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Caicara del Orinoco

Caicara del Orinoco
Ciudad

Otros nombres: Embajada de la Amistad, La sucursal del cielo
Caicara del Orinoco ubicada en Venezuela
Caicara del Orinoco
Caicara del Orinoco
Localización de Caicara del Orinoco en Venezuela
Caicara del Orinoco ubicada en Estado Bolívar
Caicara del Orinoco
Caicara del Orinoco
Localización de Caicara del Orinoco en Bolívar (Venezuela)
Coordenadas 7°37′32″N 66°09′40″O / 7.6254684, -66.1610708
Entidad Ciudad
 • País Bandera de Venezuela Venezuela
 • Estado Bandera de Bolívar Bolívar
 • Municipio Cedeño
Alcalde Julio Cedeño Pérez (PSUV)
Eventos históricos  
 • Fundación 20 de abril de 1771
Superficie  
 • Total 83,2 km² Ver y modificar los datos en Wikidata
Población (2011)  
 • Total 66 315 hab.
 • Densidad 797,06 hab./km²
Gentilicio Caicareño
Corobero
Huso horario UTC -4:30
Código postal 8007
Prefijo telefónico 0284

Caicara del Orinoco es la capital del municipio Cedeño, estado Bolívar, Venezuela. Fundada el 20 de abril de 1771.[1]​ Con una población de 66.315 habitantes;[2]​ la ciudad se ubica al oeste del estado Bolívar, a orillas del río Orinoco, y de aquí también hay otras poblaciones satélites cercanas a la ciudad que hacen grandes comercios a los turistas, al igual que los pobladores de Caicara del Orinoco, su ubicación es muy positiva por el simple hecho de tener agua limpia del Orinoco, que sirve para variados usos: limpieza, consumo humano una vez tratada, uso industrial entre otros, además de formar parte de la faja petrolífera del Orinoco.

Toponimia

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El nombre Caicara del Orinoco tiene origen indígena. Según investigaciones del escritor Jorge Isaacs en su obra «Las tribus indígenas del Magdalena», el término proviene del vocablo utilizado por los guajiros, quienes denominaban «Kai kara» a un puerto fluvial. En su idioma, Kai significa sol y Kara se refiere a una niña pequeña.

La combinación de ambos términos («Kaikara») daría como resultado el significado atribuido a Caicara como «La Niña del Sol», interpretación que alude tanto a su raíz lingüística ancestral como a su valor simbólico dentro del imaginario indígena del Orinoco..

Historia

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Desde tiempos precolombinos la zona de Caicara fue ocupada por importantes comunidades de etnias originarias. Los principales grupos autóctonos son los panares, los joti y los piaroas. Estos grupos hablan, respectivamente, los idiomas panare, hoti y piaroa.

Caicara del Orinoco fue fundada por el teniente coronel Don Manuel Centurión Guerrero de Torres, quien fuera gobernador de la provincia de Guayana, el 20 de abril de 1771.[1]

Luego se realiza una repoblación por Don Pedro Bolívar en la parte alta de la actual población. Durante la Guerra Federal, es quemada por el General Ambrosio Tapia, por no encontrar bebidas alcohólicas que satisficieran su vicio.

Para el año 1800 el Barón Alejandro von Humboldt y Aimé Bonpland visitan esta región, dejando sus datos e impresionesd sobre los petroglifos indígenas en la obra "Viaje a las Regiones Equinoccionales".

En 1818 el Libertador Simón Bolívar, pasa y pernocta por una noche en la población, en su paso hacia la región de Apure, donde iba a reunirse con el General Páez.

El General Manuel Cedeño «El bravo de los bravos de Colombia», cuyo apellido ostenta el municipio, pasó su infancia y juventud entre los hatos de El Tigre, la Bendición y Caicara. Organizó también un ejército ayudado por los coroneles Riobueno y en 1816 derrota al teniente coronel Cerruti en las inmediaciones del Río Cuchivero.

Los hermanos Riobueno

Se desconoce dónde y cuando nació el Comandante Víctor Riobueno. Aparece como “vecino de Caicara”, donde posiblemente haya sido un “rico propietario”. Se casó en marzo de 1820 con Doña María de los Santos González, en boda oficiada por el párroco N. Granadillo, específicamente en una “casa de campo”, en el sitio conocido como Meta, de esta jurisdicción.[3]

Los testigos del matrimonio fueron Antolino Rojas y su esposa Josefa Herrera. Doña Santos González decía no conocer “el paradero de los documentos” de este matrimonio, pues la boda se ofició en tiempos de la guerra de la independencia, por lo que los registros eclesiásticos se perdieron; de allí que en ninguno de los archivos de la época hizo mención del día exacto de este acto, pero sí del mes y el año, marzo de 1820.

