Bernardo de Velasco

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Bernardo Luis de Velasco y Huidobro
Bernardo de Velazco.jpg
Bernardo de Velasco, cuadro pintado por Guillermo Da Re en 1890.

Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg
Gobernador Intendente del Paraguay
5 de mayo de 1806 -17 de junio de 1811
Monarca Carlos IV de España
Predecesor Lázaro de Ribera
Sucesor Junta Superior Gubernativa de la provincia del Paraguay

Gobernador militar y político de los treinta pueblos de las Misiones
9 de octubre de 1804-17 de junio de 1811
Monarca Carlos IV de España
Predecesor Santiago de Liniers

Información personal
Nacimiento 20 de agosto de 1742
Villadiego, Burgos, España
Fallecimiento Fecha desconocida (posiblemente posterior a 1821)
Asunción, Paraguay
Nacionalidad Española y paraguaya Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Militar
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Bernardo Luis de Velasco y Huidobro nació en Villadiego, Burgos, España, el 20 de agosto de 1742 y falleció en Asunción, Paraguay, en fecha desconocida, posiblemente después del año 1821. Fue un militar español y el último gobernador de la provincia del Paraguay. Fue depuesto por el congreso celebrado en Asunción, el 17 de junio de 1811.

Antecedentes[editar]

Fue el segundo hijo de don Miguel Gervasio de Velasco Fernández de Humada y doña Josefa Gabriela de Huidobro y Mier. Estudió matemáticas en Barcelona y con 25 años de edad ingresó al ejército. Participó desde 1793 a 1795 en la campaña del Rosellón contra las tropas francesas.[1]

Era un hombre de buena apariencia, modesto, cortés y afable, con conocimientos clásicos y científicos. Estas características, agregadas a su desempeño como militar, figuraron como antecedente favorable en la recomendación que en 1803 hizo su superior:

"Ha tenido siempre crédito de mayor instrucción que los dos anteriores [...]. Sus servicios de 36 años son ciertos y ha contraído un mérito distinguido de guerra en ellos".

Inspector general del ejército, Madrid, 17 de marzo de 1803 en (Archivo General de Simancas, , 1803, p. SGU, Leg. 6882,7)

El candidato reunía, en definitiva, las condiciones para llevar adelante el ideal borbónico de militarizar la administración civil indiana con vista a lograr orden, pronta obediencia y disciplina. Velasco no ocultó su

"mayor temor, [pues] careciendo de los conocimientos para poder manejar los negocios" con tino, [...], le quedaría "el consuelo de que los yerros o faltas" que cometiese serían involuntarios"

(Abásolo, 2010, p. 158)

Debido al estado ruinoso de las reducciones guaraníes tras la expulsión de los jesuitas, el rey Carlos IV decidió crear, por Real Decreto del 28 de marzo del 1803, un gobierno militar y político de los llamados "treinta" pueblos de las antiguas Misiones guaraníes. A tal efecto, por Real Cédula del 17 de mayo de 1803, lo nombró gobernador del mismo. Se trataba de una gobernación particular porque se la declaraba autónoma e independiente de las provincias de Buenos Aires y del Paraguay. El teniente coronel Velasco llegó a Buenos Aires en enero de 1804 y el 2 de agosto el virrey Joaquín del Pino autorizó el costo del viaje de soldados, un asesor, sirvientes y equipaje que lo debían acompañar. Después de estar detenido un mes en Yapeyú por culpa de las lluvias, Velasco llegó a Candelaria el 8 de octubre de 1804. Al día siguiente, Santiago de Liniers, gobernador interino, le hizo el traspaso del mando.[2]

Gobernador militar y político de los pueblos de las Misiones[editar]

Velasco fue ascendido a coronel en junio de 1804.[3]​Teniendo en cuenta el estado de las milicias y el expansionismo lusitano en la zona, se propuso crear una fuerza de 600 soldados bien armados y disciplinados pero por una serie de factores esa fuerza no pudo superar la tercera parte. Otra forma de proteger los pueblos fue levantar el estado ruinoso en que se encontraban incentivando la ganadería y la agricultura. Fomentó la educación que fue extendida a las niñas. Fue uno de los pioneros en la vacunación antivariólica.[4]​ La eficiente administración y su capacidad de acción produjo una mejoría en diversos aspectos económicos como la producción de cueros y yerba mate.

