Causas de la Segunda Guerra Mundial

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Alemanes en el cruce de fronteras polaco en Sopot el 1 de septiembre de 1939.
El Ataque a Pearl Harbor es considerado el detonante de la Guerra del Pacífico; sin embargo, fuerzas chinas ya estaban enfrentando a los japoneses dentro de la Segunda Guerra Chino-japonesa.

La Segunda Guerra Mundial involucró a varias naciones y se libró en diferentes lugares y frentes, separados entre sí por grandes distancias. Aunque las causas para el inicio de hostilidades varían en cada frente; históricamente, la Invasión de Polonia de 1939 y el Ataque a Pearl Harbor en 1941 son considerados los detonantes de la guerra en Europa[1] y Asia respectivamente. En Japón, la Segunda Guerra Mundial suele ser estudiada junto con la Segunda Guerra Chino-Japonesa o incluso con eventos anteriores;[2] desde este punto de vista, el detonante de la guerra en Asia habría sido el Incidente del puente de Marco Polo en 1937 o el Incidente de Mukden en 1931.Comewealth School

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Causas de la guerra en Asia[editar]

Modernización de Japón[editar]

Caricatura japonesa de 1894: el gigante chino es derrotado por el diminuto japonés en la Primera Guerra chino-Japonesa.

Desde 1639 Japón había estado casi totalmente aislado del mundo, período conocido como Sakoku; esto cambió en 1853, cuando el Comodoro estadounidense [[Matthew Perry (militar)llegó al archipiélago asiático al mando de una flota armada y forzó a los japoneses a abrir algunos puertos al comercio extranjero. Pronto llegaron las potencias coloniales europeas, quienes también firmaron tratados comerciales con Japón, generando inestabilidad económica y política en la pequeña nación. Esta inestabilidad ocasionaría la caída del Shogunato Tokugawa, que había gobernado Japón por más de 260 años, y dio inicio a un nuevo período conocido como la Restauración Meiji. En los siguientes años, el Emperador Meiji encabezaría un período de acelerada modernización y occidentalización del Japón, reformando la sociedad nipona y construyendo unas modernas fuerzas armadas.

Pronto, Japón se unió al juego expansionista de la potencias europeas, y en 1876 forzó a Corea, entonces estado tributario chino, a que firmara un desventajoso acuerdo comercial, utilizando su armada como fuerza de presión, tal como el Comodoro Perry había hecho hace tres décadas.[3] El choque de las esferas de influencia china y japonesa en Corea desembocó en la Primera Guerra Sino-Japonesa, que terminó con la derrota del gigante asiático en 1895. De esta manera, Japón ganó el pulso en Corea, y anexó la Isla de Formosa, las islas Pescadores y la estratégica península Liaodong.

Sin embargo, la alegría japonesa duró poco, ya que las potencias europeas reaccionaron negativamente ante la perspectiva de compartir el "melón chino" con la advenediza nación nipona.[4] Japón se vio obligado a entregar el control de Liaodong al Imperio ruso, aunque a cambio recibió un incremento en el pago de indemnización de guerra por China.[4] Habiendo arreglado la paz entre Japón y China, Rusia, Gran Bretaña, Francia y Alemania procedieron entonces a "desmembrar" China mediante la extracción de beneficiosas concesiones.[4]

Mientras tanto, Japón duplicó sus esfuerzos en el campo militar, y siguió consolidando su presencia en Corea. En 1904, inició otra guerra por el control de Liaodong, esta vez con Rusia, atacando por sorpresa a su flota en Port Arthur. Después de destruir a las fuerzas navales y terrestres rusas en Corea, la Guerra Ruso-Japonesa fue finalmente finalizada por Japón al destruir a una nueva flota rusa en la famosa Batalla de Tsushima. Aunque esta batalla acabó con la hegemonía rusa en Manchuria, también impactó la manera de pensar de los oficiales navales; la idea de que una sola batalla decisiva podía ganar la guerra contra un enemigo numéricamente superior influenció notablemente la conducta japonesa en los años 1940, y sería un factor determinante en la planificación del Ataque a Pearl Harbor.

Llegada de Estados Unidos[editar]

La Batalla de Cavite ocasionó la salida española de las Filipinas, que pasaron a control estadounidense.

Luego de la llegada del Comodoro Percy, la presencia comercial estadounidense en Japón se incrementó gradualmente, hasta que el estallido de la Guerra Civil Estadounidense ocasionó que la misma decayera por varios años. Este alejamiento se acentuó cuando Estados Unidos no participó en la repartición europea de China, tras poner en práctica una inefectiva política de "puertas abiertas" en ese país; intentando, sin éxito, mantener el mercado chino abierto a todo el mundo.[4] Sin embargo, el resultado de la Guerra Hispano-Estadounidense proporcionó a la nación norteamericana el control de las Filipinas, territorio que en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial se llenaría de estratégicas bases aéreas.

