Blanca Varela

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Blanca Varela
Información personal
Nacimiento 10 de agosto de 1926
Flag of Peru.svg Perú, Lima
Fallecimiento 12 de marzo de 2009, 82 años
Flag of Peru.svg Perú, Lima
Nacionalidad peruana
Lengua materna Español Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Esmeralda Gonzales y Alberto Varela Orbegoso
Cónyuge Fernando de Szyszlo (divorciada)
Hijos 2
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación escritora, poeta, traductora, periodista
Movimientos Generación del 50
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Blanca Leonor Varela Gonzales (Lima, Perú, 10 de agosto de 1926 - † 12 de marzo de 2009), fue una poeta peruana, considerada como una de las voces poéticas más importantes del género en América Latina.

Blanca Varela- Poeta Peruana

Biografía[editar]

Se inició en poesía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en la capital peruana, donde ingresó en 1943, para estudiar Letras y Educación. En esta universidad conoce a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, y a quien sería su futuro esposo, el pintor Fernando de Szyszlo, con quien tuvo dos hijos.

A partir de 1947, empezó a colaborar en la revista Las Moradas que dirigía Westphalen; En 1949 llegó a París, donde entrará en contacto con la vida artística y literaria del momento, guiada por Octavio Paz, una figura determinante en su carrera literaria, que la vinculó con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia.

De esta etapa data su amistad con Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Henri Michaux, Alberto Giacometti, Léger, Tamayo y Carlos Martínez Rivas, entre otros.

Después de su larga temporada en París, Varela vivió en Florencia y luego en Washington, ciudades donde se dedicó a hacer traducciones y eventuales trabajos periodísticos.

En 1962, regresa a Lima para establecerse definitivamente y cuando viaja suele hacerlo principalmente a los Estados Unidos, España y Francia.

El hecho que algunas de sus obras hayan sido traducidas al alemán, francés, inglés, italiano, portugués y ruso implica un reconocimiento a su obra fuera de las fronteras de su país natal. A diferencia de otros escritores, Blanca Varela no acostumbraba a dar entrevistas y sus apariciones en público son más bien escasas y discretas.

Ha sido condecorada con la Medalla de Honor por el Instituto Nacional de Cultura del Perú.

Murió el 12 de marzo de 2009 en Lima, a la edad de 82 años.

Obras[editar]

  • Ese puerto existe. Prólogo de Octavio Paz. Xalapa, Veracruz (México), Universidad Veracruzana, 1959.
  • Luz de día. Lima, Ediciones de La Rama Florida, 1963.
  • Valses y otras falsas confesiones. Lima, Instituto Nacional de cultura, 1971.
  • Canto villano. Lima, Ediciones Arybalo, 1978.
  • Canto villano (Poesía reunida, 1949-1983). Prólogo de Roberto Paoli. México, Fondo de Cultura Económica, 1986.
  • Camino a Babel (Antología). Prólogo de Javier Sologuren. Lima, Municipalidad de Lima Metropolitana, 1986.
  • Ejercicios materiales. Lima, Jaime Campodónico editor, 1993.
  • El libro de barro. Madrid, Ediciones del Tapìr, 1993.
  • Poesía escogida 1949-1991. Prólogo de Jonio González. Barcelona, Icaria Editorial, 1993.
  • Canto villano (Poesía reunida, 1949-1994). Prólogos de Octavio Paz, Roberto Paoli y Adolfo Castañón. Nueva edición, aumentada. México, Fondo de Cultura Económica, 1996.
  • Como Dios en la nada (Antología 1949-1998). selección y prólogo de José Méndez. Madrid, Visor Libros, 1999.
  • Concierto animal. Valencia-Lima, Pre-Textos/PEISA, 1999.
  • Donde todo termina abre las alas (Poesía reunida, 1949-2000).[1] Prólogo de Adolfo Castañón y Epílogo de Antonio Gamoneda. Barcelona, Galaxia Gutemberrg /Círculo de Lectores, 2001. Nota: incluye El falso teclado (2000).

