Campaña de Tarapacá

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Campana de Tarapacá
Guerra del Pacífico
Tarapaca Campaign.svg
Campaña de Tarapacá
Fecha Abril-diciembre de 1879
Lugar Departamento de Tarapacá y Departamento del Litoral.
Conflicto Desembarco, expulsión de las fuerzas aliadas y ocupación de Tarapacá
Resultado Victoria chilena.
Consecuencias Pérdida para Perú de los ingresos del guano y del salitre
Cambios territoriales Dominio chileno de la provincia de Tarapacá y del litoral boliviano.
Beligerantes
Bandera de Chile. Ejército de Chile Flag of Bolivia (state).svg Ejército de Bolivia
Flag of Peru (1825-1950).svg Ejército de Perú
Comandantes
Erasmo Escala Juan Buendía
Fuerzas en combate
9.500[1]:344-16.047[2]:70 10.933[1]:536-10.607[2]:70
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La Campaña de Tarapacá corresponde a la primera fase de la campaña terrestre de la Guerra del Pacífico, y abarca las operaciones militares entre noviembre y diciembre de 1879.

Durante la Campaña naval de la Guerra del Pacífico la Armada de Chile había logrado la destrucción o captura de los buques capitales del Perú poniendo fin al peligro que pendía sobre los transportes chilenos y eliminando la protección naval de las costas de Perú. Mientras tanto los beligerantes habían logrado reforzar sus guarniciones en Arica, Iquique, Antofagasta y puertos intermedios.

Las fuerzas chilenas desembarcaron en Pisagua, derrotaron a la guarnición aliada y ocuparon el puerto. Una vez en tierra, una parte de los invasores quedó allí, otra parte fue enviada para contener un posible ataque de las fuerzas de Hilarión Daza que marchaban hacia el sur y una parte enfrentó a las fuerzas aliadas llegadas desde Iquique en la Batalla de Dolores (San Francisco). Vencidas, las fuerzas aliadas se retiraron al poblado de Tarapacá, donde se reunieron con otras que habían abandonado Iquique tras la noticia de la derrota en San Francisco. Un destacamento chileno fue derrotado en el poblado, pero las fuerzas peruanas y bolivianas, sin abastecimiento y sin comunicación con sus jefes, debió emprender una penosa marcha de 20 días hasta Arica.

La ocupación chilena de Tarapacá privó a Perú de su principal fuente de recursos fiscales que, una vez reiniciado el trabajo en las salitreras y guaneras, pasaría a engrosar las cajas fiscales chilenas, pero también traería a Chile el problema de la deuda peruana de la Era del Guano que estaba garantizada con los depósitos de guano y también, según los acreedores, con los depósitos de salitre.

El resultado de la campaña alejó a Bolivia aún más de su deseo de recuperar el Litoral (Antofagasta).

Antecedentes[editar]

Durante la Mediación de Lavalle la pretensión del Gobierno de Chile era obtener el reconocimiento de su reivindicación sobre la franja territorial entre los paralelos 23° y 24° Sur, que era disputada con Bolivia. Cuando se hizo público que existía un Tratado secreto de alianza entre Perú y Bolivia y Perú no se declaró neutral, Chile exigió la abrogación del pacto y mantuvo su reivindicación territorial, aunque por razones militares ocupó el territorio boliviano al norte de la franja 23°-24°.

Para lograr la consecución de sus objetivos políticos los chilenos iniciaron la invasión de Perú. La preparación administrativa de la campaña chilena estuvo en manos del Ministro de Guerra Rafael Sotomayor Baeza. Por su parte, Mariano I. Prado entregó la administración del República del Perú y viajó a Arica para dirigir la guerra contra Chile.

