Cannabis en Marruecos

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Área de cultivo del cannabis en el Rif (norte de Marruecos), 2003.
Cannabis en Fez.

El cannabis en Marruecos es ilegal desde su independencia en 1956. En 2021, el Gobierno aprobó un proyecto de ley que regulará la producción, únicamente para fines medicinales e industriales. El cannabis es llamado localmente كيف kif, nombre que en el español ha pasado a referirse específicamente al polvo de cannabis.

A pesar de su ilegalidad, Marruecos ha sido durante décadas el mayor productor y exportador de hachís y kif del mundo,[1]​ y desde 2016, es también el principal proveedor mundial de cannabis.[2]​ La principal región donde se da el cultivo de cannabis son las montañas del Rif, en el norte del país. Desde allí se traslada a Europa, su principal mercado, por redes de narcotraficantes. En 2002 se estimó que entre 1 y 1'5 millones de agricultores viven del cannabis, más de un quinto de la población rifeña.[3]​ Las cifras oficiales ofrecidas por el gobierno de Rabat, 2019, estimaron que se dedican 55.000 hectáreas al cultivo de cannabis en Marruecos.

La variedad local de cannabis, llamada kif beldía ('la yerba de aquí'), es única en el mundo por su resistencia a la falta de agua e incluso a sequías severas, sin perder potencia psicoactiva.[4]​ Sin embargo, durante la última década se han importado variedades extranjeras, europeas y americanas principalmente, que están secando acuíferos y desertificando zonas enteras.

Historia[editar]

Llegada del cannabis al Magreb (siglo VII)[editar]

Plantación de marihuana a los pies del monte Tidiguín, cerca de Ketama (Rif).

El cannabis llegó al Magreb con la conquista musulmana, iniciada en el siglo VII.[5][6]​ Varias tribus árabes se instalaron en el país Sanhaya (Ketama y alrededores), en el Rif, y cultivaron el cannabis a pequeña escala.

Desde el siglo XVI se cultivó en el área de Ketama y, en menor medida, Bab Berred. El cannabis fue plantado en otras áreas marroquíes, en fincas privadas, pero nunca a gran escala.[7]

Imperio jerifiano (siglo XIX)[editar]

En 1895, el misionario Auguste Mouliéras encomendó al derviche Mohammed Ben Tayeb estudiar la sociedad tribal del Rif, y éste registró tres tribus que cultivaban el cannabis: los Beni Bou Nsar, los Beni Seddate y los Ketama. Mouliéras también agregó a esta lista la tribu Beni Khaled.[5]​ Por aquel entonces el cannabis rifeño ya era conocido en todo el imperio jerifiano, y era una práctica cotidiana mezclarlo con tabaco para fumarlo en sebsi.[7]

En 1890, el sultán Hasán I estableció regulaciones estrictas sobre el cultivo y el comercio del cannabis, aunque mantuvo el permiso de producir kif a los cinco aduares rifeños de las tribus que originalmente lo cultivaban, con el objetivo de pacificar la insurgente región.[8][7]

Protectorado (1912-1958)[editar]

España, que gracias al tratado de Fez pudo establecer un protectorado en el Rif, otorgó concesiones a varias tribus para cultivar cannabis, no por voluntad propia, sino por la resistencia y rebeldía constantes de los rifeños.[6]​ Las diferentes tribus no quisieron someterse al poder colonial español, y se unieron bajo el liderazgo de Abd el-Krim para fundar la breve pero decisiva República del Rif (1921-1926). Entre otras cosas, Abd el-Krim consiguió prohibir de manera efectiva el cannabis porque lo consideraba contrario a los preceptos del islam,[5]​ de manera que la tierra dedicada a su cultivo disminuyó considerablemente. En mayo de 1926, los ejércitos español y francés desmantelaron conjuntamente la República del Rif y Abd el-Krim se rindió. El gobierno español permitió la producción de cannabis para apaciguar a las tribus del interior, y su consumo se extendió de nuevo.