Poemas Reconocidos[editar]

Blanca se consolidó como poeta a travez de la belleza de sus poemas. Abajo presentamos 7 ejemplos de su amplio repertorio. Octavio Paz escribe sobre ella en el prólogo de su primer libro Ese puerto Existe“Varela es un poeta que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el amor, el tiempo y la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia”. Compartimos algunos de sus poemas. [2]

Monsieur Monod no sabe Cantar[editar]

querido mío

te recuerdo como la mejor canción

esa apoteosis de gallos y estrellas que ya no eres

que ya no soy que ya no seremos

y sin embargo muy bien sabemos ambos

que hablo por la boca pintada del silencio

con agonía de mosca

al final del verano

y por todas las puertas mal cerradas

conjurando o llamando ese viento alevoso de la memoria

ese disco rayado antes de usarse

teñido según el humor del tiempo

y sus viejas enfermedades

o de rojo

o de negro

como un rey en desgracia frente al espejo

el día de la víspera

y mañana y pasado y siempre

noche que te precipitas

(así debe decir la canción)

cargada de presagios

perra insaciable ( un peu fort)

madre espléndida (plus doux)

paridora y descalza siempre

para no ser oída por el necio que en ti cree

para mejor aplastar el corazón

del desvelado

que se atreve a oír el arrastrado paso

de la vida

a la muerte

un cuesco de zancudo un torrente de plumas

una tempestad en un vaso de vino

un tango

el orden altera el producto

error del maquinista

podrida técnica seguir viviendo tu historia

al revés como en el cine

un sueño grueso

y misterioso que se adelgaza

the end is the beginning

una lucecita vacilante como la esperanza

color clara de huevo

con olor a pescado y mala leche

oscura boca de lobo que te lleva

de Cluny al Parque Salazar

tapiz rodante tan veloz y tan negro

que ya no sabes

si eres o te haces el vivo

o el muerto

y sí una flor de hierro

como un último bocado torcido y sucio y lento

para mejor devorarte

querido mío

adoro todo lo que no es mío

tú por ejemplo

con tu piel de asno sobre el alma

y esas alas de cera que te regalé

y que jamás te atreviste a usar

no sabes cómo me arrepiento de mis virtudes

ya no sé qué hacer con mi colección de ganzúas

y mentiras

con mi indecencia de niño que debe terminar este cuento

ahora ya es tarde

porque el recuerdo como las canciones

la peor la que quieras la única

no resiste otra página en blanco

y no tiene sentido que yo esté aquí

destruyendo

lo que no existe

querido mío

a pesar de eso

todo sigue igual

el cosquilleo filosófico después de la ducha

el café frío el cigarrillo amargo el Cieno Verde

en el Montecarlo

sigue apta para todos la vida perdurable

intacta la estupidez de las nubes

intacta la obscenidad de los geranios

intacta la vergüenza del ajo

los gorrioncitos cagándose divinamente en pleno cielo

de abril

Mandrake criando conejos en algún círculo

del infierno

y siempre la patita de cangrejo atrapada

en la trampa del ser

o del no ser

o de no quiero esto sino lo otro

tú sabes

esas cosas que nos suceden

y que deben olvidarse para que existan

verbigracia la mano con alas

y sin mano

la historia del canguro -aquella de la bolsa o la vida-

o la del capitán encerrado en la botella

para siempre vacía

y el vientre vacío pero con alas

y sin vientre

tú sabes

la pasión la obsesión

la poesía la prosa

el sexo el éxito

o viceversa

el vacío congénito

el huevecillo moteado

entre millones y millones de huevecillos moteados

tú y yo

you and me

toi et moi

tea for two en la inmensidad del silencio

en el mar intemporal

en el horizonte de la historia

porque ácido ribonucleico somos

pero ácido ribonucleico enamorado siempre

Casa de cuervos[editar]