Del matrimonio de Víctor Riobueno con Doña Santos González nacieron nueve hijos: Atanacio, Marcelina, Ynés (sic), Natividad, Justa Pastora, Ana, José Franco (quien aparece como Francisco en algunos archivos), Ysabel Antonia (sic) y Juan Andrés.

Víctor Riobueno empezó a servir a la causa republicana en 1815, bajo las órdenes de Manuel Cedeño y con el grado de Capitán; grado este que parece indicar que “ya había combatido en las filas realistas o que se incorporó quizás con fuerzas formadas en sus posesiones”.[4]​  Tomó parte en expediciones en las provincias de Guayana, Caracas, Barcelona y Apure. Terminó su carrera como Comandante en la Provincia de Caracas.

El 21 de septiembre de 1821, el General Francisco de Paula Santander, Vicepresidente de la República de Colombia (la Gran Colombia) le extendió a Víctor Riobueno el Despacho de Teniente Coronel Efectivo de Caballería, con la antigüedad del 2 de noviembre de 1817. Este Despacho fue refrendado por el Secretario del Despacho de Marina y Guerra, y firmado por Santander en el Palacio de Gobierno de Bogotá. El 16 de agosto de 1825, el Gobierno de Bogotá le declaró a Riobueno el haber militar de 9.000 pesos, concluyendo su servicio en 1827, cuando le fue asignada una licencia temporal.[3]

El Comandante Víctor Riobueno falleció en El Baúl, en el actual estado Cojedes, en enero de 1843. No aparecen mayores detalles en cuanto al día del fallecimiento, su deceso incluso apareció reseñado en el número 646 de la Gaceta de Venezuela, el 21 de mayo de 1843, donde se les notificó sobre el deceso a sus herederos para que tomaran posesión de los bienes dejados por Riobueno en El Baúl, pero sin dar a conocer la fecha exacta de la muerte del militar.

Resulta poco probable, entonces, que los restos del Comandante Víctor Riobueno reposen en Caicara del Orinoco. En ninguno de los archivos consultados se hace constar que esté sepultado en el pueblo, de hecho, en uno de los archuvos se expresa la lejanía y los problemas de comunicación desde Caicara con aquella remota población, sin las vías ni el transporte de hoy en día, otra razón para pensar que los restos del Comandante Víctor Riobueno quedaron sepultados en El Baúl, no en Caicara.[3]

Es evidente la importancia de los hermanos Riobueno para la causa de la Independencia, primero por el hecho de que haya sido Francisco de Paula Santander, segunda autoridad de la Gran Colombia para la época, después de Bolívar, quien haya firmado el Despacho para Teniente Coronel a favor de Víctor Riobueno; además, para 1832 su hermano, el Teniente Coronel Venancio Riobueno, era Comandante de Armas de la Provincia de Guayana, una de las altas autoridades militares de toda la Provincia. Podría ser este un indicio de que Venancio Riobueno vivía en Angostura, la capital de la Provincia en aquel entonces, y pudo fallecer en aquella ciudad.

La invasión y quema de Caicara, 1860

Entre la una y las dos de la madrugada del 1 de octubre de 1860, la Villa de Caicara, entonces capital del Cantón del Alto Orinoco, fue invadida e incendiada por doscientos hombres al mando del General Ambrosio Tapia, quien defendía las banderas de la Revolución Federal.[5]

El 2 de noviembre del mismo año, una comisión de los vecinos del Cantón del Alto Orinoco se dirigió hasta Ciudad Bolívar a fin de solicitar a las autoridades los recursos necesarios para la reconstrucción del pueblo. Esta información aparece en un documento que respaldó dicha solicitud, suscrito para la fecha, 2 de noviembre de 1860, a un mes de aquel fatídico día en el que el suelo de Caicara se tiñó de sangre, víctima de las hordas asesinas de Ambrosio Tapia, descrito en el archivo como “el asesino y ladrón más (terrible) que haya salido de las desiertas llanerías del Guárico”, “¡Tapia!, nombre funestamente célebre el de ese hombre en los anales contemporáneos de Guayana”.

