César Martín Cano

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César Martín Cano
César Martín Cano en los laboratorios del Instituto Antipalúdico de Navalmoral de la Mata.jpg
César Martín Cano en los laboratorios del Instituto Antipalúdico de Navalmoral de la Mata
Información personal
Nacimiento 1 de septiembre de 1898
Guadalupe (España)
Fallecimiento 9 de octubre de 1991
Gijón (España)
Nacionalidad Española
Educación
Educación

Licenciado en Medicina (1923)

Universidad Central de Madrid

Doctor en Medicina y Cirugía (1931)

Universidad Central de Madrid

Supervisión Doctoral:

Gustavo Pittaluga Fattorini

Médico Especialista en Malariología (1927)

École de de Mararioliogie

Universidad de París

Título de Oficial Sanitario (1931)

Escuela Nacional de Sanidad
Información profesional
Ocupación Médico, científico, investigador y poeta
Movimiento Generación del 27
Género Poesía
Obras notables Véase Obras
Firma Firma de César Martín Cano.jpg

César Martín Cano (Guadalupe, 1 de septiembre de 1898 - Gijón, 9 de octubre de 1991) fue un médico, científico, investigador y poeta español. Relevante por su contribución a la erradicación del paludismo y al avance de los estudios epidemiológicos. Comisionado por la Sociedad de Naciones, la Administración sanitaria española, la Fundación Rockefeller y el Instituto Pasteur en diversos países. Su labor, desconocida hasta ahora, quedó truncada al estallar la guerra civil española. Destacó, además, como poeta del que se editaron, a partir de 1969, cuarenta y tres libros, entre ellos El silencio, Asturias, Talina, Extremadura o Tierras y gentes. Se le concedió el “Gran Premio de la Letras Asturianas” de la Fundación Dolores Medio en 1986. El Ayuntamiento de Guadalupe le dedicó, en 1990, la calle César Martín Cano.

Biografía[editar]

Infancia y juventud en Guadalupe[editar]

César Martín Cano nace en Guadalupe, Extremadura, el 1 de septiembre de 1898. Su padre, Pablo Martín Murillo era veterinario e impartía clases de esta especialidad. Murió cuando César era joven. La madre, Elisa Cano Rodríguez, constituyó entonces el eje de la familia y permaneció en Guadalupe hasta que falleció en 1933. Los recuerdos de estos primeros años los reunió en el libro Extremadura, publicado en 1970. El Pleno del Ayuntamiento de Guadalupe en Sesión Extraordinaria acordó dedicarle una calle en 1990.

Acabó el bachillerato en Madrid. Mediante concurso oposición obtuvo una plaza en el Hospital General de Madrid.

César Martín Cano en 1923

Licenciado en Medicina por la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid en 1923, tras realizar los dos primeros cursos en la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca.[1]​ En este ámbito docente conoció a Gustavo Pittaluga Fattorini, médico y científico italiano, al que consideraba “el decisivo impulsor del desarrollo de su labor científica e investigadora”. Junto a un estrecho grupo de colaboradores llevaron a cabo una eficiente acción antipalúdica en España. [2]

Labor científica[editar]

Médico Central Antipalúdico

Ingresó, en 1923, por oposición, en el Cuerpo Médico de Sanidad Nacional. Permaneció en él durante toda su vida profesional hasta su jubilación en 1973.[3]​ Su primer destino fue en una campaña contra el paludismo en la provincia de Badajoz. A su vuelta fue enviado a Cáceres como Inspector Sanitario.

Es designado como uno de sus Médicos Centrales por la Comisión Central Antipalúdica, en 1925. Su misión era examinar y tratar con los médicos locales a los enfermos de malaria La Comisión se encargaba de declarar las Zonas Palúdicas y poner en marcha los Dispensarios Antipalúdicos.[4][5]

Jefe del Dispensario Antipalúdico de Fuente Obejuna (Córdoba), entre 1926 y 1927, por nombramiento de la Comisión Central. Lo pone en marcha en colaboración con el doctor Sadi de Buen Lozano, que dirigió la fundación de los Dispensarios, de los que llegaron a funcionar treinta y dos en España. En el mismo Dispensario, el Ayuntamiento instaló la Subrigada Sanitaria. Sobre el papel de éstas, César Martín Cano y Aurelio Quintana, jefe por oposición de la local, explican: “Con ellas se inicia un resurgimiento de las organizaciones sanitarias españolas que nos llevarán a incorporarnos a las naciones más civilizadas".[6]​ En un amplio estudio, publicado en español y francés, el doctor José María Domínguez Galán, detalla: "el doctor Martín Cano fue el encargado de la dirección de la campaña antipalúdica de Fuente Obejuna, ampliada al pueblo de Granja de Torrehermosa (Badajoz), foco extraordinariamente palúdico".[7]

Martín Cano también realizó investigaciones e impartió enseñanzas en el Instituto Antipalúdico de Navalmoral de la Mata, centro que se integró en una red internacional y referente mundial en la especialidad. Impulsado por Pittaluga y Sadi de Buen, por él pasaron los más destacados científicos y premios Nóbel. Realizó funciones de dispensario, hospital y sección de estudios. Contó con la colaboración de la Comisión de Higiene de la Sociedad de Naciones y la Fundación Rockefeller.[4][5][8]