porque te alimenté con esta realidad

mal cocida

por tantas y tan pobres flores del mal

por este absurdo vuelo a ras de pantano

ego te absolvo de mí

laberinto hijo mío

no es tuya la culpa

ni mía

pobre pequeño mío

del que hice este impecable retrato

forzando la oscuridad del día

párpados de miel

y la mejilla constelada

cerrada a cualquier roce

y la hermosísima distancia

de tu cuerpo

tu náusea es mía

la heredaste como heredan los peces

la asfixia

y el color de tus ojos

es también el color de mi ceguera

bajo el que sombras tejen

sombras y tentaciones

y es mía también la huella

de tu talón estrecho

de arcángel

apenas pasado en la entreabierta ventana

y nuestra

para siempre

la música extranjera

de los cielos batientes

ahora leoncillo

encarnación de mi amor

juegas con mis huesos

y te ocultas entre tu belleza

ciego sordo irredento

casi saciado y libre

con tu sangre que ya no deja lugar

para nada ni nadie

aquí me tienes como siempre

dispuesta a la sorpresa

de tus pasos

a todas las primaveras que inventas

y destruyes

a tenderme -nada infinita-

sobre el mundo

hierba ceniza peste fuego

a lo que quieras por una mirada tuya

que ilumine mis restos

porque así es este amor

que nada comprende

y nada puede

bebes el filtro y te duermes

en ese abismo lleno de ti

música que no ves

colores dichos

largamente explicados al silencio

mezclados como se mezclan los sueños

hasta ese torpe gris

que es despertar

en la gran palma de dios

calva vacía sin extremos

y allí te encuentras

sola y perdida en tu alma

sin más obstáculo que tu cuerpo

sin más puerta que tu cuerpo

así este amor

uno solo y el mismo

con tantos nombres

que a ninguno responde

y tú mirándome

como si no me conocieras

marchándote

como se va la luz del mundo

sin promesas

y otra vez este prado

este prado de negro fuego abandonado

otra vez esta casa vacía

que es mi cuerpo

a donde no has de volver

Canto villano[editar]

y de pronto la vida

en mi plato de pobre

un magro trozo de celeste cerdo

aquí en mi plato

observarme

observarte

o matar una mosca sin malicia

aniquilar la luz

o hacerla

hacerla

como quien abre los ojos y elige

un cielo rebosante

en el plato vacío

rubens cebollas lágrimas

más rubens más cebollas

más lágrimas

tantas historias

negros indigeribles milagros

y la estrella de oriente

emparedada

y el hueso del amor

tan roído y tan duro

brillando en otro plato

este hambre propio

existe

es la gana del alma

que es el cuerpo

es la rosa de grasa

que envejece

en su cielo de carne

mea culpa ojo turbio

mea culpa negro bocado

mea culpa divina náusea

no hay otro aquí

en este plato vacío

sino yo

devorando mis ojos

y los tuyos

Vals del Ángelus[editar]

Ve lo que has hecho de mí, la santa más pobre del museo, la de la última sala, junto a las letrinas, la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo.

Ve lo que has hecho de mí, la madre que devora sus crías, la que se traga sus lágrimas y engorda, la que debe abortar en cada luna, la que sangra todos los días del año.

Así te he visto, vertiendo plomo derretido en las orejas inocentes, castrando bueyes, arrastrando tu azucena, tu inmaculado miembro, en la sangre de los mataderos. Disfrazado de mago o proxeneta en la plaza de la Bastilla —Jules te llamabas ese día y tus besos hedían a fósforo y cebolla. De general en Bolivia, de tanquista en Vietnam, de eunuco en la puerta de los burdeles de la plaza México.

Formidable pelele frente al tablero de control; grand chef de la desgracia revolviendo catástrofes en la inmensa marmita celeste.

Ve lo que has hecho de mí.

Aquí estoy por tu mano en esta ineludible cámara de tortura, guiándome con sangre y con gemidos, ciega por obra y gracia de tu divina baba.

Mira mi piel de santa envejecida al paso de tu aliento, mira el tambor estéril de mi vientre que sólo conoce el ritmo de la angustia, el golpe sordo de tu vientre que hace silbar al prisionero, al feto, a la mentira.

Escucha las trompetas de tu reino. Noé naufraga cada mañana, todo mar es terrible, todo sol es de hielo, todo cielo es de piedra.

¿Qué más quieres de mí?

Quieres que ciega, irremediablemente a oscuras deje de ser el alacrán en su nido, la tortuga desollada, el árbol bajo el hacha, la serpiente sin piel, el que vende a su madre con el primer vagido, el que sólo es espalda y jamás frente el que siempre tropieza, el que nace de rodillas, el viperino, el potroso, el que enterró sus piernas y está vivo, el dueño de la otra mejilla, el que no sabe amar como a si mismo porque siempre está solo. Ve lo que has hecho de mí. Predestinado estiércol, cieno de ojos vaciados.

