Carlos Pellegrini

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Carlos Pellegrini
Retrato de Carlos Pellegrini.jpg
Presidente Carlos Enrique José Pellegrini

Coat of arms of Argentina.svg
Diputado de la Nación Argentina
por Buenos Aires
3 de mayo-17 de julio de 1906

3 de mayo de 1873-3 de mayo de 1877

Coat of arms of Argentina.svg
Senador de la Nación Argentina
por Buenos Aires
3 de mayo de 1895-3 de mayo de 1903

3 de mayo de 1881-11 de octubre de 1886

Coat of arms of Argentina.svg
Presidente de la Nación Argentina
6 de agosto de 1890-12 de octubre de 1892
Predecesor Miguel Ángel Juárez Celman
Sucesor Luis Sáenz Peña

Coat of arms of Argentina.svg
Vicepresidente de la Nación Argentina
12 de octubre de 1886-6 de agosto de 1890
Presidente Miguel Ángel Juárez Celman
Predecesor Francisco Bernabé Madero
Sucesor José Evaristo de Uriburu

Coat of arms of Argentina.svg
Ministro de Guerra y Marina de Argentina
1885-12 de octubre de 1886
Presidente Julio Argentino Roca
Vicepresidente   Francisco Bernabé Madero
Predecesor Benjamín Victorica
Sucesor Nicolas Levalle

9 de octubre de 1879-12 de octubre de 1880
Presidente Nicolás Avellaneda
Vicepresidente   Mariano Acosta
Predecesor Julio Argentino Roca
Sucesor Benjamín Victorica

Datos personales
Nacimiento 11 de octubre de 1846
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Fallecimiento 17 de julio de 1906 (59 años)
Buenos Aires. Bandera de Argentina Argentina
Partido Partido Autonomista Nacional
Cónyuge Carolina Lagos
Profesión Abogado
Ocupación Abogado y político
Alma máter Universidad de Buenos Aires

Firma de Pellegrini.jpg
Firma de Carlos Pellegrini

[editar datos en Wikidata]
Teniente Primero.PNG Oficial[1]
Lealtad Flag of Argentina.svg Argentina
Servicio/rama Ejército Argentino
Mandos Ejército Argentino

Ejercito Argentino Escudo.png

Ejército Argentino
[editar datos en Wikidata]

Carlos Enrique José Pellegrini (Ciudad de Buenos Aires, 11 de octubre de 1846 - 17 de julio de 1906) fue un abogado, retratista, periodista, traductor público y político argentino que se desempeñó en la Legislatura Nacional y el Ministerio de Guerra y Marina y fue electo Vicepresidente de Argentina en el año 1886. Fue el décimo primer Presidente de la Nación Argentina por ser el vicepresidente en ejercicio en 1890, cuando asumió la presidencia del país como consecuencia de la renuncia de Miguel Ángel Juárez Celman tras los sucesos conocidos como Revolución del Parque, hasta 1892.

Como presidente Pellegrini tuvo que enfrentarse a una profunda crisis económica en medio de un caos reinante, producto de los estallidos revolucionarios. Durante su gestión de veintiséis meses sacó al país de una grave crisis, fundamentalmente económica, al sanear las finanzas y fundar el Banco de la Nación Argentina. Tales medidas dieron lugar a una economía muy próspera en los años inmediatamente posteriores y por tal motivo fue conocido como "el piloto de tormentas".[2] [3]

Además de su reconocida obra gubernamental, se lo recuerda por haber sido adverso a cualquier medio anticonstitucional, habiéndose destacado por haber levantado la censura y el estado de sitio que regía desde el gobierno de Juárez Celman.[1] [4] Tuvo una visión de avanzada para el país, siendo el primer político con ideas industriales en la Argentina, en una época en que el negocio del país era exclusivamente la exportación de materias primas y la importación de productos manufacturados.[5] [6] Pellegrini fue uno de los primeros partidarios por los derechos civiles de las mujeres en Argentina, solicitando que se les reconociera el derecho a voto político.[4] [7]

Fue el hombre de mayor confianza que tenía Julio Argentino Roca, ambos fueron los que trazaron el destino de llamada Generación del 80. Sin embargo esa fuerte unión se rompió cuando Carlos Pellegrini se alejó de Roca (hacia 1901) para reclamar una reforma electoral libre.[1]

Biografía[editar]

Carlos Enrique José Pellegrini nació en la Ciudad de Buenos Aires el 11 de octubre de 1846, justo cuando terminaba la época rosista, era hijo de la inglesa María Bevans y del ingeniero saboyano (de ascendencia francesa e italiana) Carlos Enrique Pellegrini, oriundo de Chambery (Saboya, Reino de Cerdeña).[8]

El ingeniero Carlos Enrique Pellegrini había arribado al país desde Italia en 1828, siendo contratado por el presidente Bernardino Rivadavia, para la construcción del puerto de Buenos Aires.[2] [9] [6] Al llegar al país el proyecto quedó suspendido por los cambios de gobierno, sin posibilidades de ocuparse en su profesión, el padre de Pellegrini comenzó trabajando ya en Argentina como retratista, y pronto se convirtió en el pintor más solicitando por la sociedad porteña. Siempre mantuvo un gran interés por los debates políticos y sociales que se producían en el continente europeo, destacandose que en su biblioteca privada exitían gran números de revistas británicas especializadas en el tema, tales como The Edinburgh Review, The Quarterly Review y The Westminster Review. Por el lado materno, María Bevans era hija del ingeniero británico Santiago Bevans que también había arribado al Río de la Plata en circuenstancias similares a las de su futuro yerno. María era sobrina del político liberal inglés John Bright, cofundador de la Liga de Manchester y estrecho colaborador de William Gladstone. Estas características de la familia Pellegrini terminaron por ubicarlos en un lugar central de la vida social de la ciudad de Buenos Aires.[7]

