Bestiario

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«El leopardo» del Bestiario de Rochester (xiii).

Un bestiario, o bestiario medieval, es una recopilación o compendio de animales fabulosos.[1]​ El término proviene del latín «bestiarum».[2]​ Su contenido reunía tanto relatos como ilustraciones y descripciones de las bestias catalogadas.[3]

Origen y tipología[editar]

Aunque su origen puede localizarse ya en obras clásicas griegas y romanas, su popularidad se desarrolló durante la Edad Media en forma de volúmenes ilustrados que describían animales, plantas o motivos orgánicos de la naturaleza. En el contexto del lenguaje simbólico de los animales en la literatura y el arte cristiano de Occidente, estos primitivos manuales de historia natural se solían acompañar con una lección moral, reflejando la creencia de que todo en el mundo, real o imaginario, era la creación del dios cristiano y que cada ser tenía su función en él.[cita requerida] Así, por ejemplo, el pelícano, del que se creía que se abría su propio pecho para dar vida a sus polluelos con su propia sangre, podría entenderse como una metáfora de Jesucristo.[cita requerida]

Algunos autores diferencian «bestiarios reales de signo positivo» (palomas]], cigüeñas, águilas y leones), y «de signo negativo» (serpientes, monos, liebres, cerdos, cabras, etc) de los «bestiarios fantásticos», en los que abundarán dragones, arpías, sirenas, basiliscos, e incluso centauros y sátiros.

Historia[editar]

Los bestiarios fueron especialmente populares en Inglaterra y Francia cerca del siglo XII, pero su origen se remonta tiempo atrás.

La primera obra considerada como bestiario es el Physiologus. Se trata de un antiguo volumen griego, de autor anónimo y fecha incierta, que se presume fue escrito entre los siglos II y IV. El Physiologus resumía conocimiento y sabiduría antiguos sobre animales en las obras de autores clásicos como la Historia de los animales, de Aristóteles de Estagira, así como las historias de Heródoto, la Historia Natural de Plinio el Viejo, obras Cayo Julio Solino, Claudio Eliano, y de otros naturalistas menos conocidos.

Tras el Physiologus, San Isidoro de Sevilla (libro XII de las Etimologías) y San Ambrosio expandieron el mensaje religioso con referencias a pasajes de la Biblia y la Septuaginta. Ellos y otros autores expandieron o modificaron libremente modelos preexistentes, refinando de forma constante el contenido moral, sin interés o acceso a más detalles respecto al contenido en hechos. Sin embargo, los coloristas relatos sobre estas bestias fueron ampliamente leídos, y en general tomados como ciertos. Algunas observaciones encontradas en los bestiarios de la época, como la migración animal (principalmente en los pájaros), fueron descartados por los filósofos naturales de épocas posteriores, solo para ser redescubiertas por la ciencia moderna.

El bestiario medieval más famoso es el Bestiario de Aberdeen. Hay muchos más, y hoy en día sobreviven más de cien manuscritos. Uno de ellos fue compuesto por el artista italiano Leonardo da Vinci.

El único bestiario escrito en castellano conservado data de 1570 y se titula Bestiario de Juan de Austria escrito por Martín Villaverde y su original se encuentra en Monasterio de Santa María de La Vid (Burgos).

En tiempos más modernos, artistas como Henri de Toulouse-Lautrec y Saul Steinberg han producido sus propios bestiarios.

Bestiario mitológico[editar]

Un bestiario mitológico es una recopilación de animales y criaturas mitológicas monstruosas, quiméricos e irreales, creados por la insaciable curiosidad del hombre sintiendo fascinación, respeto o temor por todas las criaturas que, junto a él, poblaban la Tierra. Los científicos y naturalistas, los exploradores y aventureros de la época, tomaban nota de sus descubrimientos conformando una obra, mitad prohibida y mitad venerada, que solo era consultada por los sabios que intentaban descubrir los nuevos monstruos que aún habitaban el mundo.

Un gran número de criaturas legendarias fueron imaginadas por vez primera en los valles mesopotámicos entre los ríos Tigris y Éufrates. Luego, desde aquellas culturas, con frecuencia se difundieron en oriente y occidente. Es el caso del Ave Fénix, por ejemplo, o la serpiente de varias cabezas que puede identificarse en la iconografía de diferentes civilizaciones. Algunas bestias mitológicas se caracterizan por reunir atributos animales y humanos, otras, quizá incluso más "monstruosas" reúnen simbólicamente la combinación de dos especies animales.

