Charles Warren

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Charles Warren.

Charles Warren (1840-1927), militar y arqueólogo británico que ingresó a los 17 años al Real Cuerpo de Ingenieros donde desarrolló una meteórica carrera. Entre 1867 y 1870, el entonces joven capitán Warren realizó numerosas exploraciones en la región de Palestina, las cuales son las bases del conocimiento de la topografía de la antigua Jerusalén y de la arqueología de la zona.

Durante la década de 1870 fue enviado al sur de África, hasta que en 1880 retornó al Reino Unido. En 1882 volvió a África, donde participó en las acciones británicas de reclamación del territorio conocido como Bechuanalandia, y tuvo bajo su mando a la guarnición de Suakim (1886). Ese último año fue nombrado jefe de la Policía Metropolitana en Reino Unido, cargo que desempeñó durante dos años. Al año siguiente comandó las tropas británicas coloniales en Singapur durante cinco años.

Con el grado de teniente general durante la guerra anglo-bóer, Warren comandó la 5ª División de la Fuerza Sudafricana. Su derrota en Spion Kop desató una fuerte controversia sobre sus habilidades militares, pero en la posterior ofensiva en Natal tuvo éxito al lograr cruzar el río Tugela y capturar la posición de Pieters Hill, estratégica ubicación que posibilitó la posterior liberación de la asediada ciudad británica de Ladysmith. Al finalizar la guerra, Warren ocupó importantes cargos administrativos en la Colonia de El Cabo.

En 1904 fue ascendido al rango de general y en los años siguientes estuvo considerado en la lista de militares por retirarse. Luego de su retiro del ejército, Warren -un activo masón- participó activamente en el recién fundado movimiento Scout.

El General Charles Warren y Jack el Destripador[editar]

El General Charles Warren ocupó el más alto cargo de la Policía Metropolitana británica desde marzo de 1886. Y presentó su dimisión, que le fue aceptada por el Secretario del Interior Sir Henry Mattews, el 9 de noviembre de 1888 (por curiosa coincidencia) el mismo día del asesinato de Mary Jane Kelly.

Como podrá constatarse, Warren fue el supremo jerarca policial británico durante el período de los homicidios clásicamente atribuidos a Jack el Destripador.

Los comentaristas que abordan la fase en que Sir Charles asumió tan prominente jefatura, ponen énfasis, con frecuencia, en su reputación de profesional disciplinado, rígido, e incluso cruel.

En 1887, siendo Jefe de Policía, dispuso una violenta represión contra una protesta de trabajadores, sindicalistas e intelectuales que se nuclearon en la Plaza Trafalgar. De resultas de dicho incidente, murió un manifestante, decenas resultaron heridos, y se arrestó a cientos. La prensa catalogó al suceso con el mote de “Domingo Sangriento”.

De su actividad militar se le recuerda, entre otras intervenciones, por su dura eficacia al comandar fuerzas inglesas en la segunda guerra Anglo-Boer, 1899-1902.[1]

Paul Begg, destaca, en otro orden, sus ríspidas relaciones con su antecesor en el puesto de Jefe de la Policía Metropolitana, Sir James Monro.

El General precipitó la dimisión de su colega, y luego pasó a ocupar el cargo de aquél; pero al renunciar a su vez, el 9 de noviembre de 1888, fue sustituido tiempo más tarde por el antes defenestrado Monro.[2]

Los ripperólogos, Wilson y Odell, también aluden a estas malas relaciones entre ambos jerarcas, y las califican de “odio” recíproco.

