Wari, así como en los Quechuas del Cuzco, y están presentes en Caral como los exponentes más antiguos de las principales instituciones peruanas de la época prehispánica, tales como la reciprocidad (sistema de intercambio y circulación de bienes y servicios), el calendario ceremonial (ligado a la producción, el cultivo y la pesca) o la construcción y renovación de los templos e infraestructura comunal, entre las más destacadas.

Manifestaciones culturales[editar]

Una vista del valle de Supe, sede de la civilización Caral.

Organización económica[editar]

La sociedad de Caral formaba parte de una red de sitios que se extendían y articulaban a lo largo de la cuenca del río Supe. En esta red había asentamientos costeros y otros ubicados en zonas más altas (sierra); entre todos ellos se dio un intercambio de productos (comercio de trueque), siendo la Ciudad de Caral evidentemente el centro de toda esa red.[18] Visto así, se vislumbra la importancia que alcanzó la especialización, es decir, la aparición de grupos especializados en determinadas actividades económicas.[19]

Pesca[editar]

La extracción de productos marinos (pescado y mariscos) fue la principal proveedora de proteínas. Se desarrolló principalmente en la localidad costera de Áspero, desde donde se repartía el producto marino hacia todos los asentamientos del valle. En Áspero se desarrollaron técnicas de pesca, consistentes en el uso de anzuelos, cordeles, embarcaciones y redes de fibra de algodón con flotadores hechos de mates y pesos confeccionados con piedras anudadas.[20]

Se vislumbra la importancia de esta actividad por la cantidad de restos de especies marinas hallados en la ciudad de Caral. Destaca la presencia abundante de la anchoveta; también capturaron sardina, jurel, lorna, corvina, cabinza, pejerrey, bonito, róbalo, coco, cachema, machete, tollo; y recolectaron machas, choros, almejas y conchas de abanico. También se han encontrado restos de ballena azul y tiburón blanco.[21]

Agricultura[editar]

Los hombres de Caral desarrollaron una agricultura intensiva en el valle de Supe. Emplearon herramientas sencillas como palos y astas para cavar. Construyeron también canales de riego muy simples que llevaban el agua del río hacia los campos de cultivo. Las plantas alimenticias que cultivaron fueron: mate o calabaza, achira, pacae, pajuro, maní, ají, guayaba, lúcuma, papa, pallar, camote, frijol, palta y maíz. Y de especial importancia fue el cultivo del algodón, cuya fibra aprovecharon en gran escala.[22]

Comercio[editar]

Los pobladores intercambiaban su producto mediante el trueque: los del litoral, brindaban sus productos extraídos del mar (pescado y mariscos), los de los valles costeños, algodón y frutas, y los de las zonas altas, sus productos agrícolas (cultivos alimenticios) y de pastoreo (camélidos). El centro de toda esa red era indudablemente la Ciudad Sagrada de Caral.

Es también evidente que dicha red se prolongó a lugares más lejanos, pues en la zona de Caral-Supe se han hallado productos de la sierra (palos de lloque, plumas de cóndor), la selva (congompe, pieles de primates, plumas de aves) y la costa ecuatorial (spondylus). No solo intercambiaron productos materiales sino también conocimientos y elementos culturales.[23]

Organización Política[editar]

Cada asentamiento estaría representado por un autoridad o curaca, además de los principales de sus ayllus o grupos de familias; lo que constituiría el germen de una forma gobierno que habría de prolongarse milenariamente en todas las sociedades andinas. La clase dirigente se conformaba con recibir la tributación de los habitantes, tanto en bienes como en prestación de servicios.[24]

Organización Social[editar]

Se ha determinado que existía una gran diferenciación social, es decir, la población se dividía en clases sociales, cada una de las cuales cumplían determinadas funciones y estaban organizadas de manera jerárquica. Unos grupos se encargaban de la planificación y la toma de decisiones (gobernantes y sacerdotes), y otros de las tareas manuales, como la pesca, la construcción, la agricultura, etc.[25]

Arte[editar]

Arquitectura[editar]

Pirámide de Caral.

