Bernardo del Carpio

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Bernardo del Carpio
Plaza Mayor de Salamanca

Bernardo del Carpio fue un personaje de la Edad Media, hijo extramatrimonial, según la leyenda, algunas crónicas y un Cantar de Bernardo del Carpio perdido y prosificado en la General Estoria, de una infanta y hermana del rey de Asturias Alfonso II de nombre Jimena, y del conde de Saldaña, Sancho Díaz. Habría derrotado a Carlomagno en la Segunda Batalla de Roncesvalles (808).

Su historicidad es defendida por el historiador y sacerdote asturiano Vicente José González García, quien se funda en que la negación de su existencia se basa únicamente en la confusión de la Primera batalla de Roncesvalles (778), con una posterior en 808 y la implicación de Bernardo en esta batalla, en la que no tuvo nada que ver.

Vida[editar]

Ruinas del Castillo de Saldaña, donde la leyenda dice que nació Bernardo del Carpio

El hispanista alemán Theodor Heinermann[1]​ afirmó en 1927 que lo más probable es que hubiera dos fuentes para la leyenda de Bernardo del Carpio:

  1. Un drama familiar con desenlace trágico, en que Bernardo, hijo de Ximena, hermana de Alfonso II, solo puede conocer a su padre Sancho Díaz dos días después de su muerte.
  2. La historia de Bernardo en Roncesvalles, inspirada en tradiciones épicas francesas; en esta versión su madre se llama Timbor.[2]

Las dos tradiciones se habrían entremezclado ya antes de la redacción de la Estoria de España y tal vez antes de la Crónica de Lucas de Tuy.[3]​ Habría habido cantares de gesta en el siglo X como muy tarde sobre un tal Bernardo de Ribagorza; pero el hecho es que no hay ni una palabra en la historiografía hispanolatina sobre Bernardo hasta 1236, lo que indica que hacia 1200 debieron componerse algunos poemas sobre el héroe.[4]

El caso es que, nacido en el Castillo de Saldaña, Bernardo del Carpio es el protagonista de una larga serie de romances. Su historia consiste principalmente en lograr del rey Alfonso el Casto que libere a su padre, encarcelado a causa de haber deshonrado a la infanta, de lo cual nació el héroe. Para ello Bernardo, a semejanza de otro Hércules, debe resolver las distintas tareas guerreras que le encomienda el monarca.

A Bernardo del Carpio se le atribuyen numerosas hazañas, entre ellas la derrota de los francos en Roncesvalles. Durante el Siglo de Oro sirvió de inspiración para piezas teatrales, obras caballerescas en prosa y poemas épicos, tanto en español como en portugués. Miguel de Cervantes tuvo entre sus proyectos no llegados a consumarse un libro de caballerías sobre el héroe, el Bernardo. Su tumba fue visitada en 1522 por Carlos V en la localidad palentina de Aguilar de Campoo. Según parece, tras ser elegido emperador, Carlos V desembarcó en Laredo (Cantabria) a su regreso de Alemania y se quedó por segunda vez en Aguilar de Campoo en julio de 1522. Durante esta estancia visitó el sepulcro situado en el interior de una cueva bajo la conocida como Peña Longa, muy cerca del Monasterio de Santa María la Real, llevándose su supuesta espada, la cual se encuentra actualmente en la Real Armería de Madrid.

Obras literarias[editar]

La verdadera tercera parte de la historia de Carlos-Magno[editar]

Libro de caballerías portugués, cuyo autor fue el presbítero Alexandre Caetano Gomes Flaviense. Se imprimió en Lisboa en 1745 y se presentó como una continuación de la Segunda parte da Historia do Imperador Carlos-Magno e dos doce Pares de Franca, de Jerónimo Moreira de Carvalho, publicada en Lisboa en 1737.

