Celulitis (estética)

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Para la celulitis como infección bacteriana, véase Celulitis (inflamación)

Celulitis
Dimpled appearance of cellulite.jpg
Aparición de hoyuelos de celulitis
Clasificación y recursos externos
Especialidad Endocrinología
MedlinePlus 002033
Sinónimos
lipodistrofia ginecoide, paniculopatía, paniculopatía edemato fibro esclerótica, paniculopatía edemato fibro esclerosa, PEFE, lipoesclerosis, dermopaniculosis, dermatopaniculosis, dermatopaniculosis deformante
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La celulitis o piel de naranja, término común para referirse a la lipodistrofia ginecoide, paniculopatía edemato fibro esclerótica o PEFE, lipoesclerosis o dermopaniculosis, corresponde a la alteración cosmética de la piel de los glúteos y de la cara posterior y lateral de los muslos de la mayoría de las mujeres, producto de una distorsión en la arquitectura del tejido conjuntivo localizado bajo la piel afectada, en conjunto con anormalidades circulatorias e inflamación. La acumulación de tejido adiposo en las zonas afectadas hace más aparente el trastorno.[1][2]

La celulitis rara vez se presenta en hombres y suele ser producto de una deficiencia de andrógenos como la que ocurre con la castración, el hipogonadismo, el síndrome de Klinefelter o la terapia estrogénica para el tratamiento del cáncer de próstata.[1][2]

Epidemiología[editar]

Entre el 85 % y el 98 % de las mujeres después de la pubertad presentan algún grado de celulitis, siendo más frecuente en unas etnias que en otras. Parece haber un componente hormonal en su desarrollo; en los hombres es raro encontrar celulitis, y por esto se puede considerar un carácter sexual secundario. Cabe reseñar las diferencias hormonales entre hombres y mujeres, que propician que se dé la celulitis en un porcentaje mucho mayor que en los hombres. Las mujeres tienen dos hormonas, la progesterona y el estrógeno, que favorecen la acumulación de adiposidades de grasa y la retención de líquidos, dando como resultado la celulitis o piel de naranja [cita requerida]

Clasificación[editar]

Existen distintos grados de celulitis, celulitis blanda, celulitis edematosa, celulitis compacta.

Fisiopatología[editar]

El cuadro de celulitis es el resultado de una alteración de la circulación de la capa grasa (hipodermis): el tejido graso crece y las paredes laterales se engrosan formando hoyuelos.

Fases evolutivas[editar]

Evoluciona en cuatro fases:[3]

  • Fase 1 Ectasia circulatoria: venosa, linfática y dilatación de vasos dérmicos. Edema intersticial periadipocitario.
Clínicamente: Pesadez de piernas, la zona celulítica se palpa espesa, menos elástica y más fría, comienza a verse a la presión la “piel de naranja”. Pueden aparecer algunas telangiectasias. Esta etapa es reversible.
  • Fase 2 Exudativa: La dilatación vascular aumenta, sale suero desde los capilares hacia el tejido subcutáneo. El edema empuja a las fibras conjuntivas y filetes nerviosos. Hay hiperplasia e hipertrofia de fibras reticulares pericapilares y periadipocitarias.
Clínicamente: A los síntomas de la fase 1, se agrega dolor a la palpación de la zona celulítica. A la presión aparece la "piel de naranja". Aparecen estrías y várices, tendencia a la obesidad y lipodistrofia localizada. Esta fase también puede ser reversible. Periodo de actividad genital.
  • Fase 3 Proliferación fibrosa: Las fibras de dermis e hipodermis sufren una degeneración del colágeno, se forman bloques amorfos que provocan aprisionamiento de los adipocitos llenos de triglicéridos. Se altera el metabolismo celular y se forman "micronódulos".
Clínicamente: “Piel de naranja espontánea”. La piel está fría, seca y con "pocitos". Varices superficiales y profundas. Artropatías dolorosas y lipodistrofia localizada asociada a estrías nacaradas y flacidez. Periodo premenopáusico, se hace difícil la reversibilidad, salvo efectuar un tratamiento exhaustivo y sostenido.
  • Fase 4 Fibrosis cicatrizal: La progresiva compresión de vasos y nervios, produce alteración nutricional del tejido conjuntivo, sin alteración real del tejido adiposo que permanece normal en su constitución química. La unión de micronódulos forma el “macronódulo”.
Clínicamente: “Piel acolchonada o capitoné” que se ve a simple vista sin necesidad de presión (nódulos duros e indoloros). Periodo Post menopáusico. Esta fase no puede ser revertida.

