Capitanía General de Chile

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Reyno de Chile
Capitanía General de Chile

Capitanía General del Imperio español

1540-1817

Flag of Chile (1812-1814).svg
Flag of Chile (1818).svg

Flag of Cross of Burgundy.svg

Enseña de los ejércitos de España

Ubicación de
En verde oscuro la extensión de la Capitanía c. 1796; en verde claro las reclamaciones territoriales.
Capital Santiago de Nueva Extremadura o Santiago de Chile[1]
Idioma principal Español, mapudungun
Religión Catolicismo
Gobierno Monarquía
Rey
 • 1541 - 1566 Carlos I
 • 1813 - 1821 Fernando VII
Gobernador
 • 1541 - 1553 Pedro de Valdivia
 • 1815 - 1818 Casimiro Marcó del Pont
Período histórico Imperio español
 • Posesión 26 de octubre de 1540
 • 1.ª Junta Nacional 18 de septiembre de 1810
 • Batalla de Rancagua 10 de octubre de 1814
 • Batalla de Chacabuco 12 de febrero de 1817
 • Independencia 12 de febrero de 1817

Capitanía General de Chile es la denominación de una antigua entidad territorial perteneciente al Imperio español, que abarcó parte del extremo sudoccidental de América del Sur, también conocida como Nueva Extremadura,[2] [3] y posteriormente como Reino de Chile.[1] [4] [5] Su capital era la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura.[1]

El llamado Reyno de Chile fue establecido por la Corona española durante su periodo de colonización en América tras el asentamiento definitivo de los primeros españoles junto a Pedro de Valdivia hacia 1541. Aunque el término «capitanía general» refleja únicamente una división de carácter militar, en la actualidad es utilizado también para referirse al territorio que formó una gobernación, la cual se mantuvo durante gran parte de su historia bajo supervigilancia —superior gobierno— del Virreinato del Perú.

Fue la máxima entidad territorial durante el periodo colonial chileno y durante su existencia tuvo una extensión difícil de precisar. Aunque nominalmente durante diversos periodos se habló de la inclusión hasta de la desconocida Terra Australis,[6] la dominación española nunca logró imponerse ni sobre los mapuches, a los cuales enfrentaron en la Guerra de Arauco, ni en las tierras patagónicas. A grandes rasgos, abarcó principalmente el sector entre el despoblado de Atacama por el norte, el océano Pacífico por el oeste y el río Biobío en el sur, en el sector conocido como La Frontera, aunque existieron localidades de origen español más al sur, como Valdivia. Hacia el este, llegó a abarcar parte de Cuyo, en la actual Argentina, durante gran parte de su historia.

La Capitanía General de Chile como tal se mantuvo hasta 1810, cuando se estableció el primer gobierno de origen local. Aunque nominalmente existió por los años siguientes, el gobierno local ejerció cada vez mayor poder autónomo en lo que se conoce como la Patria Vieja. En 1814, el gobierno local es derrotado y se restaura el gobernador monárquico el cual permanece en funciones hasta 1817. Al año siguiente, se proclama la independencia de Chile, la cual sería concretada en los meses posteriores. Así, la Capitanía General desaparece para formar el núcleo de la actual República de Chile.

Denominación[editar]

Los territorios que comprendieron el Reino de Chile fueron asignados originalmente en 1534 por el emperador Carlos I a las llamadas gobernaciones de Nueva Andalucía y Nueva León, que ocupaban los territorios entre el Pacífico y el Atlántico aproximadamente entre los paralelos 26ºS y 37ºS y entre el 37ºS y el 47ºS, respectivamente. Sin embargo, la arbitrariedad de estas divisiones pronto llevaron a su desaparición, permaneciendo la denominación de «Chile» dada por los incas al territorio ubicado al sur de su imperio y que posteriormente sería explorado por Diego de Almagro.

