Carlos Concha Torres

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Carlos Concha Torres
Carlos Concha Torres 2012 Ecuador stamp.jpg
Coronel
Lealtad

Liberalismo Ecuatoriano Ejercito revolucionario conchista.

Esmeraldas. Bandera de Ecuador
Servicio/rama Ejército
Condecoraciones Gran Cruz de la Orden de San Estanislao
Participó en Revolución liberal de Ecuador

Nacimiento 11 de agosto de 1864
Esmeraldas, Ecuador Bandera de Ecuador
Fallecimiento 12 de abril de 1919
Esmeraldas, Ecuador Bandera de Ecuador
Ocupación Odontólogo, Militar, Político, Gobernador, Jefe de la Sección Técnica del Estado Mayor, Jefe de la Segunda División (1912)
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Carlos Concha Torres (orillas del río Teaone, en la hacienda San José, Provincia de Esmeraldas, 11 de agosto de 1864 - Ibídem, 12 de abril de 1919) fue un militar, político y revolucionario liberal ecuatoriano. Fue un caudillo que entregó su fortuna y dejó de lado su profesión de odontólogo para combatir junto a Eloy Alfaro. Más tarde, Concha encabezó una revuelta contra el gobierno de Leonidas Plaza, para vengar la muerte del Viejo Luchador. En 1897, durante el primer período presidencial de Eloy Alfaro, fue designado Gobernador de la provincia de Esmeraldas, cargo en el que actuó hasta 1900.[1]

Biografía[editar]

Nacido a orillas del río Teaone, en la hacienda San José propiedad de su madre, a solo dos horas de la población de Esmeraldas y muy cercana de la antigua y colonial capital de San Mateo. Fue hijo del Cónsul General de Nueva Granada, agricultor y comerciante, Uladislao Concha Piedrahita y de Delfina Torres de la Carrera. Su madre era la viuda de Jorge Vargas y madre de Luis Vargas Torres.[2]

Perteneció a una familia acomodada, lo que le permitió realizar sus primeros estudios en Guayaquil, para luego continuar con los estudios secundarios y finalmente empezar a realizar los primeros cursos de medicina en Estados Unidos. En 1877 falleció su padre en Guayaquil a causa de una afección hepática de posible origen amebiano, ordenando en su testamento que sus hijos pasaran a Europa. Por eso fue enviado a estudiar la secundaria con su hermano mayor Jorge. Posteriormente viajó a Europa y recorrió Francia e Inglaterra, lugares donde aprendió francés e inglés, hasta llegar a Alemania donde culminó sus estudios y obtuvo el título de Doctor en Odontología. Fue entonces cuando volvió al Ecuador.

Cuando regresó a Guayaquil en 1882 puso Consultorio y ejerció la odontología por escasos meses sin mucho interés en la calle del Teatro No. 146, pero terminó por vender el instrumental traído de Europa al colombiano Germán Lince Lalinde.

En 1883 volvió a Esmeraldas a atender las Haciendas, comenzó una vida de trabajos , bromas y tempestuosos romances que fueron la comidilla de la población.

En 1887 fue fusilado en Cuenca su medio hermano Luis Vargas Torres y desde entonces se volvió agnóstico y dejó de ser católico practicante, como también el resto de su familia.

En 1889 viajó a Lima para las curaciones de su hermano Jorge quién falleció el 6 de enero de 1890. A fines de ese año regresó a Esmeraldas y con Emilio Espinosa fueron los corresponsales de mayor confianza de Alfaro en esa provincia. En agosto de 1891 editó con José Antonio Campaín el diario “El Porvenir” que dirigía su hermano Julio César Concha Campusano, luchando por el triunfo de las ideas liberales.

Al inicio de 1895, al estallar el escándalo de la "Venta de la Bandera" encabezó los primeros movimientos revolucionarios esmeraldeños en contra del gobierno del Dr. Luis Cordero, quien el 15 de abril se vio obligado a renunciar y entregó el poder al Presidente del Congreso Dr. Vicente Lucio Salazar. Pero los liberales no estaban dispuestos a aceptar que el gobierno caiga en manos de los conservadores, por lo que continuaron la lucha armada. Entonces, fue en ese momento que, al mando de los revolucionarios, la noche del 23 de abril, atacó con doce compañeros el cuartel de Esmeraldas y tomó la ciudad, siendo designado Jefe Civil y Militar. Pero los gobiernistas contraatacaron al mando del Coronel Ricardo Cornejo Naranjo y se sucedieron cruentos combates los días 3, 16, 21 y 23 de mayo, retirándose finalmente Cornejo por la falta de apoyo popular.

