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Caloría negativa

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El término calorías negativas se utiliza para describir la idea de que ciertos alimentos requerirían más energía para ser digeridos, absorbidos y metabolizados de la que aportan. Según esta hipótesis, su consumo produciría un balance energético negativo y favorecería la pérdida de peso.[1]

En realidad, el concepto carece de respaldo científico. Todos los alimentos implican un pequeño gasto energético durante la digestión,el denominado efecto térmico de los alimentos, que representa solo entre un 5 y un 15 % de la energía consumida, muy por debajo del total que aportan.[2][3] El New England Journal of Medicine ha demostrado que incluso actividades como masticar goma de mascar apenas incrementan el gasto energético de manera apreciable.[4]

Diversas publicaciones de nutrición y medicina han refutado la existencia de los «alimentos con calorías negativas».[5][6] Los estudios clínicos disponibles confirman que la pérdida de peso en dietas altas en vegetales o proteínas se debe al balance calórico general y no a un efecto “negativo” de los alimentos.[7]

Los alimentos más citados en este contexto, como el apio, la lechuga, el brócoli o la manzana, son, en realidad, simplemente bajos en calorías y ricos en agua y fibra, lo que favorece la saciedad y puede contribuir a dietas hipocalóricas.[8] Fuentes de divulgación científica como New Scientist y Time coinciden en que los supuestos “alimentos de calorías negativas” son un mito persistente sin evidencia experimental.[9][10]

Véase también

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Referencias

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  1. Snyderman, Nancy (6 de mayo de 2009). «There Are No Negative-Calorie Foods: Debunking 10 Myths About Dieting». Time. Consultado el 18 de octubre de 2025.
  2. «Negative-calorie foods: Fact or fiction?». Mayo Clinic. Consultado el 18 de octubre de 2025.
  3. «The truth about negative-calorie foods». Harvard Health Publishing. Consultado el 18 de octubre de 2025.
  4. Levine, James (30 de diciembre de 1999). «The Energy Expended in Chewing Gum». The New England Journal of Medicine 341 (27): 2100. PMID 10627208. doi:10.1056/NEJM199912303412718.
  5. Rezaeipour, M. (2014). «Investigating the effects of negative-calorie diet compared with low-calorie diet under exercise conditions on weight loss and lipid profile in overweight/obese middle-aged and older men». Turk J Med Sci 44 (5): 792-798. PMID 25539547. doi:10.3906/sag-1303-10.
  6. Shepphird, Sari Fine (2009). 100 Questions & Answers About Anorexia Nervosa. Jones & Bartlett. pp. 171. ISBN 9780763754501.
  7. Barnard, Neal D.; Scialli, Anthony R.; Turner-McGrievy, Gabrielle (2005). «The effects of a low-fat, plant-based dietary intervention on body weight, metabolism, and insulin sensitivity». The American Journal of Medicine 118 (9): 991-997. PMID 16164885. doi:10.1016/j.amjmed.2005.03.039.
  8. Nestle, Marion; Nesheim, Malden (2012). Why Calories Count: From Science to Politics. University of California Press. pp. 189–190. ISBN 9780520262881.
  9. «Last Word: Eat and slim». New Scientist.
  10. Webber, Roxanne (3 de enero de 2008). «Does Drinking Ice Water Burn Calories?». Chowhound (CBS Interactive).