Esta obra refiere en sus primeras páginas la historia legendaria de España y después se dedica a narrar las fabulosas hazañas de Bernardo del Carpio, hijo extramatrimonial de la hermana de Alfonso II el Casto, rey de Asturias, y de su súbdito Sancho, conde de Saldaña. A él se atribuye la derrota de Roldán y sus compañeros en los Pirineos y una variada serie de aventuras caballerescas como la conquista de Cataluña a los moros. Sus hazañas se extienden al reinado de Alfonso III el Magno, rey de Asturias, bien avanzado el siglo IX. A su muerte fue enterrado con su espada «Durandarte» (arrebatada a Roldán en Roncesvalles) en los aledaños del monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo.

El Bernardo del Carpio o La victoria de Roncesvalles[editar]

Largo y complejísimo poema de épica culta, obra de Bernardo de Balbuena, el Bernardo o La victoria de Roncesvalles, alabado por Voltaire y Chateaubriand, consiste en 40.000 versos de pulida factura en octavas reales e inundados de una imaginación exuberante, especie de libro de caballerías en verso que se inspira sólo en parte en la leyenda de Bernardo del Carpio y la contamina con todo tipo de materiales aledaños: alegorías, moralidades, cronologías, genealogías reales e inventadas y episodios mitológicos, fantásticos y maravillosos, en medio de una imaginería deslumbrante y un auténtico frenesí descriptivo. El verso está tallado en busca de una suma perfección, como el mismo autor declara en su prólogo, y como tal hay que considerarlo el culmen de la épica culta barroca española, de la misma manera que la Araucana es el culmen de la épica culta renacentista.

Otras versiones de su historia[editar]

Ramón Menéndez Pidal compiló y estudió su Romancero; el escritor barroco Juan de la Cueva escribió una comedia, Bernardo del Carpio (ed. de Anthony Watson, Exeter: University of Exeter, 1974), una epopeya culta Agustín Alonso (Historia de la hazañas y hechos del invencible caballero Bernardo del Carpio compuesto en octavas, 1585), y diversas piezas teatrales Lope de Vega (Las mocedades de Bernardo del Carpio, El casamiento en la muerte, y Hechos de Bernardo del Carpio), Álvaro Cubillo de Aragón (El conde de Saldaña y Hechos de Bernardo del Carpio, segunda parte), Lope de Liaño (con su comedia Bernardo del Carpio en Francia, 1739) etcétera. En el siglo XVIII, redactaron libros sobre él Hilario Santos Alonso y Manuel José Martín (Historia fiel, y verdadera del valiente Bernardo del Carpio: sacada con toda fidelidad de los célebres historiadores de España, el padre Mariana, Morales, Berganza, y otros muchos autores verídicos, y graves, 1779); Jorge Mira y Perzebal compuso un melólogo, Bernardo del Carpio en el castillo de Luna (1760), y la leyenda llamó la atención del portugués Alexandre Caetano Gomes Flaviense, presbítero secular, quien le dedicó su Verdadeira segunda parte da Historia de Carlos Magno, em que se escrevem as gloriosas acçoes, e victorias de Bernardo del Carpio, e de como venceo em batalha aos doze Pares de França (1746); el XIX se transforma en héroe romántico de la mano de George Washington Montgomery, Manuel Fernández y González (1858), Francisco Macarro (1876), Ambrosi Carrión...

Referencias[editar]

  1. Theodor Heinermann, Untersuchungen zur Entstehung der Sage von Bernardo del Carpio. Halle (Saale): Niemeyer, 1927.
  2. Deyermond, Alan (1995). «La literatura perdida de la Edad Media castellana. Catálogo y estudio. I Épica y romances». Universidad de Salamanca. 
  3. Alan Deyermond, op. cit.
  4. Alan Deyermond, op. cit.

Bibliografía[editar]

  • GONZÁLEZ GARCÍA, Vicente José (1978): Bernardo del Carpio y la batalla de Roncesvalles, en El Basilisco 4, pp. 42-52.
  • GONZÁLEZ GARCÍA, Vicente José (2007): Bernardo del Carpio y la batalla de Roncesvalles, Oviedo, Fundación Gustavo Bueno.

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