Cantón de Tarifa

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

El Cantón de Tarifa fue un ente de naturaleza nacional proclamado en esta ciudad el 19 de julio de 1873 por Fermín Salvochea dentro de la llamada Revolución Cantonal.[1]

Antecedentes[editar]

La Gloriosa[editar]

El 19 de septiembre de 1868 comienzó en Cádiz la revolución conocida como La Gloriosa que inició el periodo conocido como el sexenio revolucionario.[2]

La proclamación militar en la capital gaditana, no fue apoyada por el Gobernador militar de Tarifa, que arrestó a los dos cabecillas locales de la Revolución: Pablo Gómez Moure y Francisco Alba Frunzado a los que amenazó con fusilarles.[3]

Cuando la Revolución triunfó en la provincia, las tropas que quedaban en Tarifa fueron a refugiarse a Algeciras por lo que quedaron en libertad Pablo Gómez Moure y Francisco Alba Frunzado, poco después se formó la Junta Provisional Municipal.

Proclamación de la República[editar]

Bandera, de carácter provisional, de la Primera República Española.

El rey Amadeo I renunció al trono de España el día 11 de febrero de 1873. Esta renuncia estuvo motivada por las dificultades a las que tuvo que enfrentarse durante su corto reinado, como la guerra en Cuba, el estallido de la Tercera Guerra Carlista, la oposición de los monárquicos alfonsinos, que aspiraban a la restauración borbónica en la figura de Alfonso de Borbón, hijo de Isabel II, las diversas insurrecciones republicanas y la división entre sus propios partidarios.

El Congreso, con inclusión del Senado, estaba reunido en sesión conjunta y permanente, y, mientras esperaba alguna comunicación final del rey, se erigió en Asamblea Nacional. Imperaba en ésta una amplísima mayoría de parlamentarios monárquicos, pertenecientes a los dos partidos monárquicos y dinásticos que hasta entonces se habían turnado en el gobierno: el partido radical de Manuel Ruiz Zorrilla y el partido constitucional de Práxedes Mateo Sagasta. Junto a la abrumadora mayoría monárquica se sentaba en la Asamblea Nacional una minoría republicana, muy dividida entre federales y unitarios. Uno de ellos, el federalista Francisco Pi y Margall, presentó a la Asamblea la siguiente proposición:

La Asamblea Nacional asume los poderes y declara como forma de gobierno la República, dejando a las Cortes Constituyentes la organización de esta forma de gobierno.

Pi y Margall, en su defensa de la propuesta —de la que era firmante junto con Figueras, Salmerón y otros diputados—, aunque se reafirmaba como federalista, renunciaba en ese momento a imponer como forma de gobierno la República federal con la esperanza de que fueran las Cortes Constituyentes que debían convocarse quienes la declararan, y anunciaba su acatamiento a otra decisión distinta si así se adoptaba democráticamente. Emilio Castelar subió al estrado y pronunció este discurso:

Señores, con Fernando VII murió la monarquía tradicional; con la fuga de Isabel II, la monarquía parlamentaria; con la renuncia de don Amadeo de Saboya, la monarquía democrática; nadie ha acabado con ella, ha muerto por sí misma; nadie trae la República, la traen todas las circunstancias, la trae una conjuración de la sociedad, de la naturaleza y de la Historia. Señores, saludémosla como el sol que se levanta por su propia fuerza en el cielo de nuestra patria.

Tras el elocuente discurso de Castelar, entre encendidos aplausos, fue proclamada la República Española, con la resignación de los monárquicos, por 258 votos a favor y sólo 32 en contra:

La Asamblea Nacional resume todos los poderes y declara la República como forma de gobierno de España, dejando a las Cortes Constituyentes la organización de esta forma de gobierno. Se elegirá por nombramiento directo de las Cortes un poder ejecutivo, que será amovible y responsable ante las mismas Cortes.

En esta misma sesión, se eligió el primer gobierno de la República. El republicano federal Estanislao Figueras resultó elegido "Presidente del Poder Ejecutivo" (jefe de Estado y Gobierno) y no "Presidente de la República" pues nunca se llegó a aprobar la nueva Constitución que creaba ese cargo; en su discurso, dijo que la llegada de la República era «como el iris de paz y de concordia de todos los españoles de buena voluntad».

A los pocos días llegó a Tarifa una comisión dependiente de la Diputación de Cádiz para observar la situación política de la ciudad. Esta comisión concluyó que el ayuntamiento debía disolverse.[4]​ Esto hizo que se nombrase un nuevo ayuntamiento, cuyo alcalde fue Miguel Derqui España. Lo primero que hizo este nuevo consistorio fue restaurar en sus puestos a todos los funcionarios que se encontaban bajo el ayuntamiento revolucionario de 1869, que eran afines al nuevo régimen.[5]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Segura González, Wenceslao. «La I República y el cantón de Tarifa». 
  2. Revolución de Septiembre de 1868 (la Gloriosa)
  3. Herrán Prieto, Joaquín (1990). Juntas revolucionarias de 1868 en la provincia de Cádiz. pp. 169-186. 
  4. acta municipal del 15 de febrero de 1873
  5. Acta municipal de fecha 22 de febrero de 1873

Bibliografía[editar]