Buen Ladrón
| Buen Ladrón | ||
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El Buen Ladrón representado como santo en el paraíso. Icono ruso del siglo XVI, actualmente en la catedral de la Anunciación de Moscú | ||
| Información personal | ||
| Otros nombres |
Dimas (según la tradición apostólica y evangelios apócrifos) Tito (según el evangelio árabe de la infancia) | |
| Nacimiento |
c. años 10 d. C. Galilea, Judea, Imperio romano | |
| Fallecimiento |
30-33 d. C. Calvario, afueras de Jerusalén, Judea, Imperio romano | |
| Causa de muerte | Pena de muerte mediante crucifixión | |
| Familia | ||
| Padres | Eva y Lucio (Leyenda) | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Ladrón | |
| Información religiosa | ||
| Canonización | 30-33 d. C., por Jesús[1][2] | |
| Festividad |
25 de marzo[3] (Iglesia católica) Viernes Santo (Iglesia ortodoxa) | |
| Atributos | Vestido con taparrabos crucificado a la derecha de Jesús[n. 1] | |
| Venerado en |
Iglesia católica Iglesia ortodoxa | |
| Patronazgo |
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El Buen Ladrón, conocido también como san Dimas, es uno de los dos malhechores que según los evangelios fueron crucificados al mismo tiempo que Jesús de Nazaret. En el evangelio de Lucas 23:40 se relata que Jesús dijo al «Buen Ladrón» durante la crucifixión que antes de que acabara el día, estaría con él en el paraíso. Aunque ninguno de los evangelios canónicos menciona el nombre de los ladrones, según cierta tradición, su nombre sería Dimas,[4] nombre que también es recogido en algunos evangelios apócrifos.
Es oficialmente venerado como santo en la Iglesia ortodoxa oriental, la Iglesia católica. El Martirologio Romano sitúa su conmemoración el 25 de marzo, junto con la Fiesta de la Anunciación, debido a la antigua tradición cristiana[5] de que Cristo y el ladrón arrepentido fueron crucificados y murieron exactamente en el aniversario de la encarnación de Cristo.
Nombre
[editar]En el Evangelio de Nicodemo se le da el nombre de «Dismas» y en el catolicismo se le conoce tradicionalmente como «San Dismas»[6] (a veces «Dysmas»; en español y portugués, «Dimas»). Otras tradiciones le han otorgado otros nombres:
- En la tradición copta ortodoxa y en la «Narrativa de José de Arimatea», se le llama «Demas.[7][8]
- En el Codex Colbertinus, se le llama Zoatham o Zoathan.[9]
- En el Evangelio árabe de la infancia, se le llama «Tito».[10]
- En la tradición ortodoxa rusa, se le llama «Rakh» (ruso: Рах).[11]
Armonizaciones
[editar]Se han realizado diversos intentos para conciliar la aparente contradicción entre el relato de Lucas y el relato superpuesto de Marcos y Mateo. Taciano omitió/rechazó la tradición marciana/mateana en su Diatessaron, y Efrén el Sirio aparentemente siguió su ejemplo. Orígenes de Alejandría, Eustacio de Antioquía y Epifanio de Salamina describieron las diferencias como reflejos de intenciones autorales diferentes, pero complementarias. Orígenes y sus numerosos herederos promovieron una armonización cronológica, en la que ambos ladrones primero insultaron a Jesús, pero solo uno de ellos se arrepintió en ese momento. Epifanio, seguido por Ambrosio de Milán y Agustín de Hipona, sostuvieron que Marcos y Mateo, en aras de la concisión, emplearon una figura retórica llamada «silepsis», por la que se utilizaba el plural para indicar el singular.[12] Comentaristas posteriores, como Frederic Farrar, han llamado la atención sobre la diferencia entre las palabras griegas utilizadas: «Los dos primeros sinópticos nos dicen que ambos ladrones, durante las primeras horas de la crucifixión, «reprocharon» a Jesús (ὠνείδιζον), pero sabemos por San Lucas que solo uno de ellos utilizó un lenguaje injurioso e insultante hacia Él (ἐβλασφήμει)».[13]
«Amén... hoy... en el paraíso»
[editar]La frase traducida como «Amén, te digo que hoy estarás en el paraíso» en Lucas 23:43 («Ἀμήν σοι λέγω σήμερον μετ’ ἐμοῦ ἔσῃ ἐν τῷ παραδείσῳ.»[14] Amén soi légo sémeron met” emoû ése en tôi paradeísoi) es objeto de controversia en una minoría de versiones y comentarios. Los manuscritos griegos carecen de puntuación, por lo que la atribución del adverbio «hoy» al verbo «ser», como «Amén, os digo que hoy estaréis conmigo en el paraíso» (la opinión mayoritaria), o al verbo «decir», como «Amén, os digo hoy que estaréis conmigo en el paraíso» (la opinión minoritaria), depende del análisis de las convenciones del orden de las palabras en el griego koiné. La mayoría de las antiguas traducciones de la Biblia también siguen la opinión mayoritaria, y solo los Evangelios curetonianos en lengua aramea ofrecen un testimonio significativo de la opinión minoritaria.[15] Como resultado, algunas oraciones reconocen al buen ladrón como la única persona confirmada como santo —es decir, una persona que se sabe que está en el Paraíso después de la muerte— por la Biblia y por el propio Jesús. Tomás de Aquino escribió:
Las palabras del Señor (Hoy... en el paraíso) deben entenderse, por lo tanto, no como un paraíso terrenal o corporal, sino como ese paraíso espiritual en el que se puede decir que están todos los que disfrutan de la gloria divina. Por lo tanto, en cuanto al lugar, el ladrón subió con Cristo al cielo para estar con Él, tal y como se le dijo: «Estarás conmigo en el paraíso»; pero en cuanto a la recompensa, él estaba en el paraíso, pues allí saboreó y disfrutó de la divinidad de Cristo, junto con los demás santos.[16][17][18]
En los evangelios canónicos
[editar]Aunque nunca fue oficialmente canonizado por la Iglesia católica, se le suele considerar como la única persona que fue directamente reconocida como santo por Jesús,[1][2] al que le dijo en la cruz: «te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23,43).
El martirologio romano (catálogo oficial de los Santos de la Iglesia católica) le tiene inscrito, aunque sin citar su nombre, en el día 25 de marzo, a continuación de la Solemnidad de la Anunciación del Señor.[3]
Los dos ladrones fueron crucificados junto a Jesús, uno a su derecha y otro a su izquierda. Según el evangelio de Mateo, ambos se burlaron al principio de Jesús, sin embargo, el evangelio de Lucas refiere que solamente habría sido uno de ellos el que se burló:
Uno de los criminales que estaban colgados, lo insultaba: —¡Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y sálvanos también a nosotros! Pero el otro reprendió a su compañero, diciéndole: —¿No tienes temor de Dios, tú que estás bajo el mismo castigo? Nosotros estamos sufriendo con toda razón, porque estamos pagando el justo castigo de lo que hemos hecho; pero este hombre no hizo nada malo. Luego añadió: —Jesús, acuérdate de mí cuando comiences a reinar. Jesús le contestó: —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Comentarios
[editar]El pasaje del llamado «buen ladrón» (vv. 39-43), que únicamente recoge Lucas, presenta a un condenado que, en el momento final, manifiesta un auténtico arrepentimiento: admite su culpa, proclama la inocencia de Jesús y se abandona confiado a Él. En respuesta a esa fe sincera, Cristo le asegura la entrada en el paraíso.[19]
El Señor concede siempre más de lo que se le pide: el ladrón sólo pedía que se acordase de él; pero el Señor le dice: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso. La vida consiste en habitar con Jesucristo, y donde está Jesucristo allí está su Reino.[20]
El relato invita asimismo a considerar cómo actúan juntos la providencia, la gracia y la libertad del ser humano. Los dos condenados comparten las mismas circunstancias, pero sus respuestas divergen: uno se cierra, cae en la desesperación y profiere insultos, mientras el otro reconoce su culpa, se dirige a Cristo con confianza y recibe la garantía de una salvación inmediata.[19]
Entre los hombres, a la confesión sigue el castigo; ante Dios, en cambio, a la confesión sigue la salvación.[21]
En los evangelios apócrifos
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De acuerdo con la tradición y ciertos evangelios apócrifos, el Buen Ladrón se llamaba Dimas y fue crucificado a la derecha de Jesús, mientras que el Mal Ladrón, llamado Gestas, a la izquierda. Por este motivo, con frecuencia las representaciones de la crucifixión muestran a Jesús con la cabeza inclinada hacia el lado derecho.
En el apócrifo evangelio de José de Arimatea, se narran sus delitos:
Se llamaba Dimas; era de origen galileo y poseía una posada. Atracaba a los ricos, pero a los pobres les favorecía. Aun siendo ladrón, se parecía a Tobías, pues solía dar sepultura a los muertos. Se dedicaba a saquear a la turba de los judíos; robó los libros de la ley en Jerusalén, dejó desnuda a la hija de Caifás, que era a la sazón sacerdotisa del santuario, y substrajo incluso el depósito secreto colocado por Salomón. Tales eran sus fechorías.