Su padre fue el primero que lo inicio en las primeras letras en una estanzuela propiedad de la familia en Cañuelas. Una tía materna le impartió a temprana edad clases de inglés, idioma que Carlos aprendió dominándolo a la perfección, y que manejaría con fluidez durante toda su vida. Es posible que la temprana enseñanza del idioma anglosajón haya sido motivo de una ligera huella en su pronunciación, y de allí provenga el apodo de El gringo.[7]

A la edad de ocho años ingresó a la escuela de Ana Bevans, su tía. Ahí aprendió idiomas que lo caracterizaron en su lenguaje, precisamente, por su idioma heterogéneo, sus compañeros del Colegio Nacional de Buenos Aires lo apodaron "el gringo".[6] De este centro de educación egresó en el año 1862.[2]

Ingresó a la Facultad de Derecho de Buenos Aires en el año 1863, pero dos años después abandonó la cursada para incorporarse al ejército y combatir en la Guerra del Paraguay,[3] allí fue alférez de artilería,[10] y alcanzó el rango de Oficial.[1] Pellegrini tuvo una destacada actuación en la batalla de Tuyutí, como también en otros combates, sin embargo cayó enfermo y debió abandonar definitivamente el ejército.[5] Luego de curarse regresó a Buenos Aires, terminó sus estudios de derecho en 1869 y entró en el recientemente fundado diario La Prensa. Con su título universitario empezó trabajando para el Estado como Subsecretario del Ministerio de Hacienda,[6] del constituyente Benjamín Gorostiaga, durante el gobierno de Domingo F. Sarmiento,[1] y durante los últimos tres años del gobierno de este último se produjó una lucha entre los autonomistas y los nacionalistas, Pellegrini se afilió al Partido Autonomista liderado por Adolfo Alsina. Fue candidato a diputado en las elecciones de 1870 y 1871, pero fue vencido por los nacionalistas comandados por Mitre. Recién con el triunfo de Alsina, y gracias a la elección del gobernador Mariano Acosta por la provincia de Buenos Aires, Pellegrini obtuvo su primera legislatura. Se trataba del más joven entre los diputados provinciales, con solo veinteseis años, y su primer discurso fue sobre la conversión del papel moneda, y siempre participó de todo debate respecto a cuestiones monetarias y económicas.[10] En su tesis de grado El derecho electoral criticó el sistema vigente en aquella época, proponiendo una gran campaña de educación cívica.[1] Una breve cita:

"La protección del gobierno es necesaria para el desarrollo industrial de la República Argentina".[6]

Fue candidato autonomista durante las elecciones de 1874, donde no hubo libertades y sólo podía votar una minoría de ciudadanos adictos al gobierno. La lucha del cómite autonomista de Alsina y Alem contra el 'nacional' de Mitre y Eduardo Costa, tuvo sus momentos tensión, en gran parte por el fraude y la violencia que reinaron durante los comicios. El gobierno de Sarmiento terminó aceptando el triunfo "más escandaloso y sangriento" que regisstraba la historia electoral hasta ese momento. Este fraude electoral sirviria como antecedente para la revolución de 1874. Si bien la revuelta fue sofocada, la misma produjo consecuencias similares a la de 1852, dejando gran tensión, continuando con la abstención y conspiración de los liberales nacionalistas. Alsina, gobernador de Buenos Aires en ese entonces se disputo con Mitre la sucesión predidencial, y al no obtener su concurso renunció a su candidatura y apoyo en cambio la de Nicolas Avellaneda, Pellegrini apoyó también la candidatura de Avellaneda. Durante las elecciones mixtas de 1878 Pellegrini fue reelecto diputado nacional. Tras la muerte de Alsina, el Partido Autonomista quedó desorientado y se dividió en dos correintes, por un lado una que encarna el localismo de Tejedor, mientras que la otra tiende a vincularse con las provincias para crear un partido nacional. Pellegrini defendió la doctrina federal oponeindose al abuso de las intervenciones nacionales. Durante el enfrentamiento entre porteños y provincianos, Pellegrini apoyó activamente la cruzada nacional que conducía el joven general Julio Argentino Roca, quién contaba con el apoyo de gran parte del interior del país, alejandose del idealismo porteño de Tejedor. Desde aquí data la amistad entre Pellegrini y Roca, el general tomaría consejos del doctor para algunos de sus más importantes documentos que produjo durante aquella lucha política. También fue producto de su vínculo con Roca, que el general terminó abandonando por completo las ideas localistas de Tejedor.[10]

Esta unión fue el epicentro de la actividad política durante al menos veinte años, pocos asuntos institucionales, económicos o políticos se resolvían sin el concurso de Roca y Pellegrini. Refiriéndose a Pellegrini, Roca decía: "Me encuentro (en la Capital) con un gran partido... provinciano, crudo y neto, sucediendo y recogiendo el disperso partido de Alsina".[10]

Pellegrini fue uno de los primeros partidarios por los derechos civiles de las mujeres en Argentina, solicitando que se les reconociera el derecho a voto político.[4] Es posible que estas ideas le hayan venido por tradición familiar, puesto que su tía abuela Priscila Bright, esposa de Lord Provost, fue una de las impulsoras del voto femenino en Inglaterra.[7]

En 1871, año luctuoso en Buenos Aires pues miles de personas murieron víctimas de la fiebre amarilla, Pellegrini se casó con Carolina Ignacia Lagos García, unión que no tuvo hijos. En ese año se produjo su acercamiento a la política a través del Partido Autonomista de Adolfo Alsina, cuando se presentó en las elecciones legislativas de 1871 y 1872, aunque perdió en ambas.[3] Finalmente en 1873 fue electo diputado por la provincia de Buenos Aires.[6]

Diputado (1873-1877)[editar]

