Carduelis cucullata

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Cardenalito de Venezuela o
Jilguero rojo
Cucullatamachocolombia.jpg
Estado de conservación
En peligro (EN)
En peligro (UICN)[1]
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Clase: Aves
Subclase: Neornithes
Orden: Passeriformes
Suborden: Oscines
Familia: Fringillidae
Género: Carduelis
Especie: C. cucullata
Swainson, 1820
Sinonimia

Carduelis cucullatus[cita requerida]
Spinus cucullata[2]

El cardenalito, cardenalito de Venezuela, jilguero rojo o pireno rojo (Carduelis cucullata),[3] (Spinus cucullata[4] ) es un pequeño pajarito nativo de Venezuela con pequeñas poblaciones relictas en su estado natural en el este de Colombia, los Estados norte-costeros y centro occidentales de Venezuela, recientemente descubierta en Guyana y considerada extinta en la isla de Monos Trinidad.

Medidas morfológicas[editar]

  • Longitud: de 10 cm a 11,5 cm
  • Ala: de 62 a 67 mm en los machos y de 57 a 60 mm en las hembras


Conducta y comportamiento[editar]

Es seminómada. Fuera de la época de cría se desplaza en pequeñas bandadas de 12 ó 13 individuos. En Venezuela, sólo se ven individuos solitarios o en parejas.

Hábitat[editar]

Se conoce muy poco sobre su vida salvaje, resultando difícil de saber cuál fue su hábitat natural. Gran parte de su zona de distribución está ocupada ahora por prados de corta hierba, pero que originariamente fueron abiertos bosques de hoja caduca. Su hábito alimenticio a base de semillas y la costumbre de alimentarse en los confines de los bosques nos hace suponer que los bosques caducifolios podrían haber sido su hábitat predilecto. A menudo, estos bosques están más cubiertos de hierba que los bosques de hoja perenne, a consecuencia de la mayor cantidad de luz que penetra hasta el suelo de los mismos cuando los árboles pierden sus hojas, permitiendo el crecimiento de la hierba. Vive en zonas semiáridas tipo sabana, los paisajes abiertos, las zonas secas y áridas donde los árboles se encuentran dispersos entre zonas más o menos rocosas, con arbustos espinosos y cactos. En Colombia se ha encontrado en los estratos medio y alto de bosques, entre los 1.744 y 3.165 m de altitud. En la Guyana en los bosques del árbol Curatella. También en otras partes de Venezuela como en bosques semihúmedos. A una altitud comprendida entre los 280 - 1.300 msnm.

Canto y notas[editar]

Es bastante complejo con gran variedad de notas aunque poco musicales. Dura entre 2 y 3 minutos sin interrupción. Ambos sexos emiten llamadas simples o dobles. Las primeras las emiten posados, las segundas en vuelo y están relacionadas con el apareamiento.

Distribución[editar]

Es considerado una de las especies más amenazadas de Venezuela. Es probable que aún exista una pequeña población en las cercanías de Cúcuta, en Colombia, y una introducida y establecida en Puerto Rico alrededor de 1930. En Trinidad parece que siempre fue un ave muy rara y actualmente se reporta como extinta. Se descarta la existencia de una posible población en Cuba, ya que se trata de aves escapadas de cautiverio que no lograron establecerse como población. En Venezuela su distribución actual ocupa menos del 20% de la original, la cual comprendía los estados Zulia, Barinas, Trujillo, Portuguesa, Lara, Falcón, Yaracuy, Carabobo, Aragua, Miranda, Guárico, Anzoátegui, Sucre, Monagas y Distrito Federal, donde se encontraron en unas seis localidades cercanas a la ciudad de Caracas, en las cuales es probable que aún sobrevivan en dos sitios del Parque Nacional El Ávila. De esta amplia distribución original, actualmente sólo queda un relicto que incluye dos núcleos: uno en los estados Falcón, Lara y probablemente en Barinas, y otro en el triángulo formado por Miranda, Guárico y Anzoátegui; sin embargo, existen posibilidades de un relicto en el Distrito Federal y se conoce de otro que recientemente fue colectado en el Estado Zulia. La situación de amenaza es tan alarmante que algunos autores se abstienen de reportar las localidades exactas donde aún se encuentra la especie, por temor a facilitar la acción de los cazadores de aves.

Alimentación[editar]

Buscan las semillas en la baja vegetación y en los árboles. Entre las preferidas están las de Wedelia calycina (Asteraceae), Phoradendron sp. (Loranthaceae), el árbol Curatella sp. y la higuera (Ficus spp.). En la isla Trinidad se alimenta de las semillas de la Argemone mexicana.

Nidificación[editar]

Suele anidar en dos épocas, en Guyana de mayo a julio y de noviembre a diciembre. En Venezuela, de marzo a abril y de agosto a septiembre. Sin embargo en Cúcuta, Colombia solamente se le ha visto anidar en octubre. Coincide con la floración de los árboles y las plantas que producen las semillas de las que se alimentan. Las parejas empiezan a formarse en Abril mediante vuelos nupciales semejantes al vuelo de las mariposas. El macho sale de un posadero y llega a otro donde se encuentra la hembra. Usualmente surgen peleas con otros machos por el territorio. El macho dominante se posa un poco más elevado que el adversario y poniéndose horizontal abre las alas y las hace vibrar. Así el otro huye o bien se pelean pico con pico. La pareja una vez formada no se aleja mucho del lugar de anidación (0,5 km). Anidan colonialmente en pequeños grupos de 9 separados por áreas de unos 30 metros.