Relieve e hidrografía del terreno[editar]

La región de Tarapacá se extiende desde la quebrada de Camarones hasta el Río Loa y esta incluída en el Desierto de Atacama que continua hacia el norte (Arica) y hacia el sur (Antofagasta). Principalmente esta limitada al este por la cordillera de los Andes que es a su vez el comienzo del Altiplano, y por el oeste el Océano Pacífico. Las angostas franjas de playa, cuando existen, son cortadas abruptamente por la Cordillera de la Costa, permitiendo solo el acceso al interior en contados lugares.[2]:53

El desierto es interrumpido por unos pocos sectores regados por ríos intermitentes, con excepción del Loa, que fluye todo el año. Estos ríos se sumergen en la Pampa del Tamarugal, pero permiten captar agua mediante la excavación de pozos profundos en algunas partes del desierto,[2]:54 como en Dolores, Pozo Almonte y San Lorenzo.[1]:530

Concentración de fuerzas aliadas y chilenas[editar]

A pesar de la amenaza que pendía sobre sus transportes durante la Campaña naval, ambos ejércitos habían logrado concentrar tropas en los puertos principales de Arica, Iquique y Antofagasta. El presidente de Perú tenía su cuartel general en Arica y el de Bolivia en Tacna. La presencia de ambos era, en parte, consecuencia del Pacto de Alianza, que daba el comando de las fuerzas al oficial de mayor rango en la zona.

Contingentes al comienzo de la Campaña de Tarapacá

Ejército de Chile en Antofagasta junio-julio de 1879 según G. Bulnes[1]:344-346

Ejército de Perú y Bolivia en Tarapacá según W. Ekdahl[4]:269

Infantería

Unidades chilenas

Unidades peruanas

Unidades bolivianas

  • 1. División de Villegas (cerca de Pabellón de Pica)
  • 3. División de Villamil (en Pisagua y Agua Santa)
Caballería
  • Caballería boliviana (La Noria)
Artillería
  • Batallón artillería de línea (536)
Total : 9.500[1]:344-16.047[2]:70 Total : 10.933[1]:536-10.607[2]:70

Según Carlos Dellepiane, los batallones aliados permanecieron inactivos durante su estadía en el desierto, al contrario del contingente chileno que realizó marchas, ejercicios y otros trabajos que le permitieron apreciar las características de las operaciones militares en el desierto: necesidad de agua, alimentos y forraje, problemas de transporte, vicisitudes del clima, velocidad de marcha, etc. Esto le permitió estar mejor preparado para los combates que vendrían.[2]:73 A esto debe agregarse que una parte importante del contingente chileno que fue reclutado, trabajaba en y era conocedor de la zona y muchos de ellos habían sido expulsados de Perú y que guardaban rencor a quienes les habían quitado lo ganado mientras trabajaban para Perú.[1]:190

Los aliados reclutaron sus fuerzas también entre los habitantes de la región que albergaba a peruanos y bolivianos en diferentes proporciones desde Arica hasta Antofagasta. Siguiendo una directiva de su gobierno Alfonso Ugarte formó y costeó el batallón Iquique formado por 357 artesanos de la ciudad que le dió el nombre. También se formaron la Columna naval con 203 fleteros y cargadores del puerto, la Columna de Honor con cerca de 60 hijos de "buenas familias" y la Columna Loa, con 286 bolivianos de la región.[2]:63

Las unidades aliadas llegaban normalmente por mar en los transportes Limeña, Oroya y Chalaco, pero la 1. División de Villamil hizo la marcha desde Arica hasta Pisagua.[2]:66

Otra diferencia notable era que el ejército chileno operaba aún con unidades no mayores a un regimiento, es decir, no estaba preparado para operar conjuntamente caballería, artillería e infantería que no fuese bajo las órdenes directas del comandante en jefe. Este anacronismo sería corregido antes de la campaña de Tacna y Arica con la formación de cuatro divisiones.

No se consideran la 5. División de Camacho que se organizó en Potosí pero que no se acercó a Tarapacá, ni los contingentes organizados en las regiones centrales de los respectivos países beligerantes.

