Caviinae

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Caviinae
Rango temporal: Mioceno superior-Reciente 12 Ma-0 Ma
Cavia (8704661563).jpg
Cobaya (Cavia porcellus).
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Infraclase: Placentalia
Orden: Rodentia
Suborden: Hystricomorpha
Infraorden: Hystricognathi
Familia: Caviidae
Subfamilia: Caviinae
Fischer de Waldheim, 1817
géneros
(ver texto)

Se denomina cavinos (Caviinae) a una de las subfamilias que componen la familia de roedores conocida como cávidos. Están integrados por varios géneros extintos —solo conocidos por el registro fósil— y 3 géneros vivientes, cuyas especies habitan en gran parte de América del Sur —exceptuando la selva amazónica—, las que son denominadas comúnmente cuises, cuyes, cuís, apereás, conejos de cerco, etc. Su integrante más conocido es el cobayo o conejillo de indias, criado en todo el mundo como animal de compañía o convertido en animal de laboratorio.

Taxonomía[editar]

La subfamilia Caviinae fue descrita originalmente en el año 1817 por el anatomista, naturalista, entomólogo y paleontólogo alemán —de origen sajónJohann Fischer von Waldheim.[1]​ Otras publicaciones[2]​ la atribuyeron al zoólogo y naturalista inglés John Edward Gray, en el año 1821.[3]

Etimología

Etimológicamente, el término Caviinae deriva del nombre de su género tipo, Cavia, sustantivo femenino que es una latinización del término portugués antiguo savia o çaviá, el cual había llegado del tupí sabúia o sawiya, que significa ‘rata’.[4]

Subdivisión[editar]

Esta subfamilia está integrada por 3 géneros vivientes:

Además, se incluyen en Caviinae, por lo menos, otros 3 géneros, creados sobre muestras fósiles:

Otros géneros (o especies) también fueron atribuidos a esta subfamilia, pero son de taxonomía dudosa por haber sido creados con muestras exiguas o se han fundado sobre material muy fragmentario para diagnosis de taxones de Caviidae (algunos de los cuales podrían pertenecer a Dolichotinae o ser sinónimos):

Caviops Ameghino, 1908 fue sinonimizado con Microcavia; a Propediolagus Ortega-Hinojosa, 1963[12]​ se lo sinonimizó con Dolicavia y a Pascualia Ortega-Hinojosa, 1963[12]​ se hizo lo propio con Galea.

Historia taxonómica[editar]

Caviinae se habría originado durante el Mioceno tardío o superior (edad mamífero Huayqueriense).[2]​ La subfamilia ha sufrido inestabilidad en sus clasificaciones, debido a que su sistemática se había basado únicamente sobre similitudes de caracteres externos y esqueléticos.[2]

En el año 1932, Lucas Kraglievich describió Prodolichotis refiriéndole varias especies definidas en base al cráneo y a material de mandíbulas.[6]​ Aunque el género necesita revisión, sus especies son incluidas en Dolichotinae, exceptuando “Prodolichotis” pridiana,[13]​ que se considera un taxón perteneciente a Caviinae.[2][11]

En el año 1914, Orthomyctera fue sinonimizado con Dolichotis por C. Rovereto,[14]​ pero en 1932 Lucas Kraglievich lo rehabilito como entidad genérica propia;[6]​ posteriormente fue asignado a Dolichotinae por A. Castellanos,[15]​ Enrique J. Ortega Hinojosa,[12]​ Rosendo Pascual, D. Gondar y E. P. Tonni.[16]​ Otros lo incluyen en Caviinae,[2]​ con excepción de "“Orthomyctera” chapalmalense", que no debe incluirse en este género —como ya lo había sugerido Kraglievich—, incorporándose en cambio a Dolichotinae.[17][11]

El género brasileño viviente Kerodon también fue incluido en Caviinae,[2]​ hasta que, como resultado de estudios filogenéticos moleculares,[18][19]​ se lo encontró más relacionado a Hydrochoerus, por lo que pasó a ser agrupado en Hydrochoerinae.[20]

Dentro de Caviinae, Galea sería el nodo basal, siendo hermano del que contiene a Cavia y Microcavia.[21][22]