Los ejemplos más relevantes de arquitectura monumental se dan en la Ciudad Sagrada de Caral. Sus edificios principales son pirámides escalonadas o templos, hechas a base de adobe y piedra; como elementos complementarios, se usaban troncos y fibras vegetales. Son estructuras de diverso tamaño. El más imponente, tanto en altura como en volumen, es el llamado Edificio Piramidal Mayor (o simplemente la Pirámide Mayor de Caral).[26]

Las paredes de la estructura piramidal están enlucidas con barro y pintadas de blanco o amarillo claro, y, raramente, de rojo. Cada edificio tenía una escalera central que conducía hacia la parte superior, donde se hallaban varios cuartos. En el cuarto principal había plataformas bajas ubicadas en dos o tres de sus lados, y en el centro, un fogón compuesto por un hoyo en el suelo, recubierto con barro. Los indicios indican que el fogón tenía una función ritual; allí se quemarían diversos alimentos como ofrendas.[27]

Escultura[editar]

En Caral no se desarrolló la técnica alfarera (esto es, piezas modeladas en arcilla y cocidas al fuego). Y es que, en la práctica, los caralinos no necesitaban de cerámica pues contaban con mates de calabaza como recipientes, cucharas talladas en madera y platos tallados en piedra.[28]

Aunque si modelaban pequeños ídolos antropomorfos en arcilla, dejándolos secar al sol. Estas estatuillas, que representan figuras masculinas y femeninas, se han encontrado fragmentadas y formarían parte de rituales relacionados con la renovación de los edificios y el culto de la fertilidad. A base de estas representaciones se puede inferir la vestimenta, el tocado y el peinado de los habitantes de Caral.[29]

Música[editar]

Se descubrieron tres conjuntos musicales conformados por instrumentos de viento:[30]

  • Un conjunto de 38 cornetas, hecho de huesos de huanaco y venado.
  • Un conjunto de 32 flautas traversas, de huesos de cóndor y pelícano, con diseños zoomorfos.
  • Un conjunto de 4 antaras (flauta de pan), de carrizo e hilos de algodón.

Posiblemente, la música acompañaba a las prácticas rituales.

Ornamentación personal[editar]

Los caralinos se adornaban con collares de cuentas y dijes elaborados con conchas marinas (como el choro y el mullu o spondylus), huesos de animales marinos, piedras semipreciosas, minerales como la crisocola, andesita y rodocrosita. Muchos de estos productos eran traídos desde regiones lejanas. Las conchas eran alisadas, pulidas, y algunas veces grabadas con diseños sencillos, como el espiral. Otros collares tenían plumas amarradas con hilos de algodón.[31] [32]

Ciencia[editar]

Matemática[editar]

Es evidente que contaron con conocimientos de aritmética y geometría, necesarios para el diseño y construcción de sus edificios.[33]

Astronomía[editar]

Piedra o huanca en Caral.

Se han encontrado evidencias de que los hombres de Caral contaban con conocimientos de astronomía, que aplicaban en la elaboración del calendario, relacionado con la celebración de festividades y otras actividades económicas, religiosas y cívicas. Dichos conocimientos lo aplicaron también en la orientación de los edificios públicos. Se han hallado, por ejemplo, geoglifos y líneas esparcidos en las planicies desérticas, al lado de piedras talladas dispersas; así como un recinto subterráneo originalmente techado, que parece ser un observatorio. Es de destacar también un monolito o huanca hincado en el suelo de una plaza pública, que habría sido un instrumento de observación astronómica.[34]

Sistema de registro (quipus)[editar]

En la pirámide La Galería se ha halló un resto textil que ha sido interpretado como un quipu, el conjunto de hilos con nudos que los incas utilizaban como instrumento mnemotécnico (es decir, como medio de conservación de información estadística o mensajes para comunicarse). Sería pues, el más antiguo quipu hallado en el Perú y evidenciaría la antigüedad milenaria de su uso. Como para corroborar el uso del quipu en Caral, se descubrieron representaciones pictóricas de dichos objetos sobre tres bloques líticos de las plataformas de la pirámide Menor de Caral.[35]

Medicina[editar]

El conocimiento médico está evidenciado por la presencia recurrente de plantas medicinales, muchas de ellas halladas en contextos funerarios. Por ejemplo, son numerosos los paquetes de tallos y hojas de sauce, usado contra los dolores de cabeza (es el mismo árbol que contiene el principio activo de la aspirina).[36]

Tecnología[editar]

Tecnología constructiva[editar]

Restos de shicras en Caral.