Dicho anteriormente, en 1873 fue elegido diputado nacional, y en 1878 el gobernador Carlos Casares lo nombró ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires.[1] Su labor como diputado durante seis años se caracterizó por su gran capacidad oratoria y claridad en sus conceptos relatados. Su compañero legislador, José Manuel Estrada aunque era opositor, expresó las cualidades en el discurso que tenía Pellegrini, cuando dijo: "Si usted no me entiende, le pediré al diputado Pellegrini que se lo aclare como él solo sabe hacerlo".[6]

Durante sus años como diputado adoptó una posición a favor de la enseñanza libre, teniendo como ejemplo (al igual que Domingo Faustino Sarmiento) al modelo educativo estadounidense. Durante el debate entre el liberalismo o el proteccionismo (alrededor del año 1875), Pellegrini se mostró partidario de la implementación por parte del Estado nacional en políticas para la protección de la industria nacional, además de ser uno de los principales actores en la fundación del Club Industrial.[6]

En el siguiente fragmento de un discurso parlamentario de Pellegrini se puede apreciar su tendencia a la industrialización:

"Si el libre cambio desarrolla la industria que ha adquirido cierto vigor y le permite alcanzar todo el esplendor posible, el libre cambio mata la industria naciente. La agricultura y la ganadería son dos grandes industrias fundamentales; pero ninguna nación de la tierra ha alcanzado la cumbre de su desarrollo económico con solo estas industrias. Las industrias que las han llevado al máximum de poder son las industrias fabril, y la industria fabril es la primera en mérito y la última que se alcanza, porque ella es la más alta expresión del progreso industrial".

Fragmento de un discurso parlamentario por Carlos Pellegrini.[6]

Ministro de Guerra y Marina (1879-1886)[editar]

Carlos Pellegrini (primero) con Julio A. Roca (tercero), foto circa de 1880.

El 9 de octubre de 1879 el presidente Nicolás Avellaneda nombró a Carlos Pellegrini ministro de Guerra y Marina en reemplazo de Julio Argentino Roca (cargo que desempeño también durante el gobierno del mismo Roca hasta el 12 de octubre de 1886). En aquel cargo tuvo que enfrentar la rebelión de Carlos Tejedor de 1880, gobernador de Buenos Aires de aquel momento: él se negaba a aceptar la Ley de Federalización, la cual le quitaba a la provincia de Buenos Aires el territorio de la Capital Federal.[6] [3] Se hizo cargo de disolver esa rebelión, este episodio le dio más relevancia a Pellegrini dentro de la política argentina.[4]

Durante su ministerio de Guerra ayudó a crear un organismo despolitizado, que sirviera únicamente para defender al gobierno y al orden, sin conspirar contra el mismo, que respetara y defendiera a los organismos constituidos.[10]

Trabajando para la Escuela Naval creó los cuerpos de: Artillería Naval, de Prácticos y de Maquinistas de la Armada. Además construyo una fábrica de pólvora en Luján. Impuso el reglamento de la Escuela Naval y el código de señales marítimas.[4]

Senador (1881-1886)[editar]

En 1881 fue elegido Senador Nacional por la provincia de Buenos Aires, este cargo lo desempeño hasta el 12 de octubre de 1886. En su periodo como Senador logró que se votara en el Congreso una aprobación para retomar la construcción del puerto de Buenos Aires, que había quedado inconclusa desde la presidencia de Bernardino Rivadavia. Adoptó el viejo proyecto de Eduardo Madero, y mediante financiación y con técnicos británicos, se pudo terminar el puerto nueve años después (cuando ocupaba la vicepresidencia).[6]

Pellegrini emprendió un viaje a los Estados Unidos y Canadá en 1883, con el objetivo de observar y aprender sobre la industria en el primer mundo, visito fábricas, laboratorios y talleres. Al igual que Domingo Faustino Sarmiento, también viajo al norte del continente para ver como se organizaba la educación en aquellas naciones.[8]

Fue comisionado por el gobierno de Julio Argentino Roca para realizar un delicado negocio de un empréstito ante los acreedores en Europa en el año 1885.[3] [8] [1]

La crisis del 90[editar]

El Estado para forzar el progreso hizo uso de la politica de empresitos, y fomentó la inmigración, distribuyó la tierra fiscal, y garantizó la inversión del capital extranjero, a tal punto que en algún momento el país quedó colmado de dinero, pero estas finanzas eran despreciables en comparación con las deudas de los servicios contratados. A ello se sumó el abuso del crédito, la exgerada especualación, la sobre-explotación de los recuerdos del Estado, una pronta desvalorización de la moneda, un deficit en los presupuestos y en la balanza comercial. Hasta el momento la mayoría de los gobiernos habían gastado más en la Argentina de lo que la misma era capaz de solventarse, esta caracteristica no estaba excenta en las naciones jóvenes, ya que las mismas tendían a ponerse a la par de las naciones ya desarrolladas.[11]

Como consecuencia del ritmo acelerado que tomó el gobierno para cambiar instituciones, construir obras públicas en demasia, recibir inmigrantes que saturaban el poder de asimilación del país, todo terminó por producir la crisis política y la revolución de 1890, y por consiguiente la renuncia del presidente Juárez Celman. Fue la primera vez desde la sanción de la Constitución veinte años atrás, que un presidente no terminaba su mandato, además se abrío en la Argentina la práctica de las intentonas golpistas, revelando la impaciciencia de sectores sociales por tomar el poder y llevar a cabo reformas para satisfacer la opinión pública. Pese a que Pellegrini era el vicepresidente en ejercicio, Miguel Ángel Carcano sugiere que la crisis financiera y social que tuvo que afrontar Pellegrini, no era consecuencia de errores propios, el nuevo Presidente mandó a llamar para colaborar a personalidades sobresalientes como Rufino Várela y Wenceslao Paunero. Todos notaban las síntomas y las causas de la crisis, pero nadie veía una solución en el corto plazo. El proceso continuaría con el curso natural de su evolución. El país se paralizó, se frenó la especulación, cernó el crédito, se liquidodaron los malos negocios, y el gobierno y los particualres disminuyeron los gastos, se frenaron las obras públicas colosales, hasta que la producción del país volvió a crear la confianza y bonanza económica y labrara la riqueza del país.[10]

Vicepresidencia (1886-1890)[editar]

Pellegrini en una rambla de madera en Mar del Plata con su esposa.