Luego de que estalló en Guayaquil la Revolución Liberal del 5 de junio, fue llamado para incorporarse en Ambato al ejército revolucionario, que al mando de los generales Eloy Alfaro y Cornelio E. Vernaza había vencido a las fuerzas del gobierno en las batallas de Gatazo y Chimbo.

El 21 de junio desembarcó en Bahía de Caráquez y siguió hacia el interior con Medardo Alfaro y José Pazmiño, persiguiendo a 300 hombres del Comandante José Álvarez, que huían a la Región Interandina o sierra llevando consigo al Obispo de Portoviejo Pedro Schumacher.

El 22 de junio se dio el Combate de Chamizas y en los días sucesivos las fuerzas de Concha siguieron los pasos del batallón No. 4 de línea, que se internó por las selvas de Santo Domingo de los Colorados y luego de pasar enormes trabajos pudo arribar finalmente a Quito. Ocupó Manabí con el batallón Esmeraldas que había formado. Enseguida siguió a Guayaquil, que ya estaba en poder de los liberales, subió por Guaranda y el 24 de agosto lanzó una Proclama anunciando a su gente que habían sido llamados al Cuartel General de los Liberales en Ambato donde les esperaba Alfaro. En septiembre arribaron a Quito y ayudó a organizar la administración pública.

En 1896 fue Jefe de una de las brigadas que intervinieron en la Campaña del Centro. En agosto entró triunfador de Cuenca y dio una soberana paliza al Mayor Estrella, que nueve años antes había intervenido en el fusilamiento de su hermano Luis Vargas Torres. Luego asistió como Diputado por el Azuay a la Asamblea Nacional reunida en Guayaquil, contribuyó a redactar la Constitución que estableció el laicismo y formó, parte de las Comisiones de Guerra, Agricultura y Obras Públicas.

El 8 de junio de 1897 fue reconocido por el ejecutivo con el grado de Coronel graduado, el 20 de agosto pasó a ocupar la Gobernación de Esmeraldas, permaneciendo en dichas funciones hasta 1900, preocupado del adelanto y la educación del pueblo. Durante su mandato seccional se fundaron dos escuelas, una para varones y otra para niñas, inauguró el correo en Santo Domingo para una rápida comunicación con la capital, mejoró la Biblioteca Municipal. En lo personal ayudó a los Salesianos desterrados y le hizo más llevadero su confínio político en Esmeraldas al Dr. Ángel Polibio Chávez. Tras su renuncia viajó por cortos meses a Chile en plan de negocios.

En 1901 se separó de la línea oficialista para apoyar en las elecciones presidenciales la candidatura presidencial del General Manuel Antonio Franco, que ganó en Esmeraldas aunque perdió en el resto de país frente a Leonidas Plaza, quien tenía el apoyo de Alfaro. Por ello se distanció del Viejo Luchador.

Retirado de la política, en 1904 representó a Esmeraldas como Diputado al Congreso Nacional y participó en las deliberaciones para dictar la Ley de Cultos. En las elecciones presidenciales de 1905 nuevamente apoyó al General Franco, que volvió a perder con fraude, esta vez frente a Lizardo García.

Con la revolución del 1 de enero de 1906 asumió el 19 de dicho mes la Jefatura Civil y Militar de Esmeraldas, deponiendo al Gobernador Leonidas Drouet Ávila. Al día siguiente viajó a Manabí y se hizo cargo del gobierno de esa provincia en nombre de Eloy Alfaro, quien lo llamó a Quito para una reconciliación.

El 3 de mayo fue designado Cónsul General del Ecuador en París y estableció sus oficinas en el No. 91 de la Avenida Wagram, esmerándose en rodear de atenciones a todos los que iban en calidad de desterrados, aunque su carácter siempre jovial se había vuelto algo reservado y por ello sus enemigos sacaron la conseja que era morfinómano, lo cual no era verdad.

Entonces fue designado Gobernador de la provincia de Esmeraldas, cargo en el que actuó hasta el año 1900, durante la primera presidencia de Alfaro. Durante el gobierno del Gral. Leonidas Plaza prefirió mantenerse alejado de la política, pero en 1904 volvió a la lucha y representó a Esmeraldas como Diputado en el Congreso Nacional, donde combatió los abusos del régimen.

