Bulo

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Un bulo es una falsedad articulada de manera deliberada para que sea percibida como verdad. El anglicismo hoax, con el que también es conocido, se popularizó en español al referirse a engaños masivos por medios electrónicos, especialmente Internet. También comparte significado con otro popular anglicismo: fake.

A diferencia del fraude, el cual tiene normalmente una o varias víctimas específicas y es cometido con propósitos delictivos y de lucro ilícito, el bulo tiene como objetivo el ser divulgado de manera masiva, para ello haciendo uso de la prensa oral o escrita así como de otros medios de comunicación, siendo Internet el más popular de ellos en la actualidad y encontrando su máxima expresión e impacto en los foros, en redes sociales y en las cadenas de mensajes de los correos electrónicos. Los bulos no suelen tener fines lucrativos o al menos ese no es su fin primario, sin embargo pueden llegar a resultar muy destructivos.

Historia de los bulos[editar]

Se podría decir que los bulos han sido una constante en la historia de la humanidad, ligados a la propia psicología humana, ya desde las primeras y más antiguas civilizaciones hay constancia de la existencia de los mismos, ya sea por un interés económico, político o de cualquier otra índole. En esta sección se ofrecen algunos ejemplos sonados de la historia:

Bulos en la Antigüedad[editar]

Nerón y el Gran incendio de Roma[editar]

A pesar de la extendida imagen que se tiene en la cultura popular de Nerón tocando la lira mientras observa cómo arde Roma, muchas fuentes atestiguan que no se encontraba ese día en Roma: las fuentes lo sitúan en Antium. E incluso la arqueología ha demostrado que el incendio fue fortuito.

Se produjo el efecto del teléfono escacharrado: hubo un rumor de que Nerón había sido visto en un jardín de la ciudad, después alguien oyó que observaba el fuego desde una torre y años después el emperador tocaba la lira desde el palacio imperial mientras la ciudad ardía, pero la realidad no tiene nada que ver con esta versión
Néstor F. Marqués, arqueólogo.[1]

Trato a los cristianos[editar]

Existen numerosos rumores e incluso testimonios de asesinatos de cristianos devorados por los leones. Según el arqueólogo Nestor J. Marqués, esta condena existió pero solo para determinados delitos, no por cuestiones religiosas, asimismo, cree que hay “mucho mito” en las persecuciones de cristianos. “En tres siglos fueron condenados unos pocos cientos, concentrados en un periodo de 13 años. E incluso en los edictos romanos contra los cristianos, se decía claramente que no hubiera derramamiento de sangre si no era necesario”.[1]

Con el paso de los siglos, lejos de esclarecerse estos sucesos, se han ido asentando y consolidando aún más, bien por industrias como Hollywood[2]​ y sus célebres superproducciones que han contribuido a prolongar la desinformación en estos ámbitos, o bien por instituciones como la eclesial, que se beneficiaba de un relato de victimismo, como así atestigua el siguiente autor:

“A lo largo de mi carrera como historiador me he encontrado muchas veces con acontecimientos de la historia romana que son aceptados sin ser investigados a fondo. Dado que este acontecimiento forma parte de la historia canónica cristiana, la Iglesia tampoco tenía mucho interés en analizarlo desde un punto de vista crítico”
Brent D. Shaw, catedrático de estudios clásicos de la Universidad de Princeton.[3]

Bulos en el Medievo[editar]

Bulos en las redes sociales[editar]

Se trata de correos electrónicos así como mensajes (en forma de texto, de imágenes o de vídeos) en distintas redes sociales con contenido falso o engañoso y atrayente. Normalmente es distribuido en cadena por sus sucesivos receptores debido a su contenido impactante que parece provenir de una fuente seria y fiable, o porque el mismo mensaje pide ser reenviado, esgrimiendo una "recompensa" automática al lector si sigue esta instrucción (por ejemplo: queda libre de que su móvil se infecte) y produciéndole un efecto placebo automático (por ejemplo: sentir que ayuda a sus contactos, al otorgarles una información de supuesta relevancia y que hasta ese momento desconocían) .[4]

Las personas que crean bulos suelen tener como objetivo captar indirectamente direcciones de correo electrónico (para mandar correo masivo, virus, mensajes con suplantación de identidad, o más bulos a gran escala), o también engañar al destinatario para que revele su contraseña o acepte un archivo de malware, así como confundir o manipular a la opinión pública de la sociedad.

Básicamente, los bulos pueden ser alarmas sobre virus incurables;[5]​mensajes falseados sobre desastres naturales o alertas sanitarias de gran interés público, falacias sobre personas, instituciones o empresas, mensajes de temática religiosa;[6]​ cadenas de solidaridad;[7]​ cadenas de la suerte;[8]​ métodos para hacerse millonario;[9]​ regalos de grandes compañías;[10]leyendas urbanas;[11]​ y otras cadenas.[12]

Estudios realizados[editar]

Según una investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts, los bulos se comparten un 70% más que las noticias reales y, como lo hacen más, también se propagan a mayor velocidad, tanto, que una noticia verdadera tarda seis veces más que una que no lo es en lograr el mismo alcance.[13]

La Asociación de Internautas, grupo independiente de internautas en pro de los derechos de los usuarios de Internet, ha realizado un estudio independiente a 3129 internautas,[14]​ demostrando que cerca de un 70 % no sabe distinguir entre una información veraz y un bulo.