A pesar de la presencia estadounidense en Filipinas, las relaciones entre Estados Unidos y Japón no se vieron afectadas, y hasta 1912, las mismas, aunque eran predominantemente comerciales, continuaron siendo amigables. No obstante, la victoria japonesa sobre Rusia y la cada vez mayor influencia nipona en China habían despertado una sensación de alarma en la opinión pública estadounidense.[5] Durante los años anteriores, misioneros cristianos en China habían redactado artículos pregonando el "nacimiento de una nueva China", y ahora el avance de Japón se presentaba como un obstáculo en el desarrollo industrial del gigante asiático.[6] No obstante, en los círculos gubernamentales esta preocupación no fue transmitida; de hecho, el Presidente Theodore Roosevelt se mostró dispuesto a reconocer la supremacía nipona en algunas partes de la región.[7] Durante el segundo período de Roosevelt, esta política oficial empezó a cambiar, y algunos políticos estadounidenses entre los que destacaba el Secretario de Guerra William Howard Taft, empezaron a llamar por un involucramiento norteamericano en China más profundo que el comercial.

En 1909, Taft se convirtió en Presidente y pronto empezó a utilizar el potencial económico estadounidense para menoscabar la influencia japonesa en Manchuria, alegando seguir sus principios morales. Como parte de la llamada "diplomacia del dólar", Estados Unidos construyó una línea ferroviara en paralelo a la línea principal del Ferrocarril del Sur de Manchuria, intentando acabar con el monopolio nipón.[8] Sin embargo, los esfuerzos de Taft fracasaron, ya que solamente acercó más a Japón y Rusia, y por otro lado alejó al Reino Unido, quien no parecía dispuesta a involucrarse en un potencial conflicto en China por una cuestión de moral.[9]

Aunque los esfuerzos Taft no tuvieron éxito, sí alarmaron a los japoneses. Aunque desde 1907 la Armada estadounidense había desarrollado planes para enfrentar a Japón en una hipotética guerra, no fue hasta 1917 que la Armada del Japón empezó a considerar a Estados Unidos como un muy probable enemigo.[10] El entonces Ministro de la Armada Vizconde Tomosaburō Katō consideró que la política de puertas abiertas en China, la Doctrina Monroe, la oposición a la expansión japonesa hacia el Mar de la China Meridional, las restricciones inmigratorias estadounidenses a los asiáticos y la expansión de ambas Armadas llevarían a la guerra con Estados Unidos.[10]

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, las concesiones alemanas en Shantung, China pasaron a control japonés. Además, la pequeña nación asiática recibió las colonias alemanas en el Pacífico bajo la forma del Mandato del Pacífico Sur de la Sociedad de Naciones. De esta manera, la Armada japonesa continuó expandiéndose por el Pacífico entrando en claro conflicto con la estadounidense. Bajo estos acontecimientos, en la mente de muchos militares japoneses la eventual guerra con Estados Unidos se hizo inevitable. Por otro lado, una tendencia similar ocurrió en el bando opuesto, ya que diversos oficiales empezaron a mostrar una actitud más firme frente a Japón.

Hacia la Segunda Guerra Chino-Japonesa[editar]

Ascenso de los nacionalistas[editar]

Al final del la Primera Guerra Mundial, el mundo experimentó una ola de movimientos socialistas, democráticos y comunistas; que también alcanzó a Japón. En 1924 se legalizaron los partidos políticos y el sufragio universal. Sin embargo, esta nueva era de democracia en Japón fue utilizada por políticos inescrupulosos para cometer actos de corrupción, que desprestigiaron el sistema de gobierno democrático.[11] Mientras tanto, la calidad de vida de los japoneses empezó a deteriorarse ya que la economía nacional demostró ser incapaz de alcanzar el ritmo de una población que se incrementaba en un millón de personas por año. Pronto se generó una ola de desempleo, y en consecuencia empezaron a surgir movimientos de izquierda y sindicatos organizados.

Pronto surgieron también movimientos nacionalistas. Uno de los líderes nacionalistas más conocidos fue Ikki Kita, quien exponía una ideología que combinaba el socialismo con el imperialismo. En el ámbito interno llamaba a la eliminación de las "barreras entre la nación y el Emperador", es decir, de las instituciones democráticas como el gabinete de Ministros y la Dieta.[12] En su lugar, proponía el establecimiento de una dictadura; y para evitar el enriquecimiento ilícito, colocaba límites a la fortuna personal de las personas. En cuanto a la política externa, Kita clamaba por una activa participación de Japón en la búsqueda de la independencia de las naciones asiáticas; pero iba más allá, dejando atrás el deseo japonés de ocupar un lugar entre las grandes potencia, proponía el establecimiento de un sistema mundial feudal, donde Japón sería la nación predominante.[11] Millones de jóvenes fueron ganados con este discurso nacionalista, sin embargo, a diferencia de lo que ocurría en las naciones occidentales, estos no se incorporaron a los partidos políticos, sino que se alistaron en las Fuerzas Armadas.

