Cerbatana

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Indio de la etnia Huottuja (Piaroa) sosteniendo una cerbatana (que en general son considerablemente más largas que la que muestra el grabado). Reproducido de Crevaux y Lejanne (1882: 295). Digitalizado de una copia en la biblioteca de G. A. Romero-González.

Una cerbatana o bodoquera es un arma compuesta de un canuto en el que se introducen dardos, pequeñas flechas u otros elementos punzantes que se disparan soplando con fuerza desde uno de los extremos. Es principalmente utilizada por tribus indígenas. A veces, para mayor eficacia, el dardo se envenena. Muchas culturas han empleado este arma, pero las variadas tribus de la selva tropical de América y Asia suroriental son los tiradores más conocidos. Las cerbatanas se usan raramente como armas reales por estas tribus, más bien las usan para cazar animales y como artículos de trueque. En las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas es habitual que los cazadores envenenen los dardos con curare para asegurarse las presas. Los usuarios de este arma normalmente utilizan cartucheras donde llevan los dardos.[1]

Materiales, diseño y fabricación[editar]

La tribu de los Waodani utiliza tres tipos de plantas de pambil (tepa) para la elaboración de sus cerbatanas tradicionales. Los materiales necesarios para fabricar una cerbata de caza son los siguientes: palo de pambil, lianas gruesas y livianas, machetes, flechas, martiri, algodón, y piolas. Para el diseño simplemente tienen en cuenta su propio tamaño y postura. El pambil encontrado en el bosque es cortado y secado adecuadamente. Los antiguos Waodami elaboraban las cebatanas para sus hijos, y además les eneseñaban como hacer las suyas propias, de tal manera que el conocimiento se transmitiese a las futuras generacioes. Las cerbatanas antiguas eran de color rojo puro, obtenido de achote.[2]

La nación Achuar construye sus cerbatanas con pambil de chonta, ampakai, namukum, kakasip o chuchuk (todas plantas pertenecientes a la familia de las palmeras), seleccinadas por los cazadores más experimentados. El resultado es un arma de caza de entre 1,5 y 3 metros de longitud, con un hueco o alma por donde se introducen flechas de unos 30 centímetros. Los mejores fabricantes de cerbatanas pueden hacer unas diez piezas al año. Las flechas de las cerbanas Achuar, llamadas tsentsak, se obtienen a partir de fibras de Kinchuk e Iniayua (una especie de pambil comestible) Obtener el material que las compone es muy sencillo, y un cazador experimentado puede fabricarlas a razón de unas 20 por hora, por lo tanto no necesita economizar proyectiles durante las incursiones de caza. Debido a que la sección de una tsentsak, es bastane inferior al diámetro del alma o hueco de una cerbatana, es necesario envolver uno de sus extremos con un taco de seíbo. Las flechas se guardan en una pequeña aljaba (tunta) fabricada con segmentos de bambú, dispuestas en forma de haz (chipiat) Una calabaza redonda vaciada y perforada, mati (Crescentia cujete), atada a la aljaba, sirve para guardar una pequeña reserva de seí­bo para la confección de los tacos. En torno al punto de fijación de la calabaza está enroscada una varita larga y flexible (japik), que hace las veces de escobillón para limpiar el alma de la cerbatana.[3]

Usos[editar]

La cerbatana se usa principalmente como instrumento de trabajo para la caza: aunque no se descarta su uso en la guerra. Por otro lado también es un valioso utensilio para el trueque. Entre los Uwotjuja, también conocidos como Piaroa, la cerbatana y el curare eran productos de intercambio comercial bastante importantes, pues los materiales de calidad necesarios para su elaboración están localizados en lugares muy concretos. Según Alexander Mansuti,[4]​ una cerbatana podía intercambiarse por un rallo de yuca, o por dos collares de mostracilla, o dos totumos pequenos de curare, o hasta un perro, entre otros poductos equivalentes.

Entre los Waodani, la cerbatana es un instrumento de uso exclusivamente masculino, utilizado principalmente para la caza, y únicamente en verano, ya que la lluvia puede dañar su contextura. Actualmente la elaboración y venta de cerbatanas supone para algunos hombres Waodani un ingreso adicional para el sustento de su familia.

Las naciones Shuar y Canelos, vecinos de los Achuar, utilizan las cerbatanas que estos últimos fabrican cambiándolas por especie. Al norte del Pastaza, las cerbatanas constituyen el principal medio de pago mediante el cual los Achuar adquieren bienes manufacturados.

Dardos envenenados[editar]

El disparo de dardos con cerbatana es una técnica de caza extremadamente silencionsa; y además, letal, si se envenenan dichos dardos con extractos de plantas o secreciones de animales. En la Guyana, Surinam, la Guayana francesa, algunas zonas aisladas en la América del Sur, y en las cuencas del Amazonas y el Orinoco, los cazadores de cerbatana impregnan las puntas de sus dardos con curare. El explorador Joseph Gumilla menciona por vez primera el uso de este veneno, nombrado en la literatura antigua también como: uiraêry, uirary, uraré, woorara y wourali. Los Ticuas, un grupo étnico del Brasil, Colombia y Perú, elaboran un tipo de curare llamado Ticuna. Este veneno actúa sobre la presa con rapidez, matando a aves como el tucán en cuestión de 3-4 minutos; y a pequeños monos en unos 8-10 minutos. En la cuenca del Orinoco la cerbatana y el curare son utilizados por los Hoti (quienes hacen cerbatanas únicas en cuanto a sus componentes, y preparan su propio curare), los Panare (los que obtienen cerbatanas de los Hoti), los Huottuja o Piaroas (que obtienen cerbatanas de los Yekuana o Maquiritares), los Maquiritare (que obtienen su curare de los Piaroas), y los Pemones (que igualmente obtienen cerbatanas de los Yekuana o Maquiritares aunque fabrican su propio curare). En la cuenca del alto Río Negro, la combinación la utilizan los Curripacos o Banivas, que fabrican sus propias cerbatanas, utilizando en parte otra tecnología y materiales diferentes a las étnias del Orinoco, e igulamente elaboran su propio curare.[5]​ Además del curare, los antepasados Waodani, utilizaban un fósforo conocido como kakapa para impregnar los dardos de sus cerbatanas.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Romero-González, Gustavo A. (8 de marzo de 2018). Las cerbatanas de las cuencas del Orinoco y del alto Río Negro de Venezuela (PDF). Desde el Herbario CICY 7: Centro de Investigación Científica de Yucatán. Consultado el 1 de noviembre de 2018. 
  2. Enqueri Iteca, Ramón Gayaque; Nihua Yeti, Pedro Reinaldo (2014). Elaboración de la cerbatana waodani / Waodani omene badongi ante (PDF). Repositorio Digital de la Universidad de Cuenca. Consultado el 10 de noviembre de 2018. 
  3. Uwiti Tarir Kurumpian, Carlos; Antik Tentets, Tunki (2013). Proceso de elaboración de la cerbatana / Itiura uum najantain nuu najanmau (PDF). Repositorio Digital de la Universidad de Cuenca. 
  4. Mansuti Rodríguez, Alexander (1986). Hierro, barro cocido, curare y cerbatanas: el comercio intra e interétnico entre los Uwotjuja (PDF). Fundación La Salle de Ciencias Naturales. Consultado el 4 de noviembre de 2018. 
  5. Romero-González, Gustavo A. (12 de marzo de 2015). El Manzanillo y el Curare, dos venenos de flechas de los pueblos originarios de América (PDF). Desde el Herbario CICY 7: Centro de Investigación Científica de Yucatán. Consultado el 1 de noviembre de 2018.