Arriba: Tercero por la izquierda, Sadi de Buen, científico y uno de los impulsores de la estructura sanitaria española; a continuación, Gustavo Pittaluga, parasitólogo y aglutinador de la lucha nacional contra la malaria; segundo por la derecha, Eliseo de Buen, uno de los directores del dispensario. Abajo: Primero por la izquierda: Marcos del Fresno; en el centro, Obdulia Fons; cuarto por la derecha, Emilio Luengo Arroyo; tercero, César Martín Cano; segundo, Rafael Rodíguez Oliva; primero Urbano Sánchez Casas. Todos ellos llevaron a cabo distintas misiones en la lucha contra la malaria.
Promoción de profesores y alumnos del Dispensario Antipalúdico de Navalmoral de la Mata correspondiente a 1925, referente internacional en la especialidad. Arriba: Tercero por la izquierda, Sadi de Buen, científico y uno de los impulsores de la estructura sanitaria española. A continuación, Gustavo Pittaluga, parasitólogo y aglutinador de la lucha nacional contra la malaria. Segundo por la derecha, Eliseo de Buen, uno de los directores del dispensario. Abajo: Primero por la izquierda: Marcos del Fresno. En el centro, Obdulia Fons. Cuarto por la derecha, Emilio Luengo Arroyo. Tercero, César Martín Cano. Segundo, Rafael Rodríguez Oliva. Primero Urbano Sánchez Casas. Todos ellos llevaron a cabo distintas misiones en la lucha contra la malaria.

Dimensión internacional

Acude, representando a la Administración sanitaria española, a la Comisión Internacional para el Estudios de la Tripanosomiasis Humana, organizada en 1926 por la Sección de Higiene de la Sociedad de Naciones. Celebrada en Entebbe, antigüa capital de Uganda, importante centro de investigaciones sobre la enfermedad del sueño. Publica las conclusiones de los distintos Estudios, así como su Experiencia sobre la resistencia de un tripanosoma al arsénico , "que continúa después del paso de la especie por la mosca tse-tse". Y El valor de Bayer 205 como agente profiláctico contra los tripanosomas que se desarrollan en la glossina palpalis.[9]

Obtuvo en 1927, la acreditación y diplomatura de Médico Especialista en Malaria de la Escuela de Mariología de la Facultad de Medicina de la Universidad de París, que contaba con la participación del Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones. La candidatura fue propuesta por la Administración Sanitaria española. La dirección del curso corrió a cargo del profesor Émile Brumpt.[10]

Su labor investigadora continuó en 1927 con el estudio Sobre un nuevo hemoparásito del Geco español (Platilactylus Mauritanicus). Concluye que "el parásito hallado es incluible en el género Haemoproteus. Queda abierta así la posibilidad de encontrar en estos saurios, reservorios de virus de otras enfermedades parasitarias nocivas para el hombre”.[9]

Fue Comisionado por la Sociedad de Naciones, la Administración Sanitaria española, la Fundación Rockefeller y el Instituto Pasteur a destinos en España y en el extranjero para realizar estudios, investigaciones científicas y campañas.

En una entrevista publicada en La Nueva España, el 22 de noviembre de 1985 dice:

La mejor anécdota de mis viajes al extranjero me ocurrió en Inglaterra. Iba comisionado por la Fundación Rockefeller, después de haber realizado un estudio en tierras extremeñas sobre el estiércol y las moscas. Allí me dijeron que ellos no trabajaban mucho en esa cuestión sino en las colonias y que si era español podía dirigirme a un señor que era el que más sabía y que les había enviado varias comunicaciones sobre el tema. Cuando les pregunté el nombre, les respondí que no me servía, puesto que se trataba de mi mismo.[11]
César Martín Cano

Lucha en las zonas más castigadas por la malaria

Jefe del Dispensario Antipalúdico de Puebla del Río (Sevilla), entre 1928 y 1930. “Creado por el Estado para facilitar sanitariamente los grandes trabajos que se llevaban a cabo en las Islas del Guadalquivir. A ellos se unirán: Brenes, Aznalcázar, Lora del Río, La Rinconada y Sevilla”, explica el doctor Ferrand, inspector provincial de Sanidad, en un Estudio publicado en francés.[12]​ Este Servicio es analizado pormenorizadamente en otro posterior en el que se especifica que " la situación sanitaria general era muy deficiente. Al final de las cuatro campañas realizadas se constata la desaparición de la mortalidad por paludismo y el aumento de la natalidad”.[13]

Nombrado Jefe del Dispensario Antipalúdico de Camporredondo (Jaén), en mayo de 1930, cargo que ocupó hasta 1933. La fundación y desarrollo de este centro se realiza, “por los estudios previos realizados por los doctores Sadi De Buen y César Martín Cano."[14]​ “El caso resulta singular", según un trabajo colectivo de investigación editado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), "por la rapidez con que se completaron sus servicios por el interés puesto en ello por José Alberto Palanca, director general de Sanidad, tras lo cual se instaló un local a cargo de Martín Cano. Menos de un año después se contaba con una nueva planta, dotada con camas, que mantuvieron estancias de hasta 278 enfermos".[5]

