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Parque natural del Cadí-Moixeró

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Cadí-Moixeró

Bosque de pino negro y abetos.
Situación
País EspañaBandera de España España
Comunidad Cataluña Cataluña
Provincia LéridaLérida
Barcelona Barcelona
GeronaGerona
Comarca Bergadá, Alto Urgel
y Cerdaña
Coordenadas 42°18′10″N 1°41′47″E / 42.30277778, 1.69638889
Datos generales
Administración Generalidad de Cataluña
Grado de protección Parque natural
Fecha de creación 15 de julio de 1983
N.º de localidades
Superficie &&&&&&&&&&041059.69000041 059,690 ha
Cadí-Moixeró ubicada en Cataluña
Cadí-Moixeró
Cadí-Moixeró
Ubicación en Cataluña.
Sitio web oficial

El Parque Natural del Cadí-Moixeró (en catalán Parc Natural del Cadí-Moixeró) es un espacio natural protegido español situado entre las provincias de Barcelona, Gerona y Lérida, en Cataluña, en el ámbito de las comarcas del Bergadá, el Alto Urgel y la Cerdaña.[1]

La sierra del Cadí es una alineación montañosa situada en los Prepirineos, sierra paralela a los Pirineos, formada por un tipo de roca, calcárea, que provoca el relieve abrupto. Su cara norte es particularmente impactante. Dentro del parque natural se encuentra el Pedraforca, montaña de forma característica situado en la zona sur, y constituye uno de los símbolos del excursionismo en Cataluña.

Sus altitudes se sitúan entre los 900 metros en los valles y los 2648,6 metros[2]​ del pico más alto, el Vulturó. Es, por tanto, un parque de alta montaña. Las sierras del Cadí y del Moixeró unidas en el puerto de Tancalaporta (2357 m) forman una barrera de impresionante altura que separa el valle del Segre de la cabecera del río Llobregat.

Datos del parque

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  • Órgano rector: Junta Rectora del parc i Consell Directiu, con sede en el municipio de Bagá
  • Órgano gestor: Departamento de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalidad de Cataluña. Dirección General del Medio Natural, Servicio de Parques.

Flora

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El Pedraforca en primavera.
Bosque de robles y abetos en las Molleras de Gresolet

El ecosistema más importante es el bosque de coníferas, formado por abetos (Abies alba) y pinares de pino negro (Pinus uncinata) con sotobosque de boj (Buxus sempervirens) o rododendro (Rhododendrom ferrugineum), eléboro (Helleborus viridis), té de bosque (Cruciata glabra), etc.

En las partes bajas del parque encontramos sobre todo roble pubescente (Quercus humilis), que ocupa gran parte de las laderas acompañado por acirón (Acer opalus), boj (Buxus sempervirens), avellano (Corylus avellana), espino blanco (Crataegus monogyna) y enebro (Juniperus communis), entre otros.

En la zona de la umbría, el haya (Fagus sylvatica) intenta ganar terreno y desplazar al abeto (Abies alba) y el pino negro (Pinus uncinata). Entre estas especies también crece el pino silvestre (Pinus sylvestris), extendido a raíz de la explotación de la madera.

De entre las aproximadamente 1.400 especies y subespecies vegetales que crecen en el parque, destacan algunas que son endémicas de la zona pirenaica, como el perejil de montaña[3]​ o la Noccaea Cadinensis. Esta última, que crece en canchales y zonas rocosas en cotas cercanas a los 2300 metros, fue descubierta en 2022 e identificada en el parque por primera vez en 2025. Es una especie similar a la Noccaea Nevadensis, una especie endémica de Sierra Nevada.[4]

Fauna

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Entre los mamíferos, destaca el rebeco o gamuza (Rupicapra pyrenaica), que tiene en el parque una población excepcionalmente alta. El ciervo (Cervus elaphus) y el corzo (Capreolus capreolus), que se habían extinguido hace tiempo, vuelven a poblar el parque gracias a la reciente repoblación. Otro mamífero interesante es la marta (Martes martes), que habita en la mayoría de los bosques.

Entre las aves merece la pena señalar las especies relictas de los períodos glaciares como el urogallo (Tetrao urogallus), la lechuza de Tengmalm (Aegolius funereus) y el pito negro (Dryocopus martius), escogido éste como símbolo del Parque. En las zonas más altas aparece el águila real (Aquila crysaetos).

En referencia a los reptiles, citaremos dos especies propias de los hábitats húmedos: el lagarto verde (Lacerta viridis) y la culebra verdiamarilla (Coluber viridiflavus). Entre los anfibios, el tritón pirenaico (Euproctus asper), endemismo en estas montañas, y la rana bermeja (Rana temporaria).

En los escasos cursos y masas de agua que existen en el Parque viven únicamente tres especies de peces: la trucha (Salmo trutta), el barbo de montaña (Barbus meridionalis) y el piscardo o foxino común (Phoxinus phoxinus).[5]

Clima

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La sierra del Cadí nevada
Cadí-Moixeró al atardecer

El parque posee una mezcla de clima mediterráneo continental y clima de montaña. La pluviosidad oscila entre los 1500 mm anuales en las montañas de la parte oriental y los 700 mm en las partes más bajas del oeste. Las nevadas se pueden dar durante unos seis meses en las partes más altas (de noviembre a mayo). La temperatura media anual oscila entre los 11 °C en las partes más bajas del Alto Urgel y los 0 °C en los picos más altos; los inviernos son muy fríos (se puede llegar a menos de -20 °C) y los veranos son frescos.

Marco legislativo

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  • Ley 6/82, 6 de mayo, declaración del paraje natural de interés nacional del Pedraforca (DOGC 223, 14-05-82)
  • Decreto 353/83, 15 de julio, declaración del parque natural del Cadí-Moixeró (DOGC 357, 24-08-83)
  • Zona de Especial Protección, septiembre de 1987, de acuerdo con la Directriz 79/409 CEE, de conservación de aves.

Conservación

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En 2014, SEO/BirdLife denunció que se autorizó (en contra de la opinión de los técnicos del parque) la tala y venta de un bosque centenario de abetos pertenecientes al Inventario de Bosques Singulares de Cataluña.[6]

Entre las principales amenazas para la conservación del parque se encuentran el cambio climático,[7]​ la deforestación, la urbanización y el turismo [8]​.

ElTetrao urogallus, un animal en vías de extinción presente en el parque, se ve negativamente afectado por la presencia de turistas acompañados por mascotas que invaden su entorno.[9]

A lo largo de las últimas tres décadas, ha proliferado la Senecio inaequidens, una especie natural del sur de África que está catalogada como invasora en esta zona. Entre otros, aniquila la flora autóctona y resulta tóxica para los herbívoros, lo que dificulta su control natural. Actualmente, a pesar de que se considera imposible erradicar la planta del parque, se hacen campañas para arrancar individuos de esta especie y así proteger las zonas de pasto alpino. La protección de estos pastizales, que representan 12.000 de las 41.000 hectáreas del parque, es crucial para la buena preservación de la fauna que lo habita.[10]

Véase también

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Referencias

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Enlaces externos

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