En 1886, cuando terminó su periodo como senador, fue candidato a vicepresidente, Carlos Pellegrini ya había dado su apoyo a la idea de la candidatura de Miguel Juárez Celman como presidente por el PAN, como un continuador de la política liberal. Juárez Celman tuvo el apoyo de la mayoría de los gobernantes del interior y del propio Julio A. Roca. Como Pellegrini permaneció en el ministerio de Guerra hasta el día de la elección (para segurarse cierto orden en los comicios), él no llegó a brindar discurso alguno ni participó de la campaña electoral, y terminó ganando la vicepresidencia al igual que Sarmiento, sin hacer campaña ni presentarse ante sus electores.[10]

Durante la gestión de Juárez Celman, más precisamente en marzo de 1890 el peso argentino comenzó a perder bruscamente su valor con respecto al oro (medio de pago internacional).[5] Empezaron a producirse quiebras y colapsos en la bolsa de valores. y aumentó considerablemente el coste de vida.[12]

A medida que el gobierno fortificaba su influencia en los derechos de la aduana y la fuerza del ejército nacional, su poder se extendió a las provincias, afectando la autonomia de las mismas. Ello terminó por constituir un partido único bajo las órdenes del presidente, lo que se conoció como el "unicato", que produjo un intenso rechazo popular.[11] En ese momento Pellegrini comenzó a tomar distancia de Juárez Celman cuando este proclamó el "unicato" y centró en su persona la autoridad de estado y la presidencia del partido. Cuando sucedieron los primeros acontecimientos revolucionarios de 1890, el vicepresidente Pellegrini fue el sostén de la autoridad y el encargado de comandar a las tropas para sofocar la revolución. En el momento en que Juárez Celman fue a Retiro para embarcar rumbo a Camapana, Pellegrini montado en un caballo, cabalgó hasta Plaza Libertad para inspeccionar el comando del general Nicolás Levalle. Se instaló en la casa de José Luis Amadeo y dirigió desde allí el ataque final al Parque.[10] Las crecientes acusaciones de corrupción, el autoritarismo y la aguda crisis económica desembocó en un estallido en Buenos Aires conocido como Revolución del Parque, cuando el 26 de julio de 1890 un grupo cívico-militar dirigido por la recién formada Unión Cívica, bajo el liderazgo de Leandro Alem, Bartolomé Mitre, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen y otros, intentaron sacar a la fuerza al gobierno. Aunque fracasaron en su intento, el presidente Juárez Celman renunció.[6] Anteriormente el 11 de abril del citado año muchos ministros habían renunciado en vista de la problemática situación que se avecinaba.[8] Tan solo dos días después una multitud de treinta mil personas se manifestó en el Frontón de Buenos Aires, copando la Avenida Córdoba, entre las calles Libertad y Cerríto. El Presidente cambió el gabinete el 18 de abril, como un refuerzo ante la crisis. La situación se agravó aún más cuando el 28 de junio el senador Aristóbulo del Valle denunció varias irregularidades en las finanzas públicas, especialmente por emisiones fraudulentas de moneda. El 5 de agosto los mismos legisladores oficialistas pidieron la renuncia de Juárez Celman. Al otro día el pedido fue concebido y aprobado por 61 contra 22, asumió como presidente, Carlos Pellegrini.[12] Pellegrini había mantenido un perfil bajo hasta entonces, pero ahora se había transformado en el nuevo Jefe de Estado, y en consecuencia, en el centro de la política argentina, sumida en una crisis producto de la quiebra de diversas instituciones financieras.[3] [8] [6]

Emprendió un viaje a Europa en 1889 como representante argentino en la Exposición Universal que se celebró en París, para conmemorar el centenario de la Revolución Francesa, el pabellón argentino fue la sorpresa,[3] para buscar apoyo financiero en Londres y París, y también para resolver los problemas económicos que se aproximaban. Pellegrini fue condecorado en España, Reino Unido y Francia.[8]

En una correspondencia dirigida a su hermano, Pellegrini explico sobre la reciente crisis:

"Me dirán ¿qué hay que hacer entonces?. Pero, lo que hace el agricultor que pierde su cosecha: aguantar; se aprieta la barriga y economiza todo lo que puede, mientras vuelve a sembrar. Proteger la industria por todos los medios; ¡y dejarse de Bolsa y Tesoros y bimetalismo y música celestial!".

Carlos Pellegrini.[6]

Presidencia (1890-1892)[editar]

Carlos Pellegrini emite su voto en un atrio de iglesia al aire libre.