Ingresó, por concurso de méritos, en la Escuela Nacional de Sanidad, en 1930, designado por la Junta Rectora del Instituto Nacional de Higiene Alfonso XIII. Esta institución tuvo el apoyo del Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones, el Reino de España y la Fundación Rockefeller.[15][16][17]

En los Cuadernos hallados después de la muerte de César Martín Cano se encuentran “pensamientos míos que golpean mi mente con la fuerza del destino”. Hay uno referido a la apertura de la Escuela por el Rey Alfonso XIII y en concreto a la visita a la Sección de Parasitología:

En su visita, el Rey mostró gran curiosidad por el parásito que transmite la enfermedad del sueño. Se le hizo ver la preparación y, tras breve observación, exclamó: ¿Son esas moscas brillantes que se mueven en el líquido rojizo? -No majestad -respondí yo un tanto azorado-: Son esos elegantes y festoneados bichitos alargados que atraviesan el campo de lunares rojos con movimientos ondulatorios. Volvió a mirar y con abierta sonrisa replicó - Ahora lo veo ¡La mosca la llevaba yo en el ojo!
César Martín Cano

Obtiene el Título de Oficial Sanitario de la Escuela Nacional de Sanidad en noviembre de 1931.[18]

Prueba la eficacia del Quinioestovarsol

Siguiendo instrucciones de la Comisión de Paludismo de la Sociedad de Naciones realiza en 1930 el ensayo Seis casos de Paludismo con gametos de terciana tratados con Quinioestorvasol. La conclusión a que llega es que “El poder esterilizante del Quinioestorvasol en los enfermos portadores de gametos de terciana benigna, es comparable si no superior a aquel que la quinina empleada en dosis equivalente. Si su precio es proporcional al de la quinina, es recomendable su empleo al disminuir los días de tratamiento y las molestias de aquella". La doctora en Ciencias Biológicas, Balbina Fernández Astasio, en su tesis doctoral La erradicación del Paludismo en España lo refleja así: “Martín Cano probó la eficacia del Neosalvarsanán asociado a la quinina sintetizando el Qunioestorvasol que contenía un 54 por 100 de quinina y que químicamente era oxiacetil - aminofenil - arseinato de quinina”.[4]

César Martín Cano en París, tras obtener el título de Especialista en Malariología en 1927.

Condiciones en las fábricas de algodón

César Martín Cano obtuvo el Título de Doctor en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid [19]​ tras defender la Tesis Doctoral titulada Contribución al Estudio de la Higiene del Trabajo.[20]​ Trata sobre la falta de las condiciones sanitarias en las fábricas de algodón. Analiza la patologías más comunes que presentaban los trabajadores. Recomendaba “adoptar urgentes medidas que modificasen el riesgo para una población laboral que pasa de 100 000 personas, lo que significaría, aparte de toda consideración moral, una fuente de riqueza de muchos millones para la economía nacional”. Fue calificada como “Sobresaliente” por un tribunal reunido el 12 de diciembre de 1931. Estaba presidido por el doctor Florencio Porpeta Llorente, catedrático de Anatomía Topográfica de la Universidad Central de Madrid y de vocal secretario, Gustavo Pittaluga.

Primer Congreso Nacional de Sanidad

Fue nombrado Director del Centro Comarcal de Trujillo (Cáceres), puesto que desempeñó desde 1933 hasta 1938. Como consecuencia del conocimiento de la zona, realizó el Estudio de Reorganización del Hospital Provincial de Cáceres, por encargo de la Diputación Provincial de Cáceres y en colaboración con José María Hompera, Director del Dispensario Antituberculoso Central. Se especifican las necesidades hospitalarias de la provincia y la urgencia de reformas de envergadura, [21]

Participó en el Primer Congreso Nacional de Sanidad, celebrado en Madrid del 6 al 12 de Mayo de 1934. La finalidad del mismo era “dar a conocer al estamento sanitario de todo el país la línea programática de la Salud Pública". Martín Cano presentó dos ponencias: una en la que propone “una legislación clara que unifique el funcionamiento de los Centros de Higiene Rural Primarios de Cáceres". Y otra, tras llevar a cabo una encuesta en la que pone de manifiesto la "Importancia de la visita periódica de la Instructora a los Centros Primarios".[22][23]

La Guerra Civil trunca su labor científica

La guerra civil española truncó su trayectoria investigadora y científica. En una extensa entrevista realizada por la periodista y escritora asturiana Cuca Alonso, rememora ese momento: “Estaba en Cáceres, a punto de ir a Estados Unidos, llamado por la Fundación Rockefeller con la que trabajé muchos años. Allí un amigo mío, que era comandante, hizo el bando de proclamación de la República. Nunca pertenecí a un partido político”. Se incorporó a la Brigada Expedicionaria de FET de Cáceres con el grado de alférez provisional y de teniente en el Cuerpo de Aviación. A pesar de ello, "al término de la contienda me detuvieron en Madrid y me juzgaron en Cáceres por una absurda denuncia anónima. En el juicio se pidió mi destitución de cargos públicos, pero intervinieron personas influyentes para evitarlo. Estuve en la cárcel el tiempo que medió hasta la vista del proceso, en que me rehabilitarían, si, pero en el destierro".