Tras la expedición de Pedro de Valdivia a Chile y la fundación de Santiago, se creó la llamada gobernación de Nueva Extremadura, nombre otorgado por Pedro de Valdivia a la zona en honor a su lugar de origen. Sin embargo, esta denominación se mantuvo por pocos años hasta la muerte de Jerónimo de Alderete, ocurrida en 1556.[3] De allí en adelante, el nombre de Chile predominó entre los hispanos para denominar a dichos territorios.[7]

Posteriormente, también llegaron a utilizarse otras denominaciones, no oficiales y menos extendidas, tales como «Flandes Indiano», que se remite a la dura resistencia del pueblo mapuche a las tropas conquistadoras y que evocaba la compleja Guerra de los Ochenta Años ocurrida en Flandes y que terminó con la independencia de los Países Bajos.

Desde la época de Felipe II, tanto la documentación pública y privada como las leyes de Indias, se usó comúnmente la denominación de «Reino de Chile» para referirse al territorio —«Reyno de Chile» utilizando la grafía de aquella época—.[7] Cabe mencionar que el término reino era de carácter geográfico y no necesariamente político, un concepto usual en dicha época y que puede verificarse con la denominación dada a los diversos «reinos» existentes dentro de la misma España peninsular, pese a que ya carecían de las autonomías existentes en los siglos anteriores. Otros término utilizado usualmente fue el de «provincias de Chile».

Mientras el término «Reino de Chile» era eminentemente geográfico, «Gobernación de Chile» era utilizado para definir el tipo de gobierno existente, de forma similar al de «Capitanía General de Chile», aunque este precisaba la autonomía especial existente para poder enfrentar conflictos militares, y se privilegió fundamentalmente a partir del siglo XVIII.

Historia[editar]

Pedro de Valdivia.

En 1536, Diego de Almagro formó una expedición para explorar los territorios al sur del Imperio inca que le habían adjudicado en 1534 como parte de la Gobernación de Nueva Toledo.

Tras la muerte de Almagro, el conquistador español Pedro de Valdivia solicitó autorización a Francisco Pizarro para conquistar y poblar la provincia de Chile, quien se la concedió en abril de 1539, nombrándolo teniente de gobernador, de acuerdo a una real cédula de 1537, que lo facultaba para proseguir con la conquista de Nueva Toledo. Pedro de Valdivia llegó a las tierras del centro-norte de Chile, y fundó, el 12 de febrero de 1541, la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura a los pies del cerro Santa Lucía, llamado Huelén en mapudungún. A los pocos meses, Valdivia fue proclamado por el cabildo como Gobernador y Capitán General de Nueva Extremadura. Inicialmente lo rechazó, pero finalmente lo aceptó el 11 de junio de 1541.

En 1544, mandó fundar la ciudad de La Serena, y, posteriormente, Pedro de Valdivia extendió la conquista de Chile hacia el sur, fundando diversas ciudades: Concepción en 1550, La Imperial en 1551, Villarrica y Valdivia en 1552, Los Confines y los fuertes de Arauco, Purén y Tucapel en 1553. Al otro lado de la cordillera, Pedro de Valdivia ordenó la fundación de Santiago del Estero en Tucumán. Otras ciudades fundadas durante los primeros años de la Gobernación fueron: Mendoza en 1561, San Luis, San Juan en 1562, Cañete, Castro en 1567 y Osorno en 1558.

En 1598, los mapuches se levantan y se produce la llamada victoria de Curalaba, lo que casi acaba con el intento de colonización de Chile. Las ciudades al sur del río Biobío son destruidas, a excepción de Castro y se establece este río como límite de facto entre la colonia española y los indígenas. En 1684, se refundó Valdivia y un siglo más tarde se creó la Intendencia de Chiloé, subordinada al Virreinato del Perú. La Guerra de Arauco, el conflicto entre mapuches y españoles, tendría diversas etapas de alta beligerancia y otras más pacíficas a lo largo de la historia.

