Bill Stewart

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Bill Stewart en 1963.

William D. «Bill» Stewart (Huntington, Estados Unidos, 1941Managua, Nicaragua, 20 de junio de 1979) fue un periodista estadounidense que murió asesinado por la Guardia Nacional del dictador Anastasio Somoza mientras trabajaba cubriendo la Revolución Sandinista en Nicaragua.

Biografía[editar]

Originario de Virginia Occidental, en 1963 se graduó de la Universidad Estatal de Ohio. Pasó de la WCCO-TV de Mineápolis a la ABC News y rápidamente se convirtió en uno de sus periodistas estrellas. Stewart ya era un corresponsal de guerra experimentado antes de ser enviado a Nicaragua. Entre otros, estuvo en Irán durante la Revolución Islámica (febrero de 1979) y después fue asignado para cubrir distintos conflictos y sucesos en Latinoamérica.

Llegó a Managua a finales de mayo de 1979 y durante diez días reporteó los momentos más críticos de la gran ofensiva final sandinista contra la dictadura de Somoza.

Asesinato[editar]

El 20 de junio se trasladó hacia los barrios pobres del este de Managua, donde se libraban encarnizados enfrentamientos entre la guerrilla sandinista y la Guardia Nacional somocista. Cuando Stewart y su intérprete nicaragüense Juan Francisco Espinoza, de 26 años, circulaban por el barrio El Riguero a bordo de una furgoneta de ABC, fueron detenidos al llegar a una barricada instalada por la Guardia Nacional. Pocos momentos antes, estos mismos guardias habían matado sin motivo a tres muchachos que deambulaban por el sector y a una profesora.

Aunque Stewart presentó su carné de periodista y una bandera blanca, la propaganda somocista había promovido entre sus partidarios la idea de que la prensa extranjera formaba parte de una gran «conspiración comunista» en contra del régimen, por lo que los guardias le ordenaron a Espinoza abandonar la furgoneta. En ese momento, el camarógrafo de Stewart, Jack Clark, que se encontraba observando a varios metros de la escena desde otro vehículo, comenzó a grabar.

Espinoza se bajó de la furgoneta y se dirigió a uno de los guardias para explicarle el motivo de su presencia en el lugar y solicitarle permiso para una entrevista, pero el guardia se lo llevó a treinta metros de los vehículos y lo mató de un disparo en la cabeza, sin que el resto del equipo se diera cuenta. Minutos después, otro guardia (o posiblemente el mismo que asesinó a Espinoza) forzó también a Stewart a abandonar la furgoneta y, entre insultos, le obligó a arrodillarse y luego a apoyarse contra el suelo con las manos arriba. Stewart obedeció, asustado y llevando todavía en la mano su pase de prensa, pero, al acostarse, el guardia le dio una fuerte patada en las costillas. Luego, el mismo guardia dio un paso atrás y le disparó con su rifle detrás de la oreja derecha, asesinándolo en el acto.

Según Pablo Tíffer López, conductor de la furgoneta, los guardias se jactaron de haber matado a «un perro». Tíffer solicitó a los guardias permiso para llevarse el cuerpo de su compañero y éstos accedieron, pero sólo con la condición de que informara que el asesinato había sido obra de «un francotirador sandinista». Luego, los guardias ordenaron al camarógrafo Jack Clark y a Jim Cefalo, técnico de sonido del equipo de Stewart, que recogieran el cadáver del periodista y se marcharan. Los restos de Espinoza, por otro lado, permanecieron cuatro meses a la intemperie, semienterrados por los pobladores a pocos metros del lugar de su muerte. Después de llevar el cuerpo de Stewart de vuelta al Hotel Intercontinental Managua, donde se hospedaba el equipo, Clark consiguió enviar la cinta del asesinato a los estudios de ABC News, en Nueva York.

Repercusiones[editar]

La dictadura de Somoza, que dependía económica, política y militarmente de EE. UU., oficialmente condenó el macabro suceso y presentó como chivo expiatorio al cabo Lorenzo Brenes. Éste negó, ante un tribunal militar, cualquier implicación en el asesinato y declaró que el verdadero responsable era un tal Pedro González, que supuestamente había muerto en combate aquel mismo día. Hasta el día de hoy se desconoce la identidad o el paradero de los asesinos.

Las imágenes del crimen de Stewart conmocionaron a la comunidad internacional y enfurecieron al pueblo estadounidense. El presidente Jimmy Carter calificó el hecho como «un acto de barbarie» y le retiró su apoyo al régimen somocista, cuya impopularidad tanto dentro como fuera del país ya se había visto acrecentada tras el asesinato del periodista opositor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, ocurrido en 1978, lo que facilitó el triunfo de la Revolución Sandinista un mes más tarde.

El cadáver de Stewart y todos los corresponsales de ABC y NBC que se encontraban en suelo nicaragüense fueron evacuados a Panamá a bordo de dos C-130 de la Fuerza Aérea estadounidense, gracias a las gestiones del gobierno de la República Federal Alemana, y más tarde repatriados a Estados Unidos. El 23 de junio, Stewart fue sepultado en Ashland (Kentucky).

Véase también[editar]

  • Bajo el fuego (1983), película estadounidense inspirada en el asesinato de Stewart.
  • Ben Linder, ciudadano estadounidense asesinado por los Contras en 1987.
  • "Stone's War" (1986), episodio de la serie televisiva Miami Vice inspirado en el asesinato de Stewart y en las atrocidades cometidas por los Contras y la CIA en la Nicaragua sandinista.