Ciencias útiles

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Fernando VII como protector de las ciencias, las artes y la técnica, friso de la entrada oeste del Museo del Prado, del escultor Ramón Barba, 1829-1831.[1]​ El edificio había sido planificado en el siglo anterior para alojar un "Gabinete de Ciencias", como parte del ambicioso proyecto del Salón del Prado (Hospital de San Carlos, Observatorio del Buen Retiro, Jardín Botánico, Platerías Martínez). Fernando VII, además de transformar el uso previsto del edificio para alojar las colecciones reales de pintura y escultura en un museo público, tomó algunas paradójicas decisiones educativas: cerró las universidades y abrió la escuela de tauromaquia.

Ciencias útiles o ciencias positivas son expresiones propias de la Ilustración y el positivismo para referirse a las ciencias que mejor se acomodaban con la idea de progreso dominante en los siglos XVIII y XIX: las matemáticas, la física, la química, la botánica, la mineralogía y, en general las ciencias naturales cuyo método se deriva de la revolución newtoniana, revolución científica del siglo XVII o "ciencia moderna". La expresión era una manera de minusvalorar a las ciencias que no se consideraban útiles, y que coincidían con las que se enseñaban en las universidades de la época,[2]​ ancladas en el escolasticismo. La nueva función del intelectual en la generación y divulgación del conocimiento enfocado a la transformación social y el dominio de la naturaleza, se convirtió en una verdadera revolución intelectual que precedió a la revolución política, y se expresó claramente en el proyecto de los enciclopedistas.

En la Ilustración española los intentos de reforma universitaria se encontraron con fuertes resistencias, y fueron las Sociedades Económicas de Amigos del País las que protagonizaron la difusión de las ideas favorables a las ciencias útiles. También algunas instituciones militares (Escuela de Guardiamarinas de Cádiz, Academia de Artillería de Segovia, Arma de ingenieros).[3]

