Casa del Labrador

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Paisaje cultural de Aranjuez
UNESCO logo.svg Welterbe.svg
Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad
Aranjuez JardinPrincipe CasaLabrador2.jpg
Vista parcial de la fachada principal de la Casa del Labrador.
Coordenadas 40°02′29″N 3°35′12″O / 40.0413353, -3.5867301Coordenadas: 40°02′29″N 3°35′12″O / 40.0413353, -3.5867301
País Flag of Spain.svg España
Tipo Cultural
Criterios ii, iv
N.° identificación 1044
Región Europa y
América del Norte
Año de inscripción 2001 (XXV sesión)
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Entrada al recinto de la Real Casa del Labrador, en un fotograbado de J. Passos, de 1902.

La Casa del Labrador es una de las residencias de la Familia Real Española. Es un palacete neoclásico, que se encuentra en el municipio español de Aranjuez, en la parte meridional de la comunidad autónoma de Madrid.

Su construcción comenzó a finales del siglo XVIII, a partir de un diseño inicial del arquitecto Juan de Villanueva, que fue transformándose sucesivamente en los trece años que duraron las obras y reformas. Su aspecto final se debe a Isidro González Velázquez, quien dotó al conjunto de numerosos motivos ornamentales externos. El interior destaca por su decoración suntuosa, obra de Jean-Démosthène Dugourc, en su mayor parte, y por las pinturas de Mariano Salvador Maella, entre otros autores.

El monumento depende de Patrimonio Nacional, el organismo estatal que gestiona los bienes del Estado al servicio de la Corona. En el año 2001 fue catalogado como Patrimonio de la Humanidad, junto con otros recintos histórico-artísticos de la localidad, inscritos en la lista de la Unesco con el nombre de Paisaje cultural de Aranjuez. Está permitida su visita, a partir de horarios establecidos.

Toponimia e historia[editar]

La Casa del Labrador está enclavada en el extremo oriental del Jardín del Príncipe. Toma su nombre de una antigua casa de labranza existente sobre su solar, cuya estructura fue aprovechada parcialmente para levantar el nuevo edificio, además de algunos elementos arquitectónicos, como la escalera de servicio.

Se debe al impulso del rey Carlos IV, quien había establecido su residencia oficial en el Real Sitio de Aranjuez entre el 7 de enero y el 7 de julio de cada año. Fue concebida como un lugar de recreo y está considerada como el proyecto más personal de este monarca.[1]

Las obras dieron comienzo en el año 1790 y se prolongaron hasta 1803. A lo largo de este periodo, pueden distinguirse tres fases de construcción. En la primera, intervino Juan de Villanueva, que contó con la colaboración de dos de sus ayudantes, Antonio López e Isidro González Velázquez. En la segunda, se atribuye a Villanueva la configuración definitiva del contenedor arquitectónico y a Jean-Démosthène Dugourc el tratamiento del espacio interior. En la tercera etapa distinguida, Isidro González Velázquez finalizó el edificio, reformando su aspecto exterior con una profusa decoración.

El palacete ha sido objeto de dos grandes restauraciones. Entre 1964 y 1968, Martín Gamo sustituyó los elementos externos dañados por chapados de falsa piedra. En 1998 se procedió a la segunda restauración, que se prolongó hasta el año 2008, después de intensas actuaciones tanto en el exterior como en el interior.

Descripción[editar]

Estructura y exterior[editar]

Parte trasera del palacete.

El edificio está construido en tres alturas, con cubiertas de pizarra, sobre cornisa saliente. Es de planta rectangular y presenta dos alas laterales, flanqueadas, en sus lados interiores, por sendas arcadas. En el espacio comprendido entre estos dos ejes y la fachada principal se extiende un patio, que se cierra en la parte que queda libre mediante una verja y una puerta de hierro forjado.

La fachada principal está rematada en su punto central, a la altura de la cubierta, por un escudo regio, sostenido por dos figuras de ángeles. Debajo de éste, se sitúa una placa conmemorativa del año de finalización de la obra, en la que reza la siguiente inscripción: Reinando Carlos IV. Año de MDCCCIII.