Fue destinado como director de los Servicios Sanitarios de San Esteban de Pravia (Asturias) el 13 de abril de 1938.

“Teóricamente no había un sitio peor para prestar el servicio, pero yo fui muy feliz; hice una labor muy bonita y conocí a la que sería mi mujer que era gijonesa, murió antes de trasladarnos a Gijón. Tuve seis hijos. Me llamaron de muchos sitios, pero tenía ya una familia”. Ya al final, cuando tuvo reconocimiento público por su obra poética, decía: “Mis compañeros y yo tenemos el alto honor de haber terminado con el paludismo en España. Un año, desde abril a septiembre, vi siete mil y pico enfermos positivos. Decían que era de los médicos que más sabían de paludismo, aunque en campaña he combatido otras enfermedades, como el tifus”.

Nombrado director de los Servicios Sanitarios de Gijón y la Provincia Marítima, en 1956, permaneció allí hasta su jubilación diez y siete años después. Quizá la mayor condena que tuvo fue la de guardar silencio sobre su obra científica. Nunca habló de ella, ni se tuvo constancia de ningún documento hasta pasadas varias décadas después de su muerte.[24]

La llamada de la poesía[editar]

César Martín Cano se definía como “poeta de mis ideas”.

Además de sus investigaciones médicas y científicas, siempre tuvo tiempo para la poesía. A los trece años ya publicó un soneto en El Noticiero de Cáceres sobre las nubes. Tras afincarse en Asturias tuvo la oportunidad de conocer a José Camón Aznar, relevante historiador del arte y escritor, al que hizo llegar un manuscrito suyo. “A Camón le gustó mucho y e incluso me escribió una carta en la que me animó a continuar".[25]​ . Así, escribe: "Todo en la obra de Martín Cano es compacto y responde a un mundo poético elaborado al margen de influencias y modismos".[26]​ Años después, Martín Cano plasmará esta relación de amistad en un artículo publicado con motivo de su fallecimiento.[27]

En total se editaron cuarenta y tres libros suyos de poemas. Algunos de ellos se descubrieron póstumamente. Él mismo se adscribe como poeta de la Generación del 27. "Mi estilo es personal. Soy Poeta de mis ideas. Tengo una y la desarrollo, si puedo desde un punto de vista metafísico. El ritmo va por dentro, no es la estructura final".[25]

El Silencio es su primer libro publicado en 1969, presentado en el Ateneo Jovellanos de Gijón. Incluye trece ilustraciones del pintor asturiano Manuel Rodríguez Lama, más conocido como Marola. Fue editado por el médico ovetense José María Richard Grandío, creador de una gran empresa editorial. Para el también poeta José María Fernández Nieto, "El Silencio nos da la medida de un poeta cuajado, serio, hondo. Nadie podrá discutir que su poesía no esté suficientemente madurada, densa y plena de un contenido de elevados puntos de mira".[28]​ Una de las innovaciones, aparte de la moderna disposición gráfica, es la inclusión al principio o al final del poema de una estrofa sintetizadora de una idea, un pensamiento, una emoción. En la misma portada, escribía:

Quien escucha el silencio

- apasionado -

el verbo oye.
César Martín Cano
Portada de "El Silencio". Ilustración de Marola.

Reconocimientos[editar]

Medalla Gran Premio de las Letras Asturianas. Anverso.jpgMedalla "Gran Premio de las Letras Asturianas"

Es nombrado Colegiado de Honor por el Pleno del Consejo General del Colegio de Médicos de España en “atención y gratitud a la colaboración prestada a la Organización Médica Colegial y a su labor relevante y meritoria”, a propuesta de la Junta Directiva del Colegio de Médicos de Asturias, el 30 de junio de 1970.[29]

Sensaciones, su segundo libro publicado en 1973, es incluido en la Colección Rocamador a cargo de José María Fernández Nieto. El mismo poeta y editor aseguraba en la introducción: “La importancia de esta poesía estriba en que no pertenece a ningún grupo o tendencia , como un eslabón que no pertenece a ninguna cadena”. Estudio ontológico de la mano es el siguiente libro que publica también en la misma colección en el año 1974.

La noche, lo publica en Gijón la Editorial La Industria en 1974. Supuso el inicio de una continua relación de amistad y colaboración con su propietario, Daniel García Lebrero. Desde entonces hasta 1990 dio a la imprenta cuarenta libros en diez y siete años.

Asturias, editado en 1974, tuvo repercusión en el ámbito cultural asturiano. También alcanzó difusión en los Centros Asturianos de España e Hispanoamérica presididos por Cosme Sordo Obeso, quien lo mencionó en varias presentaciones afirmando que “nunca se había escrito nada tan bello sobre la región”. Varios poemas del libro aparecen en diversas antologías literarias. El músico y artista Daniel García de la Cuesta ha traducido la obra al asturiano: Asturies.

El “Gran Premio de las Letras Asturianas” de la Fundación Dolores Medio le fue concedido en 1985. El galardón y la solemne concesión de la Medalla conmemorativa nació para premiar “a una de aquellas personalidades que hayan destacado en su relación con Asturias. El jurado estaba compuesto por prestigiosas figuras de los más diversos ámbitos".[30]​ En este caso “por su labor literaria sobresaliente, su dilatada y meritoria trayectoria poética".[25]​ Él nunca quiso presentarse a ningún certamen literario.