Colocan el nido en el extremo de la rama más alta de un árbol y bien camuflado. Tiene forma de copa con una profundidad de 10 cm y un diámetro de 12 cm. Lo construyen con fibras algodonosas, musgo y trozos de hierbas secas entre 2 y 10 cm de largo. Se puede dar el caso de que una hembra dominante robe el material del nido de otra hembra. Aunque el macho no lo construye, si que suele acompañar a la hembra en su colecta de materiales. El apareamiento tiene lugar cerca del nido cuando la hembra adopta una posición horizontal, abre las alas y emite la llamada larga “tee tee tee”. Ponen de 2 a 3 huevos completamente blancos o ligeramente verdoso pálidos. Medidas: 14,7 - 17,8 mm × 10,8 - 13 mm.

La hembra sola los incuba durante 12 días siendo alimentada periódicamente por el macho. Su principal tarea es la defensa de su pequeño territorio de otros pájaros intrusos. La hembra los alimenta y deja de darles calor cinco días después, pues la temperatura exterior no baja de los 30º-32º C. A los 15 días salen del nido. Dos o tres días más tarde ella construye otro nido y hace una segunda puesta. A su vez, el macho se ocupa de cuidar los polluelos hasta su independencia.

Situación actual[editar]

Esta ave podría extinguirse en vida silvestre en un futuro cercano si no se logra controlar su captura y comercio. Las amenazas se consideran extremas y han causado severos impactos en las poblaciones, estimándose que la mayoría se encuentran extintas y que la distribución actual es sólo un relicto de la pasada. La situación de esta especie ha sido denunciada desde principios de siglo. Desde 1952 ha sido clasificada como Amenazada por la Unión Mundial para la Naturaleza, y en la última versión del Libro Rojo se clasifica En Peligro, en situación grave y que requiere de acciones urgentes.

Población[editar]

Se han realizado varios ensayos para tratar de estimar el número de individuos silvestres que sobreviven en la actualidad; sin embargo, dichos estimados se caracterizan por sus imprecisiones y se desconoce realmente la población actual. Los estimados varían desde un mínimo de 600 hasta 800 aves en todo el país, de los cuales se calculan unos 350 a 500 individuos en occidente, y otros 300 en la zona central. Otros estimados indican que en la actualidad sobreviven alrededor de 4.000 cardenalitos silvestres en total, de los cuales unos 2.500 viven en los estados Lara y Falcón. Las cifras de aves capturadas apoyarían más al segundo estimado que al primero. Es necesario aclarar que, si bien se puede asegurar que la cifra es baja, aún falta información para estimar la población con exactitud. En cualquier caso, las cifras actuales son menores que las anteriores y la mayoría de las poblaciones referidas en el pasado se encuentran extintas en la actualidad.

Amenazas[editar]

La principal causa de la situación que actualmente enfrenta el cardenalito ha sido la extracción maderera de su hábitat, la segunda ha sido su captura y comercio ilegal, prácticas realizadas persistentemente desde 1835. Incluso a mediados de este siglo se utilizó su plumaje como adorno para sombreros en forma indiscriminada. El comercio desmedido está fuertemente vinculado a la hibridación con canarios para producir canarios rojos, lo cual constituyó un acontecimiento en la canaricultura y marcaría el inicio de la extinción del cardenalito. La situación se agrava ya que el codiciado color rojo en los canarios se pierde en varias generaciones y es necesario volver a reproducirlo con nuevos cruces para mantener el color. Producto de esta situación los cardenalitos alcanzaron precios exorbitantes en el mercado internacional, y a nivel nacional era una de las aves por la que mejor oferta recibía su colector. Se cuenta con información de que todavía en algunas localidades de la zona central los traficantes compran cardenalitos a los lugareños a cambio de artefactos eléctricos. Las cifras sobre aves capturadas y exportadas adquieren dimensiones impresionantes, y actualmente, a pesar de la disminución poblacional del ave, la actividad de captura se mantiene y el comercio aún es rentable y de magnitudes significativas.

Medidas de conservación[editar]

El cardenalito está especialmente protegido por las leyes venezolana según la resolución 439 del 07/12/82, en la Gaceta Oficial No. 32619. Su comercio está regulado por CITES, que incluye a la especie en el Apéndice I, gracias a lo cual se controla el tráfico a través de Curazao, país que servía de puente entre Venezuela y Europa para el comercio de cardenalitos.

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Coats, S., and W. H. Phelps, JR. (1985): The Venezuelan Red Siskin: Case history of an endangered species. Ornithological Monographs, no. 36.
  • Collar, N.J. and Warren B. King (1992): Threatened birds of the Americas. International Council for Bird Preservation.
  • López-Lanús, B. (2000): Carduelis cucullata aún sobrevive en Colombia. Boletín de la Sociedad Antioqueña Ornitología. 11:89-91.
  • Raffaele, H. A. (1983): The raising of a ghost--SPINUS CUCULLATUS in Puerto Rico. Auk 100:737-739.
  • Renjifo, L. M., A. M. Franco-Maya, J. D. Amaya-Espinel, G. H. Kattan y B. López-Lanús (eds.) (2002): Libro rojo de aves de Colombia: 473-476. Bogotá: Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.
  • Robbins, M. R., M. J. Braun, and D. W. Finch. (2003): Discovery of a population of the endangered Red Siskin (Carduelis cucullata) in Guyana. Auk 120:291-298.
  • Ruelle, M. (1995): Le tarin des aulnes (carduelis spinus, Linnaeus) et ses cousins, les tarins et Chardonnerets americains. Págs: 282-296. Belgium, Fédération Ornithologique Wallonne.

Enlaces externos[editar]