El documento señala que primero hubo una orden por parte de generales leales al gobierno, para que los habitantes del pueblo empuñaran sus armas en defensa de la villa. Pero nada pudieron hacer ante las balas de aquel ejército que los superaba ampliamente en número, siendo la muerte el destino de aquellos que no emprendieron la huida. El fuego abrasador y el saqueo dejaron como resultado un “montón de ruinas (…) cadáveres calcinados por el fuego y un recuerdo triste de lo que fue” (el pueblo). Las pérdidas se estimaron en ciento cincuenta mil pesos.[5]

Para el 2 de noviembre, la comisión se dirigió a la Cámara Departamental de la Provincia de Guayana, en Ciudad Bolívar, solicitando el aporte de diez mil pesos para la “reedificación de la villa”.[5]

En la lista de firmas que integraban dicha comisión, aparecen algunos vecinos de Caicara, entre los que firmaron Toribio González, Félix Ástor, Felipe Guerra y Rómulo Valles. Estos nombres dan cuenta de algunas de las familias que ocupaban el pueblo en aquel entonces.

El 5 de noviembre de 1860, una comisión de la Cámara Provincial, propuso la aprobación y sanción del decreto para la reedificación de Caicara. Esta comisión estuvo formada por Eduardo Juliagarcía, Carlos Golindano y Alejandro Montilla. Al parecer, Eduardo Juliagarcía era hermano de Don Enrique Juliagarcía, fundador de la familia Juliagarcía en Caicara del Orinoco, y quien llegó a Caicara en 1861, un año después de la fatídica fecha.[5]

El 26 de noviembre de ese mismo año, la Legislatura Provincial de Guayana emitió un decreto para nombrar una comisión conformada por el Gobernador y cuatro ciudadanos para promover y llevar a cabo la reedificación del pueblo.[5]

El 7 de octubre de 1860, el juzgado de primera instancia de la provincia de Guayana ordenó la investigación para “descubrir los autores de los crímenes cometidos en Caicara”. Como resultado de esta investigación se mencionó como responsables del incendio e invasión de Caicara, entre otros a los Generales Ambrosio Tapia y Pedro Riso, Capitán Eusebio Cova y el Coronel Francisco Mota, Juan Alvarado y Juan Rangel.[5]

La tradición oral durante décadas ha divulgado la versión de que la quema de Caicara durante aquella fatídica madrugada se debió a que Tapia no había conseguido licor en el pueblo. En ninguno de los documentos revisados se menciona la búsqueda de bebidas alcohólicas como móvil para el incendio e invasión de Caicara. Al parecer, además del saqueo de las propiedades, la intención era desestabilizar el Gobierno de Manuel Felipe de Tovar, quien había sido el primer presidente elegido por votación popular, el 10 de abril de ese año. Tovar renunciaría al cargo en 1861, siendo sustituido por José Antonio Páez, cuyo mandato concluiría luego la firma del tratado de Coche, en 1863.

Testimonios difundidos por tradición oral también señalan, sin que existan pruebas de ello, que Ambrosio Tapia está sepultado en Caicara del Orinoco. Ciertos indicios llevan a pensar que es poco probable que los restos de Ambrosio Tapia se encuentren en el pueblo, pues, en estos documentos se deja entrever que Tapia no vivía en Caicara, de hecho, lo reseñan como invasor, no como habitante de la entonces denominada Villa de Caicara. Hubo la información, no documentada, según la cual Tapia falleció fusilado en Guárico, en 1861, al parecer en Las Mercedes del Llano, lo que haría casi imposible que fuese sepultado en Caicara, dadas las condiciones de vialidad de aquel entonces (siglo XIX), que harían muy difícil el traslado de un cadáver de alguien que además era tristemente célebre en el pueblo, por lo que la dignidad de los caicareños jamás permitiría que su tierra sirviese de última morada a este personaje, de tan infame recuerdo en los anales de la historia local.

Con respecto a la versión de que Ambrosio Tapia habría sido fusilado en Las Mercedes del Llano, el Cronista Oficial de dicha localidad llanera, el Dr. Edgardo Malaspina, y ha dicho lo siguiente:

“Jamás he oído hablar de ese personaje en Las Mercedes. Los más ancianos hablan de escaramuzas y de paso de soldados por nuestras tierras en tiempos de guerras, pero no mencionan a Tapia. Tampoco aparece registrado algún fusilamiento en el pueblo. Además, si ese fusilamiento ocurrió en 1861, en ese entonces en esa zona vivían unos pocos vecinos, y llamaban su caserío La Atascosa. Solo en 1869 el caserío empezó a llamarse Las Mercedes”.[6]

Para 1881 Caicara fue capital provisional del Estado Bolívar que estaba integrado por Guayana y Apure. El Presidente fue el General Manuel Salvador Briceño.

