Cautividad de Nínive

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Deportación de los israelitas del reino septentrional al Imperio asirio.

Cautividad de Nínive es la denominación tradicional de los hechos narrados en la Biblia, según los cuales, los israelitas del reino septentrional de Israel, regido en ese momento por Pekah, fueron deportados a Nínive tras la conquista de su territorio por el Imperio asirio bajo Tiglath-Pileser III (Pul) y Salmanasar V. Los posteriores reyes asirios Sargón II y su sucesor, Senaquerib, dieron fin al exilio, que duró veintidós años a partir del 740 a. C. (o 733/2 a. C., según otras fuentes).[1]​ Supuestamente, en este cautiverio, las diez tribus perdidas de Israel comenzaron a desaparecer al mezclarse con los asirios.[2]

Este episodio no afectó a los judíos del reino del sur (reino de Judá) ni a su capital, Jerusalén, que fue asediada, pero no tomada. Más tarde fueron objeto de la cautividad de Babilonia.

En el norte de Israel la ciudad de Samaria permaneció libre, y fue asediada por Salmanasar V, que no consiguió tomarla. Tres años después, en 722. a. C. fue tomada por Sargón II.

Registro bíblico[editar]

El Libro de los Reyes recoge en varios pasajes que todo el pueblo del reino de Israel fue llevado al exilio por los asirios. El Libro de las Crónicas (cp. 15) lo recoge de modo diferente, al mencionar que las localidades del territorio montañoso de las tribus de Efraím y Manasés fueron tomadas por el rey de Judá, Asa de Judá, que volvió a practicar la religión judía. No queda claro si esto ocurrió antes o después de la caída del reino de Israel en la cautividad asiria.[3]​ Según 2 Crónicas (cp. 30) al menos una parte del pueblo del reino septentrional de Israel no fue al exilio, y fueron invitados por el rey Ezequías a celebrar la Pascua judía en Jerusalén; los correos que envió para ello recibieron burlas en su paso por los territorios de las tribus de Efraim, Manasés y Zabulón. Algunos habitantes de las tribus de Aser, Manasés y Zabulón sí acudieron a la celebración de la Pascua. Al final del capítulo, incluso gente de la tribu de Isacar y extranjeros de "fuera de la tierra de Israel" toman parte en la celebración. Eruditos bíblicos como Umberto Cassuto y Elia Samuele Artom suponen que Ezequías había anexionado al reino de Judá esos territorios con la población que quedaba en ellos.[4]

En 2 Crónicas (cpt. 31) se dice que el resto del pueblo del reino de Israel retornó a sus hogares, pero no sin antes de destruir los lugares de culto de Baal y Ashera que quedaban "en todo Judá y Benjamín, en Efraim y también en Manasés".[5]

Documento asirio[editar]

Se han hallado un documento asirio, en escritura cuneiforme, que recoge el número de cautivos que se tomanor en Samaria, la capital del reino septentrional de Israel, por Sargón II: 27,290.[6]​ En los muros del palacio de Khorsabad se narra la primera campaña de Sargón II, con un texto puesto en boca del rey:

En mi primer año de reinado *** el pueblo de Samaria *** en número de 27,290 ... me llevé.

Cincuenta carros de mi real equipo seleccioné. La ciudad reconstruí. La hice más grande de lo que antes era.

La gente de los campos conquisté y asenté. Mi funcionario (Tartan) puse sobre ellos como gobernador. (L.ii.4.) [6]

La derrota final del reino septentrional de Israel es descrita como un episodio menor de las campañas de Sargón. Se atribuye la facilidad de este hecho de armas a su estado decadente tras las dos décadas previas de derrotas, invasiones y deportaciones. Se han intentado estimar las cifras de la población del reino en cientos de miles, de los que habría que restar los muertos en la guerra y los que huyeran (un número significativo, al reino de Judá), para obtener el número de los cautivos. También se ha propuesto gran parte de la población permanecería in situ, y los deportados serían sólo una minoría.[7]

Retorno[editar]

Al contrario que los judíos del reino meridional de Judá, que volvieron de su cautividad en Babilonia gracias al decreto de Ciro, no existe ningún documento que indique si las "diez tribus" volvieron a Israel y se les permitió reconstruir sus hogares. Muchos siglos después, los rabinos del restaurado reino de Judá todavía estaban debatiendo acerca de la cuestión de la vuelta de las "diez tribus perdidas".[8]​ Entre tanto, Asiria había sido conquistada por el Imperio babilónico y éste a su vez por el Imperio persa.

Según 2 Crónicas (cpt. 9, vs. 3), los hebreos que tomaron parte en la vuelta a Sión[9]​ desde Babilonia pertenecían a la tribu de Judá junto con la tribu de Simeón[10]​ que se había fusionado con ella, la tribu de Benjamín,[11]​ la tribu de Leví ( los levitas y kohen, sacerdotes) junto con las tribus de Efraim[12]​ y de Manasés, que según 2 Reyes (cpt. 7) estaban en el cautiverio asirio. Los eruditos bíblicos Umberto Cassuto y Elia Samuele Artom suponen que los nombres de esas dos s son una referencia al resto de las "diez tribus" que no se había exiliado y fue absorbido en la población judía.[1][13]

La historia de la dispersión de las tribus del reino septentrional se recoge en el Libro de Esdras 13:40-48.[14]

Teoría de los "nuevos nombres"[editar]

Dos siglos tras su exilio, los israelitas habrían sido temporalmente conquistados de nuevo bajo diferentes nombres por el imperio persa. Esta es la interpretación que a mediados del siglo XIX hizo George Rawlinson de la inscripción Behistun, un registro de las conquistas de Darío el Grande:

Tenemos bases razonables para considerar a los gimirri o "cimerios", que aparecen primero en los confines de Asiria y Media en el siglo VII a. C., y los sacae [ escitas ] de la roca Behistun, cerca de dos siglos después, como idénticos a los beth-khumree de Samaria, o las diez tribus de la casa de Israel.[15]

Véase también[editar]

Notas[editar]

Bibliografía[editar]