Planes de Operaciones[editar]

De parte de los aliados no son conocidos planes ofensivos. Lo contrario sería sorprendente dada la desventaja naval que arrastraban al comienzo del conflicto y que finalmente impidió cualquier abastecimiento sistemático de sus tropas. Desde un inicio, el plan de los aliados fue ocupar Tarapacá, Arica y Tacna para evitar una posible invasión chilena.

Existieron varias condicionantes de la estrategia chilena para invadir Tarapacá:

  1. Inicialmente el peligro que representaba la pequeña pero audaz flota peruana con el Huascar que amenazaba cualquier nave chilena entre Caldera y Tocopilla. Incluso el Estrecho de Magallanes debía ser vigilado por las naves de guerra chilenas.
  2. Inicialmente la falta de municiones.[1]:192
  3. La elección del lugar de desembarco que permitiese un golpe rápido y definitivo a las fuerzas aliadas.
  4. Desbaratar la alianza y colocar a Bolivia con Tacna y Arica como un Estado colchón entre Chile y Perú.
  5. Impedir con un rápido final una intervención extranjera, europea, estadounidense o argentina.
  6. Considerar la posibilidad de un ataque boliviano desde el Altiplano a Antofagasta.[1]:178;225-226;230

Son innumerables las páginas escritas por los historiadores para seguir la discusión en Chile de las opciones, las ventajas, desventajas, peligros, consecuencias, promotores, detractores, etc de cada una de las alternativas, que a su vez cambiaban de acuerdo a como se desarrollaban los hechos.

Operaciones bélicas[editar]

Combates en Chiuchiu[editar]

Las primeras operaciones bélicas comenzaron en el desierto de Atacama, territorio boliviano ocupado por Chile.

El sargento mayor José María Soto, gobernante militar de Calama, salió a expedicionar con 25 jinetes de Cazadores a Caballo sobre Canchas Blancas, lugar con caminos a Oruro y a Potosí. En los primeros días de agosto, en los alrededores de Chiuchiu, frontera entre Bolivia y Perú, capturó 53 toros provenientes de Salta, que iban dirigidos al ejército aliado en Tarapacá, además de 42 asnos y 259 mulas. Hubo varias escaramuzas con los campesinos del lugar porque les quitaban sus animales,[5]​ ocasionando la muerte de 5 pobladores y un jinete chileno.

El 27 de octubre, las fuerzas de Soto tomaron 77 toros y después entablaron una escaramuza con fuerzas peruanas.

Combate de Río Grande[editar]

Artículo Principal Combate de Río Grande

Algunos bolivianos mal armados, al mando de Toribio Gómez y Jaime Ayo, hacían incursiones en los alrededores de San Pedro de Atacama. El sub delegado chileno de San Pedro, Ignacio Toro, salió en una expedición con el alférez José Miguel de los Ríos que estaba al mando de 25 Cazadores a Caballo. Entablaron un combate con fuerzas bolivianas en Río Grande, ocasionando la muerte de 13 bolivianos, incluyendo al capitán Ayo, teniendo los chilenos 5 heridos. Los chilenos tomaron también 200 corderos, 160 cabras y 20 asnos.

Combate de Quillagua[editar]

En cumplimiento de las órdenes dadas por el alto mando peruano, el coronel Belisario Suárez practicó a fines de septiembre, un reconocimiento sobre el río Loa con 32 jinetes del Húsares de Junín. En su retirada el 10 de octubre, la cabllería peruana sostuvo algunas escaramuzas con fuerzas chilenas del regimiento Cazadores a Caballo la más importante de las cuales tuvo lugar en las cercanías del Monte Soledad, trabándose un victorioso combate para los peruanos en el que las bajas chilenas fueron 2 muertos, 1 herido y 9 prisioneros; el botín tomado por Suárez consistió en 10 sables corvos, igual número de carabinas remington y 11 bestias. Las bajas peruanas se limitaron al alférez de húsares N. Moyano quien resultó herido.