Al producirse la revolución del 1 de enero de 1906 en contra del gobierno del Sr. Lizardo García, encabezó nuevamente la toma de la ciudad de Esmeraldas y asumió la jefatura civil y militar de la misma. Seguidamente viajó a Manabí donde también se hizo cargo del gobierno de esa provincia, a la que pacificó a nombre del presidente Alfaro. Poco tiempo después fue designado Cónsul General del Ecuador en París, y en 1908 recibió la Gran Cruz de de la Orden de San Estanislao, del imperio ruso.

Ese mismo año regresó al Ecuador y de inmediato se dedicó a los trabajos agrícolas en las haciendas familiares ubicadas a lo largo de los ríos Teanone, Esmeraldas y Viche, pero en 1910 tuvo que acudir al llamado de la patria y movilizó varias columnas de voluntarios durante el conflicto armado con el Perú, que siguiendo su vieja costumbre intentaba invadir el territorio ecuatoriano.

Al morir el presidente Emilio Estrada en 1912 y desatarse la guerra civil entre alfaristas y placistas, asumió el mando de la segunda división del ejército revolucionario para intervenir en los sangrientos combates de Huigra, Naranjito y Yaguachi. Luego de la firma del Tratado de Durán que puso fin a las hostilidades, y como consecuencia de la traición de los placistas, fue capturado y hecho prisionero en Guayaquil, pero logró salvar su vida gracias a importantes gestiones realizadas por su cuñado el Dr. José Luis Tamayo y por el Dr. Julián Coronel.

Luego del Asesinato de los Héroes Liberales permaneció durante largo tiempo escondido en la isla San Ignacio en el golfo de Guayaquil, hasta que fue capturado el 18 de agosto acusado de conspirar en contra del gobierno, pero al no poder sustentarse dicha acusación, fue puesto en libertad el 10 de septiembre. Un mes más tarde fue nuevamente capturado en Guayaquil, pero como no se le pudo comprobar ningún delito, el gobierno del Gral. Leonidas Plaza lo reincorporó al ejército como Jefe de la Sección Técnica del Estado Mayor, para poder tenerlo vigilado por la policía de Quito. Pocas semanas más tarde escapó hacia Esmeraldas destruyendo los alambres telegráficos para evitar su captura, pero nuevamente fue detenido y esta vez conducido al Panóptico de Quito, donde más tarde se le siguió un Consejo de Guerra que lo condenó a seis meses de prisión, pero apeló ante la Corte Suprema Marcial y obtuvo su libertad.

Estaba en la plenitud de su vida aunque cargado de hijos habidos en varias señoras, a los que mantenía con el fruto de su esfuerzo agrícola en las haciendas familiares ubicadas a lo largo de los ríos Teaone, Esmeraldas y Viche con fértiles vegas y hermosos valles que producían tagua, café cacao, árboles frutales y pasto para el ganado. San José tenía hermosos cañaverales y un trapiche que había pertenecido a su abuelo Javier Torres Betancourt. Las otras haciendas llamaban Propicia. Victoria, Mútile, Timbre, Tatica, Tabule, Guabal, Tachina, Clemencia, Pambilar, etc. que unidas a las de sus sobrinos los Gaztelú Concha, formaban un imperio cuyos límites se perdían en la espesura de las montañas vírgenes de las selvas esmeraldeñas, llegando hasta las estribaciones de la cordillera; pero como tenía numerosos hermanos que también eran condueños, prefirió independizarse y al volver en 1909 instaló su gabinete dental en Esmeraldas.

En 1908 había recibido en París la Gran Cruz de san Estanislao del Imperio Ruso. En 1910 partió a la frontera durante la movilización armada contra el Perú. Con su hermano Pedro y dos unidades de voluntarios negros patrullaron las zonas de la Provincia de El Oro, desde Machala hasta el Pasaje. También se opuso al alquiler o venta de las Islas del Archipiélago de Colón.

Para las elecciones presidenciales de 1911 como siempre, estuvo en el ala radical del liberalismo ecuatoriano, apoyó a Flavio Alfaro que triunfó ampliamente en Esmeraldas por 841 votos contra 2 del oficialista Emilio Estrada y 4 de Alfredo Baquerizo Moreno.

Al morir el Presidente Emilio Estrada se proclamó en Guayaquil la Jefatura Suprema del General Pedro J. Montero y en Quito la candidatura de Leonidas Plaza, que al principio contaba con el apoyo del Encargado del Poder Ejecutivo, Carlos Freile Zaldumbide. De Guayaquil llamaron a los Generales Eloy y Flavio Alfaro, este último se encontraba tranquilamente en Panamá. Concha decidió tomar partido y el 21 de diciembre de 1911 hizo pronunciar a Esmeraldas a favor de Eloy Alfaro y se trasladó con refuerzos a Guayaquil, mientras Flavio Alfaro organizaba las tropas.