Por otro lado, en el resto de Marruecos, que fue colonizado por Francia, se hizo efectiva la prohibición del cannabis mediante el dahir del 22 de diciembre de 1932, reafirmado en otro dahir el 24 de abril de 1945. Solo una empresa tabacalera, La Régie, contó con la aprobación de Francia de plantar cannabis de manera aislada en Alhauz y el Ġarb.[5]​ Esta ley se amplió a todo el territorio marroquí cuando el país recuperó su independencia y absorbió el Rif español.[6]

Independencia (1950-1960)[editar]

Marruecos logró su independencia en 1956, y desde entonces la ley, por orden directa del rey Muhammad V, prohíbe la producción y comercio de cannabis.[9]

No obstante, por aquel entonces Marruecos era un país todavía joven y débil, y tras varias revueltas en las montañas rifeñas (las llamadas révolte des montagnes)[5]​ que generaron inestabilidad en la región, se toleró que varias tribus de la zona siguieran practicando la cannabicultura como parte de una economía informal, lo que permitió la supervivencia económica de los habitantes del Rif.[8]​ Dicho de otro modo, la administración hizo la «vista gorda», a la vez que amplicaba restricciones en cuanto a los límites donde se podía cultivar, e intentaba que el comercio de cannabis no fuese demasiado notorio. Para 1960, ya eran 12 tribus dedicadas a la producción de kif.[7]

Internacionalización (1960-1990s)[editar]

En la década de 1960, la afluencia de jóvenes turistas occidentales (principalmente adeptos del movimiento hippie fascinados con la cultura marroquí[7]​) tuvo un profundo impacto en la cannabicultura rifeña, ya que previamente el consumo era básicamente local. Los hippies importaron de sus viajes al Líbano la técnica para elaborar hachís, y también enseñaron a los campesinos rifeños a maximizar la producción de cannabis. De esta manera se dio inicio a la «industrialización del kif».[7]

La superficie cultivada fue creciendo año tras año, y a partir de 1970 se formaron redes de contrabando que enviaban el producto a Europa, donde se estaba formando una creciente demanda. Los campesinos rifeños, que de por sí poseían pocas tierras, no recibían ayudas estatales ni tenían acceso a crédito para modernizar su rudimentaria producción agrícola (que no podía competir con la agricultura industrializada occidental), vieron en el cannabis un negocio muy rentable. En respuesta a la demanda masiva de turistas y contrabandistas, los productores marroquíes adoptaron técnicas a mayor escala para reemplazar las antiguas técnicas más artesanales.[10]

Si bien hay leyendas competidoras sobre cómo la producción de hachís se introdujo por primera vez en Marruecos, se cree que se produjo durante el período pico de influencia turística occidental.[11]​ Rápidamente Marruecos se posicionó por delante de Afganistán o El Líbano, países que también abastecieron de hachís a Europa hasta sufrir sus respectivas guerras civiles (1978-1992 en Afganistán y 1975-1990 en Líbano).

La producción de cannabis, que originalmente sólo se daba en el país Sanhaya, se expandió a regiones aledañas, como el país Ghomara y el país Yebala. Para 1994, el área dedicada era de 50.000 ha, y para 1998, alrededor de 70.000 ha.[7]​ Gradualmente el cannabis se convirtió en el cultivo por excelencia del Rif, y para finales de siglo, había sumido a toda la región en el monocultivo. Según los investigadores Lluís Romero y Alain Labrousse, fue a partir de 1999, con la coronación de Mohamed VI y la destitución del ministro del interior Driss Basri, cuando el cultivo de cannabis deja de percibirse como algo disimulado,[3]​ y se pueden observar plantaciones incluso a pie de carreteras nacionales. Muchas zonas donde antes se cultivaba una gran variedad de hortalizas y verduras se destinaron por completo a la más rentable producción de cannabis. Esta situación de monocultivo del cannabis llevó en 2003 a la región de Chefchauen a perder su autosuficiencia agrícola y alimentaria.[5]

Intento de erradicación (2003-2010)[editar]

En 2003 se alcanzó el punto álgido en la historia de la producción de cannabis en Marruecos. Ese año, la UNODC elaboró un estudio sobre el cultivo de la droga en este país, en el cual se contabilizaron 135 000 ha dedicadas,[12]​ es decir, un 1,48% de la tierra cultivable de Marruecos. El análisis estimó en 3 070 toneladas la producción de resina.[4]