En 1810, el gobernador Mateo de Toro y Zambrano, conde de la Conquista, presentó su renuncia y se formó la primera Junta de Gobierno, iniciándose el periodo de la historia de Chile llamado "Patria Vieja". La Constitución de Cádiz previó en 1812 el establecimiento de la «Diputación Provincial de Chile», pero no pudo ser puesta en vigencia. Aunque nominalmente Chile se mantuvo como parte de los reinos castellanos, desde la instalación de la Junta de Gobierno se produjo un acelerado proceso de autonomía en el territorio, que acabó en 1814 cuando se restableció el poder real en el territorio durante la Reconquista, el cual duró hasta 1817 cuando las tropas de los españoles americanos, autodenominados patriotas, lograron derrotar en Chacabuco a los españoles peninsulares, llamados realistas. Un año después, fue declarada la independencia de Chile dando fin definitivo a la Capitanía General.

Límites[editar]

El Reino de Chile en 1592.
Mapa francés de Chile, 1656.

La extensión del territorio del llamado Reino de Chile ha sido materia de fuerte debate y controversia, especialmente tras la independencia de los estados sudamericanos.

En 1548, Pedro de Valdivia obtuvo de Pedro de la Gasca, presidente de la Real Audiencia de Lima "por gobernación y conquista desde Copiapó, que está en 27 grados de altura de la línea equinoccial a la parte del sur, hasta 41 de la dicha parte, procediente norte sur derecho por meridiano, e de ancho entrando en la mar a la tierra hueste leste cien leguas". El emperador Carlos I, al confirmar en 1552 el nombramiento de Pedro de Valdivia hecho por de La Gasca, fijó el territorio de la Gobernación de Nueva Extremadura como una franja de 100 leguas de oeste a este desde el Mar del Sur delimitada por los paralelos 27° y 41° de latitud sur (aproximadamente entre Copiapó y Osorno).[6]

Por petición de Valdivia, Carlos I extendió la gobernación hasta el estrecho de Magallanes por real cédula, aunque en el intertanto Pedro de Valdivia había fallecido. Jerónimo de Alderete, quien fue nombrado sucesor de Valdivia el 17 de octubre de 1554, falleció mientras volvía a Chile desde España. Posteriormente, en una real comisión dictada por el gobernador García Hurtado de Mendoza a Pedro del Castillo, el 20 de noviembre de 1560 señaló: "[...] Por cuanto su Majestad por sus reales Provisiones me encargó la Gobernación de estas dichas Provincias de Chile de Norte a Sur desde el Valle de Copiapó hasta la otra parte del Estrecho de Magallanes, y de este-oeste ciento cincuenta leguas, como se lo dio y señaló por Gobernación al Adelantado Don Jerónimo de Alderete [...]". En esta época, la Gobernación o Capitanía General de Chile adquirió lo que sería su máxima extensión, que abarcaba todo el extremo meridional del Cono Sur y la totalidad de la Patagonia.

Mapa neerlandés de las costas de Chile, 1635.

En los años posteriores, a través de diversas reales cédulas dictadas por el rey Felipe II, se fue especificando el territorio chileno a medida que las administraciones coloniales vecinas adquirían importancia. El 29 de agosto de 1563 se dictó la separación de la llamada gobernación de Tucumán, Juríes y Diaguitas (que contaba con Santiago del Estero) del territorio chileno, incluyéndola dentro de la audiencia de Las Charcas. Luego, el 1 de junio de 1570, se modificaron los límites meridionales de la Gobernación del Río de la Plata a petición de su adelantado Juan Ortiz de Zárate, moviéndola 200 leguas al sur, desde el paralelo 36° 57’ al 48° 21’ 15’’ de latitud sur (aproximadamente hasta la actual ciudad de Puerto Deseado en la costa atlántica), aunque sin especificar cuál era el límite occidental de dicha gobernación; esto sólo se especificaría en 1669 cuando se fijó para ello a la cordillera de los Andes. Al no haber un acto explícito en la real cédula que modificara los límites de la Gobernación de Chile, se formó nominalmente una superposición de jurisdicciones en el territorio de la Patagonia oriental.[8] La falta de preocupación por definir con claridad estas fronteras generaría una larga disputa posteriormente entre Chile y la Argentina respecto a la soberanía de dichos territorios.