Como resultado de la revolución, Miguel Juárez Celman renunció, por lo que Pellegrini lo sucedió en la presidencia el 6 de agosto de 1890, terminando el mandato el 12 de octubre de 1892, como está pactado en la Constitución.[6] El nuevo presidente asumió en un país abatido por la crisis, con ingresos fiscales que cayeron al 30% con respecto a los años anteriores, los bancos estaban paralizados, el oro se encontraba en alza, llevando a la economía a una gran recesión que "congelo" a las entidades financiaras.[8] Al asumir tenía cuarenta y cuatro años de edad, ya había mantenido una activa carrera política como diputado y ministro, cargos que ocupó en reiteradas ocasiones.[10]

Pellegrini designó entre sus ministros a hombres de reconocidad reputación pública, provenientes de los centros partidarios más importantes del momento, tales fueron los casos del Partido Autonomista Nacional que dirigía Roca, de los cívicos dirigidos por Mitre, e inclusive un cierto nucleo de la Unión Cívica. El expresidente Julio Argentino Roca fue nombrado Ministro del Interior, era la persona más influeyente en el gabinete, logró evitar el triunfo de la revolución de Alem. Eduardo Costa fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores, se trataba de un amigo cercano a Mitre y un reconocido jurista. Vicente Fidel López fue un defensor de la política del general Urquiza y del Acuerdo de San Nicolás, pese a su avanzada edad aceptó el cargo para enmendar las finanazas nacionales. El teneinte Nicolás Levalle, colaborador cercano de Roca continúo como Ministro de Guerra y Marina. José María Gutiérrez se hizo cargo de las carteras de Justicia, Culto y Marina, era también un amigo de Mitre, como periodista fue colaborador en el diario La Nación. Había tres ministros vinculados al partido revolucionario.[11]

El ministro Vicente Fidel López presentó al Congreso varias leyes con el fin de mejorar y ampliar la recaudación fiscal. Otra medida que completó el plan para salir de la crisis fue el proyecto que presentó con Aristóbulo del Valle en 1881, durante su época de senador nacional por la provincia de Buenos Aires. Este nuevo esquema consistía en la creación del Banco de la República. En 1891 se fundaba, por consiguiente, el Banco de la Nación Argentina, de capitales mixtos y con la suma de cincuenta millones de pesos; su primer presidente fue Vicente Casares. Luego de que la moneda argentina recuperara respaldo, se creó la Caja de Conversión,[8] estas medidas, sumadas al aumento de la moneda en circulación, fueron las que terminaron con la crisis.[3]

Pellegrini al asumir reunió a un grupo de comerciantes, estancieros y banqueros para pedirles la suscripción de un empréstito a corto plazo de 15.000.000 para abonar el primer servicio de la deuda externa que vencía en una semana. El empréstito se cubrío rápidamente. Antes de cumplirse un mes de gobierno, el nuevo presidente envío al Senado un "plan completo de finanzas". Ante la escaces del medio fiduciario, el gobierno tuvo que recurrir a la emisión, por medio de un proyecto de ley que autorizaba la emisión de billetes de tesorería hasta la sumatoria de 60.000.000 para cancelar la emisión bancaria. Mientras que otro autorizaba la enajenación de fondos públicos que garantizaban los 60 millones del Banco Nacional. Una tercera reglamentación creaba la Caja de Conversión y una comisión de liquidación de la deuda nacional. El ministro de Hacienda calculó que en diez años produciría un beneficio por 20 millones de pesos, que permitiría hacer frente a otras garantías y retirar de circulación las cantidades que debía amortizar, produciendose como consecuencia de ellos la valorización de la moneda. Una quinta ley obligaba a los bancos garantidos a la conversión de sus emisiones. El sexto autorizaba un emprestito de 20.000.000 de pesos oro con la finalidad de atender el servicio de la deuda externa y aliviar el presupuesto. Se declararon caducas las concesiones de ferrocarriles y obras públicas con garantía de la nación, cuyos concesionarios no hubieran cumplidos con las condiciones contractuales.[11]

El ministro Lucio V. López defendió energicamente su plan ante el Senado, recordando situaciones analogas por las que el país ya había transitado, según su óptica, aquellas crisis se habían afrontado con éxito con medios parecidos a los que él proponía. Propuso un presupuesto equilibrado, bajar el valor de las importaciones y aumentar las exportaciones en el año siguiente, se declaró apartidario y afirmó sus ideas nacionalistas. El Congreso aprobó con rápides los proyectos más urgentes, mientras que el Poder Ejecutivo prorrogó las sesiones de las Cámaras para que se sancionase el presupuesto y otras medidas. El empréstito de 20 millones de pesos oro fue convertido en ley junto con la Caja de Conversión, esta última medida fue el remedio más eficaz para la estabilización de la moneda de curso legal. Pero tales medidas no tuvieron un efecto instanteaneo: se había agravado la situación de la casa Baring, los banqueros del país en Londres no pudieron colar en el mercado europeo los valores argentinos, lo que termino privando al gobierno argentino del capital necesario para solventar compromisos. El ministro de Hacienda convirtió en oro los cincuenta millones de pesos para darle un respiro al sistema financiero, y los remitió a Baring para el pago de los servicios de su deuda. Pero esta operación terminó agotando el capital metalico que existía y los bancos se presentaron en estado de liquidación. El ministro dio mas incapie en atender el problema del credito externo, no escuchando a quienes le aconsejaron suspender transitoriamente el servicio de la deuda para estudiar que medidas adoptar. El mayor problema era la desvalorización de la moneda con relación a las obligaciones del Tesoro. Al cobrarse la renta en papel moneda despreciado, y al abonar las obligaciones en moneda metálica, hubo un punto en donde los medios eran insuficientes para atender los gastos. El billete se había desvalorizado de 247$ en agosto a 307$ en diciembre, y el gobierno no podía pagar puntualmente los sueldos de administración.[11]