El 8 de enero de 1912 Flavio le situó de Jefe de la Segunda División formada por nueve batallones que el día 11 combatieron casi siete horas en Huigra, hasta agotar el parque de municiones, peleando con la acostumbrada bravura esmeraldeña. Finalmente, tras apoderarse de varios prisioneros y hasta de una pieza de artillería, tuvieron que retirarse.

El 13 Concha y los suyos se batieron nuevamente en Naranjito y como el gobierno del interior se valió de la pugna existentes entre Milagro y Yaguachi, el Coronel Enrique Valdez Concha se sumó a las tropas serranas, bajo la promesa de la cantonización de Milagro. En tales circunstancias se produjo la batalla de Yaguachi. Concha se parapetó varias horas en la torre de esa iglesia disparando sin cesar. La acción fue sangrienta y quedaron tendidos entre muertos y heridos 1.500 soldados. Flavio Alfaro fue herido y retirado del campo pero sus fuerzas se concentraron en Guayaquil, en tanto que las del interior pedían el fusilamiento de 76 oficiales del bando flavista, entre ellos los hermanos Carlos y Julio César Concha. Días después las tropas de Leonidas Plaza y Julio Andrade llegaron a Guayaquil tras la firma de un convenio celebrado en Durán ante los Cónsules extranjeros; pero, lejos de respetarlo, se apresó a los jefes del bando vencido. Concha fue llevado prisionero al local del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte pero fue sacado por gestiones de su cuñado José Luis Tamayo y de su amigo personal el Dr. Julián Coronel, así fue como salvó la vida y huyó a la isla San Ignacio en el golfo de Guayaquil, hasta donde le fueron a capturar sus enemigos y volvió a prisión, pero el 10 de septiembre 1912 recobró su libertad.

El 24 de octubre de 1912 fue atacada la guarnición de Limones en Esmeraldas, de cuyo hecho de armas, se le sindicó y nuevamente guardó prisión en Guayaquil. El gobierno de Leonidas Plaza lo reincorporó el Ejército como Jefe de la Sección Técnica del Estado Mayor, para tenerlo vigilado por la policía de Quito, y permaneció por algunas semanas haciendo vida de cuartel. Una madrugada partió subrepticiamente a Santo Domingo, destruyendo los alambres telegráficos para evitar su captura, pero fue detenido y llevado al Panóptico. Un consejo de Guerra lo condenó a seis meses de reclusión. Su defensor el Dr. Luis Felipe Borja hijo, apeló de la sentencia y obtuvo el sobreseimiento de la Corte Suprema Marcial. Entonces regresó a Esmeraldas a conspirar contra el régimen y al amanecer del 24 de septiembre de 1913 asaltó con 150 hombres el Cuartel del Batallón de Infantería Manabí No. 16 de línea que guarnecía la plaza y aunque fueron rechazados por la marinería del Cañonero Cotopaxi, se retiraron en completa formación a la hacienda Tachina, donde lanzó un Manifiesto a la Nación, acusando al Presidente Plaza de autor principal de crímenes horrendos y de ser tiranuelo, inicuo personaje e indigno de ostentar insignias de mando y al Congreso de agrupación inmunda de seres abyectos, cómplices de sus crímenes, quedando establecida que la única causa de la insurrección era derrocar y castigar a Plaza. Por eso el pueblo siguió a Concha y los exilados en Lima le nombraron General y jefe Supremo del Partido Liberal.

Mientras tanto el Gobernador Luis Tello mantenía el bloqueo de las costas y ordenaba al Mayor Héctor Icaza y al Capitán Oviedo la persecución de los alzados, pero estos derrotaron a los constitucionales el 14 de octubre en el estero de Sade y en los sitios de Vinzade y Majua, haciéndoles huir desordenadamente, antes la mirada burlona del país. El Presidente Plaza se trasladó a Esmeraldas y desde el Cotopaxi dio numerosas, órdenes y regresó a Quito. Allí envió un segundo Ejército al mando del Coronel Manuel Velasco Polanco, quien no quiso entrar a la selva, pues suponía -no sin razón- que sería derrotado. Mas, ante el auge de las partidas conchistas que amagaban los campos de Manabí, Guayas y Los Ríos y presionado directamente desde el propio palacio, Velasco salió con sus tropas de Esmeraldas el 10 de diciembre y avanzó hasta la cordillera del Guayabo, donde fue emboscado por los guerrilleros el día 12 y después de sufrir enormes pérdidas capituló el 14 en el pueblo de Chinca, ante Concha, dejando en su poder todo el armamento compuesto de 800 fusiles, 2 cañones y 40.000 tiros. Entre las bajas gobiernistas estuvo el Segundo Jefe, Tte. Cor. Alejandro Lalama Andrade del batallón Constitución. El 16 entró Concha triunfante en la población de Esmeraldas al mando de 700 hombres organizado en cinco columnas.