Por esta razón, entre 2003 y 2010, el gobierno de Rabat promovió una política de erradicación a gran escala para eliminar por completo la cannabicultura en el país. Las tribus rifeñas, que son un pueblo históricamente rebelde, pobre y marginado por el gobierno central, se rebelaron para defender lo que para muchos era su principal (o única) fuente de recursos económica, pero fueron duramente reprimidos por el Majzén (nombre despectivo para el gobierno). Las campañas de erradicación se dieron en las provincias de Larache y Taunat principalmente, para 2010 la superficie dedicada al cultivo de cannabis era de tan solo 50.000 ha.[7]

Camino hacia la legalidad (2020-2021)[editar]

El 2 de diciembre de 2020, la CND de las Naciones Unidas aprobó eliminar el cannabis de la lista de drogas peligrosas gracias a la votación favorable de 27 países, entre ellos Marruecos.[13]​ Esto permitió crear un marco legal que regule la producción y uso en el reino alauita. El 25 de febrero de 2021 el Gobierno de Marruecos aprobó el proyecto de ley n.º 13-21[14]​ donde se legaliza el uso medicinal e industrial[15]​ del cannabis, con el objetivo de «aprovechar las oportunidades que brinda el mercado global (...), mejorar los ingresos de los agricultores y protegerlos del narcotráfico».[16]​ El uso recreativo seguirá estando prohibido, lo que significa que no se podrá cultivar plantas con una cantidad de THC superior al 0,2%.[17]​ La ley también prevé la creación de una agencia reguladora. La última palabra la tiene la Cámara de Representantes; si el parlamento da el visto bueno, los agricultores marroquíes al fin podrán cultivar legalmente y por su cuenta, con la única condición de pedir una licencia estatal.

A abril de 2021, las inversiones ya se han hecho notar en la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas, y en zonas como Ketama, el precio por hectárea se ha más que duplicado en las últimas semanas.[18]

Producción[editar]

En 1993, el área total de cultivo en Marruecos (estimada) rondaba las 70.000 hectáreas, cifra que en 2002 aumentó a las 120.000 ha.[3]​ Este país produce una parte sustancial del hachís del mundo; fue el principal productor para el período 2002–2010 antes de que un estudio de 2012 situara a Afganistán como el principal productor.[19]​ La producción de Marruecos en 2010 fue de 760 toneladas de resina de cannabis. En 2003, el 70% del hachís consumido en Europa se produjo en Marruecos.[20]

Tradicionalmente, los tallos de cannabis se cortan en otoño y se almacenan en el interior para que se sequen durante un mes. Luego, los cultivadores colocan los tallos secos sobre una tela fina estirada sobre un recipiente metálico y golpean los tallos, haciendo que los tricomas cargados de THC caigan en el recipiente para su recolección. Esto es conocido como tambores de Ketama.[21]

Se considera que el primer kif que se extrae (del golpeado de los tallos) es el de mejor calidad, y los tallos pueden ser golpeados aún más por segunda y tercera vez, sin embargo, obteniendo un producto cada vez de menor calidad. Algunos de los tricomas se empaquetan tal cual, o se pueden presionar y calentar repetidamente para formar densas losas de hachís. Las losas de hachís a menudo están marcadas con un emblema de la firma que indica a su productor, como un diseño abstracto, número o imitación de un logotipo comercial. Estos símbolos no tienen estandarización o consistencia temporada a temporada.[22]

Cultura cannabica[editar]

Campos de marihuana en el Rif.

Turismo recreativo[editar]

Ante la tendencia mundial actual de un mayor consumo de cannabis, los marroquíes han aprovechado el nicho comercial existente para dar vía a la producción de esta droga, sobre todo en la región montañosa del Rif, así como el interés en el cannabis por parte de los turistas. El área en sí no produce muchos cultivos distintos del kif, lo que crea un amplio espacio para que se realicen recorridos por la región. Las ciudades de Chefchauen y Ketama (Issaguen) se han convertido en un centro para el turismo de cannabis en las últimas décadas.[23]

El turismo de cannabis ha crecido hasta convertirse en una fuente importante y dominante de riqueza para productores, comerciantes y guías turísticos no oficiales por igual. Los tours no se anuncian oficialmente, y en su mayoría ocurren de boca en boca. El prensado de hash, los recorridos, el consumo de la droga y las ventas siguen siendo ilegales, pero de manera no oficial, la combinación de estos servicios ha convertido a la región del norte de África en uno de los mayores exportadores de hachís, que se produce a partir de plantas de cannabis hembra a través de la compresión y el calentamiento de glándulas de resina conocidas como tricomas. Este cultivo comercial ha proporcionado un ingreso estable y confiabilidad para más de 90.000 hogares.