En la Recopilación de Leyes de Indias de 1680 se señalaban como territorio jurisdiccional de la Audiencia de Chile "todo el dicho Reyno de Chile, con las Ciudades, Villas, Lugares y tierras, que se incluyen en el gobierno de aquellas Provincias, assi lo que ahora está pacifico y poblado, como lo que se reduxere, poblare y pacificare dentro y fuera del Estrecho de Magallanes, y la tierra adentro, hasta la Provincia de Cuyo, inclusivé".[9] Pese a estas disposiciones, no todo ese territorio se encontraba bajo dicha jurisdicción, siendo el caso más emblemático el de los territorios al sur del río Biobío (conocida como la zona de La Frontera) y que estaban bajo soberanía mapuche.

En 1767, el rey autorizó al virrey del Perú para que se hiciese cargo de la defensa de Chiloé y entregara su gobierno al militar que él mismo dispusiera. El 28 de marzo del año siguiente, el virrey separó al Gobierno de Chiloé de la jurisdicción del capitán general de Chile y de la Audiencia de Santiago, lo cual fue confirmado por el rey el 15 de octubre de 1768; esta anexión, en principio, tenía carácter transitorio pero subsistió hasta el final del régimen colonial:

(...) separar, al ménos por ahora, i con dependencia de la aprobacion de S. M., la jurisdicción temporal de aquella isla i sus adyacencias de la capitanía jeneral de Chile i real audiencia de Santiago; (...) Como virrei i capitán jeneral de los reinos del Perú i Chile, mando en nombre de S. M. que la espresada provincia, sus castillos, islas, plazas i fortalezas, por ahora i miéntras duraren las operaciones que se van a emprender para su fortificacion, mejor servicio del rei i beneficio de dichos naturales, queden sujetas a esta capitanía jeneral i en lo político a esta real audiencia, adonde podren interponer los recursos que permiten las leyes.[10]

Mapa colonial del Cono Sur. Aparece Chile con la Patagonia y las Tierras Magallánicas como territorios fuera del dominio español.

En 1776, con la creación del Virreinato del Río de la Plata, se separó de Chile la provincia de Cuyo, al oriente de la cordillera de los Andes, al incluirse en él "los territorios de las ciudades de Mendoza y San Juan del Pico que estaban a cargo de la gobernación de Chile". En 1784 se creó la Intendencia de Chiloé, subordinada al Virreinato del Perú. Valdivia fue reconstruida en 1740 y Osorno en 1796, ampliando la jurisdicción efectiva del gobierno colonial chileno; sin embargo, esta última ciudad se mantuvo bajo jurisdicción directa del virrey peruano entre el 1 de junio de 1798 al 28 de octubre de 1802 cuando regresó a manos chilenas. Adicionalmente, se incorporó en 1749 el archipiélago de Juan Fernández.

El 1 de octubre de 1803, el rey Carlos IV mediante Real Orden transfirió el puerto de Paposo a la jurisdicción del Perú, separándolo de la de Chile, pero, de acuerdo a la historiografía tradicional chilena, la orden no fue cumplida por el virrey:

Enterado el Rey del abandono en que se halla el puerto de Nuestra Señora del Paposo y sus inmensas costas en el mar del Sur, así como de las proporciones que ofrece el territorio inmediato y el desierto de Atacama para cría de ganados, (...) Así mismo, ha resuelto S. M. que el expresado puerto, sus costas y territorio se agreguen al virreinato de Lima, así para el gobierno político, como para lo militar, por la mayor facilidad con que lo puede defender, y porque siendo digno de toda atención, es consiguiente que dependa de aquella capital, cuyo apostadero extiende su jurisdicción hacia el Sur á todos los puertos y costas hasta Chiloé; y teniendo S. M. presente que en esta empresa son tan interesadas las provincias del Río de la Plata y del Perú, como ese Reino de Chile, pues concurren las extremidades de los tres gobiernos en el territorio indefenso del Paposo, (...) San Lorenzo, octubre 1.° de 1803.[11]