Cuando el Presidente Plaza, que participaba en las operaciones, se enteró de la derrota, montó en cólera y ordenó al Cazatorpedero “Simón Bolívar” que disparara el 26 de diciembre contra la población civil, para dispersar a los 1.200 hombres de Concha, porque ya habían aumentado. Enseguida concentró un Tercer Ejército en Bahía de Caráquez, que embarcó en una flotilla de Guerra y bombardeó nuevamente Esmeraldas el 10 de febrero de 1914, ocasionando un gravísimo incendio en el malecón, pero no pudo desembarcar. Mientras, las fuerzas conchistas y la población civil, retiradas en un sitio cercano, presenciaron a la marinería del Cañonero “Cotopaxi” en su inicua y criminal labor. Esta ha sido la única ocasión en la historia de nuestro país, que se ha bombardeado e incendiado un puerto a mansalva, sin respetar los derechos y las vidas de la población. Por eso el bombardeo de Esmeraldas constituye uno de los más repudiables crímenes cometidos en nuestro país, porque se violaron las normas legales establecidas para la guerra entre países civilizados. Dos días después Plaza ordenó el bombardeo de la boca con idénticos resultados y cambiando la táctica, enfiló hacia el norte, arribó el 28 a Limones y asumió la dirección de las operaciones militares; que sin embargo, se estancaron por la llegada de las lluvias.

El 7 de marzo volvieron las fuerzas a enfrentarse. El 11 los conchistas abandonaron Esmeraldas, que ocupó el gobierno. Al mismo tiempo los Coroneles Moisés Oliva y Enrique Valdés Concha desembarcaban al norte con el Tercer Ejército y lentamente avanzaron por la playa hasta el estero de Camarones donde fueron sorprendidos y aniquilados el Viernes Santo 12 de abril a las 11 de la mañana. Allí murió Valdés de un disparo y Oliva se retiró como pudo hacia los barcos, mientras en la provincia de Imbabura, en el norte de la sierra, amagaba el Coronel Carlos Andrade Rodríguez, pero fue rechazado en Ibarra. Oliva en cambio, logró arribar a la hacienda La Propicia, de propiedad de Teresa Concha, a solo cinco kilómetros de Esmeraldas, que ocupó sin resistencia; pero el 5 de mayo, a eso de las cinco de la mañana, fue atacado por las fuerzas conchistas y herido en la boca se rindió al medio día con todos los suyos, muchos de ellos sobrevivientes de Camarones. Plaza miraba la batalla con largavistas y exclamó “Id a auxiliar a esa tropa de Propicia, que yo me quedo aquí por lo que pueda ofrecerse”. Empero, a pesar de sus éxitos militares, la revolución había quedado circunscrita a la provincia de Esmeraldas, donde era mayoritaria, aunque el gobierno seguía adueñado de esa capital. Tantos hechos notables habían convertido a Carlos Concha en un auténtico líder y los numerosos exiliados políticos reunidos en Lima hacían conocer internacionalmente su figura. El pueblo ecuatoriano cantaba: “Carlos Concha é mi papá/ bajao de lo injuinito / si Carlos Concha se muere / el negro queda solito...” y el gobierno solo atinaba a calificar a la revolución de “La traición de unos cuantos negros que ansiaban cortar cabezas de serranos”, infundios raciales y regionalistas que algunos autores como Óscar Efrén Reyes han repetido en sus textos de historia. 1914 fue un año terrible, de intensas guerrillas. Esmeraldas estaba cercada por los conchistas, el nuevo Jefe gobiernista Tte. Cor. Alcides Pesantes Villacís, permanecía atrincherado en su interior y todo comercio cesó, la agricultura también se extinguió por la guerra y la población, sumida en gravísima pobreza, emigraba hacia otras provincias mientras en Guayaquil, el Banco Comercial y Agrícola de Guayaquil con autorización expresa del gobierno emitía billetes en descubierto, con la consigna de seguir entregando préstamos al ejecutivo. Por eso la Deuda Pública aumentó enriqueciéndose los proveedores del gobierno y se llegó a adeudar un año de sueldo a los profesores fiscales pero el general Leonidas Plaza se aferró en el poder.