La educación en Caicara del Orinoco

El primer antecedente de la fundación de una escuela en Caicara es una carta del 6 de septiembre de 1834. En esta correspondencia, escrita desde la Jefatura Política del Cantón del Alto Orinoco, y firmada por el General Pedro Hernández, Jefe Político del Cantón, se le hace saber al Gobernador de la Provincia de Guayana que se habían recibido “veinte y cuatro libros del santo evangelio de Jesucristo según San Lucas, de los psalmos (sic) y de la profecía de Ysaías (sic)”. Estos libros habían sido enviados a Caicara para ser distribuidos “entre los alumnos de las escuelas primarias” del cantón, pero al no existir estas casas de estudios en nuestro pueblo, quedarían guardadas en los archivos de la Jefatura hasta que se establecieran estas escuelas.[7]

El 6 de noviembre de 1834 se reunió en Caicara el cuerpo municipal, compuesto por Pablo Yánez, Primer Alcalde y José Arnau, Segundo Capitán; Manuel Díaz y Miguel Pérez, primer y segundo Juez de paz, respectivamente, y el Procurador interino Ángel García, todos presididos por el Jefe Político del Cantón, General Pedro Hernández. A propósito de Pedro Hernández, este militar estuvo a cargo de una de las guerrillas que tenía organizadas Manuel Sedeño en nuestra región durante la guerra de la independencia, específicamente entre Chivirijá y Sacuima, esto según las investigaciones que adelanta el Lic. Carlos Lara, investigador y docente.[7]

En líneas generales, esta reunión del Concejo Municipal del Cantón del Alto Orinoco, tenía como único punto de agenda la creación de una escuela de primeras letras en la Villa de Caicara, y en ese sentido “se acordó invitar, como se invitó al Cuerpo (el Concejo) y demás vecinos, á que cada uno se comprometiese á dar mensualmente lo que pudiese según sus facultades”. La municipalidad contaba con un fondo de diez pesos. El objetivo de esta colecta era dotar a la escuela de veinte pesos mensuales. En ese primer acto se anotó una lista de 21 colaboradores, entre los que destacaba el Coronel Víctor Riobueno, quien había servido a las filas patriotas en Caicara desde 1815, y fallecería en El Baúl, actual estado Cojedes, en 1843.[3][4]

Se acordó, además, hacer llegar una copia del acuerdo al Gobernador de la Provincia, a fin de que asignara un sueldo de veinte pesos mensuales al maestro de la escuela, un caballero de nombre Manuel Yglesia (sic) quien se presentó de manera voluntaria para asumir el cargo. Todos los habitantes de la villa de Caicara con hijos de entre seis y doce años serían conminados a inscribir a los niños en el plantel, dándoles un plazo de tres días a quienes vivían en el pueblo y en las zonas rurales. Aquellos que no hicieran la inscripción de los niños en el lapso de tiempo acordado, serían multados con cuatro pesos, cifra que se duplicaría en caso de no atender a un segundo llamado a inscripción en los próximos quince días.

El recaudador de las cuotas de contribución para la escuela sería el Segundo Capitán Miguel Pérez, y de esa primera recaudación se tomarían los primeros veinte pesos para el sueldo del maestro asignado. La Escuela de Primeras Letras de la Villa de Caicara empezaría a funcionar el 10 de noviembre de 1834. No existe un archivo en el que haya constancia de que la escuela en efecto inició sus actividades en esta fecha, de hecho, en el acta del 6 de noviembre se hace saber que se esperaba por la aprobación del Gobernador de la Provincia de Guayana para tal fin. Sin embargo, es esta la primera vez, hasta ahora, en que es mencionada una escuela en Caicara del Orinoco, haciéndose saber en la fuente consultada que, para aquella fecha, 1834, no existían instituciones de este tipo en el pueblo, por lo que podría considerarse, en caso de haber sido fundada, a la Escuela de Primeras Letras de la Villa de Caicara como la primera institución educativa de su historia.

En un archivo del 15 de julio de 1848, se hace mención de la Escuela del Cantón del Alto Orinoco. Se trata de una lista de alumnos que totalizaba una nómina de doce estudiantes. El preceptor de esta escuela era Luis A. Monserratte. El cargo de preceptor de una escuela incluía la función docente y administrativa del plantel. Sobre este maestro no se tienen mayores datos, aunque pudo haber estado relacionado con la familia Riobueno. El 7 de febrero de 1897, Dolores Riobueno, madre de Eliodoro Monserratte, en su carácter de “encargada de la sucesión de (su) finado hijo” le confirió un poder al Dr. Manuel María Ícher, “para que un cheque que (tenía) a su cargo, obtenido por el ciudadano Simón Ícher por valor de suplementos que” Eliodoro Monserratte hizo a la revolución nacional en 1892, pudiera ser convertido "en deuda nacional interna”.