Uso económico[editar]

A medida que los funcionarios de la ley marroquí continúan debatiendo sobre la legalidad del cannabis, la producción ha comenzado a ser descriminalizada. Al reconocer que no hay otros cultivos en la región montañosa, aparte del cannabis, el gobierno marroquí se ha visto obligado a permitir que los agricultores continúen sus pequeños negocios de producción. Producir hachís, tanto para la exportación a Europa, como para los turistas que visitan el Rif, proporciona una forma constante de empleo e ingresos para los rifeños,[24]​ habiéndose creado una forma de economía sumergida. Los costos de distribución y los precios varían según la ubicación y la proximidad a las grandes ciudades. Cuanto más lejos esté un sitio de producción de las ciudades, menos distribuidores se necesitan, asignando así todos los fondos de las ventas a los propios productores.[25]​ El aumento de la demanda de cannabis también ha aumentado considerablemente la viabilidad del tráfico de drogas para seguir siendo un negocio exitoso en todos los puertos y fronteras de Marruecos.[26]

Si bien la aceptación de la producción de cannabis está creciendo, también lo hace la inflación de los precios y la devaluación de los cultivos de los agricultores. Los impuestos representan una amenaza para la seguridad de los ingresos de los que dependen los productores como sus pocos medios de ganancias económicas.[27]

Uso recreativo[editar]

Tradicional pipa sebse, para fumar.

Antes de la internacionalización del comercio de cannabis, el kif marroquí se consumía localmente, se fumaba en una larga pipa llamada sebsi, o se incluía en recetas de comida, y también se usaba ocasionalmente en rituales religiosos sufíes.[28]​ El majún es un comestible de cannabis tradicional muy popular, un pastelito o mermelada hecha de cannabis con miel, frutos secos y especias que se ingiere para sentir sensaciones similares a las de fumar cannabis.[29]

Debate sobre su legalidad[editar]

El cannabis fue prohibido en Marruecos tras la independencia, sin embargo, la tolerancia tradicional para su producción en la región del Rif, más el reconocimiento de que el cannabis representa una gran parte de la economía nacional, ha llevado a un debate a favor de la legalización del cannabis.

En 2009, Fouad Ali el Himma recibió apoyo multipartidista entre los políticos marroquíes por su propuesta de cambiar la marca del cannabis como un remedio herbal marroquí tradicional en lugar de una droga peligrosa, y pidió un debate nacional y un enjuiciamiento reducido a los agricultores.[30]​ En 2014, el PAM (centroderecha) propuso un proyecto de ley que mantendría ilegal el consumo de cannabis recreativo, pero que otorgaría licencias y regularía a los productores y redirigiría su producción a productos de cannabis lícitos medicinales e industriales.[31][10]​ Si bien las conversaciones sobre la legalización del cannabis en Marruecos han sido tabú durante décadas, se ha vuelto cada vez más común encontrar debates y apoyo sobre el tema en los últimos tiempos.[32]

Cuestión medioambiental[editar]

El cedro del Atlas (Cedrus atlantica) forma los bosques en altitudes superiores a los 1 400 msnm. Las montañas del Rif, históricamente pobladas por cedrales, han sufrido una fuerte deforestación debido en parte al cultivo desmedido de kif. Además, la desertificación y aridez motivan a la agricultura local a buscar zonas más elevadas y fértiles. Otras especies que también están a punto de desaparecer son el pinsapo o abeto del Rif (Abies maroccana) y el roble del Rif (Quercus lusitanica). Desde el Gobierno no se han llevado a cabo estudios acerca de la población de cedro del Atlas que existe en la actualidad o de cuán se ha reducido en las últimas décadas, ni tampoco se han implementado medidas para su conservación, por lo que esta especie se encuentra en serio peligro de extinción.[33]