Después regresó a Esmeraldas donde el 24 de septiembre de 1913 encabezó un nuevo levantamiento armado contra el régimen del Gral. Plaza, quien finalmente -luego de una larga y sangrienta guerra civil- en 1915 logró capturarlo nuevamente y lo encerró una vez más en el Panóptico, lugar donde se quebrantó su salud y permaneció hasta la instauración del gobierno del Dr. Alfredo Baquerizo Moreno, en septiembre de 1916.[3]

Muerte[editar]

El 24 de febrero de 1.915 una partida de gobiernistas conducida por el traidor Nicanor Bodero, llegó a la hacienda san José, capturó a Amalia Andrade, a Carlos y a Julio César Concha, que se hallaban descansando. Carlos estaba muy debilitado y enfermo a causa de una amebiasis complicada con los primeros síntomas de tuberculosis. Dicha enfermedad se agudizó durante el tiempo que permaneció en prisión en Quito. Sin miramientos fue conducido a Esmeraldas, se le instauró un juicio por delitos comunes pero fue sobreseído y trasladado por mar a Durán le embarcaron en el tren hacia Quito. En Chiriacu lo recibió modosamente Plaza y le pidió el cese de fuego pues la revolución continuaba en la selva dirigida desde la hacienda Mútile por Enrique Torres Concha, hermano del caudillo. Concha se negó a un entendimiento y fue conducido al Panóptico.

En 1917 regresó a su hacienda San José y no volvió a salir, pues se hallaba muy enfermo de tuberculosis y aquejado de un cansancio general; de su antigua fortuna, que había sido grande, ya no quedaba nada, pues San José y la Clemencia estaba devastadas, el gobierno las había embargado a causa de la guerra, no existía sembríos de ninguna clase y el ganado había desaparecido. Así falleció, el 12 de abril de 1919,[4]​ prematuramente avejentado, pues solo tenía 55 años. Su sepelio fue sencillo pero emotivo. Le acompañaron sus antiguos partidarios y camaradas en armas y el pueblo que nunca dejó de admirarlo. El ejército le rindió honores militares y desde entonces su nombre es símbolo de dignidad y valor.

Reconocimiento[editar]

El MTOP Esmeraldas, reconociendo la importancia de su participación durante la Revolución Liberal y las repercusiones que esto tuvo a nivel nacional, nominó su nombre, de entre otros dos, como el mismo que llevaría el renovado aeropuerto de Esmeraldas.[5][6]​ Finalmente, después de la votación, su nombre fue el que resultó electo, pues lo respaldaron 55.061 votos, mientras que fue seguido por Francisco Mejía Villa, con 30.220 votos; General Galo Antonio Coronel Drouet, con 9.437 votos y Alonso de Illescas con 225 votos.[7]

Referencias[editar]

  1. El Comercio. «La huella de Carlos Concha está vigente». Archivado desde el original el 30 de noviembre de 2015. Consultado el 23 de octubre de 2014. 
  2. Rodolfo Pérez Pimentel. «CARLOS CONCHA TORRES». Consultado el 22 de octubre de 2014. 
  3. Telégrafo. «“Carlos Concha Torres, primero entre iguales”». Consultado el 23 de octubre de 2014. 
  4. La Hora. «Combate en Camarones y muerte del coronel Carlos Concha Torres». Consultado el 22 de octubre de 2014. 
  5. El Comercio. «El aeropuerto de Esmeraldas se inauguró y tiene vuelos a Colombia Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com.ec/actualidad/ecuador/aeropuerto-de-esmeraldas-se-inauguro.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com». Consultado el 23 de octubre de 2014. 
  6. Ministerio de Transporte y Obras Públicas. «Concluye construcción en aeropuerto “Coronel Carlos Concha Torres” de Esmeraldas». Consultado el 23 de octubre de 2014. 
  7. Francisco Mejía Villa, con 30.220 votos; General Galo Antonio Coronel Drouet, con 9.437 votos y Alonso de Illescas con 225 votos. «Coronel Carlos Concha Torres, el nombre electo para el aeropuerto de Esmeraldas». Consultado el 23 de octubre de 2014.