En 1987 se publica Talina. Está dedicado “Con todo amor y toda mi pena”, a su última hija Natalia Martín Moris, tenida de su segundo matrimonio, muerta repentinamente a los dieciséis años. En este libro quiso inmortalizar la huella que dejó en él y que afectó de manera notable a toda su obra posterior. Es quizás su libro más emocionado.

Era toda tan sutil / que daba miedo el quererla / no se te fuera a quebrar / en la caricia de un beso.

Angustia lenta, callada, / el alma va consumiendo, / sin la llama ilusionada / de una mirada inocente.

Sin ti. / Triste, humilde, desolada la existencia.
César Martín Cano


Extremadura y calle en Guadalupe[editar]

Extremadura, publicado en 1989, tuvo gran eco en esta comunidad autónoma y especialmente en su localidad natal.

Guadalupe, amor, / aurora de mis sueños. / Infinito cielo azul, / de las tardes extremeñas, / donde, en silencio, se afana / un pueblo que sufre y sueña.

Cáceres, / la de violadas colinas, / tras las murallas del tiempo.

Ya no te verán mis ojos, / -perdidos en la distancia-. / Ya no te verán mis ojos, / en la soledad anclada.
César Martín Cano
Calle dedicada a César Martín Cano en Guadalupe, municipio de la provincia de Cáceres.

El Pleno del Ayuntamiento de Guadalupe, mediante Sesión Extraordinaria celebrada el 27 de junio de 1990, acordó dedicarle la calle César Martín Cano.[31]​ Siempre estuvo ligado a su tierra, pese a que la tristeza de sus recuerdos de la Guerra Civil le llevaron a no regresar. En los años ochenta tuvo una estrecha amistad con Carlos Cordero Barroso, concejal de Cultura, que fue durante muchos años presidente de la Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe. Desde distintos medios y en las páginas de la revista Guadalupe ensalzó la figura de César Martín Cano. En el centenario de su nacimiento glosó su figura con motivo del centenario de su nacimiento en 1998.

Su último libro, encontrado años después de su muerte, es Tierras y gentes, fechado en 1990. Supone un reconocimiento poético a algunas personas y lugares que le habían dejado “profunda huella”: María Elvira Muñiz y Dolores Medio “mis hadas madrinas”, Marta Portal, Severo Ochoa, Evaristo Valle, Camón Aznar, Galicia, La Mancha, Madrid, Andalucía. El título del último poema, Ante el umbral, es premonitorio.

Falleció en Gijón el 9 de octubre de 1991.

Obras[editar]

Médicas y científicas[editar]

  • MARTÍN CANO, César y QUINTANA, Aurelio. Córdoba: Sus nuevas organizaciones de la lucha sanitaria. La Subrigada sanitaria de Fuenteovejuna. Boletín Provincial de Higiene. Instituto Provincial de Higiene. p.1. Año II. Número 12. Córdoba, (10 de enero de 1927).
  • MARTÍN CANO y CERRADAS: Contribución al estudio de la fiebre recurrente en España. Cincuenta casos en la provincia de Córdoba. Boletín de la Sociedad Española de Biología. Fascículo Segundo. (1927).
  • MARTÍN CANO, César: Trabajos de la Comisión Internacional para el estudio de la Tripanosomiasis Humanas en Entebre. África Oriental. Experiencia sobre la transmisión cíclica, por la glossinna palpalis, de especies arseno-resistentes de tripanosomas polimorfos. Organización de Higiene de la Sociedad de Naciones. Medicina de los Países Càlidos. (1928).
  • MARTÍN CANO, César: Experiencias sobre el valor del Bayer 205 como agente profiláctico contra los tripanosomas que se desarrollan en la glossina palpalis. Organización de Higiene de la Sociedad de Naciones. Medicina de los Países Cálidos. (1928).
  • MARTÍN CANO, Cèsar: Médico Central Antipalúdico. Jefe del Dispensario Antipalúdico de Puebla del Río. Sobre un nuevo hemoparásito del Geco español (Platilactylus mauritanicus). Medicina de los Países Cálidos. (1928).
  • MARTIN CANO, César y MORALES FRAILE, Manuel, Médicos Centrales Antipalúdicos, con la colaboración de FERNÁNDEZ MARTÍNEZ, José, Médico Agregado a la Lucha Antipalúdica: Dispensario Antipalúdico de Puebla del Río Sevilla. Años 1928 a 1931. Edita: Dirección General de Sanidad. (1931).
  • MARTIN CANO, César: Reseña epidemiológica de la provincia de Málaga. Memoria de la Campaña de paludismo 1928 - 1929. Edita: Dirección General de Sanidad.(1930).
  • MARTIN CANO, César: Seis casos de paludismo con gametos de terciana tratados con Quinioestorvasol. Medicina de los Países Cálidos. Año III. Número 4. (1930).
  • MARTÍN CANO, César: Contribución al Estudio de la Higiene en el Trabajo. Tesis Doctoral. Facultad de Medicina Universidad Central de Madrid. (1931) Se conserva en el Servicio de Tesis Doctorales y Publicaciones Académicas. Biblioteca Histórica “Marqués de Valdecilla”. Universidad Complutense de Madrid. Signatura 1541. Encontrada por Fernando Martín Martínez. Digitalizada por Fernando Alcón Espín del Servicio de Tesis Doctorales y Publicaciones Académicas.
  • MARTIN CANO, César: Cuerpo Nacional de Sanidad y Director del Centro Comarcal de Higiene de Trujillo y MERINO HOMPANERA, José: Director del Dispensario Antituberculoso Central y de la Enfermería Sanatorio de Cáceres: Estudio de Reorganización del Hospital Provincial de Cáceres. Cáceres. (Julio. 1936). Conservado en el Hospital Provincial de Cáceres con la Signación 778. Archivo de la Diputación Provincial de Cáceres con fecha de entrada de 10 de mayo de 1967.
  • MARTÍN CANO, César. Oficial Sanitario: Encuesta sobre el funcionamiento de los Centros primarios de la provincia de Cáceres. Primer Congreso Nacional de Sanidad. Madrid. 6 al 12 mayo de 1934. Biblioteca de la Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid. Tomo I, p. 204 a 215.
  • MARTÍN CANO, César. Oficial Sanitario: Importancia de la visita periódica a los Centros rurales por la Enfermera visitadora. Primer Congreso Nacional de Sanidad. Madrid. 6 al 12 mayo de 1934. Biblioteca de la Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid. Tomo I, p. 217 a 240.
  • MARTÍN CANO, César y ALONSO PASCUAL, C: Un caso de Iridociclitis por fiebre recurrente española. Medicina de los Países Cálidos. Año VIII. Número 1. (1935).