Según el propio texto del proyecto de ley de 2021 para la legalización, una de las motivaciones es «frenar los cultivos ilícitos que destruyen el medio ambiente».[34]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Giles Tremlett in Chaouen, Morocco. «Ketama Gold puts Morocco top of Europe's cannabis league | World news». The Guardian. Consultado el 16 de enero de 2017. 
  2. «Some Arab governments are rethinking harsh cannabis laws». The Economist. Apr 12, 2017. Archivado desde el original el 14 de abril de 2017. Consultado el 15 de abril de 2017. 
  3. a b c Cembrero, I. (2 de mayo de 2002). «La superficie dedicada al cultivo del cannabis se extiende en Marruecos». El País. Consultado el 31 de marzo de 2021. 
  4. a b Chouvy, P. A. (2020). «Le kif, l’avenir du Rif? Variété de pays, terroir, labellisation, atouts d’une future légalisation». Belgeo, Revue Belge de Géographie. doi:10.4000/belgeo.41353. Consultado el 14 de abril de 2021. 
  5. a b c d e f «Histoire du cannabis au Maroc». DrugSTRAT (en francés). Consultado el 20 de abril de 2021. 
  6. a b c Chouvy, P. A. (2008). «Production de cannabis et de haschich au Maroc : contexte et enjeux». L'Espace Politique (en francés). doi:10.4000/espacepolitique.59. Consultado el 20 de abril de 2021. 
  7. a b c d e f g h Mr Martin Bouchard; Mr Tom Decorte; Dr Gary Potter (28 de enero de 2013). World Wide Weed: Global Trends in Cannabis Cultivation and its Control. Ashgate Publishing, Ltd. pp. 40-. ISBN 978-1-4094-9438-6. 
  8. a b Fredrik Söderbaum; Ian Taylor; Nordiska Afrikainstitutet (2008). Afro-regions: The Dynamics of Cross-border Micro-regionalism in Africa. Stylus Pub Llc. p. 130. ISBN 978-91-7106-618-3. 
  9. Stephen Roffe (27 de marzo de 2014). Beyond Hercules: An inside story of the Moroccan hash trade. Indie Publishing Limited. pp. 90-. ISBN 978-0-9927455-0-9. 
  10. a b Brian Preston (2002). Pot Planet: Adventures in Global Marijuana Culture. Grove Press. pp. 197-. ISBN 978-0-8021-3897-2. 
  11. Robert Connell Clarke (1998). Hashish!. Red Eye Press. ISBN 978-0-929349-05-3. 
  12. Otazu, J. (27 de febrero de 2021). «Marruecos, principal productor mundial, legalizará ciertos usos del cannabis». La Vanguardia. Consultado el 14 de abril de 2021. 
  13. «CND Votes on Recommendations for Cannabis and Cannabis-Related Substances». United Nations: Office on Drugs and Crime (en inglés). 3 de diciembre de 2020. Consultado el 14 de abril de 2021. 
  14. «Ordre du jour du conseil de Gouvernement du 25 Février 2021». Secrétariat Général du Gouvernement (en árabe). 15 de febrero de 2021. Consultado el 16 de abril de 2021. 
  15. «Maroc – Légalisation du cannabis : la fin d’un tabou – Jeune Afrique». JeuneAfrique.com (en fr-FR). 22 de marzo de 2021. Consultado el 14 de abril de 2021. 
  16. «Marruecos aprueba un proyecto de ley para legalizar el cannabis». Atalayar. Consultado el 14 de abril de 2021. 
  17. Navarro Amuedo, A. (20 de marzo de 2021). «Marruecos legaliza el cannabis». Nius Diario. Consultado el 16 de abril de 2021. 
  18. «La légalisation du cannabis fait flamber les prix des terres agricoles à Ketama». Bladi (en francés). Consultado el 14 de abril de 2021. 
  19. «Morocco, no longer the World's Largest Producer of Cannabis- UN report». Morocco World News. Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. Consultado el 28 de julio de 2015. 
  20. Giles Tremlett. «Ketama Gold puts Morocco top of Europe's cannabis league». the Guardian. Archivado desde el original el 18 de mayo de 2015. Consultado el 28 de julio de 2015. 
  21. Cannabislandia (24 de noviembre de 2017). «Los tambores de Ketama, el auténtico hachís de Marruecos». Consultado el 5 de febrero de 2020. 
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Enlaces externos[editar]