Incluso mencionan una teoría (que descartan por extravagante), planteada en una carta dirigida desde Australia, donde se acusó a James Monro de ser el Destripador, y de haber cometido los crímenes con el propósito de desprestigiar la labor de su superior hasta provocar su renuncia.[3]

Los mismos expertos se muestran negativos acerca del accionar de Sir Charles y apuntan que: “…la policía metropolitana sufría cierto desorden y decepción bajo el mando de Warren…”.[4]

Otros autores llegan aún más lejos en sus críticas ácidas. Patricia Cornwell, tilda la negativa del militar a que se tomasen fotografías a la pintada de la calle Goulston como: “otra decisión estúpida”.[5]

En obras de ficción igualmente se tiende a ridiculizarlo por adoptar aquella medida. Robert Bloch, en “La noche del Destripador”, recrea la resistencia del Comandante Henry Smith y de otros agentes de la City de Londres ante la decisión autoritaria de Warren, al ordenar quitar la consigna escrita en la pared.[6]

Los periódicos no proclives al gobierno le fueron adversos. The Star, en su edición del sábado 13 de octubre de 1888, aunque afirma que “no culpa a Warren con tanta severidad como otros” (pues a su juicio la pintada no era tan importante), subraya que Sir Charles incurrió en “un error con sus prisas metepatas y su imprudencia militar”.[7]

Jerarcas policiales contemporáneos lo fustigaron abiertamente. Sir Henry Smith, jefe máximo de la Policía de la Ciudad de Londres, en sus memorias publicadas en 1910, From Constable to Commisioner, lo acusa de obstruir las investigaciones.[8] [9]

Sin embargo, hay especialistas que son más benévolos.

Stewart Evans y Keith Skinner adjudican al general buena intención cuando mandó borrar la pintada. Consideran que fue una medida lógica, dadas las circunstancias, y que estuvo correctamente fundamentada en “evitar sentimientos antisemitas”.[10]

Otra peculiaridad de Charles Warren consistió en su adhesión a la logia masónica. Actualmente tal pertenencia está fuera de discusión y se la contempla como positiva. Tal el caso del historiador Jasper Ridley, quien alaba al General resaltando que fue un insigne Francmasón.[11]

Empero, la condición de masón de Warren fue utilizada por el escritor Sthepen Knigth, en “Jack the Ripper: The final solution"[12] de manera muy diferente.

Knigth describe a Sir Charles implicado en un sórdido complot (en calidad de encubridor) para eliminar a las víctimas de Jack Destripador, en el marco de una trama destinada a proteger a la monarquía y a los masones frente al peligro de un escandaloso chantaje.

Referencias y notas[editar]

  1. Paul Begg (2005). «Jack the Ripper: The definitive history» (en inglés). «Editorial Education Limited, Londres (Inglaterra), p.72».
  2. Paul Begg, Jack the Ripper: The definitive history, pp. 88-89.
  3. Colin Wilson, Robin Odell (1989). «Jack el Destripador: Recapitulación y veredicto» (en inglés). «Editorial Planeta S.A, Barcelona (España), pp. 227-229».
  4. Colin Wilson, Robin Odell, Jack el Destripador: Recapitulación y veredicto, p. 67.
  5. Patricia Cornwell (2003). «Retrato de un asesino: Jack el Destripador, Caso Cerrado» (en español). «Traducción María Eugenia Ciocchini, Ediciones B, grupo Z, Barcelona (España), p. 259».
  6. Robert Bloch (1984). «La noche del Destripador» (en español). «Traducción Monserrat Solanas, Barcelona (España), pp. 111-112».
  7. Stewart Evans, Keith Skinner (2003). «Jack el Destripador: Cartas desde el infierno» (en español). «Traducción de María Teresa de Cuadra, Ediciones Jaguar, Madrid (España), pp. 52-53».
  8. Henry Smith. «From Constable Commisioner» (en inglés). «p. 161».
  9. Citado también en Stewart P. Evans, Keith Skinner, Jack el Destripador: Cartas desde el infierno, p.52.
  10. Stewart Evans, Keith Skinner, Jack el Destripador: Cartas desde el infierno, p. 54.
  11. Jasper Ridley (2006). «Los masones: La sociedad secreta más poderosa de la tierra» (en español). «Traducción de Eduardo Hojman, Ediciones B (Argentina), p. 392».
  12. Stephen Knigth (1976). «Jack the Ripper: The final solution» (en inglés). «Editorial Harrap, Londres (Inglaterra)».