Características[editar]

Poseen un cuerpo rechoncho, patas cortas, incisivos blancos, amarillentos o anaranjados, orejas pequeñas, cola muy corta y pelaje acanelado, grisáceo o pardusco con pelos agutí, siendo más claro ventralmente.[23][24]​ Sus pesos varían desde 200 g (Galea y Microcavia) a 1200 g (Cavia).[25]

Los Caviinae se caracterizan por presentar el ancho interorbitario marcadamente menor que el de la caja craneana; el largo de la serie P4-M3 menor que el largo del diastema; el foramen nasolacrimal expuesto lateralmente en el maxilar y M3 con bordes divergentes.[2]

Costumbres[editar]

Todas las especies que integran esta subfamilia tienen dietas estrictamente herbívoras, consumiendo hojas, flores, semillas y frutos, a los que, en el caso de algunos componentes, pueden alcanzar subiendo a ramas de arbustos o árboles, si bien no tienen adaptaciones especiales o una morfología adecuada para trepar. Son animales sociales que viven en colonias estructuradas con jerarquías, se alimentan en superficie y buscan refugio en galerías entre la vegetación o cuevas, según la especie, utilizando para su traslado carriles de uso continuo. No hibernan, manteniendo todo el año una actividad diurna o crepuscular.[26][23][24]

Suelen parir de 1 a 5 crías, las que ya nacen con pelaje denso y capacidad para correr y tomar alimentos sólidos, aunque son amamantados durante varias semanas. Si el clima es benigno y el alimento es abundante, pueden producir camadas continuas, con hasta 5 partos anuales. Según la región, suelen ser presas habituales de grandes lagartos (Dracaena, Salvator o Tupinambis), ofidios, mamíferos carnívoros —como mustélidos, zorros y felinos— así como por una amplia diversidad de aves de presa.[23][24]

Distribución y hábitat[editar]

Los representantes vivientes se distribuyen desde Colombia, Venezuela, las Guayanas, Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, toda la Argentina y Uruguay y en el norte y sur de Chile hasta las proximidades del extremo sur de la masa continental sudamericana.[23]

Viven bajo climas tropicales, templados o fríos, en especial en paisajes abiertos, con arbustos, matorrales y árboles dispersos, en regiones áridas o semiáridas y en altitudes desde el nivel del mar hasta alrededor de 5000 msnm en la sección media de la cordillera de los Andes.[27]​ También hay especies en ambientes de bosques húmedos o selvas, pero sin penetrar en forestas densas, prefiriendo zonas de borde, transicionales, áreas alteradas, márgenes de caminos, vías férreas, agroecosistemas, etc. Una buena cobertura vegetal les brinda protección, mientras que claros cespitosos le proveen de sectores donde alimentarse.[23][24]

Referencias[editar]