Combate de Pisagua[editar]

El desembarco chileno en Pisagua ocurrió el 2 de noviembre de 1879, cuando tropas chilenas ingresan en territorio peruano. La operación culminó con la ocupación chilena de Pisagua, pese a la defensa de los aliados.

La victoria chiena dificultó las comunicaciones entre Tacna e Iquique. Además los chilenos instalaron máquinas resacadoras de agua y descargaron la logística necesaria para mantener sus fuerzas.

El 5 de noviembre, sale desde Pisagua el Teniente Coronel de la Guardia Nacional José Francisco Vergara comandando dos escuadrones del Regimiento de Caballería Cazadores a Caballo, mientras que las tropas del General Buendía se retiran a Pozo Almonte, dejando un destacamento para proteger la retirada. Las avanzadas de ambas fuerzas se encuentran en Germania el 6 de noviembre.

Combate de Germania[editar]

Al amanecer del 6 de noviembre, los jinetes chilenos divisan dos escuadrones de caballería aliados, sumando 94 hombres: los Húsares de Junín y los Húsares de Bolivia; liderados respectivamente por el Teniente Coronel José Buenaventura Sepúlveda y el Capitán boliviano Manuel María Soto. Las tropas aliadas llegan a Germania cerca de las 15:00. Sepúlveda dispuso que tanto animales como soldados descansaran, para continuar hacia Negreiros en la noche. Poco hacía que los aliados reposaban en Germania, cuando sonó la alerta, puesto que se acercaba un pelotón chileno de avanzada. Se produjo un breve intercambio de disparos, y aparecieron por los flancos el resto de fuerzas de Vergara.

Ambos bandos traban combate, en el cual la caballería chilena rompe el centro de la formación aliada y separa sus fuerzas, dirigiéndose los jinetes peruanos hacia el norte, mientras que los bolivianos lo hacen hacia el sur. Los Cazadores a Caballo salen en persecución de sus contrincantes, rodeándolos y causando grandes bajas.[6]​ La caballería aliada perdió cerca de 90 hombres, incluyendo al Comandante Sepúlveda. Los jinetes chilenos cuentan 3 muertos y 6 heridos.

Al día siguiente sale con destino a Dolores un destacamento chileno compuesto por los regimientos "Buin" 1º de Línea y 4º de Línea, los batallones cívicos Atacama y Coquimbo más una batería de artillería, sumando unos 3.500 efectivos. El 8 son despachados los batallones Naval y Valparaíso, más el Regimiento 3º de Línea y otra batería de artillería, fuerte en 2.200 soldados,[6]​ reuniéndose en San Francisco el 10 de ese mes.

Por su parte, el ejército aliado sale el 5 de noviembre con destino a Pozo Almonte, donde a partir del 6 concentra nuevamente sus fuerzas, engrosadas con elementos dispersos desde el desembarco chileno en Pisagua. El 13, salen de Pozo Almonte y marchan hacia Agua Santa, llegando cuatro días después. Durante el trayecto, las tropas fueron constantemente asediadas por la escasez de suministros. Desde Agua Santa se dirigen a Negritos, lugar desde el cual salen el 18 con destino a Dolores. Las fuerzas chilenas en Dolores se fortifican en el cerro San Francisco, ya que una avanzada del regimiento Cazadores a Caballo encuentra a las tropas aliadas en Negritos.[7]​ En la noche del 18 de noviembre, el General Buendía y sus oficiales planean el avance hacia Dolores, dividiendo su fuerza de 7.400 soldados en 3 grupos comandados por él mismo, y los coroneles Andrés Cáceres y Manuel Suárez. Al realizar sus movimientos, el ejército aliado no ataca inmediatamente, esperando las tropas de Daza que nunca llegarían, pues éste se había devuelto a Arica.