Ambos conceptos han quedado obsoletos con el desarrollo de la ciencia contemporánea (nuevos paradigmas evolucionistas, relativistas, etc.) En cambio, sí se suele dar, en asociación del término "ciencia" o similares, un uso específico del término "positivo" como opuesto a "normativo"[4]​ (es decir, cómo las cosas "son" en oposición a cómo "deberían ser") o equivalente a "descriptivo".[5]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Ficha el la web del museo
  2. Mariano Peset y José Luis Peset, El fin del antiguo régimen y la universidad liberal, en Revista de educación. Madrid, 1975, n. 240 ; p. 14-22 (resumen en redined): En las universidades del antiguo régimen se elabora y conserva una ciencia que justifica el orden establecido y se cultivan y enseñan unos saberes que sirven para su conservación. La monarquía española de los Borbones encontraría en las universidades instrumentos adecuados para sus necesidades (en cuanto a su justificación y forma de dominio, para su burocracia y su ejército) pero existirán dificultades que serán los motores de las reformas: la medicina universitaria no está a la altura de los tiempos (al descuidarse la cirugía y no acoger bien las novedades científicas), la Universidad, eclesiástica, defiende antes los intereses del Papa que del monarca. La expulsión de la Compañía de Jesús y la reforma de los colegios mayores [se produce] porque son los mayores opositores del monarca. ... La política universitaria de los Borbones fue moderada, pero con los liberales españoles se produjo un cambio complejo. ... Las reformas de las universidades deben insertarse en las luchas contra la iglesia. ... Hasta la ley Moyano no se realizaría y consolidaría la destrucción de la vieja universidad y su sustitución por la contemporánea. ... Las universidades realizan una labor política y directora, ideológica y técnica, en la España del siglo XIX. Tras diversos intentos la ley y reforma de Moyano en 1857 logra una estabilización de las reformas que duraría casi hasta nuestros días, con retoques y cambios menores. José María Hernández Díaz, La Universidad en España, del Antiguo Régimen a la LRU (1983) - Hitos y cuestiones destacadas, en Aula, 1997, 9, 19-44: El modelo de universidad instaurado por los liberales españoles en el siglo XIII, y que en sus elementos nucleares se va a mantener hasta 1970, supone una ruptura decidida con la universidad tradicional del Antiguo Régimen, la que emerge en los principios del siglo XV, se consolida en los siglos XVI y XVII, y comienza a ser desmantelada en las reformas ilustradas. Dicho proceso de cambio universitario se acentúa en los inicios del oscilante sistema constitucional de los liberales de Cádiz, hasta concluir en el tercio central del siglo en un tipo de universidad bastante diferente. Enrique González González, La historia de las universidades en el antiguo régimen,¿una historia de la Iglesia? (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión)., en La Iglesia en Nueva España - Problemas y perspectivas de investigación, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2010, p. 69-104. (Serie Historia Novohispana 83): ... los autores han tendido a destacar, de forma desproporcionada, los aspectos eclesiásticos de las universidades, pasando por alto todo lo demás o relegándolo a muy segundo plano. Las universidades medievales españolas fueron, de modo preponderante, instituciones donde se cultivaba el estudio del derecho. Salamanca, Valladolid, Lérida y Huesca sólo abrieron sus respectivas facultades teológicas bien avanzado el siglo XV. De entrada, había que obtener una bula papal, algo que no era fácil. Pero además, para consolidar auténticas facultades, con cátedras, estudiantes y graduados teólogos, debieron pasar décadas. Y aun así, la teología nunca destronó al derecho en número de cátedras ni de estudiantes y graduados. Puede decirse, por tanto, que las universidades peninsulares de origen medieval —algo que vale también para el reino de Portugal— carecieron de facultades teológicas durante la casi totalidad de la Edad Media. A pesar de ello, alguien tan bien informado como Beltrán de Heredia llegó a afirmar que “la personalidad tan relevante” de la universidad española “se debe principalmente a la Teología”. Reconocía que “tanto los canonistas como los legistas superaban con mucho a los teólogos”. Sin embargo: “El prestigio de la Teología era cualitativo, no cuantitativo, dejando sentir su influjo en todas las manifestaciones de la vida universitaria. Hablar de la Teología en nuestras universidades es, por tanto, hablar de la vida en estas mismas universidades en lo que tienen de más glorioso y alentador” ... retórica reduccionista, triunfalista y apologética ... A lo largo del antiguo régimen hubo un tenso y sostenido antagonismo entre algunas órdenes religiosas, así como entre el clero secular y el regular. Especialmente ruidosa fue la rivalidad que enfrentó a dominicos y jesuitas. Con frecuencia sus miembros hicieron de las universidades uno más de los foros donde desarrollar sus discrepancias. A veces se trataba de disputas de orden teológico, también solía haber choques por la titularidad de las cátedras o por ganar el poder, o una buena porción de éste, en el gobierno universitario. En las Indias, llegaron a coexistir en una misma ciudad dos o tres universidades a cargo de dominicos, jesuitas o agustinos, respectivamente, lo que llevó a terribles e interminables pleitos en el Consejo de Indias, pues tanto jesuitas como dominicos pretendían usar en exclusiva de los privilegios universitarios, despojando de ellos a las otras órdenes. Los agustinos, menos beligerantes, solían aliarse con uno de los bandos, según conveniencia del momento. Otras publicaciones: Colegios y universidades: del antiguo régimen al liberalismo, Centro de Estudios sobre la Universidad, México: UNAM, 2001, ISBN 9683693008. Vida estudiantil en el antiguo régimen, Universidad de Salamanca, 2008, ISBN 8474816297. Historia de la Universidad en España
  3. GEA
  4. Canguilhem, Georges, The Normal and the Pathological, ISBN 0-942299-59-0. Andreas Dorschel, 'Is there any normative claim internal to stating facts?', in: Communication & Cognition XXI (1988), no. 1, pp. 5-16. Fuentes citadas en en:normative
  5. Qué es una ciencia normativa y una ciencia descriptiva

Enlaces externos[editar]