Esto deja entrever que Eliodoro Monserratte fue colaborador de la Revolución Legalista, al mando de Joaquín Crespo; una guerra civil ocurrida entre el 11 de marzo y el 6 de octubre de 1892, contra el Gobierno de Raimundo Andueza Palacio. Esta guerra culminó con la entrada de Crespo a Caracas y su ascensión al poder. De hecho, para la fecha de la muerte de Eliodoro Monserratte, 1896, Joaquín Crespo era el presidente de la República. El 7 de febrero de 1897, cuando Doña Dolores Riobueno suscribió el documento ya citado en esta nota, el presidente de la República era Ignacio Andrade, quien había ganado las elecciones el 1 de febrero de ese año, o sea, seis días antes. Demás está mencionar que Doña Dolores Riobueno tenía vínculos familiares con los hermanos Víctor y Venancio Riobueno, quienes colaboraron, desde Caicara, con la causa patriota durante la Guerra de la Independencia.

Otro aspecto importante a destacar está en la lista de alumnos, en la que aparece Franco Riobueno, cuya representante es Doña Santos González. Este alumno era hijo del Teniente Coronel Víctor Riobueno, quien se había casado en Caicara con Doña Santos González en marzo de 1820 (se desconoce el día de la boda por haberse extraviado los registros durante la Guerra de la Independencia).[3][4]​ Franco Riobueno, quien aparece en algunos documentos como Francisco Riobueno, sería miembro del Concejo Municipal del Cantón del Alto Orinoco en 1862.

Otro nombre presente en esta lista es el de Teodoro Pineda, quien para 1838 había sido Alcalde Primero Parroquial de la Villa de Caicara.

Aunque el archivo más antiguo en el que se hace mención de una escuela en Caicara del Orinoco data del 6 de noviembre de 1834, en ese documento solo se expresa la necesidad de fundar dicha escuela en el pueblo, así como todo el proceso para fundarla, incluso se menciona al primer maestro y el aporte monetario de los caicareños para sufragar los gastos de la escuela, pero hasta ahora no tengo pruebas documentales de que este plantel haya existido, aunque es muy probable. Este archivo de 1848 es la primera lista nominal de padres y alumnos de una escuela en Caicara del Orinoco, y se trata de la Escuela del Cantón Alto Orinoco.

Las siguientes escuelas de las que se tienen noticia aparecen en una comunicación del 13 de septiembre de 1877, en la que se hace del conocimiento de los Empleados Públicos de Caicara el fallecimiento del Presbítero Manuel Antonio Garrido. Esta carta aparece en las páginas 99 y 100 del libro Caycara del Orinoco, la preciosa niña del sol, de la autoría del Docente e Investigador Carlos Lara. Entre los firmantes de esta misiva se encuentran Enrique Julio García, “Preceptor de la Escuela N° 181” y Francisco Durán, “Preceptor de la Escuela Federal N° 283”.[1]

El siguiente archivo que prueba la existencia de más escuelas en Caicara durante el siglo XIX es un “Cuadro demostrativo de las alumnas que componen la Escuela Federal de Niñas (aparece un número ilegible) de este Distrito Cedeño”. El documento tiene fecha del 28 de febrero de 1886, y tiene el visto bueno del Jefe Civil de Caicara para la época, Juan Apolinar Díaz Ramos, destacado hombre público de la Caicara de finales del siglo XIX e importante ganadero de la región.[8]

Dentro de la nómina de niñas y de sus representantes, se observan muchos apellidos de familias que aún viven en nuestro pueblo, como los Conejero, los Lefebre y los Caña. En la lista de representantes destaca, como madre de una alumna de nombre Ana Lefebre, Doña Paula Lefebre. Según datos obtenidos de la tradición oral, Doña Paula fue la fundadora de la familia Perdomo en el Sector de El Guamo, donde llegó, al parecer, en la segunda mitad del siglo XIX. Otro archivo, del 25 de enero de 1899, da fe de una venta que Doña Paula Lefebre de Torres hizo de una casa ubicada en Quiribana, cerca de Caicara, por un valor de 3760 bolívares o “940 pesos sencillos”. En este último documento, que reposa en los archivos del Registro Subalterno de Caicara del Orinoco, firma como uno de los testigos de la venta, Don Juan Apolinar Díaz Ramos.

En otro archivo, de fecha 30 de septiembre de 1896 se hace constar la existencia de otro plantel en Caicara. Se trata de una lista de alumnos y está firmada por el preceptor de la escuela, cuya firma es ilegible, y el Jefe Civil de Caicara para la fecha era Emiliano Chacín, quien da el visto bueno a este “Cuadro estadístico correspondiente a la Escuela Federal de varones número 371”.