Literarias[editar]

  • El silencio. Ilustraciones del pintor asturiano Manuel Marola. Editorial Richard Grandio. Oviedo. (1969)
  • Sensaciones. Número 74 de la Colección Rocamador. Editorial Rocamador. Palencia. (1973)
  • Estudio ontológico de la mano. Número 79 de la colección Rocamador. Editorial Rocamador. Palencia. (1974)
  • La noche. Editorial La Industria. Gijón. (1974)
  • El mar. Editorial La Industria. Gijón. (1974)
  • El tiempo. Editorial La Industria. Gijón. (1974)
  • Asturias. Editorial La Industria. Gijón (1974)
  • La casa. Editorial La Industria. Gijón. (1975)
  • Voces interiores. Editorial La Industria. Gijón. (1976)
  • El alma desvelada. Editorial La Industria. Gijón (1977)
  • Meditaciones. Editorial La Industria. Gijón.(1977)
  • Caminar. Editorial La Industria. Gijón. (1978)
  • Soledad. Editorial La Industria. Gijón.(1978)
  • Poemas sin nombre. Editorial La Industria. Gijón (1979)
  • Vorágine. Editorial La Industria. Gijón. (1979)
  • Tras las sombras. Editorial La Industria. Gijón. (1980)
  • Intemporales. Editorial La Industria. Gijón. (1981)
  • El rincón de las rimas. Editorial La Industria. Gijón. (1981)
  • En busca de la imagen. Editorial La Industria. Gijón. (1982)
  • Sueños de la mente. Editorial La Industria. Gijón.(1982)
  • Paz. Editorial La Industria. Gijón. (1982)
  • Canto a la existencia. Editorial La Industria. Gijón. (1982)
  • Amanecer. Editorial La Industria. Gijón. (1983)
  • Serenidad. Editorial La Industria. Gijón. (1983)
  • Sonetos. (Primera parte). Editorial La Industria. Gijón. (1984)
  • Sonetos. (Segunda parte). Editorial La Industria. Gijón. (1984)
  • El muro impalpable. Editorial La Industria. Gijón. (1984)
  • Luz y sombras. Editorial La Industria. Gijón. (1984)
  • Intimismo. Editorial La Industria. Gijón. (1985)
  • Desvelo. Editorial La Industria. Gijón. (1986)
  • Más allá de las horas. Editorial La Industria. Gijón. (1986)
  • Talina. Editorial La Industria. Gijón. (1987)
  • Mi huerto. Editorial La Industria. Gijón. (1988)
  • Poemas humanos. Editorial La Industria. Gijón. (1988)
  • Amor. Editorial La Industria. Gijón. (1988)
  • La idea. Editorial La Industria. Gijón. (1989)
  • Apotegmas. Editorial La Industria. Gijón. (1989)
  • Extremadura. Editorial La Industria. Gijón. (1989)
  • Estampas. Editorial La Industria. Gijón. (1989)
  • La vida es deseo. Editorial La Industria. Gijón.(1989)
  • Analectas. Editorial La Industria. Gijón. (1989)
  • Amor (Segunda parte). Editorial La Industria. Gijón. (1990)
  • Tierras y gentes. Editorial La Industria. Gijón. (1990)

Referencias[editar]