Tu imagen en el espejo de la feria me habla de una terrible semejanza.

Nadie sabe de mis cosas[editar]

( dedicatoria)

1

a ti capaz de desaparecer

de ser atormentado por el fuego

luminoso opaco ruin divino

a ti

fantasma de cada hora

mil veces muerto recién nacido siempre

a ti capaz de hacer girar la llave

de inventar el sol en un cuarto vacío

a ti ahogado en un océano de semejanza

náufrago de cada mañana

esclavo propietario de zapatos periódicos

algunos libros

tal vez padre o hijo

guardián de resecos jardines de aves de paso

a ti

observador de la tarde

infatigable lector del reloj del sueño

de la fatiga del tedio de la esposa

a nadie sino a ti

2

(cualquier hora del día)

en una hoguera extinguida

esa mujer sacrificada

cerraba los ojos y nos negaba la dicha de su agonía

3

y un perro una gota de lluvia una familia de paseo

como en un cuadro entraban para siempre en la memoria

una vuelta de tuerca y otra y otra un peldaño que cruje

siempre a la misma altura de la oscuridad

la dicha puede ser este brebaje oscuro el neón de las cinco

de la tarde la más esplendorosa verdad

así casi ciegos encontrando generosa como nadie la miseria

cruzando el muro invisibles

manos tan pálidas no han existido jamás en otras manos

ni tanto calor en tanto frío ni ojos tan llenos de otros

ojos contemplaron la tarde

y frente al mar negra ruina y portentosos círculos de

bruma

rodeándonos

y el rojo lengua río perro mosca y la tarde la reina de

desnudos

malvados brazos en su balcón de ceniza

4

(noche y descontento)

pitada cruel canción de ciego

la noche comienza a respirar

todo se aleja

todo se pierde

cárcel cine amarilla luna de farmacia

a las ocho a las nueve a las diez

convertido en un fantasma cruel besas a mil mujeres

acaricias sus senos para los otros

me das asco

y es esta náusea lo mejor de mi vida

5

(conversaciones insidiosas)

alguien dice tu nombre

-es un libro interesante y habla de un héroe

anónimo por cierto

hay una estrella azul al fondo de mi vaso

inagotable estrella

debe brillar en tus ojos cada vez que la miro

cómo debes reír para los otros

tú cordero disfrazado de cordero

tú lobo a solas

tú atrozmente niño

-los bellos pensamientos señores

no ocultan el perfume de la carne

hemos de transpirar en los museos como bestias

sumisas bestias en su rincón de terciopelo

-Picasso por ejemplo…

6

(me dicen la verdad)

dime

¿durará este asombro?

¿esta letra carnal

loco círculo de dolor atado al labio

esta diaria catástrofe

esta maloliente dorada callejuela sin comienzo ni fin

este mercado donde la muerte enjoya las esquinas

con plata corrompida y estériles estrellas?

7

hila su imposible claridad nuevamente la envenenada

sonrisa solar

¿sientes el divino salivazo sobre la bestia sientes el

hedor de la rosa sientes mi corazón sobre el tuyo?

más tarde será tarde cuando la soledad invente lo mejor

nuevamente tus labios tus ojos las ruinas de tus caricias

el mar de mi pecho

la soledad «estrella de mis noches»

nadie sabe de mis cosas

8

(pobres matemáticas)

cuando nada quede de ti y de mí

habrá agua y sol

y un día que abra las puertas más secretas

más oscuras más tristes

y ventanas vivas como grandes ojos

despiertos sobre la dicha

y no habrá sido en vano que tú y yo

sólo hayamos pensado lo que otros hacen

porque alguien tiene que pensar la vida

Último poema de Junio[editar]

Pienso en esa flor que se enciende en mi cuerpo. La

hermosa, la violenta flor del ridículo. Pétalo de carne

y hueso. ¿Pétalos? ¿Flores?

Preciosismobienvestido,

muertodehambre, vaderretro.

Se trata simplemente de heridas congénitas y

felizmente mortales.

Luz alta. Bermellón súbito bajo el que despiertas

de pie, caminando a ninguna parte. Pies, absurdas

criaturas sin ojos. No se parecen sino a otros pies.

Y además estas manos y estos dientes, para mostrar-

los estúpidamente sin haber aprendido nada de ellos.