Gobernador de la provincia del Paraguay y de los treinta pueblos de las Misiones[editar]

El gobernador del Paraguay, Lázaro de Ribera, se había convertido en un funcionario tiránico, venal, falto de sinceridad y respeto por sus superiores.[5]​ Además, desde 1798, se opuso en duros términos al virrey marqués de Avilés respecto de la compleja abolición del sistema comunitario de los pueblos guaraníes y sus posibles consecuencias. La controversia continuó con el virrey del Pino, sucesor de Avilés a partir de junio de 1801. En mayo de 1803 el rey dispuso la abolición de las encomiendas y la liberación de los naturales. Félix de Azara, el funcionario español que más conocía el Paraguay informó negativamente sobre Ribera. Además sugirió que los pueblos de las Misiones, por razones militares, culturales y administrativas, debían unirse a la provincia del Paraguay bajo un solo gobernador. Propuso al coronel Bernardo de Velasco para ese cargo.[6]​ El 12 de septiembre de 1805, Carlos IV nombró a Velasco como gobernador de la provincia del Paraguay, "con reunión" también de las Misiones Guaraníes:

(...) que el Coronel Don Bernardo de Velasco, gobernador de estas Misiones, y sugeto que posee ventajosamente la honradez y talento que se necesitan, reúna en sí, por ahora, los dos Gobiernos del Paraguay y Misiones, pues de este modo se pondrá en planta bien y uniformemente el nuevo sistema relativo á las defensas de dichas provincias, y se verá cumplida la voluntad de V. M. de dar libertad á los infelices indios repartidos en ellas.[7]

Velasco asumió su cargo en Asunción el 5 de mayo de 1806. Sus medidas económicas promovieron la agricultura, el mejoramiento de los caminos, la construcción y reparación de puentes. Fomentó la producción de miel de caña, azúcar, ladrillos, maderas, sal. Reorganizó la administración pública creando nuevos cargos. Para las obras públicas solicitó la ayuda del ingeniero naval Eustaquio Giannini quien después sería gobernador interino cuando tuvo que ausentarse a Buenos Aires con motivo de las invasiones inglesas. Propuso la creación de un cuerpo de 600 hombres pagados, disciplinados y bien armados que realmente sirvieran para la defensa de la provincia y liberaran a los vecinos de los servicios en las fronteras para que se dedicaran a la producción. Este plan, que desapareció de los archivos provinciales y de la secretaria del virreinato, lo iba a poner en práctica el virrey Cisneros cuando fue destituido de su cargo el 25 mayo de 1810.[cita requerida]

Participación en las invasiones inglesas[editar]

El 27 de junio de 1806, dos meses después de su asunción como gobernador, fuerzas inglesas ocuparon Buenos Aires. El virrey Sobremonte pidió a Velasco tropas para reconquistar la ciudad. Con su diligencia habitual y pese a la resistencia de la población y demás autoridades a enviar soldados fuera de la provincia que la dejaría sin defensa frente a los portugueses y tribus chaqueñas, Velasco envió finalmente dos contingentes que sumaron unos 953 hombres mal equipados y escasamente armados.[8]​ Además, Sobremonte y luego la Real Audiencia, que sustituyó al virrey, solicitaron su presencia en Buenos Aires a lo que también se opusieron el cabildo, el obispo y la población que no querían que abandonara el gobierno de la provincia. Finalmente tuvo que viajar a Buenos Aires, dejando interinamente en su cargo al ministro de la Real Hacienda Pedro Oscariz. Llegó el 1° de abril de 1807 a la capital y organizó la defensa con el cargo de mayor general de infantería y caballería y subinspector general de la ciudad en comisión. Suya fue la idea de no librar combates en terreno abierto sino atrincherarse en la ciudad utilizando zanjas y cercos vivos.[9]​ En el tratado de cesación de hostilidades firmado el 7 de julio de 1807 figura su firma conjuntamente con Liniers y el general inglés Whitelocke. Expulsados los ingleses recibió elogiosos comentarios del fiscal de la Real Hacienda y del Tribunal de Cuentas de Buenos Aires por su actuación. Por tal causa, en 1808, Carlos IV lo ascendió a brigadier de infantería.[10]