Sin embargo, en la Memoria que el virrey del Perú José Fernando de Abascal entregó a su sucesor Joaquín de la Pezuela en 1816 dice textualmente:

El Virreynato del Perú después de las últimas desmembraciones y nuevas agregaciones que se le han hecho tiene por límites al norte la provincia de Guayaquil; el desierto de Atacama al sur, comprendiendo en todo su territorio desde los 32 minutos al norte de la equinoccial hasta los 25° 10’ de latitud meridional.[12]

Este documento ha sido utilizado como respaldo por la historiografía peruana y boliviana, para afirmar que la Real Orden de 1803 sí fue ejecutada y que el límite norte de Chile al declararse su independencia, según el Uti possidetis iure de 1810, estaba constituido por el desierto de Atacama sin incluirlo como parte integrante de su territorio; siendo así, si Simón Bolívar y Antonio José de Sucre lo anexionaron para la naciente República de Bolivia lo hicieron desmembrándolo del Perú y no de Chile.[13]

Organización[editar]

Al frente de la capitanía se encontraba el gobernador y capitán general, asesorado por la Real Audiencia, presidida por el mismo gobernador, razón por la cual se le denominaba indistintamente presidente o gobernador y, también, capitán general. La Audiencia, además de servir de órgano consultivo del gobernador, tenía las funciones de tribunal de apelaciones del reino.

El rey Felipe II sujetó al gobernador a la vigilancia del virrey del Perú, al expresar en una real cédula del 21 de enero de 1589:

"Que el Governador de Chile esté subordinado al Virrey de Lima, y le correspondan en las materias de su cargo" y debía "guardar, cũplir, y executar sus ordenes, y avisarle de todo lo que allí se ofreciere de consideración".

A partir de dicha norma, los virreyes entendieron que la relación entre ambos era de efectiva dependencia, sin embargo, en algunos casos la relación del gobernador fue directa con el rey y en otras pasó por el virrey del Perú.

La base de la relación es la real cédula antes mencionada, no obstante, hubo otras posteriores que perfilaron el tipo de relación efectiva entre la capitanía y el virreinato. Por ejemplo, mediante real cédula, se autorizó a los virreyes a intervenir en Chile sólo en caso de "alboroto y tumulto"; se facultó a los virreyes a poner en práctica estrategias militares en la guerra de Arauco, guerra defensiva, y después se ordenó directamente al gobernador de Chile a implantarlas, guerra ofensiva. También se facultó a los virreyes para remover al gobernador y, posteriormente, se negó tal atribución.

La Recopilación de Leyes de Indias de 1680, en la Ley XXX (Que el Virrey del Perú y Audiencia de Lima no se entrometan en el gobierno de Chile, si no fuere en casos graves, y de mucha importancia) del Título III (De los Virreyes, y Presidentes Governadores) del Libro III, recoge el contenido de una real cédula del rey Felipe III, de 15 de octubre de 1597, que establecía que

"Es nuestra voluntad, que los Virreyes del Perú, y Audiencia de Lima no impidan, ni embaracen al Presidente Governador y Capitán general de Chile en el gobierno, guerra y materias de su cargo, si no fuere en casos graves, y de mucha importancia, aunque esté subordinado al Virrey, y Governador de la Audiencia de Lima".[14]

Mapa del Virreinato del Perú a fines del siglo XVIII, incluyendo Chile y la zona reclamada en la Patagonia.

Respecto a los recursos militares (armas, soldados, etc.) y el abastecimiento comercial, la capitanía siguió con dependencia virreinal aunque la administración de justicia era autónoma de aquél, salvo respecto de la Inquisición que correspondía a un delegado de Lima, al igual que los juicios de comercio que dependieron del Consulado del Virreinato hasta 1795, fecha en la que se crea un Consulado en Santiago.