Y encima de todo y todas las cosas, sobre tu propia

cabeza, la aterciopelada corona del escarnio: un som-

brero de fiesta, inglés y alto, listo para saludar lo

invisible.

Rojos, divinos, celestes rojos de mi sangre y de mi

corazón. Siena, cadmio, magenta, púrpuras, carmi-

nes, cinabrios. Peligrosos, envenenados círculos de

fuego irreconciliable.

¿Adónde te conducen? ¿A la vida o a la muerte?

¿Al único sueño?

La flor de sangre sobre el sombrero de fiesta (inglés

y alto) es una falsa noticia.

Revelación. Soy tu hija, tu agónica niña, flamante

y negra como una aguja que atraviesa un collar de

ojos recién abiertos. Todos míos, todos ciegos, todos

creados en un abrir y cerrar de ojos.

El dolor es una maravillosa cerradura.

Arte negra: mirar sin ser visto a quien nos mira

mirar.

Arte blanca: cerrar los ojos y vernos.

Ver: cerrar los ojos.

Abrir los ojos: dormir.

Facilidades de la noche y de la palabra. Obscenidades

de la luz y del tiempo.

Y así, la flor que fue grande y violenta se deshoja y

el otoño es una torpe caricia que mutila el rostro

más amado.

Fuera, fuera ojos, nariz y boca. Y en polvo te con-

viertes y, a veces, en imprudente y oscuro recuerdo.

Dulce animal, tiernísima bestia que te repliegas en

el olvido para asaltarme siempre. Eres la esfinge

que finge, que sueña en voz alta, que me despierta.

El falso teclado[editar]

toca toca

todavía tus dedos se mueven bien

el dedo de la nieve y el de la miel

hacen lo suyo

nada suena mejor que el silencio

nuestro desvelo es nuestro bosque

aguza el oído como una hoz

a trillar lo invisible se ha dicho

para eso estamos

para morir

sobre la mesa silenciosa

que suena

Estilo[editar]

La poesía de Blanca Varela, reflexiva y desencantada, ajena al confesionalismo lírico, asume el dolor y la frustración de toda realización humana (la vida íntima, la poesía misma) como ejes centrales de su discurso. La crítica ha enfatizado su extrema lucidez frente a una realidad que no la satisface, su constante búsqueda de la verdad sin concesiones, su ironía, su irreverencia, su expresividad "corta en palabras" y la tendencia mística presente en sus últimos poemas, entre otros rasgos de su poética.

En el interior de ese espectro temático, se advierten las influencias del surrealismo y también del pensamiento existencialista, sobre todo de Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre. En la autora se conjugan la exploración de los laberintos del subconsciente, la cotidianidad signada por el tedio y la amargura, y la expresión dolorosa de la vida condenada a no alcanzar la plenitud. Acaso por eso su poesía es un intento de desmitificación del discurso, y todo en ella se opone a las imágenes de lo sublime y lo perfecto; así, el canto es "villano" o la vida una suma de ejercicios "materiales".[3]

Un aspecto importante de Blanca, es que ella se forjó en un entorno dominado por hombres en donde las mujeres recién se estaban abriendo paso dentro de la sociedad Limeña. Es impresionante realmente la valentía que tuvo para poder viajar entre Perú, Europa y Estados Unidos para poder empaparse de las tendencias alineadas a su óptica y así poder desarrollar su estilo.

Premios[editar]

Obtuvo el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el año 2001

En octubre de 2006 se convirtió en la primera mujer que gana el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, dotado entonces con 50.000 €.

Durante la ceremonia de entrega del premio antes dicho, el 10 de mayo de 2007, en el palacete del Ayuntamiento de Granada, se anuncia que Blanca Varela gana la XVI edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, dotado con 42.100 €, convocado conjuntamente por el Patrimonio Nacional de España y la Universidad de Salamanca.

Como algo importante e inédito, fue jurado en los Juegos Florales de La Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) en el año 1987, donde el ganador fue el poeta Adrián Quiñones Rojas.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Portada del libro
  2. «7 Poemas de Blanca Varela». poetasdelfindelmundo. 2014-05-27. Consultado el 2017-01-17. 
  3. «Biografia de Blanca Varela». www.biografiasyvidas.com. Consultado el 2017-01-17. 

Enlaces externos[editar]