Batalla de Dolores[editar]

El 19 de noviembre de 1879, un confuso incidente detona la batalla. Las 3 columnas aliadas salen con dirección al cerro San Francisco, pero las que atacaban por los flancos a la posición chilena neutralizadas por el fuego de fusilería y artillería.[7]​ No obstante, la columna que cargó directamente hacia el cerro, sale del ángulo de tiro de los cañones chilenos, logrando llegar con pocas bajas hasta la batería del Sargento Mayor Salvo, la que por un error en el despliegue de tropas no se encontraba defendida por infantería. Así, los batallones Puno, Olañeta, Illimani y Ayacucho, dirigidos por el Teniente Coronel Ladislao Espinar llegan hasta los cañones, los que son defendidos por sus mismos servidores, mientras que Salvo llamaba por refuerzos. Estos llegaron materializados en 2 compañías del Batallón Atacama, las cuales en conjunto con los sobrevivientes de la unidad de Salvo rechazan a los atacantes. Los aliados, habiendo recibido el refuerzo del Batallón Dalance se lanzan nuevamente en pos de los cañones. Nuevamente sobrepasados, los defensores chilenos cedían terreno hasta que fueron reforzados por el Batallón Coquimbo, para así rechazar definitivamente a los atacantes con una carga a la bayoneta.[7]​ Los batallones aliados se retiran del campo de batalla sin ser perseguidos por su contraparte chilena.

Ocupación de Iquique[editar]

El 23, la Armada de Chile ocupa el puerto de Iquique. El Ministro Sotomayor desembarca y toma posesión de la ciudad. En esta ciudad continuaban prisioneros los marinos de la Esmeralda que lucharon en el Combate Naval de Iquique, el 21 de mayo. Es designado como Comandante de Armas de la ciudad el Capitán de Navío Patricio Lynch. Además se localizan las sepulturas del Capitán Prat, del Teniente Serrano y del Sargento Aldea, que habían sido enterrados en tumbas anónimas para prevenir el saqueo de sus sepulturas.[6]

El 24 de noviembre, sale hacia Tarapacá José Francisco Vergara con la 3ª compañía del Regimiento Zapadores, una compañía del Cazadores a Caballo y 2 piezas de artillería, sumando 312 soldados, llegando ese mismo día a Dibujo, para enviar al Capitán Layseca en busca de información. Éste vuelve informando que existían 4.000 soldados aliados en Tarapacá. Confiado por la reciente victoria en Dolores, Vergara hace caso omiso del informe presentado por Layseca. Al día siguiente salen a encontrarse con la avanzada de Vergara 1.900 hombres de los regimientos 2º de Línea, Chacabuco, Artillería de Marina y una batería de artillería; liderados por el Coronel Luis Arteaga. Cuando se reúnen en Isluga el 25, Arteaga toma el mando de las tropas. Debido a que era inicialmente una misión de reconocimiento, fueron enviados sin pertrechos vitales como agua y víveres, por lo que para el 25 las tropas ya llevaban un día entero sin agua. Por esta razón, Arteaga decide atacar las tropas en Tarapacá para abastecerse de víveres. En total las tropas alcanzaban 2.281 efectivos, aproximadamente la mitad del ejército aliado en el poblado.

Entretanto, en la noche del 19 las tropas de Buendía se retiran a Tiviliche, para llegar a Tarapacá luego de una dificultosa marcha. Desde aquí envía mensajeros en todas direcciones para reunir a las tropas dispersas. Para el 26 de noviembre, los dispersos reunidos más una columna del Coronel José Miguel de los Ríos llegada desde Iquique con unos 1.500 hombres enteran unos 4.270 soldados.

Una vez tomada la decisión, Arteaga tomó la decisión de dividir sus fuerzas en tres columnas. El Comandante del Zapadores Don Ricardo Santa Cruz Vargas, debía marchar hacia Quillaguasa con unos 548 soldados, con el objetivo de cortar una supuesta retirada. Artega atacaría de frente al poblado mientras que Eleuterio Ramírez con el 2º de Línea atacaría por San Lorenzo y Huaraciña con unos 1.000 efectivos.

