Castro de El Cincho

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Fotografía aérea en la que se puede observar las dimensiones del enclave fortificado, así como los restos de las antiguas fortificaciones defensivas.[1]

El castro de El Cincho, se sitúa junto a la localidad costera de Yuso, perteneciente al municipio de Santillana del Mar, al norte de la Comunidad Autónoma de Cantabria (España). Se trata de un asentamiento castreño, lo que en la Antigüedad se denominaba un oppidum; es decir, una ciudad característica de la Edad del Hierro. Nos encontramos ante los restos arqueológicos de una población de la Protohistoria, en un período previo a la romanización.

Archivo:Plano del castro El Cincho de Yuso (Santillana del Mar).jpg
Plano del castro con indicación de murallas y áreas sondeadas.

Ubicación[editar]

El yacimiento arqueológico se localiza en un alto dominante de 273 m. de altura que se erige frente a la costa, a escasos 1,95 km. de distancia de ésta. Se emplaza a menos de un kilómetro del histórico casco urbano de la Villa de Santillana del Mar. El topónimo que da nombre al monte (cincho), y por ende al enclave, proviene del latín cingo (proteger, cubrir, circundar, rodear, ceñir) que hace referencia al cinturón amurallado en torno a la cima. La superficie total del poblamiento supera las 6 ha.[2]

Descubrimiento[editar]

En la primavera del año 2014, los arqueólogos Javier Marcos Martínez y Lino Mantecón Callejo descubrieron un asentamiento fortificado y un hábitat castreño en el monte costero de El Cincho. Inmediatamente comunicaron el hallazgo ante la Dirección de Cultura de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria. Este altozano posee una privilegiada situación geo-estratégica de la cuenca baja del río Besaya, con un dominio visual del territorio extraordinario que alcanza más allá de los límites geográficos de la comunidad cántabra. Esta es la razón que justifica la existencia del castro.[3]

Yacimiento[editar]

Vista aérea de drone del lomo de la muralla principal.

En este lugar se asentó uno de los principales castros del pueblo prerromano de los cántabros. Esta cultura indígena, de influencia celtíbera, fue capaz de enfrentarse a las imponentes legiones romanas (durante el período transcurrido del año 29 a. C. al 19 a. C., conocido como las Guerras Cántabras, Bellum Cantabricum et Asturicum). De aquel asentamiento persisten importantes vestigios arquitectónicos y múltiples objetos de cultura material. Unas ruinas de una población arcaica que son todavía reconocibles en la cima del monte, integradas en el paisaje costero de Santillana del Mar.

Se han desarrollado varias campañas arqueológicas desde el año 2014, realizando labores de exploración del terreno, trabajos de limpieza y desbroce vegetal, varios sondeos con metodología arqueológica y otra serie de labores de sistemática científica. En este tiempo se ha logrado desvelar una estructura de muralla, cuyo trazado circunvala la cumbre de la montaña, en la que se han reconocido dos momentos constructivos. El más antiguo se corresponde con la fase de la Protohistoria, conformado por un modelo arquitectónico de muros con relleno de tierra y arcilla apisonada, junto con un probable armazón de troncos de madera, que en conjunto alcanzaba los 3,75 m. de anchura. Un sistema constructivo que las fuentes clásicas denominaban como muro gálico. La segunda fase está compuesta por una muralla con zócalo de piedra de 2,5 m. de ancho.[2]

La investigación ha logrado localizar arqueológicamente una de las puertas del recinto fortificado de la Edad del Hierro, conformada por una entrada en pasillo entre murallas, junto con importantes trabajos de desmonte para generar un aterrazamiento. Igualmente, se ha registrado y verificado una segunda línea de muralla que refuerza el sistema defensivo del castro, localizada en el flanco más desprotegido. En este mismo sentido, los investigadores sostienen que tal vez se aprovechó la quebrada superficie del relieve del karst como sistema defensivo, al modo de los denominados campos de piedras hincadas tan usuales en las fortificaciones de las comunidades prerromanas. En este caso, estaríamos ante la primera constatación de este modelo en tierras de los cántabros. El castro de El Cincho posee otros elementos de interés: cueva situada en el interior del recinto, posible existencia de una acrópolis y un antemuro, entre otros.

Sondeo 2 del castro de El Cincho, Yuso (Santillana del Mar). Vista de las murallas superpuestas y el lapiaz desnudo.

Quizás nos encontremos ante uno de los enclaves más importantes de la Protohistoria de la región. Perteneció a un pueblo cántabro (grupo étnico o populi que habitó la cuenca del río Besaya y fue generadora de las famosas estelas gigantes discoideas), ya que como sostienen sus investigadores el enclave arqueológico puede ser considerado un castro de castros, un oppidum.[4]

Materiales Arqueológicos[editar]

Archivo:Canto tallado bifacial. Castro El Cincho de Yuso (Santillana del Mar). .jpg
Canto tallado bifacial en arenisca compacta. Paleolítico Inferior/Medio. Foto: Nilo Merino Recalde.

El Cincho ha sido ocupado en distintos momentos de la Historia de la Humanidad, desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad Antigua. Los vestigios recuperados son de muy variada tipología: industria lítica, cerámica a mano, elementos metálicos, etc. Un notable hallazgo es un molino giratorio con clavija, del que se conservan las dos valvas pertenecientes a un descubrimiento realizado por el escultor Jesús Otero, en el año 1953.[5]

Una pieza muy especial que destaca por su relevancia es la manilla de un escudo[6]​ (scutum o caetra). Se trata de un conjunto de piezas machihembradas, una anilla de hierro, tachuelas de cobre con función ornamental y restos de madera adheridos; que se han identificado como un aplique para la sujeción y suspensión de las correas de un escudo (cinchas de tiracol o telamón). Por paralelos en el mundo celtibérico, se sostiene que estos objetos metálicos se relacionan con la pieza de un escudo circular celtíbero que consistía en un par de piezas gemelas de hierro con una anilla cada una, que servían para la sujeción de las correas de las que, en bandolera, llevaba el guerrero suspendido el escudo, tanto a pie, como a caballo. La cronología de este objeto se puede enmarcar entre los siglos VI a III a. C.(Segunda Edad del Hierro) según los paralelos hallados en la Península Ibérica.

Archivo:Recreación del castro de El Cincho (Santillana del Mar).jpg
Recreación del hábitat castreño en el siglo IV a.C. Dibujo: José Luis Rivera Cobo.

Referencias[editar]

  1. Fotografía cedida por el proyecto de El Cincho
  2. a b Marcos Martínez, Javier; Mantecón Callejo, Lino (2016). Descubriendo el castro protohistórico costero de El Cincho (Barrio de Yuso, Santillana del Mar). En ''Cantabria, Nuevas evidencias arqueológicas'' (pp. 9 - 50). Santander: Editorial Los Cántabros. ISBN 978-84-943297-6-0
  3. «La importancia del castro de Yuso explicada por sus descubridores». Diario Montañés. 10 de diciembre de 2014. 
  4. Pérez, José Luis (3 de enero de 2016). «Los secretos de El Cincho». El Diario Montañés. 
  5. Pérez, José Luis (16 de junio de 2015). «Los arqueólogos reanudan las excavaciones en el castro de El Cincho». El Diario Montañés. 
  6. Pérez, José Luis (6 de noviembre de 2015). «Una pieza de un escudo cántabro, entre los hallazgos de El Cincho». El Diario Montañés. 

Bibliografía[editar]