En la lista de los alumnos se pueden observar más nombres vinculados con el pasado de muchas familias caicareñas. El primer nombre, en el apartado de los padres de los alumnos, corresponde a José de la Paz Mendoza, quien fue Jefe Civil en Caicara. Don Antonio Sampedro, quien también figura como representante de dos alumnos, aparece firmando varios documentos de finales del siglo XIX, llegando también a ser Jefe Civil de Caicara del Orinoco. Agapito Prieto, ancestro de la familia Prieto, abuelo de Don Agapito Prieto y Lino Prieto, recordados comerciantes caicareños, firma como representante de Onofre Prieto. Don Onofre para la fecha de firma de este documento tenía trece años, por lo que habría nacido en 1883. Otro apellido aparecido en esta lista es el Riobueno. Los alumnos Carlos y Maximiliano Riobueno son representados por Luis María Riobueno, descendiente de los hermanos Víctor y Venancio Riobueno.

Doña Josefa Riobueno de Courlaender firma como representante de Augusto Courlaender, de diez años de edad. Doña Josefa, posiblemente nacida en 1857 o 1858, era esposa de Antonio Courlaender, y madre de Fernando Courlaender, quien a su vez fue el padre de Don Antonio Courlaender Rumbos, recordado empresario y filántropo, fundador, en 1972, de la Estación de Servicio Yutaje, la más grande de Caicara. Doña Josefa Riobueno de Courlaender falleció en Maracay en 1949.

Don Manuel Salvador Gómez

Son muchos los testimonios orales que han hecho referencia a Don Manuel Salvador Gómez. Algunos lo han llamado Doctor, atribuyéndole un título de abogado que en realidad nunca tuvo, pero, al parecer, por su vasta cultura y su participación activa en algunos cargos públicos, la gente del pueblo le dio ese apelativo, como una manifestación de respeto a este colombiano, natural de Riohacha, desde donde llegó a Caicara, al parecer, en 1901. En un documento de principios del siglo XX, Don Manuel Salvador Gómez se presenta a sí mismo como comerciante, no como abogado. En Caicara hizo vida marital con Juana Evangelista Mendoza, y allí falleció, el 7 de mayo de 1962. Había nacido en 1874 o 1873.

En cuanto a sus aportes a la educación de los caicareños existen varios archivos que evidencian su labor como educador desde 1902. En una correspondencia del 29 de enero de ese año, Don Salvador Gómez contesta una carta que le había sido enviada el 10 de enero, nombrándolo “Preceptor de la Escuela del Estado” ubicada en Caicara, resolución hecha por el presidente del Estado Bolívar, General Julio Sarría Hurtado. Esta carta fue escrita en nuestro pueblo, y en ella Don Salvador Gómez solicita “todos los útiles necesarios” para el funcionamiento del plantel. Esta carta está dirigida al Secretario General del Estado.[8]

En una segunda carta, fechada en Caicara, el 6 de febrero de 1902, dirigida también al Secretario General del Estado, Salvador Gómez participa que ya la escuela está en pleno funcionamiento, con la asistencia de 23 alumnos inscritos, y hace, además, la solicitud del reglamento que regía para aquel entonces el funcionamiento de las escuelas del Estado. En documentos posteriores, correspondientes al año 1928, aparece Don Manuel Salvador Gómez como Preceptor de la Escuela Federal de Varones número 1.[8]​ Otro plantel que funcionó en Caicara a principios del siglo XX, fue la Escuela Supernumeraria de Caicara, esto segín un archivo del 31 de enero de 1913. Como preceptora de la escuela firma la señora Presentación G. de Chacín.

Este documento, una lista de alumnos, es interesante por múltiples aspectos, como los nombres que aparecen reseñados. El apellido Chacín está vinculado con un personaje importante de la Caicara de finales del siglo XIX: el entonces juez del Distrito Cedeño, Adolfo Sánchez Chacín, quien aparece firmando archivos en el año 1897. No se sabe si Adolfo Sánchez Chacín estuvo casado con Doña Presentación G. de Chacín. Resulta curioso, además, que una de las calles de Caicara lleva el nombre de Presentación Guerrero, posiblemente en alusión a esta maestra.