En lo gubernativo, la relación fue fluctuante, dependiendo del período, las instrucciones que enviaba el rey e incluso las personalidades de las respectivas autoridades (virreyes y gobernadores) y no hubo nunca una anexión formal de la capitanía al virreinato, ya que nominalmente los territorios de Sudamérica española, excepto el territorio de Caracas, y Panamá estaban incluidos inicialmente dentro del mismo, hasta la creación de los nuevos virreinatos de Nueva Granada y del Río de la Plata, quedando por ende bajo su superior gobierno (y no bajo su gobierno directo). En ciertos periodos, por cuestiones estratégicas de seguridad del virreinato –por ejemplo, ante amenazas de corsarios– los virreyes intervinieron directamente en el gobierno de Chile, incluso por propia iniciativa; asimismo, algunos gobernadores acostumbraron consultar o pedir instrucciones sobre temas urgentes al virrey, por la gran distancia que los separaba del rey, quien se encontraba en España.

En 1733, el Cabildo de Santiago pide al virrey la instalación en Chile de una casa de acuñación de monedas; frente a la demora de la respuesta, solicita en 1741 al rey de España permiso para instalar una fábrica monetaria y así solucionar el problema de la carencia de circulante que se producía cuando desde Perú se atrasaba el envío de éstas. La Casa de Moneda de Santiago de Chile, fue fundada finalmente por Felipe V de España por Real Cédula del 1 de octubre de 1743, otorgando el privilegio perpetuo de acuñar monedas a Francisco García Huidobro y otorgándole además el usufructo de todas las utilidades de producción; como era un acaudalado vecino de la ciudad, se ofreció a financiar su instalación, mantención y gastos de operación sin costo para el Reino. Felipe V falleció en 1746, antes de que la nueva ceca hubiera iniciado sus labores. La primera moneda acuñada en Chile colonial para circulación fue la del 10 de septiembre de 1749 siendo ésta la de 4 escudos de oro, también conocido como la "media onza", la cual portaba la efigie de Fernando VI; de esta manera la Gobernación comenzó a tener cada vez más autonomía con respecto del Virreinato del Perú.

Finalmente, en 1798, a propósito de una disputa entre el virrey O'Higgins y el gobernador Avilés, el rey Carlos IV resolvió en una comunicación dirigida al virrey, el 15 de marzo de aquél año, declarar a Chile "independiente de ese virreinato, como siempre debió entenderse":

Enterado de todo el rei, como igualmente de lo que V.E. espuso sobre este particular en carta de 8 de junio del año próximo pasado, ha resuelto vuelvan á su destino los individuos de los cuerpos de Chile á quienes V. E. concedió licencia para separarse de ellos; i que en el caso de acomodar á algunos así de estos como á cualesquiera otros de los militares el pasar del uno al otro reino, lo acuerden entre si V. E. y el capitán jeneral de Chile, á quien se ha servido S. M. declarar independiente de ese virreinato, como siempre debió entenderse, bien que es la voluntad de S. M. que procuren VV. EE. ir siempre acordes en las providencias que interesan al bien de su real servicio, único objeto que debe tenerse presente por todos, i en especial por los sujetos mas caracterizados en quienes deposita S. M. su autoridad: i así lo espera de la prudencia y demás circunstancias que tiene V. E. en su persona, como en la suya el enunciado capitán jeneral.[15]

Organización eclesiástica[editar]

El 27 de junio de 1561 fue erigida la Diócesis de Santiago de Chile, sufragánea de la Arquidiócesis de Lima.

El 22 de marzo de 1563, el papa Pablo IV erigió la Diócesis de San Miguel de La Imperial mediante la bula Súper Specula, abandonada en el año 1600 debido a la destrucción de la ciudad por las luchas provocadas por la Guerra de Arauco, fue trasladada a Concepción en 1603, tomando el nombre de Diócesis de Concepción, también sufragánea de Lima.