Tropas japonesas entran a Manchuria durante el incidente de Mukden.

Con el germen de la expansión territorial presente en la mente de los jóvenes oficiales, solamente hacia falta ponerlo en práctica. Esto ocurrió finalmente en 1928. Dos oficiales, el Tte. Cnel. Kanji Ishihara y el Cnel. Seishiro Itagaki decidieron utilizar al Ejército Guandong para lograr sus propósitos, desobedeciendo al gobierno de Tokio. Este ejército había sido formado en 1905, después de la guerra Ruso-Japonesa; Japón había invertido millones de dólares en Manchuria, y luego había creado esta unidad para imponer el orden alrededor de las líneas férreas que poseía en la región. El trabajo del Ejército Guandong fue exitoso, y pronto cientos de miles de comerciantes de varias nacionalidades empezaron a asentarse alrededor de las guarniciones militares japonesas.[13] Ishihara ideó entonces crear un estado semi-autónomo manchú, que propocionaría nuevas tierras para Japón, que ya sufría de sobrepoblación.

Ishiara presentó entonces su plan al Emperador Shōwa y al Ministro de Guerra, pero ambos se rehúsaron a aprobarlo.[14] Entonces, Ishihara e Itagaki decidieron desobedecer a sus superiores. Primero, se deshicieron del gobernante oficial de Manchuria, el Señor de la Guerra chino, el Mariscal Zhang Zuolin. El 4 de junio de 1928, oficiales japoneses detonaron una bomba en los rieles cuando el tren del Mariscal pasaba, hiriéndolo mortalmente. El gobierno nacional reaccionó tibiamente contra este acto de desacato, y los líderes del Ejército Guandong continuaron planificando la ocupación total de Manchuria.

El 18 de septiembre de 1931, los planes de Ishihara alcanzaron un clímax. Oficiales japoneses colocaron explosivos en vías de tren japonesas, y después de detonarlas culparon a los chinos.[14] Procedieron entonces a ocupar Mukden. El llamado incidente de Mukden no sólo sorprendió al mundo, sino al mismo gobierno de Japón, que no lo había autorizado.[14] Las órdenes de Tokio de suspender el avance por Manchuria simplemente fueron ignoradas, y pronto, toda la región quedó bajo control del Ejército Guandong.[14] Debido a su inferioridad bélica, el gobierno nacionalista chino no opuso resistencia y recurrió a la Liga de Naciones, que demandó a Japón retirase sus tropas, sin éxito. En marzo de 1932, los japoneses establecieron un estado títere en Manchuria, Manchukuo; cuando la Liga de Naciones, alentada por Estados Unidos - país no miembro, se rehusó a reconocer a este estado, Japón se retiró del organismo.

Las facciones militares y el puente de Marco Polo[editar]

El Primer Ministro Alm. Keisuke Okada (izq.) logró salvar su vida durante el incidente del 26 de febrero, gracias a que las tropas rebeldes lo confundieron con su cuñado, el Cnel. Denzō Matsuo (der.).

El triunfo de los nacionalistas en Manchuria coincidió con la profundización de los efectos de la Gran Depresión en Japón, y el pueblo japonés empezó a ver a los militares como la única fuerza capaz de acabar con la corrupción y la pobreza. Con el incremento de poder en manos del Ejército, surgieron en este dos visiones diferentes sobre el camino a tomar en China. Una facción, llamada la Facción del Camino Imperial (Kōdōha) por la prensa nipona, propuso consolidar la posición japonesa en Manchuria con el objetivo de establecer un industrializado estado colchón contra la influencia soviética. La llamada Facción de Control (Tōseiha) surgió como oposición a la primera, llamando a continuar el avance en China. La mayoría de los jóvenes oficiales apoyaban a la Kōdōha, y en un intento de forzar al gobierno a ceder ante sus demandas, empezaron a ejecutar asesinatos de políticos, entre los que destacó el del Primer Ministro Tsuyoshi Inukai, quien se había opuesto a la invasión de Manchuria y al establecimiento de Manchukuo. Sin embargo, aunque inicialmente las acciones violentas de los nacionalistas de la Kōdōha fueron bien recibidas por la opinión pública - los tribunales recibieron 110 mil peticiones de clemencia firmadas en sangre para los asesinos de Inukai - pronto cambió la situación.