Los constructores de Caral usaban la técnica de las shicras, bolsas hechas con fibras vegetales y llenas de bloques de piedra, con las que rellenaban las plataformas de los templos, colocándolos ligeramente separadas. De esa manera lograban estabilidad en las estructuras. Al ocurrir un fuerte sismo o terremoto, ese núcleo de shicras que hacía de base del edificio se movía con la vibración, pero de manera limitada, pues las piedras eran contenidas en las bolsas. Luego, las shicras se reacomodaban encontrando un nuevo punto de estabilidad. La shicras tenían pues, una función antisísmica.[37] [38]

Tecnología agrícola[editar]

Las evidencias halladas indican que hubo grupos especializados en mejorar las especies y el rendimiento de los cultivos alimenticios e industriales. Mediante la experimentación y la manipulación genética de las diversas variedades de plantas, se produjeron semillas mejoradas. Ello permitió la producción de plantas con frutos de mejor calidad y tamaño, y más resistente a las plagas. Un ejemplo sería el algodón, que pasó por un proceso de mejoramiento genético para lograr una fibra más larga, variedad de colores (pardo, marrón, crema y beige) y mayor rendimiento.[39]

Tecnología textil[editar]

El desarrollo que alcanzó la textilería se evidencia por el hallazgo de cantidad de semillas y motas de algodón. Con las fibras de este producto se tejían los vestidos, que eran piezas llanas, sin decoración. Se empleaba la técnica del entrelazado y el torzal. También elaboraron calzado, bolsas, sogas, redes de pescar, cordeles, etc. Conjuntamente con la fibra de algodón se usaron las de otros vegetales, como totora, junco, cabuya, etc.[40] [41]

Religión[editar]

El Altar del Fuego Sagrado en Caral.

La religión, como ya se ha dicho, debió ser el factor de integración social y cultural que mantuvo unidos a los habitantes del valle Caral-Supe. La clase dirigente debió ser la mediadora entre el grupo social que representaban y el poder sobrenatural de los ancestros y dioses.[42]