Por su parte, en el apócrifo evangelio de Nicodemo se hace la siguiente narración de la llegada del Buen Ladrón al Paraíso:
Y, al verlo, todos los santos le preguntaron: ¿Quién eres? Tu aspecto es el de un ladrón. ¿De dónde vienes, que llevas el signo de la cruz sobre tus espaldas? Y él, respondiéndoles, dijo: Con verdad habláis, porque yo he sido un ladrón, y he cometido crímenes en la tierra. Y los judíos me crucificaron con Jesús, y vi las maravillas que se realizaron por la cruz de mi compañero, y creí que es el Creador de todas las criaturas, y el rey todopoderoso, y le rogué, exclamando: Señor, acuérdate de mí, cuando estés en tu reino. Y, acto seguido, accediendo a mi súplica, contestó: En verdad te digo que hoy serás conmigo en el Paraíso. Y me dio este signo de la cruz, advirtiéndome: Entra en el Paraíso llevando esto, y, si su ángel guardián no quiere dejarte entrar, muéstrale el signo de la cruz, y dile: Es Jesucristo, el hijo de Dios, que está crucificado ahora, quien me ha enviado a ti.Apócrifo de Nicodemo 27,2-3[22]
Finalmente, en el apócrifo evangelio árabe de la infancia del siglo VI, el Buen Ladrón recibe el nombre de Tito y su historia es relatada el episodio de Los dos bandidos, en el que unos salteadores atacan a san José y su familia mientras atraviesan un bosque. Uno de los malhechores, llamado Tito (el Buen Ladrón), intercede para protegerlos, mientras que el otro que se llamaba Dúmaco (el Mal Ladrón) no accede. La Virgen María bendice a Tito y el propio Jesús profetiza que ambos forajidos serán crucificados.[23][24]
Y Jesús tomó la palabra, y dijo a María: ¡Oh madre mía, dentro de treinta años, los judíos me crucificarán en la ciudad de Jerusalén, y, conmigo, crucificarán a estos dos bandidos, Tito a mi derecha, y Dumaco a mi izquierda! Y, en el día aquel, Tito me precederá en el paraíso. Y María repuso: ¡Esto os sea recompensado, hijo mío!
Culto en la Iglesia ortodoxa
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En la Iglesia ortodoxa, la cruz es representada con tres barras horizontales, la más alta representa el titulus crucis (la inscripción que Poncio Pilatos mandó poner sobre la cabeza de Cristo en latín, griego y hebreo: «Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos»), la segunda más larga representa el madero sobre el que fueron clavados las manos de Jesús y la más baja, oblicua, señala hacia arriba al Buen Ladrón y hacia abajo al Mal Ladrón.[25]
Iconografía
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El buen ladrón suele representarse durante la crucifixión colocado a la derecha de Jesucristo y mirándolo a la cara, porta un nimbo, señal de santidad, sobre la cabeza. Su actitud suele ser de serenidad, mientras que el mal ladrón se representa a la izquierda de Jesús y no lo mira, generalmente muestra signos de dolor y se contorsiona en la cruz. En algunas representaciones, sobre el buen ladrón se coloca un ángel que espera su muerte para ascender con su alma al Cielo, mientras que al lado del mal ladrón aparece un demonio. Los dos ladrones suelen estar atados a la cruz en lugar de clavados.[26]
Véase también
[editar]Notas
[editar]- ↑ A veces, también se le representa abrazado a su cruz en el paraíso.
Referencias
[editar]- 1 2 Pettiti, Gianpiero & Agasso, Domenico (9 de mayo de 2007). «San Dismas, il Buon Ladrone». Santi, beati e testimoni; Famiglia Crisiana (en italiano). Consultado el 10 de abril de 2024 – vía Santi, beati e testimoni.
- 1 2 «Dismas the Patron Saint of Prison Inmates». Sain Dismas. Prison Ministry Foundation (en inglés). Consultado el 10 de abril de 2024.
- 1 2 Martyrologium Romanum (en latín) (Editio altera). Librariæ Editricis Vaticanæ. 2004. p. 205. ISBN 9788820972103 – vía Internet Archive. «25 de marzo. […] 2. Conmemoración del santo ladrón, que en la cruz reconoció a Cristo, y de Él mereció oír: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”».
- ↑ «¿Por qué Dimas, “el buen ladrón”, fue canonizado por la Iglesia?». Tesoros de la Fe. Revista de cultura católica. Año XII (133). enero de 2013. ISSN 1998-0558. Consultado el 10 de abril de 2024.