  1. Fischer von Waldheim, G. (1817). Adversaria zoologica. Mémoires de la Société impériale des naturalistes de Moscou, 5, 357-472.
  2. a b c d e f g Quintana, C. A. (1998). Relaciones filogenéticas de roedores Caviinae (Caviomorpha, Caviidae), de América del Sur. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural (Sección Biológica), 94(3-4), 125-134.
  3. J. E. Gray. (1821). On the natural arrangement of vertebrose animals. The London Medical Repository Monthly Journal and Review 15:296-310.
  4. Mouchard, Alex (2011). Significado y origen de los nombres científicos de los mamíferos de Argentina. Buenos Aires.
  5. Henri Frédéric Paul Gervais & Florentino Ameghino (1880). Les mammifères fossiles de l'Amérique du Sud. Éditeur F. Savy. 225 pp.
  6. a b c Kraglievich, L. (1932). Diagnosis de nuevos géneros y especies de roedores cávidos y eumegámidos fósiles de la Argentina: rectificación genérica de algunas especies conocidas y adiciones al conocimiento de otras. Imprenta y Casa Editora.
  7. Ameghino, F. (1889). Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina. Academia Nacional de Ciencias, 6: 1-1027.
  8. Pascual, R. (1962). Un nuevo Caviinae (Rodentia, Caviidae) de la formación arroyo Chasicó (Plioceno Inferior) de la Provincia de Buenos Aires. Ameghiniana, 2(9), 169-174.
  9. Kraglievich, L. (1927). Nota preliminar sobre nuevos géneros y especies de roedores de la fauna argentina. Physis 8: 591–598.
  10. Fields, R. W. (1957). Hystricomorph rodents from the Late Miocene of Colombia, South America. University of California Publication in Geological Sciences, 32(5):273-402.
  11. a b c Ubilla, M., and Rinderknecht, A. (2003). A late Miocene Dolichotinae (Mammalia, Rodentia, Caviidae) from Uruguay, with comments about the relationships of some related fossil species. Mastozoología Neotropical, 10(2).
  12. a b c Hinojosa, E. J. O. (1963). Dos nuevos Caviidae de la región de Chapadmalal. Datos complementarios a las diagnosis de otros Caviinae poco conocidos. Ameghiniana, 3(1), 21-28.
  13. Fields, R. W. (1957). Hystricomorph rodents from the Late Miocene of Colombia, South America. University of California Publication in Geological Sciences, 32(5):273-402.
  14. Rovereto, C. (1914). Los estratos araucanos y sus fósiles. Anales del Museo Nacio- nal de Historia Natural de Buenos Aires, 25:1-250.
  15. Castellanos, A. (1958). Nota preliminar sobre nuevos restos de mamíferos fósiles en el Brocherense del Valle de Los Reartes (provincia de Córdoba, Argentina). Congreso Geológico Internacional (1956) México, Actas: 217-233.
  16. Pascual, R., Ortega-Hinojosa, E. J., Gondar, D. & Tonni, E. P. (1966). Paleontografía Bonaerense 4, Vertebrata. Editorial Comisión de Investigación Científica de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 202 p.
  17. Kraglievich, L. (1930). Diagnosis osteológico dental de los géneros vivientes de la subfamilia Caviinae. Anales del Museo Nacional de Buenos Aires, 36:59-96.
  18. Rowe D. L. and R. L. Honeycutt (2002). Phylogenetic relationships, ecological correlates, and molecular evolution within the Cavioidea (Mammalian, Rodentia). Mol Biol Evol 19:263–277.
  19. Honeycutt, R. L. (2012). Phylogenetics of Caviomorph Rodents and genetic perspectives on the evolution of sociality and mating systems in the Caviidae. In: Moreira JR, Ferraz KMPMB, Herrera EA, Macdonald DW (eds) Capybara: biology, use and conservation of an exceptional neotropical species. Springer, New York, pp 61–81.
  20. Rowe, D. L. and R. L. Honeycutt (2002). Phylogenetic relationships, ecological correlates, and molecular evolution within the Cavioidea (Mammalia, Rodentia). Molecular Biology and Evolution, 19:263-277.
  21. Upham, N. S., & Patterson, B. D. (2015). Evolution of caviomorph rodents: a complete phylogeny and timetree for living genera. Biology of caviomorph rodents: diversity and evolution. Buenos Aires: SAREM Series A, 1, 63-120.
  22. Pérez, M.E. and Pol, D. (2012). Major radiations in the evolution of caviid rodents: reconciling fossils, ghost lineages, and relaxed molecular clocks. PLoS ONE 7, e48380.
  23. a b c d e Parera, A. (2002). Los mamíferos de la Argentina y la región austral de Sudamérica. El Ateneo, Buenos Aires.
  24. a b c d Chebez, J. C., Pardiñas, U. F., & Teta, P. (2014). Mamíferos terrestres Patagonia: sur de Argentina y Chile. FHN, Fundación de Historia Natural Félix de Azara.
  25. Dunnum, J. L. (2015). Family Caviidae. In: J.L Patton, U.F.J Pardiñas, and G. D’Elía (eds.), Mammals of South America, Volume 2: Rodents, 690– 726. The University of Chicago Press, Chicago.
  26. Cabrera, A. (1961). Catálogo de los mamíferos de América del Sur. Revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia 4: 309-732.
  27. Cabrera, A. (1953). Los roedores argentinos de la familia Caviidae. Publicaciones de la Escuela Veterinaria, Universidad de Buenos Aires 6:1-93.