Victorino de la Plaza fue seleccionado para negociar la deuda y debió embarcarse hacia Londres, en donde recibió negativas de la banca londinense. Sin embargo logró que la Banca Rothschild admitiese una moratoria antes del cese del pago por parte del gobierno argentino.[8] Logrado este primer paso, Pellegrini aplicó medidas de austeridad y de ajuste, como la suspensión de obras públicas como la Casa de Gobierno, el Congreso, el edificio de correos (las cuales volvieron a ponerse en marcha al terminar su gobierno),[1] y nacionalizó las obras sanitarias privatizadas por Miguel Juárez Celman.[6] De la Plaza abía sido enviado para resolver el problema en se hallaba la casa Baring Brothers, quienes eran los tenedores de los títulos argentinos de imposible colocación, aconsejaron un pacto con los fraceses y alemanes, y la contratación de un empréstito en cantidad suficiente para atender los servicios de la deuda externa durante tres años. El emprestito evitaria que la deuda externa gravitara en el presupuesto y los nuevos impuestos aumentaran la renta del Estado. El emprestito ascedia a 75.000.000 de pesos nacionales oro en titulos del 6% de interes bajo condiciones muy severas: su producto tenía que dedicarse exclusivamente al pago de la deuda externa, el país se compremetía a no contraer nuevos emprestitos durante tres años. Para equilibrar el presupuesto, el ministro dispuso de la creación de nuevos impuestos y subir los existentes. Se impuso el 7% sobre las utilidades y dividendos de los bancos particulares y sociedades anonimas, cuya dirección y capital no estuvieran radicados en el país, exceptuando las fábricas de carnes conservadas, frigorificos y ferrocarriles. El ministro de Hacienda aumentó los derechos aduaneros que se debatieron en el Congreso, los mismos giraban en torno principalmente a artículos de lujo. Estableció el pago de los derechos en oro, se aumentó un 2% los impuestos de la exportación y se subío también el impuesto al sellado.[11]

Se permitió la circulación de algunos diarios procaces. Amninistio por medio de un proyecto presentado por Dardo Rocha a los militares que fueron participes de ejercicios revolucionarios en la revuelta del 90. Se ordenó la confección de un nuevo registro cívico en todo el territorio de la República, renovable cada dos años y se abrío el padrón electoral para permitir la inscripción de los ciudadanos. Se reformó la ley electoral para elegir el Consejo Deliberante de la Capital Federal y se llevaron a cabo elecciones para instalar el Consejo Electivo, procurando mejorar las deficiencias y suprimir abusos en el gasto público.[11]

Se construyó el Museo Histórico Nacional y la que llevaría el nombre de Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, se empezaron las obras para el Jardín Botánico de Buenos Aires. Se rescataron tierras en poder de empresas de ferrocarriles, que los concesionarios no habían llegado a realizar los pagos. Por estas políticas Pellegrini fue considerado proteccionista, él mismo decía: "Cuando hace falta, el Estado debe meterse en la vida económica, y si no es indispensable no debe hacerlo. Así de sencillo".[8]

Se descubrió un complot anarquista que tenía como misión asesinar al Presidente. Presentó su dimisión en agosto de 1892, después de una grave crisis en su gobierno, sin embargo fue convencido para seguir hasta el 12 de octubre de 1892.[3] Las elecciones presidenciales de 1892, fueron después de muchos años las primeras en ejercerse sin ningún tipo de fraude, resultando electo como presidente Luis Sáenz Peña, y posibilitando la elección de senadores como Aristóbulo del Valle y Leandro N. Alem.[6] Sáenz Peña le ofreció a Pellegrini el cargo de Ministro de Guerra y Marina, pero este no lo acepto.[3] Luego que Pellegrini cediera la presidencia, se dirigió a su residencia en Florida y Viamonte, caminando, sin custodia alguna.[8]

 Estandarte Presidencial
Ministerios del Gobierno de
Carlos Pellegrini
Cartera Titular Período
Ministerio del Interior Julio Argentino Roca
José Vicente Zapata
6 de agosto de 18901891
189112 de octubre de 1892
Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto
Eduardo Costa
Estanislao Severo Zeballos
7 de agosto de 189022 de octubre de 1891
22 de octubre de 1891 - 12 de octubre de 1892
Ministerio de Guerra y Marina Nicolás Levalle 6 de agosto de 189012 de octubre de 1892
Ministerio de Hacienda Vicente Fidel López
Emilio Hansen
6 de agosto de 189022 de octubre de 1891
22 de octubre de 189112 de octubre de 1892
Ministerio de Justicia
e Instrucción Pública
José María Gutiérrez
Juan Carballido
Juan Balestra
6 de agosto de 189028 de octubre de 1891
28 de octubre de 189123 de octubre de 1891
24 de octubre de 189112 de octubre de 1892

Labores políticas posteriores a la presidencia[editar]

Los líderes del Partido Autonomista Nacional, Carlos Pellegrini y Julio Argentino Roca, tenían dudas sobre la eficacia del presidente Luis Sáenz Peña, aunque había sido magistrado de la Corte Suprema de Justicia y legislador en varias oportunidades, no había tenido ninguna experiencia gobernando. Aunque la situación económica era bastante prospera (gracias al oro que trajo las exportaciones de materias primas como cueros, lanas y oleaginosas), la situación política que se viva en aquel tiempo era complicada.[8]

Después de la renuncia de varios ministros, Miguel Cané propuso rehacer el gabinete, para ello pidió a Luis Sáenz Peña que llamase a tres figuras clave de la política argentina del momento: Pellegrini, Mitre y Roca. Se produjo una reunión para juntar a los tres políticos, pero el acuerdo no funcionó, a tal punto que Roca renunció. Llamaron a Aristóbulo del Valle para que lograra convencer a Leandro N. Alem para ayudar, pero este se negó rotundamente y el 30 de julio de 1893 organizó otro levantamiento civil en San Luis, Santa Fe y Buenos Aires. Del Valle fue nombrado Ministro del Interior el 4 de julio de 1893. Alem había hecho su carrera de derecho junto a Pellegrini, por lo que existía una amistad entre ambos, pero luego de los levantamientos civiles, esta unión se quebró.[8]

Senador (1895-1904)[editar]

Pellegrini sale de la estación Constitución en Buenos Aires hacia el Puerto de La Plata, para viajar a Europa, en 1900. (Foto: AGN)

Terminado su mandato presidencial, fue elegido senador durante para el período de 1895 a 1904. Tuvo una destacada actuación para que se aprobase en 1896 una ley que aseguraba el pago de la deuda externa de Argentina. Tuvo muchas ofertas para ser candidato a presidente en las elecciones de 1898, pero lo rechazó.[3]