Otro personaje que firma, como representante y como funcionario público (intendente), dándole el visto bueno a esta nómina de alumnos, es Don Ramón Castro Pineda. Sobre este caballero existenj muchas referencias documentales de los siglos XIX y XX. Padre de Don Pedro Ramón Castro, quien fue Síndico procurador en el Concejo Municipal en la década de 1950 y prefecto en Caicara del Orinoco en la década de 1970; de Don Arcadio Castro, músico del pueblo, y recordado como el primer taxista de Caicara; y de Don Rafael Corales, primer Guardia Nacional caicareño, quien ingresó a la Guardia Nacional de Venezuela en agosto de 1937, fecha de la fundación de esta institución castrense en Venezuela, específicamente el 4 de agosto de ese año. Se dice que Don Ramón Castro Pineda fue uno de los primeros boticarios del pueblo, por lo que la gente de la época lo llamaba “el doctor Castro”, pues, los boticarios, en aquel entonces, además de preparar las medicinas, llegaban a hacer recetas a los enfermos en estos pueblos rurales, alejados de la presencia de médicos y sin centros de salud (la Medicatura Rural Agosto Méndez, u hospital viejo de El Guamo, fue construido en 1944, 31 años después de la fecha reseñada en el archivo en cuestión).

En la lista correspondiente a los alumnos, específicamente en los números 3, 4 y 11, aparecen las niñas Juliana, Mercedes y Ananía Faramaya, hijas de Antonio Faramaya. La última de estas niñas, Ananía, fue madre del artista plástico y humorista caicareño de fama internacional Régulo Pérez, quien era hijo de Enrique Pérez Ytriago y doña Ananía. Las otras dos niñas son tías del pintor. Aparecen también los niños Carmen, Eugenia y Luis Ochoa, hijos de Don Rafael Ochoa, prominente ganadero y comerciante de la región a finales del siglo XIX y gran parte del siglo XX. La niña Virginia Castro, hija de Don Ramón Castro Pineda, está reseñada en el número 5 de esta lista. En 1960, un grupo de docentes, entre los que destacan el profesor Natalio Loreto y Alicia Capote de Mijares, gestionaron la fundación del Liceo Manuel Cedeño. Como primer director del Liceo Cedeño había sido designado Natalio Loreto, quien ya venía desempeñando el cargo de Director del Grupo Manuel Manrique desde 1948, por lo que la dirección del Liceo quedó a cargo de Alicia Capote de Mijares, a quien se tiene como primera directora de esta institución, pionera de la educación secundaria en Caicara. La primera promoción de bachilleres del Liceo Cedeño egresó en 1979, bajo la dirección del profesor José Ricardo Juliagarcía.

La Santa Iglesia Parroquial actual fue construida en 1903 por el general Pablo Antonio Garrido en homenaje a Nuestra Señora de la Luz, patrona bajo cuya advocación se encuentra el pueblo católico caicarense. En 1915 un incendio destruyó la estructura de la Iglesia, siendo reconstruida a principios de la década de 1930. Existe información en internet, según la cual las campanas de la Iglesia de Caicara fueron donadas por la Reina Isabel I de Castilla. Esta aseveración es un imposible histórico, pues, la reina Isabel I de Castilla falleció en 1504, 267 años antes de la fundación de Caicara. El campanario de esta iglesia, según fuentes orales, fue construido en 1952, y el reloj de este campanario fue donado por un comerciante del pueblo, Cristóbal Azuaje.

Iglesia de Caicara Del Orinoco

Medios de comunicación

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El primer medio de comunicación en la población de Caicara del Orinoco y sus alrededores fue Radio Caicara 1430 AM. Con más de 30 años de programación popular, exaltando el talento y la creatividad del Caicareño, ha sido parte del crecimiento de la población en general y por ende de la culturización de la comunidad. Gracias a esta escuela se manifiesto el abanico de expresión en la comunidad, abriendo paso a los diferentes medios de comunicación en la zona. Actualmente, Radio Caicara se encuentra fuera del aire.

Existía en Caicara del Orinoco, el canal televisivo Oritvisión como canal de la localidad y el canal Ecológica TV que tampoco esta en funcionamiento. Se puede sintonizar los demás canales de televisión de Venezuela a través de señal abierta, cable y televisión satelital.

En cuanto a emisoras radiales, en Caicara están presente: Selva 88.9 FM, Diamante FM, Palmera 102.5 FM, Radiante 95.7 FM, Río 99.3 FM, Paraíso 103.1 FM y Ondas de Poder 93.9 FM, estas dos últimas emisoras cristianas. Posee una emisora comunitaria: Coroba 89.3 FM.

La CANTV ofrece su servicio de telefonía y conexión a Internet, otro de los medios telefónicos es Movilnet. Años atrás existió una antena de Movistar que permitía a Caicara del Orinoco gozar de su servicio, pero en 2014, está antena se averió.