El 26 de febrero de 1936, oficiales de la Kōdōha asesinaron a varios miembros claves del gobierno, sin lograr ejecutar al Primer Ministro Keisuke Okada. Aunque el levantamiento fracasó, sirvió para fortalecer la posición de la Tōseiha, que era apoyada principalmente por altos oficiales, ya que esta parecía ser la única fuerza capaz de restablecer la disciplina dentro de las filas del Ejército Imperial. En efecto, varios simpatizantes de la Kōdōha fueron sentenciados a muerte en juicios secretos, incluyendo a Ikki Kita, y otros fueron purgados de las filas militares. El incidente del 26 de febrero también sirvió para debilitar aún más al gobierno civil, y desde entonces los políticos fueron incapaces de formar un gobierno sin contar con la aprobación de los cabecillas del Ejército.

Mientras tanto, Manchuria era convertida en un trampolín de operaciones militares contra el norte de China por oficiales nipones que actuaban sin autorización. El Mayor General Kenji Doihara lideraba a todos, y llevaba varios meses instigando a varios señores de la guerra y oficiales chinos a romper con el gobierno del Kuomintang y a declarar la autonomía de las cinco provincias norteñas de China. Aunque el gobierno japonés le ordenó suspender estas maniobras políticas, Doihara siguió conspirando, y pronto formó una especie de estado semi-autónomo entre Manchukuo y China. Las relaciones entre Sino-japonesas alcanzaron un nuevo punto bajo, y se generó fricción entre las tropas de ambos países presentes en China.

Segunda Guerra Chino-Japonesa[editar]

Avance japonés en China en 1940

Finalmente, después del Incidente del Puente de Marco Polo en 1937, el Generalísimo Chiang Kai-shek decidió finalmente hacerle frente a Japón. En aquella época, China contaba con 80.000 soldados de élite, entrenados por alemanes, y un ejército de 1.7 millones de hombres, aunque la mayoría de estos no poseían entrenamiento alguno.

Cabezas de civiles chinos son apiladas por japoneses durante la masacre de Nanjing.

A pesar de estas mejoras chinas, los ataques japoneses hicieron retroceder a las fuerzas chinas al centro y al sur. En la batalla de Shanghái, los chinos nacionalistas ofrecieron su primera resistencia seria, aunque perdieron sus mejores tropas. La entrada de tropas japonesas en Nankín, conocida como la masacre de Nankín, es considerado uno de los episodios más oscuros de esta guerra, debido a la cantidad de matanzas y violaciones de civiles chinos en la ciudad.

A inicios de la Segunda Guerra Mundial, China no contaba con apoyo directo internacional, y el gobierno se había trasladado a la remota ciudad de Chongqing, mientras que el ejército japonés ocupaba la mayor parte de la franja costera oriental de China, controlando los principales centros de producción económica. No obstante, esta guerra influyó de manera importante en eventos posteriores: en primer lugar, la fuerte resistencia china y la negativa a rendir sus fuerzas frustaron todas las esperanzas japonesas de una victoria rápida en China, por lo que continuaron buscando territorios de fácil expansión en el norte, controlado por la Unión Soviética, y luego en el sur, controlado por las naciones europeas. Eventualmente, el Imperio de Japón se dirigiría al sureste, chocando directamente con los intereses de Estados Unidos, que impondría un embargo económico al Japón, a la postre principal detonante del ataque a Pearl Harbor. En segundo lugar, las fuerzas del Partido Comunista obtuvieron un respiro del hostigamiento que recibían de las fuerzas del Kuomintang, y durante la guerra ganaron territorio. Al finalizar la guerra, expulsarían a las fuerzas del Kuomintang, con apoyo soviético, a Taiwán.

La entrada de los Estados Unidos en la guerra en 1941 frenó el avance japonés en China, aunque el Imperio nipón continuó controlando los territorios conquistados, e incluso, en 1944, logró lanzar una ofensiva exitosa hacia el sur de China (véase Operación Ichi Go).

Referencias[editar]

  1. «World War II (1939-1945)» (en inglés). Enciclopedia Británica. Consultado el 18/04/2009 de HITLER.
  2. NCJH, 1990:246
  3. Duus, 1998:47
  4. a b c d Dower, John (2008). «Throwing of Asia III» (en inglés). Massachusetts Institute of Technology. Consultado el 21/08/2009.
  5. Akira, 1998:118
  6. Akira, 1998:119
  7. Akira, 1998:120
  8. Akira, 1998:123
  9. Akira, 1998:124
  10. a b Akira, 1998:131
  11. a b Toland, 2003:5
  12. Toland, 2003:6
  13. Toland, 2003:7
  14. a b c d Toland, 2003:8

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]