Liniers lo retuvo en Buenos Aires, nombrándolo Mayo General y Subinspector del Ejército, por lo que ocupaba el segundo lugar en la organización militar del Virreinato, sólo por debajo del virrey. Continuó en ese cargo hasta noviembre de 1808, cuando tuvo serias diferencias con Liniers respecto de los objetivos de una expedición al frente de la cual se había trasladado a Colonia con un ejército de mil soldados y artillería, para marchar contra el gobernador Elío y la Junta de Montevideo. Solicitó su renuncia al cargo de Subinspector, siendo reemplazado por el brigadier Francisco Agustini el 9 de febrero de 1809.[11]​ Finalmente, el 3 de marzo de 1809 solicitó su traslado a Asunción para retomar su cargo.

"20 de marzo de 1809: en este día al ponerse el sol se embarcó a bordo de un buque el señor don Bernardo de Velasco, gobernador intendente del Paraguay y Misiones, que se regresa a su gobierno, llevando consigo su amable familia y tropa para su custodia. Se dice que va embarcado hasta Salto y de allí caminará por tierra pasando por los pueblos de las Misiones"

Diario de un soldado en (Mateo Pignataro, 1963, p. 157)

Regreso al Paraguay[editar]

El 2 de mayo de 1808, mientras Velasco se desempeñaba en Buenos Aires como subinspector general en comisión, el virrey Liniers nombró al capitán Agustín de La Rosa como Comandante General de las armas en los pueblos de Misiones. El objetivo era constituir una fuerza que se pudiera oponer a una posible invasión limítrofe. A tal efecto de La Rosa iría con una partida de Blandengues que obtendría sus armas requisando los fusiles existentes en los pueblos o se armarían con "chuzas". A esa fuerza, que además había que entrenar, se sumaría los cañones existentes en los pueblos y una partida de infantería ligera de 300 hombres que el virrey enviaría armados y equipados para actuar como reserva. Este nombramiento no se comunicó como correspondía ni se indicó al nuevo funcionario que debía estar a la orden del gobernador del Paraguay y Misiones.

Velasco reasumió su cargo en Asunción el 19 de junio de 1809 después de una ausencia de 2 años. El 19 de octubre amonestó a La Rosa por mantener correspondencia directamente con el virrey en lugar de hacerlo con él. Al mismo tiempo envió una nota a Cisneros exponiendo:

  • que nadie podía sustraerse a sus órdenes sin despojarlo previamente de la autoridad que le fuera conferida por el rey.
  • que felizmente los subdelegados de las Misiones obedecían sus órdenes pese a que La Rosa había querido atemorizarlos con su título de "Comandante General".
  • que en el año 1806, cuando se nombró por real despacho a Gaspar Vigodet en un cargo parecido, se utilizó el título de "Segundo del Gobernador del Paraguay".
  • que los motivos para nombrarlo fueron aparentes porque los citados blandengues desarmados llegaron al primer pueblo y se volvieron, liberando a los pobladores de muchas extorsiones.
  • que La Rosa ocupó su puesto sin haber visto las fuerzas a su orden ni tampoco prestó servicio en el Regimiento al que pertenecía.
  • que a tal efecto utilizó las muchas conexiones que tenía en Buenos Aires, por ser yerno de Martín Simón de Sarratea y por consiguiente concuñado de Liniers, para poder dedicarse en las Misiones a la venta de aguardiente y chucherías.
  • que se felicita de que este hecho ocurra ahora pues si pudo contener con anterioridad su resentimiento por razones de tranquilidad pública, ahora hubiera visto a Liniers y La Rosa fuera de su gobierno.
  • que pudiendo expedir orden de expulsión contra La Rosa ha suspendido toda determinaron hasta que el virrey dicte lo que corresponde.

Cuando el oficio de Velasco llegó a manos del virrey Cisneros, este ya había designado el 14 de diciembre al coronel Tomás de Rocamora para encargarse de los asuntos políticos y militares de las Misiones en remplazo de Agustín de la Rosa que había renunciado por motivos de salud. Por esa razón, el 19 de diciembre de 1809, comunicó a Velasco que suspendía la designación de Rocamora a la espera de su "dictamen". El virrey le expresó que su idea era designar un jefe político y militar en Misiones «en clase de Segundo» de Velasco.

