Cantonalismo

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El cantonalismo es un movimiento insurreccional que aspira a dividir el Estado nacional en cantones casi independientes.

Partidario de un federalismo de carácter radical (reparto de la riqueza, mejoras proletarias...), su objetivo es establecer una serie de ciudades o confederaciones de ciudades (cantones) independientes que se federarían libremente. Recuerda en ciertos aspectos a las polis griegas. El cantonalismo fue eminentemente un fenómeno de la pequeña burguesía, que además tuvo una gran influencia sobre el naciente movimiento obrero, y constituyó un precedente para el anarquismo en España.

España[editar]

En España ha habido dos momentos en los que se podría hablar de "fenómeno cantonalista".

Primer episodio[editar]

Escudo del Cantón Valenciano de 1873.

La insurrección conocida como Rebelión cantonal tuvo lugar durante la Primera República Española entre julio de 1873 y enero de 1874 y fue protagonizada por los republicanos federales "intransigentes" que querían instaurar inmediatamente la República Federal de abajo arriba sin esperar a que las Cortes Constituyentes elaboraran y aprobaran la nueva Constitución Federal, tal y como defendía el presidente del Poder Ejecutivo de la República, el también republicano federal Francisco Pi y Margall, apoyado por los sectores "centrista" y "moderado" del Partido Republicano Federal que tenían la mayoría en la Cámara.[1]

El 1 de julio de 1873 los diputados federales "intransigentes" se retiraron de las Cortes y constituyeron en Madrid un Comité de Salud Pública que llamó a la insurrección. Esta se inició el 12 de julio de 1873 en Cartagena -aunque tres días antes había estallado la Revolución del Petróleo de Alcoy por iniciativa de la sección española de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT)- extendiéndose en los días siguientes por las regiones de Valencia, Murcia y Andalucía. En estas zonas se formaron cantones, lo que da el nombre a la rebelión, cuya federación de abajo arriba constituiría la Federación Española -en cuyo nombre se produjo la rebelión, por lo que la acusación de que fue una revuelta "separatista" no tiene ningún fundamento-. La teoría política en que se basó el movimiento cantonal fue el federalismo "pactista" de Francisco Pi y Margall contra cuyo gobierno se alzaron, paradójicamente, los republicanos federales "intransigentes". Al fracasar la política de Pi y Margall de combinar la persuasión con la represión para poner fin a la insurrección, el gobierno que le sustituyó presidido por el "moderado" Nicolás Salmerón no dudó en emplear al ejército dirigido por los generales Arsenio Martínez Campos y Manuel Pavía para aplastar la rebelión, política que acentuó el siguiente gobierno del también "moderado" Emilio Castelar, que, tras suspender las sesiones de las Cortes, prosiguió el asedio del Cantón Murciano de Cartagena, el último reducto de la rebelión, que finalmente cayó el 12 de enero de 1874 -tras el triunfo el 3 de enero del golpe de Estado de Pavía que puso fin a la República Federal Española-.[1]

El movimiento cantonal también alcanzó a algunas localidades de las provincias de Salamanca y Ávila donde se llegaron a proclamar cantones (estados independientes voluntariamente federados en la Federación Española), destacando también, en Extremadura, el intento de constituir cantones en Coria, Hervás y Plasencia.

Segundo episodio[editar]

En cuanto al segundo episodio citado es de difícil adscripción a esta denominación ya que no tuvo esa finalidad como el anterior. Se produjo durante la Guerra Civil de 1936-1939 en la zona republicana como consecuencia del estallido de la llamada Revolución Española de 1936, cuando durante meses se establecieron decenas de Comités y Consejos municipales y comarcales (excepcionalmente existirán algunos de mayor ámbito) autónomos del poder del Estado, llegando a acuñar algunos sus propios billetes. Un caso extremo fue el de Asturias y el norte de León, que cuando estaban totalmente aislados del resto de la zona que permanecía fiel a la República y a punto de ser ocupados por el ejército del bando franquista, que acababa de tomar Santander, constituyeron a finales de agosto de 1937, a la desesperada, el Consejo Soberano de Asturias y León, comunicando esta decisión a la Sociedad de Naciones). El Consejo tuvo muy pocas semanas de vida porque en octubre las tropas franquistas tomaron Gijón, el último reducto de la resistencia asturiano-leonesa, poniendo así fin a la Campaña del Norte.

Tercer episodio[editar]

Una tercera oleada de cantonalismo se experimenta a finales del siglo XX e inicios del XXI. Este movimiento tiene una doble inspiración: En primer lugar, gran parte de dicho movimiento puede considerarse enmarcado dentro de una corriente global que lleva a ciertos territorios (normalmente ciudades y sus áreas de influencia directa) a considerarse diferenciados, o a valorar que dada su situación en el engranaje mundial precisan de normativas específicas y diseñadas de forma autónoma.

Los resultados del referéndum del Brexit, donde Londres votó mayoritariamente por la permanencia en la UE han llevado a algunos a promover una especide de “Londexit” para que la city pueda mantener su vinculación con la UE.[2]​ En California, el movimiento Calexit tiene una inspiración semejante.

Dentro de España, este movimiento se ha traducido en el impulso de Tabarnia (unión de las provincias de Barcelona y Tarragona en un único ente autonómico diferenciado) por parte del movimiento “Barcelona is not Catalonia”, si bien este movimiento, más que un marco diferente para las provincias referidas, busca hacer una caricatura burlesca de los nacionalismos ibéricos, tratando de aplicarles su propia medicina, para así desmontar sus argumentos; si bien, en caso de que el problema del nacionalismo catalán se agudice hasta límites peligrosos, estarían dispuestos a plantear ante el Gobierno de España la elaboración de un estatuto de autonomía con el fin de constituir Tabarnia como una nueva comunidad autónoma. El movimiento nace debido a que las provincias de Barcelona y Tarragona son las menos afines con las ideas secesionistas respecto a Cataluña, en contraposición con las de Gerona y Lérida, dónde tienen mayor apoyo. También se debe hablar de la constitución de Madrid como una Comunidad Autónoma específica en los años 1980s diferenciada de su entorno geográfico, histórico y cultural castellano, a semejanza de otras capitales (México D.F., Berlín Washington D.C., etc).

La otra inspiración de la corriente cantonalista del siglo XXI dentro de España proviene de la exacerbación de tendencias localistas que se han producido desde el siglo XIX en muchas comarcas y/o provincias con el fin de diferenciarse del marco político en el que se integran. Así, por ejemplo el movimiento en favor de separar la comarca leonesa de El Bierzo de la provincia de León conocido como Bercianismo, el deseo de desgajar la provincia de Alicante de la Comunitat Valenciana (vease Regionalismo alicantino, el Cartagenerismo en el Campo de Cartagena[3]​ de la Región de Murcia, el Valle de Arán como territorio específico y diferenciado de Cataluña, etc son ejemplos de esta corriente del cantonalismo del siglo XXI en España.

La mayoría de estos movimientos no buscan, o no consiguen articular, una propuesta de independencia estatal sino que reclaman un marco diferente al que tienen dentro de la totalidad de España, en algunos casos planteando requisitos específicos.

Referencias[editar]

  1. a b Barón Fernández, José (1998). El movimiento cantonal de 1873 (1ª República). Sada (A Coruña): Edicios do Castro. ISBN 84-7492-896-6. 
  2. https://www.quora.com/Could-London-realistically-become-independent
  3. http://www.elmundo.es/f5/2016/06/10/575a66cde5fdea9e6d8b456c.html

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]