Carta otorgada

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Se denomina carta otorgada (en francés, "charte octroyée") a un documento por el cual el rey se comprometía a gobernar a sus súbditos de una forma determinada. Suponía de hecho una seudo constitución para el estado, si bien en lugar de ser dictada por el pueblo, la carta otorgada surgía del poder absolutista anterior, el rey.

Por lo general, las cartas otorgadas eran muy restrictivas en cuanto a derechos y representatividad, es como una constitución pero en la carta otorgada no se reconoce el principio de soberanía nacional.

Ejemplos de carta otorgada son la Carta de 1814 en Francia, el Estatuto Real de 1834 en España, el Estatuto Albertino en Italia y las Leyes Fundamentales de Rusia de 1905, otorgadas por Nicolás II. En América pertenece a este grupo el Decreto de Bases y Garantías emitido por el gobernante costarricense Braulio Carrillo Colina (1841), en el cual se declaraba jefe vitalicio e inamovible.

Eran cartas que el rey escribía en las que demostraba su poder, y lo demostraba haciendo la constitución que a él le placía. Estas cartas desaparecieron cuando desapareció el poder monárquico de vocación absolutista o autoritaria, para ser sustituidas por constituciones "pactadas" (como la francesa de Luis Felipe I de 1830, que supuestamente eran un pacto entre la soberanía del monarca y la de la nación) , o por constituciones liberales emanadas de una asamblea constituyente.

En España el Estatuto Real fue la Carta Otorgada más importante que hubo, en la cual Martínez de la Rosa, liberal moderado, daba a entender al pueblo cual eran sus propósitos en su nuevo gobierno, que estaba marcado por un ambiente de tensión y de continuas luchas frente al carlismo. La Reina Regente (María Cristina) apoyaba al partido moderado, ya que buscaba apoyos frente al carlismo, pero no compartía sus mismos ideales.