En este incidente Velasco expuso la conexión existente entre La Rosa y Liniers diciendo «Dicho Señor [Liniers] durante mi misión en esa Capital, ha destinado a estas provincias, sin darme el menor conocimiento, sujetos [La Rosa] que no siendo necesarios, parece haberlos escogidos para promover inquietudes». La mención del parentesco entre Sarratea, Liniers y La Rosa era la misma que existía con Lázaro de Rivera que también era concuñado de Liniers y yerno de Sarratea. Velasco había sustituido a Liniers en las Misiones, a Lázaro de Rivera en la provincia del Paraguay y ahora se oponía al nombramiento de La Rosa en las Misiones.

El 10 de enero de 1810 Velasco ofició al virrey dando su conformidad de que un segundo suyo se haga cargo de sus funciones en las Misiones, hecho que es tomado como una renuncia por la historiografía tradicional argentina, pero no así por la paraguaya, debido a que posteriormente el gobernador trataría a Rocamora como su subordinado. Rocamora fue confirmado por el virrey como Teniente Gobernador de Misiones y gobernó sobre los departamentos de Yapeyú, Candelaria y Concepción, quedando los territorios al norte del Paraná (departamento de Santiago), gobernados desde Asunción.

Defensa contra la expedición militar de la junta de Buenos Aires[editar]

Fulgencio Yegros. Óleo pintado en 1910 por Pablo Alborno

El congreso celebrado en Asunción el 24 de julio de 1810 decidió reconocer al Consejo de Regencia y suspender todo reconocimiento de superioridad de la junta de Buenos Aires. A las medidas políticas y económicas que esta adoptó contra la provincia siguió el envío de una expedición militar al mando de Manuel Belgrano. Ante esta situación, Velasco demostró una gran capacidad organizativa y de acción: incursionó en las Misiones en busca de armas, ocupó Ñeenbucú hasta el río Paraná para vigilar la costa desde Paso del Rey hasta Campichuelo de la Candelaria, envió una flota a rescatar los buques retenidos en Corrientes y movilizó las milicias concentrándolas en Yaguarón y Barrero Grande.[12]​Debido a la falta de experiencia y armamento de las milicias convocadas adoptó como estrategia la defensa en profundidad dejando una vasta zona vacía que debía complicar la logística del enemigo para luego elegir el lugar y momento adecuados para presentar batalla. Esa zona la cubrió con patrullas volantes que debían observar la línea de avance del enemigo. De esta manera, Belgrano fue derrotado estratégicamente al desperdigar sus unidades para controlar su larga línea de abastecimiento y seguridad y llegó con la mitad de sus fuerzas a Paraguarí, punto que determinó Velasco para detener su avance y derrotarlo tácticamente.

Revolución del 14 y 15 de mayo de 1811[editar]

Entre octubre de 1810 y mayo de 1811, Velasco tuvo que sofocar varios intentos subversivos en Asunción, Yaguarón, Itá y Villa Real de Concepción. Distintos grupos políticos pugnaban por imponer sus ideas: el de los partidarios de la alianza con la corona portuguesa, con fuerte presencia en el cabildo. Los partidarios del Consejo de Regencia y la alianza con el virrey Elío de Montevideo. Los que querían someterse a la junta de Buenos Aires enviando un diputado. Finalmente los partidarios de independizar al Paraguay y formar con el resto de las provincias del virreinato una alianza de tipo confederal, es decir, entre iguales. Finalmente triunfó este último grupo por el poder que tenía en el ejército. El 15 de mayo de 1811, Velasco tuvo que aceptar la incorporación en el gobierno de dos consocios: José Gaspar Rodríguez de Francia y Juan Valeriano Zevallos. El 9 de junio fue suspendido en sus funciones acusado de querer entregar la provincia a los portugueses. El congreso del 17 de junio de 1811 determinó su destitución como gobernador "subrogándose en su lugar una junta de gobierno". Tenía 69 años.