Cultura y Turismo

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Rio Orinoco

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Petroglifos cerca de Caicara

Caicara del Orinoco tiene de reserva arqueológica los Petroglifos, diseminados en sus adyacencias, envueltos en bellas fábulas como la de Amalivaca, donde se narra la historia, como los indígenas según su filosofía conciben la creación del mundo. Es privilegiada por poseer importantes recursos naturales acuáticos, representados por inmensos reservorios de agua dulce en formas de lagunas, caños y ríos caudalosos navegables como el Orinoco, Caura, Cuchivero, Chaviripa y Maniapure, exclusivos para la pesca, y para la práctica de cualquier deporte acuático. Además, cerros y montañas como Pan de Azúcar y Morano llenos de mitos y leyendas, especiales para el disfrute del montañismo.[9]

Coroba

Cuenta además con un evento anual que es la Feria de la Coroba, en honor a la Virgen Nuestra Señora de la Luz, que se celebra cada mes de mayo, donde se realizan actos culturales, procesión de la virgen, participaciones de cantantes de joropo y otros géneros, coleo, elección y coronación de la reina, actividades deportivas, exposiciones gastronómicas y artesanales durante tres días.[10]

Los carnavales que se celebran en el mes de febrero son considerados unos de los mejores, estando en el tercer lugar en Venezuela después de los de El Callao, Estado Bolívar, y Maturín, Estado Monagas.

El 17 de diciembre del 2010 ofreció su primer concierto, en la Casa de la Cultura Amalivaca, la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil del Municipio Cedeño, la cual estaba integrada por alrededor de 50 niños Caicarenses. Ésta orquesta nació gracias al sueño de un grupo de personas perseverantes y hasta el día de hoy continúa activa y creciendo. En julio de 2012 realizó su primera gira regional a Ciudad Guayana compartiendo atriles con la orquesta sinfónica infantil de Ciudad Guayana. Actualmente cuenta con más de 100 niños activos en este hermoso trabajo musical. Su director es Constantino Hernández

Recursos Naturales

El municipio cuenta en casi toda su geografía con inmensos recursos naturales en especial aquellos preciados por su valor en la industria y la joyería tales como el diamante en la zona de Guaniamo, oro en Sipao y en otras áreas, asimismo el coltan, el estaño, caolín, granito y bauxita en la Parroquia Los Pijiguaos, también hay diferentes tipos de arenas y granza utilizadas en la industria de la construcción.

Transporte

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Tiene un pequeño aeropuerto con una pista de 1500 metros de largo por 40 de ancho en buenas condiciones. No tiene aduana.

Referencias

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  1. a b c Lara, Carlos (2011). Caycara del Orinoco. La preciosa niña del sol. Caracas, Venezuela. p. 159. ISBN 978-980-12-2632-1. 
  2. «INE». www.ine.gov.ve. Archivado desde el original el 12 de septiembre de 2019. Consultado el 5 de mayo de 2016. 
  3. a b c d e Archivo General de la Nación “Francisco de Miranda”. Revolución y Gran Colombia, Próceres y servidores. Sección Ilustres Próceres (1810 a 1824). Tomo 74. Folios del 144 al 173.
  4. a b c Dávila, Vicente. Diccionario de Ilustres Próceres de la Independencia Suramericana (pp. 163) Biblioteca Vicente Dávila del Archivo General de la Nación. Tipografía Americana. Caracas, 1926.
  5. a b c d e f Archivo Histórico de Guayana. Legislatura Provincial de Guayana, Presidencia. Oficios, 1860, entre agosto y diciembre. 115 folios. Decretos, entre noviembre y diciembre de 1860. 71 folios.
  6. Entrevista vía telefónica de Constantino Hernández, Cronista Oficial del Municipio General Manuel Cedeño, con el Dr. Edgardo Malaspina, Cronista Oficial de Las Mercedes del Llano. 7 de noviembre de 2024, 6:03 a.m.
  7. a b Archivo Histórico de Guayana. 1834. Distribución de libros del santo evangelio. El Concejo Municipal de Caicara del Orinoco al Gobernador de la Provincia de Guayana, sobre los auxilios para la apertura de una escuela de primeras letras en esa villa. Caicara del Orinoco, 6 de noviembre de 1834. Sin foliar.
  8. a b c Archivo histórico de Guayana
  9. Ferreira, Lubia. «Caicara del Orinoco: Algo de Turismo». Consultado el 17 de septiembre de 2015. 
  10. «Costumbres y Tradiciones». angelfire.com. Consultado el 17 de septiembre de 2015. 

Véase también

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Enlaces externos

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