- ↑ Holweck, Frederick George (1907). «Fiesta de la Anunciación de la Santísima Virgen María». Catholic Encyclopedia (en inglés) 1. Nueva York: Robert Appleton Company. OCLC 1017058.
- ↑ Lawrence Cunningham, A brief history of saints (2005), página 32.
- ↑ Gabra, Gawdat (2009). pg=PA120 The A to Z of the Coptic Church. Lanham, MD: Scarecrow Press. p. 120. ISBN 9780810870574.
- ↑ Ehrman, Bart; Plese, Zlatko (2011). Los evangelios apócrifos: Texts and Translations. Nueva York: Oxford University Press. p. 582. ISBN 9780199732104. «un hombre llamado Demas.»
- ↑ Metzger, Bruce M.; Ehrman, Bart D. (2005). El texto del Nuevo Testamento: su transmisión, corrupción y restauración (4.ª edición). Oxford: Oxford University Press. p. 270. ISBN 978 -019-516667-5.
- ↑ Ante-Nicene_Fathers/Volume_VIII/Apocrypha_of_the_New_Testament/The_Arabic_Gospel_of_the_Infancy_of_the_Saviour «Padres ante-nicenos/Volumen VIII/Apócrifos del Nuevo Testamento/El Evangelio árabe de la infancia del Salvador». Wikisource. 19 de abril de 2009. Consultado el 28 de diciembre de 2021.
- ↑ Renate Gerstenlauer, «The Rakh Icon: Discovery of its True Identity», Legat Verlag, 2009 (ISBN 978-3932942358). Citado en «The Repentant Thief Who?». Icons and their interpretation. 17 de diciembre de 2011. Consultado el 26 de abril de 2014.
- ↑ Dods, Marcus, ed. (1873). pg=PA430 «La armonía de los evangelistas». Las obras de Aurelio Agustín, vol. 8. Edimburgo: T. & T. Clark. pp. 430-1.
- ↑ Ferrar, F. W. (1891). El Evangelio según San Lucas. La Biblia de Cambridge para escuelas y universidades. Londres: C. J. Clay and Sons. p. 351.
- ↑ Nuevo Testamento griego SBL. Citado según https://www.biblegateway.com/passage/?search=luke+23%3A43&version=SBLGNT
- ↑ Metzger, Bruce M. (2006). A Textual Commentary on the Greek New Testament. Hendrickson Publishers Marketing, LLC. ISBN 978 -1-59856-164-7.
- ↑ The Life of The Good Thief, Msgr. Gaume, Loreto Publications, 1868 2003.
- ↑ Catholic Family News, April 2006.
- ↑ Christian Order, April 2007
- 1 2 Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. p. 9593.EUNSA Ediciones
- ↑ Ambrosio de Milán; Expositio Evangelii secundum Lucam, ad loc.
- ↑ Juan Crisóstomo, De Cruce et latrone
- ↑ González Blanco, Edmundo (ed.). «El evangelio de Nicodemo». Evangelios apócrifos. pp. 365-409. ISBN 978-84-9897-620-5. OCLC 881821675. Consultado el 10 de abril de 2024 – vía escrituras.tripod.com.
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- ↑ «The Arabic Gospel of the Infancy of the Saviour». New Advent: Fathers of the Church (en inglés). Publicado originalmente en Ante-Nicene Fathers, vol. 8. § 23. Consultado el 10 de abril de 2024.
- ↑ Gúzeva, Alexandra (9 de mayo de 2022). «¿Qué significa la cruz ortodoxa?». Russia Beyond ES. Consultado el 10 de abril de 2024.
- ↑ Julia Ten y Joaquín Ten. La iconografía de la crucifixión románica. Consultado el 8 de octubre de 2013.
Bibliografía
[editar]- Lorite Cruz, Pablo Jesús (2019). «Una aproximación a la iconografía de San Dimas». Pasión y Gloria (Jaén) (37): 115-125. ISSN 2386-9577. Dialnet ID: 6920188.
- Moreno Cebada, Emilio (1864). «Sermón panegírico de San Dimas, el Buen Ladrón» (PDF). Biblioteca predicable ó sea colección de sermones peregrinos, dogmáticos, morales y pláticas para todos los domingos del año y para la santa cuaresma. Tomo I (Madrid: Imprenta de Luis Beltrán). Consultado el 10 de abril de 2024.
- Tettamanzi, Dionigi (2006). El buen ladrón: meditación. Valencia: Editorial Cultural y Espiritual Popular. ISBN 8470508601. OCLC 434083628.
Enlaces externos
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Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre el Buen Ladrón.- Iconografía de San Dimas por Jesús Abades y Sergio Cabaco