Batalla de Tarapacá[editar]

Debido a la camanchaca, Santa Cruz se desvía de su camino y se dirige directamente hacia el pueblo. Cuando trata de enmendar su error su columna es sorprendida y atacada a las 08:00 del 27 de noviembre de 1879 por los batallones Zepita Nº 2, 2 de Mayo, Lima y Ayacucho, iniciando el combate. Las fuerzas peruanas contienen y diezman a las tropas chilenas, las que cuando comenzaban a retroceder, reciben el refuerzo de las tropas de Arteaga, mientras son enviados a cargar contra las líneas enemigas a los Cazadores a Caballo, los cuales logran hacer retroceder a los peruanos. Al mismo tiempo, las tropas de Ramírez, logran desalojar a los soldados en Tarapacá, mientras que sobre la quebrada, los peruanos repelen al enemigo. La caballería se reagrupa y en una nueva carga pone en fuga a los soldados peruanos, dándoles una falsa sensación de victoria.[6]

El contraataque peruano se realizó a las 16:00, Cáceres y Bolognesi por Huaraciña,Herrera por la quebrada y Dávila por Quillahuasa, tomando desprevenidos a los chilenos ya provistos de agua y víveres. Las tropas chilenas tratan de reorganizarse, pero la fuerza del ataque no lo permite, por lo que Arteaga ordena la retirada. En la refriega muere el Comandante del 2º de Línea Eleuterio Ramírez junto con otros 515 soldados. En total las tropas chilenas sufrieron 774 bajas entre muertos y heridos,[8]​ el 35% de las tropas que entraron en combate. Las bajas aliadas fueron de unos 497 soldados.

A pesar de esta victoria, en la misma noche del 27, las tropas peruanas se retiran de Tarapacá en dirección a Pachica, dejando los cañones tomados a los chilenos enterrados en la arena. Desde aquí salen hacia Arica, para arribar a su destino el 18 de diciembre de 1879.

Combate de Tambillo[editar]

El 6 de diciembre de 1879 una vanguardia de caballería perteneciente a la División Campero derrota a la guarnición chilena de San Pedro de Atacama, ocupando brevemente la población.

Consecuencias[editar]

Con la victoria chilena en esta campaña, Chile ocupa la provincia de Tarapacá. Aligeró el peso de la guerra para el Gobierno de Chile, puesto que ahora percibía los ingresos de la explotación y exportación de salitre.

El resultado generó desconfianza a los gobernantes aliados por la conducción de la campaña, lo que culminó con la destitución del Presidente Mariano Ignacio Prado e Hilarión Daza, siendo reemplazados por Nicolás de Piérola y el General Narciso Campero, respectivamente.

Notas[editar]

  1. El 25 de mayo M. I. Prado renovó los mandos en Tarapacá: Pedro Bustamante fue reemplazado por Belisario Suarez, a La Cotera por Justo Pastor Dávila, a Bezada por Bolognesi.[4]:65

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g h i Bulnes, 1911
  2. a b c d e f g h i Dellepiane, 1977
  3. Boletín de la guerra del Pacífico 1879-1881, pág. 73
  4. a b Ekdahl, 1919-1
  5. Vicuña Mackenna, Benjamín (1880). Historia de la Campaña de Tarapacá, tomo II. Santiago de Chile: Imprenta Cervantes.  cap XVIII
  6. a b c d Mellafe Maturana, Rafael (2004). La Guerra del Pacífico en imágenes, relatos, testimonios. Santiago, Centro de Estudios Bicentenario. 
  7. a b c Ojeda, Jorge (2003). «La batalla de Dolores». Santiago, Chile. Archivado desde el original el 12 de diciembre de 2002. Consultado el 2008. 
  8. Relato de J. Arturo Olid, Alférez del Regimiento Artillería de Marina

Bibliografía[editar]