En 1904 realizó un viaje a los Estados Unidos en donde fue testigo de la toma de poder del presidente Theodore Roosevelt. Pellegrini relato las vivencias de este viaje en seis cartas que después aparecieron en el diario La Nación, en donde entre otras cosas, hablaba de estrechar relaciones con el país norteamericano.[6]

El movimiento antirroquista[editar]

La alianza política entre Carlos Pellegrini y Julio Argentino Roca se debilitó en julio de 1901, sin desaparecer del todo aún, por diferencias en torno a un proyecto financiero. La ruptura se había producido cuando Roca durante su segundo gobierno le pidió a Pellegrini la elaboración de una iniciativa legislativa para la consolidación de la deuda pública de 392 millones de pesos oro, en un solo empréstito por 453 millones de peso oro. Pellegrini redactó un proyecto de unificación de la deuda pública externa, por medio de un empréstito único al 4 % de interés anual y 0,5 % de amortización, a largo plazo, y con obligaciones garantidas por las rentas aduaneras.[1] La propuesta obtuvo la media sanción del Senado. Pero después de muchos artículos periodísticos y manifestaciones criticando la medida, Roca retiró el proyecto sin el consentimiento de Pellegrini, acción que irritó al senador, a tal punto de cortar relaciones personales con el presidente, permaneciendo aún dentro del Partido Autonomista Nacional.[13]

A partir de julio de 1902 se produjo en la República Argentina una división en el PAN en torno a la sucesión del presidente Julio A. Roca. La "convención de notables", instaurada desde 1903 como órgano no formal de selección del candidato presidencial del partido dominante, se fracturó en torno al incumplimiento del compromiso de postular al ex presidente Carlos Pellegrini y la decisión de Roca de impulsar al abogado Manuel Quintana en la elección de 1904. Desde entonces y hasta su muerte, Pellegrini exigió una ley que garantice una profunda reforma electoral para poner fin al fraude e impulsar las libertades cívicas.[6] [14]

Allí nacen dos expresiones políticas dentro de la ideología conservadora: los "autonomistas nacionales" o roquistas, con su política intransigente de mantener el fraude electoral, y los "autonomistas" o pellegrinistas, sectores escindidos del PAN influidos por las revoluciones radicales, los atentados anarquistas y las huelgas obreras. Una de las mayores preocupaciones de los pellegrinistas era transpolar las protestas de las calles al parlamento dando cabida política a los nuevos actores sociales. Para ello se hacía necesario dar espacios de representación al principal partido opositor, la Unión Cívica Radical, pero también al moderado Partido Socialista. De esa manera, se debilitaría a las dos grandes fuerzas sociales emergentes de la época: el obrerismo y el anarquismo.[14]

Al producirse la ruptura del PAN y confirmarse la candidatura de Manuel Quintana el 12 de octubre de 1903, Sáenz Peña organizó un banquete de desagravio a Pellegrini dos días después en el Café de París. Allí, el ex presidente anunciaba las razones del nuevo movimiento político antirroquista: "El partido político al que pertenecimos ha desaparecido sustituyéndole una sola cabeza que piensa, una voluntad que resuelve, una voz que ordena, un elector que elige".[14]

En ese contexto, los autonomistas se presentaron a las elecciones para senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires del 6 de marzo de 1904. Sáenz Peña renunció a su candidatura y en su lugar Carlos Pellegrini se presentó candidato enfrentando al diputado oficialista Benito Villanueva, presidente del Comité Capital del Partido Autonomista Nacional, y al Ingeniero Emilio Mitre, candidato del Partido Republicano. El triunfo oficialista fue demoledor: Villanueva se impuso con 11 516 votos y 28 electores, seguido de Pellegrini con 9075 sufragios y 6 electores, y Mitre con 7547 votos y 10 electores. Por su parte, Quintana obtuvo mayoría de electores el 10 de abril y en las elecciones complementarias para vacantes de diputados, Pellegrini se impuso con comodidad el 16 de junio de 1905 regresando a la Cámara de Diputados después de veintiocho años.[14]

Entre los vaivenes institucionales de la política presidencial de Manuel Quintana y la revolución radical de 1905, los enemigos de Julio A. Roca superaban en número a sus amigos y aliados. Es así, que en la elección del 11 de marzo de 1906, nuevamente bajo el sistema de lista completa, se impone la coalición Concentración Popular a la lista oficialista en medio de escándalos y protestas por compra de votos. Un frente político de autonomistas, mitristas, el conservador Benito Villanueva y radicales bernardistas que postulaba a Pellegrini, Emilio Mitre, Roque Sáenz Peña y Ernesto Tornquist en los primeros lugares.[14]

El 9 de enero de 1906 falleció Bartolomé Mitre, que aunque había anunciado su retiro de la política al cumplir la edad de 80 años seguía gozando de cierta influencia al menos en la Capital y la provincia de Buenos Aires; y el 12 de marzo, menos de veinticuatro horas después de la derrota del oficialismo en la Capital, muere el presidente Manuel Quintana. En ese contexto, Carlos Pellegrini tenía chances para ser candidato "natural" de los conservadores reformistas para la presidencia en 1910, por su prestigio nacional adquirido en su breve presidencia, su conocimiento de las finanzas públicas, su posición en torno a la reforma del sistema electoral y sus lazos políticos cercanos con el nuevo presidente de la República, José Figueroa Alcorta.[14]

Últimos años[editar]

Busto de Carlos Pellegrini.