Pautas para reconocer un bulo en Internet[editar]

Algunas de las pautas para reconocer si cierta información es un bulo o no, son:[15][16]

  1. La mayoría de los bulos son anónimos, no citan fuentes (ya que carecen de las mismas) y no están firmados para evitar repercusiones legales.
  2. Los bulos carecen de fecha de publicación y están redactados de la manera más atemporal posible para que pervivan el máximo tiempo circulando en la red.
  3. Los bulos contienen un gancho para captar la atención del internauta. El éxito del bulo residirá en cuán morboso, monetario, generador de miedo sea su gancho y sobre todo en la manera que encaja con la coyuntura del entorno.
    • Ejemplo WhatsApp: WhatsApp va a ser de pago de manera inminente... reenvía este mensaje a X personas antes del día X — (Gancho de miedo basado en valor monetario).
    • Ejemplo Hotmail: Hotmail cerrará sus cuentas. Pérdida de contactos y multa de una gran cantidad de dinero — (Gancho de miedo basado en valor monetario).
    • Ejemplo Google: Ya estamos avisados por Google... lo pasaron en la tele... por si las dudas... El uso de Google y Gmail costará dinero — (Gancho de miedo basado en valor monetario).
    • Ejemplo Actimel: Actimel es malo para la salud. Produce L. Casei y dejas de fabricar defensas — (Gancho de miedo basado en la salud).
    • Ejemplo Redbull: Redbull contiene veneno en su composición química — (Gancho de miedo basado en el daño a la salud).
    • Ejemplo Teléfono móvil: Recibes una llamada telefónica y en lugar de aparecer el número de teléfono de quien te llama aparece la palabra "INVIABLE!!" o DESCONOCIDO. Si aceptas o rechazas la llamada el extorsionador accede a la SIM de tu teléfono, la duplica y la usa para llamar desde la cárcel — (Gancho de miedo basado en ser víctima de una estafa).
  4. Los bulos, por lo general, están escritos en el lenguaje estándar internacional (cualquiera sea el caso del idioma utilizado), para facilitar su difusión global.
  5. Los bulos normalmente contienen una petición de reenvío:[17]​ se solicita el reenvío para alertar a otras personas, para evitar mala suerte, para evitar la muerte, para concienciar a otros o con cualquier otro motivo. El objetivo de esta petición de reenvío reside en captar direcciones de correo, crear bases de datos, realizar posteriores campañas de correo basura o simplemente difundir la información falsa el máximo posible.

Otros significados[editar]

La palabra «bulo» se utiliza en Argentina y Uruguay para describir a un lugar personal y privado, normalmente un apartamento, reservado solamente para encuentros privados.[18]​ De igual e indistinta manera puede referirse a un lugar (casa o apartamento) donde se ejerce la prostitución.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b «Bulos de la antigua Roma: mentiras de hace 2.000 años». elpais.es. 
  2. «14 mentiras de la historia que nos tragamos sin rechistar». ICON. 
  3. «Los cristianos que Nerón nunca mató». elpais.es. 
  4. «Hoaxes». 
  5. «Falsas alertas de virus». Archivado desde el original el 31 de marzo de 2009. 
  6. «Mensajes religiosos». Archivado desde el original el 28 de marzo de 2009. 
  7. «Cadenas de solidaridad». Archivado desde el original el 10 de abril de 2009. 
  8. «Cadenas de la suerte». Archivado desde el original el 18 de marzo de 2009. 
  9. «Métodos para hacerse millonario». Archivado desde el original el 31 de marzo de 2009. 
  10. «Regalos de grandes compañías». Archivado desde el original el 25 de mayo de 2009. 
  11. «Leyendas urbanas - Que son las Leyendas urbanas». Archivado desde el original el 6 de junio de 2009. 
  12. «Hoaxes varios». Archivado desde el original el 9 de junio de 2009. 
  13. Vosoughi, Soroush; Roy, Deb; Aral, Sinan (9 de marzo de 2018). «The spread of true and false news online». Science (en inglés) 359 (6380): 1146-1151. ISSN 0036-8075. PMID 29590045. doi:10.1126/science.aap9559. Consultado el 19 de abril de 2020. 
  14. Estudio de la Asociación de Internautas
  15. Estudio de la Asociación de Internautas
  16. Amanda Marts (12 de octubre de 2009). «Ese bulo sólo quiere capturar su 'correo electrónico'». ElPais.es. 
  17. Senabre Hidalgo, Enric (12 de julio de 2004). «Cadenas de reenvío de mensajes electrónicos: la intervención del remitente conocido». 
  18. Bulo-Definición-Lunfardo-www.todotango.com Archivado el 14 de octubre de 2010 en la Wayback Machine.

Enlaces externos[editar]