Años posteriores[editar]

En un oficio al gobierno de Buenos Aires del 12 de febrero de 1812, la junta del Paraguay comunicó que:

"No tanto por temor de que Don Bernardo de Velasco sea capaz de maquinar cosa alguna contra nuestro sistema [...] cuanto por sepultar las remotas esperanzas de sus allegados y desembarazarnos de su persona, cuya existencia en el Cuartel es gravosa, hemos determinado en remitirlo hasta Santa Fe para que desde allí se sirva destinarlo a un lugar.

Disposiciones de la Junta Gubernativa del Paraguay: enero-abril 1812 en (ANA, SH, 1812, p. [Vol.] 217, N° 4)

Esto no se aplicó. Velasco fue posteriormente liberado y decidió quedarse en el país. Gil Navarro menciona un episodio que ocurrió en 1822, cuando por orden del doctor Francia fueron convocados los españoles residentes en Asunción. Entre ellos estaba el anciano ex gobernador Velasco.[13]​ Se desconoce el lugar y la fecha de su fallecimiento.

Velasco y el Paraguay[editar]

En una carta personal del 12 de julio de 1807 dirigida a su amigo Buenaventura residente en Madrid, Velasco le comenta:

Nada le he dicho de mi Paraguay [...] Nada falta allí para el servicio de una buena mesa. Hay muchas y bien surtidas tiendas. La casa de gobierno es muy buena; el sueldo de 4600 pesos, lo bastante para satisfacer a una persona como yo que solo desea una existencia cómoda. El clima es excelente; verdad es que, en los meses de diciembre, enero y febrero, sentimos fuertes calores, aunque me parece no tanto como en algunos días en Madrid [...] en el invierno, después de comer, monto a caballo; hago a pie como una legua del pueblo; tomo una escopeta y en poco tiempo mato no menos de media docena de perdices [...] El río es prodigiosamente abundante en pescados. Por lo general algún barco esta anclado como a 200 varas y a la vista de mi casa [...] a la tarde hago colocar un sillón en el barco. Desde allí, con la mayor facilidad, tiro una línea y cobro enormes pescados. Estas son las diversiones de la tarde; las mañanas las ocupo más seriamente.(Mateo Pignataro, 1962, p. 158)

Referencias[editar]

Bibliografía utilizada[editar]

  1. Abásolo, Ezequiel (2010). «La militarización borbónica de las Indias como trasfondo de las experiencias políticas revolucionarias rioplatenses». Rechtsgeschichte [Legal History] (16): 154-164. ISSN 1619-4993. 
  2. Anónimo (1960). Diario de un soldado. Buenos Aires (Argentina): Ministerio del Interior. 
  3. Bogado, Catalo (2002). Coronel José Félix Bogado: soldado de la libertad. Asunción (Paraguay): Graficentro SRL. 
  4. Chaves, Julio César (1958). El supremo dictador. Biografía de José Gaspar de Francia. Buenos Aires (Argentina): Ediciones Nizza. 
  5. Gil Navarro, Ramón (1972). Veinte años en un calabozo: o sea la desgraciada historia de veinte y tantos argentinos muertos o envejecidos en los calabozos del Paraguay. Asunción (Paraguay): Editorial-Talleres Gráficos Zamphirópolos. 
  6. Linch, John (1962). Administración colonial española 1782-1810. Buenos Aires (Argentina): EUDEBA. 
  7. Mateo Pignataro, Tomás (1963). «El gobernador Velasco ante las invasiones inglesas». Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo. Madrid (España): 145-160. 
  8. Monte de López Moreira, María G. (2006). Ocaso del colonialismo español: el gobierno de Bernardo de Velasco y Huidobro, su influencia en la formación del estado paraguayo, 1803-1811. Asunción (Paraguay): FONDEC. 
  9. Vázquez-Rial, Horacio (2012). Santiago de Liniers. Madrid (España): Ediciones Encuentro. ISBN 978-84-9920-784-1. 
  10. Verón, Luis (2011). «Coronel Bernardo Luis de Velasco y Huidobro». Diario ABC Color 1-2 abril de 2011]. 
  11. Vittone, Luis (1960). El Paraguay en la lucha por su independencia. Asunción (Paraguay): Imprenta Militar, Dirección Publicaciones. ISBN 99925-3-594-6. 

Véase también[editar]