Por la monumentalidad de sus templos o pirámides escalonadas, la Ciudad Sagrada de Caral debió ser el centro religioso de esta civilización. Allí debía afluir gente venida de otros sitios del valle, e incluso de regiones más lejanas, para participar de las ceremonias rituales. Estas tendrían como centro los fogones de los templos, donde se quemaban ofrendas, que consistían sobre todo en alimentos (peces y moluscos), algodón, cuarzo, mechones de cabello y otros objetos. También se enterraban con carácter votivo estatuillas de arcilla (previamente rotas), y conglomerados de vegetales.[43] [44]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Caral. Hacia la primera civilización de América, 2015, p.22.
  2. Caral. Hacia la primera civilización de América, 2015, p.33.
  3. Shady 2009, pp.58-59; 64-65.
  4. Caral. Hacia la primera civilización de América, 2015, p.30.
  5. Shady 2009, pp.40-41.
  6. Shady 2009, pp.52-53.
  7. Moseley, Michael E.; Gordon R. Willey (1973). «Aspero, Peru: A Reexamination of the Site and Its Implications». American Antiquity 38 (4): 452-468. doi:10.2307/279151.  "We see the site as a 'peaking' of an essentially non-agricultural economy. Subsistence was still, basically, from the sea. But such subsistence supported a sedentary style of life, with communities of appreciable size."
  8. Shady Solís, Ruth Martha (1997). La ciudad sagrada de Caral-Supe en los albores de la civilización en el Perú. Lima: UNMSM, Fondo Editorial. Consultado el 3 de marzo de 2007. 
  9. Shady Solis, Ruth; Jonathan Haas, Winifred Creamer (27 de abril de 2001). «Dating Caral, a Preceramic Site in the Supe Valley on the Central Coast of Peru». Science 292 (5517): 723-726. doi:10.1126/science.1059519. 
  10. «History of Peru». HISTORYWORLD. Consultado el 31 de enero de 2007. 
  11. Roberts, J.M. (2004). The New Penguin History of the World (Fourth edición). London: Penguin Books. p. 153. «[The Americas] are millennia behind the development of civilization elsewhere, whatever the cause of that may be.»  The implied laggardness appears disproven by Norte Chico; in his work, Mann is sharply critical of the inattention provided the Pre-Columbian Americas.
  12. Haas, Jonathan; Winifred Creamer, Álvaro Ruiz (2005). «Power and the Emergence of Complex Polities in the Peruvian Preceramic». Archaeological Papers of the American Anthropological Association 14: 37-52. doi:10.1525/ap3a.2005.14.037. 
  13. a b Mann, Charles C. (2006) [2005]. 1491: New Revelations of the Americas Before Columbus. Vintage Books. pp. 199-212. ISBN 1-4000-3205-9. 
  14. Pringle, Heather (27 de abril de 2001). «The First Urban Center in the Americas». Science 292 (5517): 621. doi:10.1126/science.292.5517.621. PMID 11330310.  The claim in this Science 'News of the Week' column that Caral is the oldest urban center in the Americas is highly uncertain.
  15. «Archaeologists shed new light on Americas’ earliest known civilization». Northern Illinois University. 22 de diciembre de 2004. Consultado el 1 de febrero de 2007. 
  16. Shady Ruth, Camilo Dolorier, Fanny Montesinos y Lyda Casas (2000): Los orígenes de la civilización en el Perú: el área norcentral y el valle de Supe durante el Arcaico Tardío. En Revista Arqueología y Sociedad, UNMSM, Lima, N.º 13, pp. 13-48.
  17. Shady, Ruth (2004): Caral, la ciudad del fuego sagrado. Centura Sab., Lima, 259 pp.
  18. Shady 2009, pp. 16-17.
  19. Shady 2009, p.26.
  20. Shady 2009, p.18.
  21. Shady 2009, p.19.
  22. Shady 2009, pp. 20-21.
  23. Shady 2009, pp. 22-23.
  24. Shady 2009, pp. 24-25.
  25. Caral. Hacia la primera civilización de América, 2015, pp. 30-31.
  26. Shady 2009, p.66.
  27. Caral. Hacia la primera civilización de América, 2015, p.32.
  28. Caral. Hacia la primera civilización de América, 2015, p.33.
  29. Shady 2009, p.32.
  30. Shady 2009, pp.52-53.
  31. Caral. Hacia la primera civilización de América, 2015, p.35.
  32. Shady 2009, p.42-43.
  33. Shady 2009, p.34.
  34. Shady 2009, p.34.
  35. Shady 2009, p.34.
  36. Shady 2009, p.35.
  37. Caral. Hacia la primera civilización de América, 2015, p.30.
  38. Shady 2009, p.38.
  39. Shady 2009, pp.36-37.
  40. Shady 2009, pp.40-41.
  41. Caral. Hacia la primera civilización de América, 2015, p.35.
  42. Shady 2009, pp.46-47.
  43. Shady 2009, pp.48.
  44. Caral. Hacia la primera civilización de América, 2015, p.35.

Bibliografía[editar]

  • Caral. Hacia la primera civilización de América. Tomo 1 de la serie Culturas Antiguas del Perú. Obra colectiva del equipo profesional de la editorial Septiembre S.A.C. (Autor de textos originales: Gonzalo Rodríguez). Publicada por el diario La República. Lima, 2015. ISBN 978-612-308-121-8
  • Kaulicke, Peter: El Perú Antiguo I. Los períodos arcaico y formativo. Colección Historia del Perú, editada por la Empresa Editora El Comercio S.A. Lima, 2010. ISBN 978-612-4069-86-4
  • Shady Solís, Ruth; Cáceda Guillén, Daniel; Crispín Balta, Aldemar; Machacuay Romero, Marco; Novoa Bellota, Pedro; Quispe Loayza, Edna: Caral. La civilización más antigua de las Américas: 15 años develando su historia. Lima, 2009 (1.º reimpresión 2012). Zona Arqueológica Caral-Supe / Ministerio de Cultura del Perú. ISBN 978-612-45179-0-7

Enlaces externos[editar]