Antecedentes[editar]

Procedentes del mundo grecorromano, bizantino y persa, popularizados en la época medieval (siglo XII), los bestiarios mágicos, fantásticos o mitológicos, como también se les conocía, fueron una colección de fábulas referentes a animales y monstruos reales o quiméricos con descripciones, e imágenes que se generaban por combinación de partes de animales diferentes, creando estampas, en ocasiones, atroces... hablando y clasificando a las bestias de la más diversa ralea, apoderándose rápidamente del mundo cristiano románico no sin resistencias y críticas por pensadores de la época.

Pero el románico sacraliza esta estética pagana convirtiendo a los animales -tanto reales como imaginarios- en portadores de virtudes o perversiones, por lo que su aparición en capiteles, canecillos, metopas, tímpanos, etc., es reinventada y usada con sentido de enseñanza y advertencia. Por lo que estos animales podían ser representados solos o en lucha entre sí o con hombres indefensos, con el objetivo de conmover y motivar al creyente en su esfuerzo por evitar las tentaciones y renegar del pecado.

Aunque cualquier símbolo tiene dualidad de significados, incluso completamente opuestos, el románico usó ciertos animales con predilección para manifestar el bien y otros como formas del mal y del diablo. De esta forma nos encontramos con dragones, basiliscos, fauna escatológica, demoníaca, estrambótica, alucinante, grotesca y divertida...

Bestiarios mitológicos modernos[editar]

Jorge Luis Borges, en colaboración con Margarita Guerrero, publicó un conocido bestiario, El libro de los seres imaginarios, que compendia algunos animales imaginados en la literatura universal a través de los siglos. Las fábulas del erial de Juan Alberto Corrales hace alusión a la Quimera evocada como figura literaria principal y conformada por los rasgos de los personajes presentados a través de la narración.

Los escritores de ficción de fantasía (J.R.R. Tolkien, por ejemplo) suelen inspirarse en las extraordinarias bestias descritas en la mitología, los cuentos de hadas y bestiarios medievales. Los "mundos" creados en las obras de fantasía pueden tener sus propios bestiarios. De forma análoga, los autores de juegos de rol de fantasía a veces compilan sus propios bestiarios como referencia, como es el caso del Manual de Monstruos para Dungeons & Dragons.

No es tampoco infrecuente que los videojuegos de rol con una gran cantidad de enemigos distintos incluyan algún tipo de bestiario, en la forma de listas de criaturas comentadas.

Referencias[editar]

  1. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «bestiario». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7.  Primera acepción del término
  2. Lajo Pérez, Rosina (1990). Léxico de arte. Madrid: Akal. p. 31. ISBN 978-84-460-0924-5. 
  3. Fatás Cabeza, Guillermo; Borrás, Gonzalo (1993). Diccionario de Términos de Arte. Madrid: Anaya. p. 49. ISBN 84-7838-388-3. 

Bibliografía[editar]

  • Borges, Jorge Luis (1979). Margarita Guerrero, ed. El libro de los Seres Imaginarios (en español). Barcelona: Bruguera-Alfaguara. ISBN 8402062148. 
  • Casares, Julio (1959). Diccionario ideológico de la lengua española (1975 edición). Barcelona: Gustavo Gili. p. 106. ISBN 8425201268. 
  • Malaxecheverría, Ignacio (1986). Bestiario medieval (en español). Madrid: Siruela. ISBN 9788478444557. 
  • Salas, Alberto M. (1968). Para un bestiario de indias (en español). Buenos Aires: Losada. ISBN 9502107683. 

Bibliografía complementaria (en inglés)[editar]

  • Benton, Janetta Rebold. (1992) The Medieval Menagerie: Animals in the Art of the Middle Ages.
  • Clark, Willene B. and Meradith T. McMunn. (1989) The Bestiary and its Legacy.
  • George, Wilma and Brunsdon Yapp. (1991) The Naming of the Beasts: Natural History in the Medieval Bestiary.
  • Grout, James. "The Medieval Bestiary" (part of the Encyclopædia Romana)
  • Hassig, Debra, ed. (1999) The Mark of the Beast: The Medieval Bestiary in Art, Life, and Literature.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]