Carlos Pellegrini tuvo durante sus últimos años de vida una salud muy deteriorada por una enfermedad que Miguel Cané en su correspondencia privada llamó neurastenia. Regresó de Europa y ocupó la banca de legislador que acababa de ganar. En la sesión del 9 de mayo de 1906, pronunció encendidas palabras en oportunidad de impugnar los diplomas de los diputados electos del oficialismo bonaerense:

"Llegó con menos ilusiones, con menos entusiasmos, con más experiencia. Traigo la máquina fatigada porque la jornada ha sido larga y el camino muchas veces accidentado y espinoso. Pero vengo con la misma fe ciega en el porvenir de mi país y la misma resolución de servirlo hasta donde mis fuerzas alcancen".[14]

Pellegrini y Figueroa Alcorta habían tomado nota de las enseñanzas de la Revolución radical de 1905, e impulsaron una Ley del Olvido, para amnistiar a los radicales desterrados en Montevideo y Santiago, que se hallaban ocultos o presos. El 11 de junio, en su último discurso, denunció los errores y excesos de un régimen político en decadencia:

"Lo único que se ha olvidado y olvida son las lecciones de nuestra historia, de nuestras triste experiencia. Se olvida que esta es la quinta ley de amnistía que se dicta en pocos años y que los hechos se suceden con una regularidad dolorosa: la rebelión, la represión, el perdón... Está en la conciencia de todos que esta amnistía que se supone será la última, no será la última. Será, tal vez muy pronto, la penúltima. ¿Y por qué, señor presidente? Porque las causas que producen estos hechos subsisten y no sólo en toda su integridad, sino que se agravan cada día".[15]

Durante sus últimos años de vida intento adecuar al PAN a los cambios políticos que se estaban produciendo en el país. Para lograrlo se mostró convencido que era necesario llevar a cabo una reforma en las prácticas electorales. Pero su temprana muerte, en Buenos Aires, el 17 de julio de 1906 a los 59 años de edad, no sorprendió a sus amigos y colegas, debido al deterioro de su salud, pero produjo un profundo impacto nacional por las expectativas generadas en torno a la necesidad de una reforma electoral, y generó un vacío político que luego iba a ocupar Roque Sáenz Peña, considerado su heredero político, prodyecto la reforma electoral de voto secreto que llevaría a la presidencia Hipólito Yrigoyen en 1916. Sin embargo, Sáenz Peña murió en 1914.[7]

En su tumba del Cementerio de La Recoleta, el presidente Figueroa Alcorta, ya enrolado en una posición reformista, encontró la nota perfecta en su elegía:

"Apretemos las filas, porque ha caído el más fuerte".[14]

Homenajes[editar]

Busto de Carlos Pellegrini en el Salón de los Bustos en la Casa Rosada, obra de Hernán Cullen Ayerza.
El monumento a Pellegrini en la plaza que lleva su nombre.

Además de variados monumentos y calles con su nombre, una localidad argentina lleva su nombre, la Torre Unión Industrial Argentina, la Escuela Superior de Comercio que él mismo fundó en 1890, el Gran Premio Carlos Pellegrini,[16] y también una estación del subte de la línea B lleva su nombre.

Una plaza en el inicio de la Avenida Alvear lleva su nombre, además tiene un monumento realizado en mármol de Carrara y bronce por el escultor francés Félix Coutan.

En 1991, como consecuencia de la sanción de la Ley de Convertibilidad del Austral, se creó el actual peso argentino, y se eligió para ilustrar el billete (color Azul marino) de un peso de la primera serie la imagen de Carlos Pellegrini, hasta que fue retirado de circulación en 1994.

Véase también[editar]

Referencia[editar]

  1. a b c d e f g h i j «Las facetas de Carlos Pellegrini» Nueva Mayoría. Consultado el 2 de junio de 2011.
  2. a b c «Carlos Pellegrini, el 'suizo' que gobernó Argentina» Swissinfo. Consultado el 20 de mayo de 2011.
  3. a b c d e f g h i j k «Biografía de Carlos Pellegrini» Biografo. Info. Consultado el 22 de mayo de 2011.
  4. a b c d e «Biografía de Carlos Pellegrini» Fundación Pellegrini. Consultado el 26 de mayo de 2011.
  5. a b c «Carlos Pellegrini» CPEL. Consultado el 9 de julio de 2011.
  6. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r Felipe Pigna. «Carlos Pellegrini» El Historiador. Consultado el 22 de mayo de 2011.
  7. a b c d e Gallo, Ezequiel (1997). Los nombres del poder: Carlos Pellegrini. Fondo de Cultura Económica. ISBN 950-557-229-8. 
  8. a b c d e f g h i j k l m Rodolfo Sala. «Carlos Enrique José Pellegrini» Historia con Opinión. Consultado el 2 de junio de 2011.
  9. «Personalità» (en italiano). Comune di Croglio. Consultado el 21 de mayo de 2011.
  10. a b c d e f g h i Carcano, Miguel Ángel. «[argentinahistorica.com.ar/intro_libros.php?tema=54&doc=100&cap=613 La Presidencia de Carlos Pellegrini]» Argentina Historica. Consultado el 9 de mayo de 2015.
  11. a b c d e f g «La presidencia de la república» Argentina Historica. Consultado el 16 de de mayo de 2015.
  12. a b «Carlos Pellegrini año 1890» Todo Argentina. Consultado el 24 de septiembre de 2011.
  13. Luna, Félix 1954. Yrigoyen. Editorial Sudamericana. Disponible en Google Books. ISBN 950-07-2652-1.
  14. a b c d e f g h Rosa, José María. Historia Argentina, Vol. IX, Páginas 63, 96, 97 y 135. Ed. 1974.
  15. Último discurso parlamentario Dr. Carlos Pellegrini
  16. (17 de diciembre de 2013). «Premio Carlos Pellegrini, la gran fiesta del turf» Diario La Nación. Consultado el 15 de enero de 2014.

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Miguel Juárez Celman
Presidente de la Nación Argentina
6 de agosto de 1890 - 12 de octubre de 1892
Sucesor:
Luis Sáenz Peña