  1. Título de Licenciado en Medicina a favor de César Martín Cano. Universidad Central de Madrid. Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Madrid, (1923). Archivo General de la Administración. Alcalá de Henares.
  2. Rubén Bueno Marí y Ricardo Jiménez Peydró (2008). «Malaria en España: aspectos entomológicos y perspectivas de futuro». Revista Española de Salud Pública. 
  3. Resolución de la Dirección General de Sanidad por la que se hace público el Escalafón del Cuerpo Médico de Sanidad Nacional. César Martín Cano figura como Director de los Servicios Sanitarios de Gijón y San Esteban de Pravia. Antigüedad: 13 trienios. Boletín Oficial del Estado, número 90, (15 de abril de 1963).
  4. a b c Fernández Astasio, Balbina; Fernández Astasio, Balbina (2002). La erradicación del paludismo en España: aspectos biológicos de la lucha antipalúdica. Universidad Complutense de Madrid, Servicio de Publicaciones. Consultado el 3 de febrero de 2021. 
  5. a b c Esteban Rodríguez Ocaña, Enrique Perdiguero, Rosa Ballester. «La acción médico social contra el paludismo en la España metropolitana y colonial del siglo XX». 2003. 
  6. Córdoba, Instituto Provincial de Higiene de (1927). Boletín provincial de higiene, n. 12 (1927). Consultado el 3 de febrero de 2021. 
  7. Domínguez Galán, José María (1928). «Dispensario de Fuente Ovejuna». Dirección General de Sanidad (Campaña contra el Paludismo). p. 222-232. 
  8. González, Domingo Quijada (2003). «La aportación de Navalmoral a la erradicación del paludismo». IX Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo. Centenario de la lucha antipalúdica. Homenaje a sus protagonistas: celebrados en la Biblioteca Municipal de Navalmoral de la Mata del 18 al 28 de noviembre de 2002, 2003, ISBN 84-89918-37-6, págs. 5-20 (Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata): 5-20. ISBN 978-84-89918-37-5. Consultado el 3 de febrero de 2021. 
  9. a b «Página de detalles de material de Medicina de los países cálidos : revista española de medicina e higiene colonial. 1928, Vol. 1 .». ucm.on.worldcat.org. Consultado el 11 de febrero de 2021. 
  10. «Notes et informations». Annales de Parasitologie Humaine et Comparée (en francés) 5 (2): 177-177. 1927. ISSN 0003-4150. doi:10.1051/parasite/1927052177. Consultado el 11 de febrero de 2021. 
  11. España, Biblioteca Nacional de (14 de junio de 2012). «Hemeroteca Digital». www.bne.es. Consultado el 11 de febrero de 2021. 
  12. Dispensaire Anti-Paludéen de Fuente Ovejuna. Rapport des campagnes faites dans ce service pendant les années 1925 et 1929. Doctor: José María Domínguez Galán. Edita: Dirección General de Sanidad.
  13. Dispensario de Fuente Ovejuna. Informe de las campañas realizadas en este servicio durante los años 1925 a 1927: José María Domínguez Galán. Trabajos verificados con la colaboración de los doctores Aznar, Ferradas, Martín Cano y Quintana. Edita: Dirección General de Sanidad. (1928).
  14. Provincia de Jaén. Dispensario Antipalúdico de Camporredondo. Memoria de la Campaña Antipalúdica 1930 - 1931: José María Toscano, Médico Central Antipalúdico. Cita expresamente a Sadi de Buen y César Martín Cano como los impulsores del proyecto y puesta en marcha del Dispensario de Camporedondo. Edita: Dirección General de Sanidad. (1932).
  15. «ABC SEVILLA 22-11-1930 página 18 - Archivo ABC». abc. 6 de agosto de 2019. Consultado el 11 de febrero de 2021. 
  16. «“Enseñanzas y profesorado de la Escuela Nacional de Sanidad”. César Martín Cano está entre los alumnos enumerados. España Médica. Año XXI. Núm. 601. Página 27. 1 de diciembre, (1930).». hemerotecadigital.bne.es. Consultado el 11 de febrero de 2021. 
  17. «“Inauguración de la Escuela Nacional de Sanidad”. Entre los alumnos designados figura César Martín Cano. El Imparcial. 20 de noviembre, (1930). Página 2.». hemerotecadigital.bne.es. Consultado el 11 de febrero de 2021. 
  18. «“Escuela Nacional de Sanidad”. Relación de doctores, entre los que se encuentra César Martín Cano, que han terminado sus estudios con aprovechamiento para que se les expida el título de Oficiales Sanitarios. Crisol. Año I. Número 169. Página 4. 28 de noviembre, (1931)». hemerotecadigital.bne.es. Consultado el 11 de febrero de 2021. 
  19. Título de Doctor en Medicina y Cirugía. Universidad Central de Madrid. 12 de diciembre, (1931). Registro Especial de la Sección de Títulos. Folio 179, página 181.
  20. Martín Cano, César. (1931.). «Contribución al estudio de la higiene en el trabajo». Se conserva en el Servicio de Tesis Doctorales y Publicaciones Académicas. Biblioteca Histórica “Marqués de Valdecilla”. Universidad Complutense de Madrid. Signatura 1541. Encontrada por Fernando Martín Martínez. Digitalizada por Fernando Alcón Espín del Servicio de Tesis Doctorales y Publicaciones Académicas. Consultado el 13 de febrero de 2021. 
  21. Estudio de Reorganización del Hospital Provincial de Cáceres. Cáceres. (Julio. 1936). Conservado en el Hospital Provincial de Cáceres con la Signación 778. Archivo de la Diputación Provincial de Cáceres con fecha de entrada de 10 de mayo de 1967.
  22. «Página de detalles de material de Primer Congreso Nacional de Sanidad : Madrid». ucm.on.worldcat.org. Consultado el 13 de febrero de 2021. 
  23. Clemente Fuentes, Luisa (2015). «El Doctor Francisco Ruiz-Morote Coello y la provincia de Cáceres: Sus aportaciones a la Sanidad Pública Republicana». Revista de Estudios Extremeños. (Tomo LXXI. Número Extraordinario. Página 437.). «En el espacio dedicado al Primer Congreso Nacional de Sanidad de 1934 cita las Intervenciones de los sanitarios cacereños entre los que se encuentra César Martín Cano con las ponencias Resultados de una encuesta sobre el funcionamiento de los Centros Primarios en la provincia de Cáceres e Importancia de la visita periódica de la Instructora de Sanidad a los Centros Primarios.» 
  24. El rescate de la documentación y fotografías de esta etapa ha sido llevada a cabo por Fernando Martín Martínez, César Martín Serreta, Balbina Fernández Astasio, Alicia Martín Martínez y Pilar Martín Martínez.
  25. a b c M. Otero, Antonio (22 de noviembre de 1985). «Galardonado por la Fundación Dolores Medio, ha editado una treintena de obras. César Martín Cano, poeta de vocación, premiado a los 88 años.». La Nueva España: p.36. 
  26. Legorburu, Silverio (2005). «Este médico extremeño, “Premio Dolores Medio” de poesía, dedica a la ría del Nalón muchos de sus poemas. César Martín, el poeta “de la Sanidad.». La Ilustración Asturiana (Año VI. Número 16. Invierno.). p. p.8. 
  27. Martín Cano, César (15 de mayo de 1979). «José Camón Aznar ha muerto». El Comercio: p.40. 
  28. Introducción de José María Fernández Nieto en el libro "Estudio Ontológico de la mano" de César Martín Cano. Editorial Rocamador (1974)
  29. Título del Consejo General del Colegio de Médicos de España. En atención a la prestada colaboración a la Organización Médica Colegial y a su labor relevante y meritoria, el Pleno del Consejo General a propuesta de la Junta Directiva del Colegio de Médicos de la Provincia de Asturias acordó nombrar Colegiado de Honor al Ilustrísimo Señor Don César Martín Cano, como testimonio de gratitud. Madrid. 30 de junio, (1970).
  30. Kwon, Eun-Hee (8 de junio de 1995). «La proyección cuentística en Dolores Medio». eprints.ucm.es. p. p.121 y 129. Consultado el 17 de febrero de 2021. 
  31. Archivo Municipal de Guadalupe. Libro de Actas de la Sesión Extraordinaria del Pleno del Ayuntamiento de Guadalupe celebrada el día 27 de junio de 1990. Se acuerda conceder la calle César Martín Cano. Folio 60 del Libro de Actas, Caja 25. Documentación recopilada gracias a Elisa Rovira López y Antonio Ramiro Chico, Cronistas Oficiales de la Villa y Felipe Sánchez Barba, alcalde de Guadalupe.