Tratamiento[editar]

En el tratamiento anticelulítico se combina la alimentación equilibrada con el ejercicio físico. En la actualidad aún no hay estudios científicos que aseguren la supresión definitiva de la celulitis en los pacientes.[4]

No hay mejor alternativa para prevenirla o mejorarla que los ejercicios físicos de actividad prolongada, pues los de corta actividad tenderán a consumir energía no adiposa del organismo. Es recomendable subir y bajar escaleras, trotar, para ejercitar principalmente las piernas y los glúteos que son las zonas donde suele acumularse la grasa en mayor medida. Procurar mantener un peso adecuado y realizar ejercicio físico es beneficioso para no agravar el efecto.

La alimentación que propicia la celulitis suele ser la denominada "comida basura"; también el exceso de harinas, así como la ingestión de bebidas gaseosas (sodas) por su alto contenido de azúcares, que son captadas por la sangre y que después se acumulan en la dermis en forma de grasas. Se recomienda que la alimentación no tenga exceso de grasas, sino más bien verduras y frutas o alimentos acordes al nivel de consumo calórico del individuo.

No está demostrado que beber agua o aplicarse cremas resuelva la presencia de la celulitis. Por el contrario, tratándose de las cremas, sus resultados son controvertidos y si se producen suelen aparecer a largo plazo. Es preciso alertar sobre la mayoría de las cremas anticelulitis y tener cuidado con sus componentes, que suelen ser la ginkgo biloba o el ácido retinoico; algunas de estas sustancias pueden producir una reacción alérgica, dermatitis de contacto y prurito.

Los masajes, aunque sean enérgicos y dolorosos, no garantizan la desaparición de la celulitis. Puede mejorar parcialmente, según la naturaleza del afectado y su estado físico general.

La liposucción, o extracción quirúrgica del exceso de grasa debajo de la piel, no resuelve esta afección. La acumulación de grasa aparecerá inevitablemente si el individuo no cambia sus hábitos y procura alimentarse sanamente y recurrir a los ejercicios físicos. De igual manera, la mesoterapia tampoco garantiza la solución del problema.

La cirugía suele ayudar en mayor medida cuando se produce el corte o desprendimiento epidérmico de la capa grasosa. Este recurso sólo es recomendable cuando la celulitis ha alcanzado niveles alarmantes que afecta la calidad de vida del paciente.

Referencias[editar]

  1. a b Friedmann, Daniel; Vick, Garrett Lane; Mishra, Vineet (enero de 2017). «Cellulite: a review with a focus on subcision» [Celulitis: una revisión con foco en la subcisión]. Clin Cosmet Investig Dermatol (en inglés) 10: 17-23. PMID 28123311. doi:10.2147/CCID.S95830. Consultado el 23 de septiembre de 2017. 
  2. a b González Ramos, María del Carmen; Galimberti, Daniel; Valdivia Montero, Denise Carolina; Sharon, Sharon Seiref; Bollea, Luis Agustín; Galimberti, Ricardo Luis (enero a marzo de 2015). «Celulitis: tratamiento combinado con mesoterapia, láser y radiofrecuencia». Dermatología Cosmética, Médica y Quirúrgica 13 (1): 13-19. Consultado el 23 de septiembre de 2017. 
  3. Ana Beatriz R Rossi, André Luiz Vergnanini. Cellulite: a review. Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology. 2000; 14(4):251–62.
  4. «Biomanantial - El ABC de la celulitis». 30 de diciembre de 2014. Consultado el 30 de diciembre de 2014. 

Enlaces externos[editar]