El 10 de mayo de 1570 fue erigida la Diócesis del Tucumán con territorios separados de la jurisdicción de la Diócesis de Santiago de Chile. Fue sufragánea de Lima hasta la erección de la Archidiócesis de Charcas el 20 de julio de 1609.

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. a b c Recopilación de Leyes de Indias, Libro II De las Leyes, Provisiones, Cedvlas, y Ordenanças Reales, Título XV «De las Audiencias, y Chancillerias Reales de las Indias», Ley XII "Audiencia y Chancilleria Real de Santiago de Chile".
  2. de Valdivia, Pedro (15 de octubre de 1550). «Carta de Pedro de Valdivia al emperador Carlos V». Consultado el 1 de mayo de 2012.
  3. a b Barros Van Buren, Mario (1990 [1970]). «La monarquía universal de España». Historia diplomática de Chile (1541-1938) (2.ª edición). Santiago de Chile: Editorial Andrés Bello. pp. 6. ISBN 956-13-0776-5. 
  4. Febrés Oms SJ, Andrés (1765). Arte de la lengua general del Reyno de Chile. Lima. http://web.archive.org/web/http://www.archive.org/stream/artedelalengua00febr#page/448/mode/2up. Consultado el 17 de marzo de 2011. 
  5. Molina, Juan Ignacio (1788). «Libro Primero». Compendio de la historia geográfica, natural y civil del Reyno de Chile. Domingo Joseph de Arquellada Mendoza (traductor). Madrid. http://books.google.com/books?id=AYR1i1mHgH8C&printsec=frontcover&dq=Molina+-+compendio+de+la+historia+del+reino+de+chile&source=bl&ots=U7pFhph4lm&sig=ikrwCYcCbsYru_ygnRo3yNdyymo&hl=es&ei=F2ufTLvEHcP68AaxtOgY&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=2&ved=0CBwQ6AEwAQ#v=onepage&q&f=false. Consultado el 26 de septiembre de 2010. 
  6. a b Tagle Martínez, Hugo (1996). «Segunda Parte. Chile Hispánico». Curso de Historia del Derecho Constitucional. Santiago: Editorial Jurídica de Chile. ISBN 956-10-1139-5. 
  7. a b Carvallo Goyeneche, Vicente. «Segunda parte. Capítulo I. Situacion, estension, clima i peculiares producciones naturales del Reino de Chile». Descripcion historico-jeográfica del Reino de Chile. http://www.historia.uchile.cl/CDA/fh_article/0,1389,SCID%253D4390%2526ISID%253D404%2526PRT%253D4266%2526JNID%253D12,00.html. 
  8. Ravest Mora, Manuel (julio-diciembre 2005). «La Patagonia Oriental según una real cédula de 1570 menospreciada por la historiografía chilena». Historia (Santiago: Instituto de Historia) 2 (38). doi:10.4067/S0717-71942005000200007. ISSN 0717-7194. http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-71942005000200007. Consultado el 06/09/2010. 
  9. Recopilación de las Leyes de Indias (1680). Título Quince. De las Audiencias y Chancillerias Reales de las Indias. http://www.congreso.gob.pe/ntley/Imagenes/LeyIndia/0102015.pdf. 
  10. Barros Arana, Diego (1890). Historia General de Chile. Santiago: Imprenta Cervantes. 
  11. Vial Solar, Javier (1903). Los tratados de Chile. Santiago: Imprenta Barcelona. 
  12. Murtua, Victor Manuel; Prado y Ugarretche, Javier. La cuestión del Pacífico. 
  13. Porras, Raúl; Wagner, Alberto. Historia de los límites del Perú. 
  14. Recopilación de las Leyes de Indias (1680). Título Tercero. De los Virreyes, y Presidentes Governadores. [1]. 
  15. Historia de Chile, Diego Barros Arana. Tomo 7, páginas 318 y 319.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]