Bibliografía[editar]

  • Alonso. Cuca: César Martín Cano, noventa años lúcidos de un médico poeta. El Comercio. Gijón. Páginas 40 y 41. Gijón, 7 de febrero. (1977).
  • Castañón, Luciano: Asturias vista por los no asturianos. Fragmentos de textos que dan una visión de los autores sobre las múltiples facetas de la región. Incluye reseña de César Martín Cano y el poema Carbón del libro Asturias. Ayalga Ediciones. Salinas (Asturias). Página 151. (1977)
  • Cordero Barroso, Carlos: César Martín Cano, Centenario de un hijo de nuestro pueblo. Guadalupe. Número 749. Página 44. (1998).
  • González Gutiérrez, Cayo y Suárez González, Manuel: Antología poética de paisajes de España. Se reproducen y comentan seis poemas de César Martín Cano y se destacan expresamente once en “Otros poemas que se podrían añadir a esta Antología”. Ediciones de la Torre. Páginas 119, 120,  172, 261, 409 y 440. (2001).
  • Legorburu, Silverio: César Martín, el poeta de la Sanidad.  La Ilustración Asturiana. Año VI. Número 16. Página 8. (2005).
  • M. Otero, Antonio: César Martín Cano, poeta de vocación, premiado a los 88 años. La Nueva España. Página 36. 22 de noviembre. (1985).
  • Moro, Isabel: La Poesía que se hace en la actualidad. Hace una glosa de César Martín Cano al que adscribe a la Generación del 27 en el momento en que publica su trigésimo tercer libro que lleva por título Mi huerto. Conjunto de poemas serenos, sencillos, profundos. Reproduce el poema ¨Mi huerto,/ verde arista,/ tiene por estribos/ la luz y las sombras,/ en la zarabanda de los continentes... La Brocha. Periódico de Arte. Número 46. Año V. Página 5. Enero (1989).

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