En lo que respecta a los materiales de construcción, se utilizó fábrica de ladrillo en los muros y sillares de granito en los zócalos y en las arcadas. La escayola fue empleada en los elementos ornamentales introducidos por Isidro González Velázquez.

La decoración exterior es profusa. En la segunda planta, aparecen, entre los vanos de la fachada principal, hornacinas con esculturas de inspiración clásica. En la tercera, se suceden, en todas las fachadas, diferentes relieves, que combinan motivos florales y amorcillos. Los elementos ornamentales se completan con bustos de personalidades grecorromanas, situados sobre las terrazas que coronan las arcadas y los pilares que sujetan la verja de hierro, que da a la fachada principal.

Interior[editar]

Detalle del escudo real que preside la fachada principal y de la inscripción que conmemora el año en que acabaron las obras.

El interior del palacete está decorado suntuosamente, a partir de materiales como la seda, el estuco, el bronce, el mármol, el vidrio, el platino o las maderas nobles. La ornamentación se debe principalmente al interiorista Jean-Démosthène Dugourc y es notable la influencia francesa e italiana. El estilo Imperio es el más recurrente.

La escalera principal distribuye el acceso a las diferentes plantas. Fue realizada en 1799, siguiendo el modelo del Hotel Príncipe Masserano, de París (Francia), en el que se inspiró Dugourc en el diseño de sus dos tramos semicirculares.[2]

En el Salón del Rey, también conocido como Sala de Billar, sobresale la colección pictórica sobre vistas de Madrid y de los Reales Sitios (como el propio Aranjuez y El Escorial), además de otros lugares, que consta de 93 piezas. Aún se conserva el pavimento original de porcelana. Los frescos de los techos fueron acabados en 1806 y son obra de Mariano Salvador Maella.[3]

La Galería de las Estatuas, considerada como una de las obras maestras de Dugourc, se extiende bajo una bóveda decorada con frescos alusivos a la noche, el día, el lucero del alba y la Vía Láctea, entre otros temas. El pavimento de esta dependencia está hecho en mármol e integra seis fragmentos de mosaicos romanos, procedentes de Mérida (Badajoz).

La paz es la referencia principal en los frescos del Salón de la Reina María Luisa. Fueron pintados por Maella en 1798, que contó con la ayuda de Zacarías González Velázquez, su cuñado. Mención especial merece el titulado La diosa Cibeles ofreciendo a la tierra sus productos.

Zacarías González Velázquez se responsabizó en solitario de los techos de las salas de la Yeguada (1799-1800), del Tapiz Doblado (1799-1800) y del Retrete (1801). También decoró la Saleta de Entrada (1807), la escalera de servicio (1802) y los lunetos de la ya citada Galería de las Estatuas (1806).[4]

El Salón de Baile es el más grande del palacete. Destaca por sus sederías (con motivos pompeyanos), sus lámparas de araña, sus ánforas de Sèvres y sus muebles, entre los que cabe citar un sillón y una mesa de origen ruso, regalo del zar Alejandro II a la reina Isabel II.

En el Gabinete de Platino, dominan las caobas con incrustaciones de bronce y platino. Fue terminado en 1808 y es obra de los arquitectos e interioristas franceses Percier y Fontaine.

Panorámica de la fachada principal, flanqueada por dos alas laterales con arcadas.

Referencias[editar]

  1. Rodríguez, Elisa (2008). «La Casa del Labrador, la obra de un rey». España: Revista de Arte - Logopress. Consultado el 2008. 
  2. Barreiro, Anxo (2008). «La Casa del Labrador de Aranjuez». España: Arquinterior. Archivado desde el original el 30 de noviembre de 2015. Consultado el 2008. 
  3. De la Mano, José (n/d). «Mariano Maella y la decoración de la Casa del Labrador: programas pictóricos para una villa rural de Carlos IV». España: www.josedelamano.com. Archivado desde el original el 30 de noviembre de 2015. Consultado el 2008. 
  4. De Urries y de la Colina, Javier Jordán (n/d). «Casa del Labrador de Aranjuez». Madrid, España: Enciclopedia on-line del Museo Nacional del Prado. Consultado el 2008. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]