Benahoarita

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Grabados rupestres en la cueva de Belmaco.

Benahoarita o auarita es el término con el que se conoce a los aborígenes de la isla de La PalmaCanarias, España− que habitaban la misma antes de la conquista europea a finales del siglo xv.

Etnónimo y toponimia[editar]

El término benahoarita es un neologismo utilizado por vez primera por el autor francés Sabin Berthelot en su obra Ethnografia y anales de la conquista de las Islas Canarias publicado en 1842, y que deriva de Benahoare —'mi patria', 'mi tierra'—, nombre por el que los aborígenes conocían a su isla según el historiador Juan de Abréu Galindo. Berthelot nombra en su obra a los aborígenes como haouarythes, basándose en la comparación que George Glas hacía entre el Benahoare aborigen con la tribu Beni-Howare del Atlas africano en su obra The History of the Discovery and Conquest of the Canary Islands de 1764. Sin embargo, en las fuentes históricas tradicionales no aparece el gentilicio utilizado por los aborígenes para designarse a si mismos, sino que al referirse a los antiguos habitantes de La Palma se les denomina simplemente como palmeses.

Orígenes[editar]

Se cree que los primeros habitantes de La Palma provienen de algunas tribus bereberes con emplazamiento en el noroeste del continente africano. Se desconoce si vinieron por propia voluntad o llegaron de otra forma a través de otras civilizaciones mediterráneas como los romanos o fenicios.

La fecha más antigua para el poblamiento de La Palma es del 250 a.C.[cita requerida]

Características físicas[editar]

Respecto a sus características antropométricas, los restos hallados en los yacimientos muestran que la estatura media era de entre 1,64-1,67 metros para los hombres y de 1,53-1,56 metros para las mujeres.

Demografía[editar]

Algunos investigadores suponen una población aborigen en el momento de la conquista de unos 1 200 habitantes para toda la isla.

Modo de vida[editar]

A falta de cereales, los benahoaritas utilizaban las semillas del amagante.

Economía y subsistencia[editar]

Los benahoaritas vivían fundamentalmente del pastoreo de cabras, ovejas y cerdos, que complementaban con la recolección de frutos y raíces, así como con el marisqueo.

No conocían la agricultura, no exisiendo entre ellos ninguna clase de cereal, que era sustituido por las semillas del amagante y las raíces de helechos.

Hábitat[editar]

Cueva de habitación, Belmaco.

Viviendas[editar]

Habitaban preferentemente en cuevas cerca de las desembocaduras de los barrancos, así como en los tramos medios de estos. También construían chozas de piedra seca.

Enterramientos[editar]

Los antiguos palmeros enterraban a sus muertos en cuevas sepulcrales.

La momificación de los cadáveres, que se practicaba en otras islas del archipiélago, no parece haber sido frecuente en la isla salvo en los primeros momentos del poblamiento, habiendo sido hallada una momia en una necrópolis de Puntallana con la particularidad de estar envuelta en piel de ciervo, animal inexistente en la isla y que apunta a que fue traída por los aborígenes en su primera arribada desde el continente.[1]

Industria[editar]

Indumentaria[editar]

Vestían con pieles de cabra y usaban zapatos hechos con cuero de cerdo.

Armas[editar]

Los aborígenes solían tener enfrentamientos bélicos entre cantones por entrar en los términos ajenos o por simple venganza ante alguna ofensa. Las armas que utilizaban eran varas de madera aguzadas que denominaban mocas.

Algunas tradiciones recogidas por Juan de Abréu Galindo hablaban de que los benahoaritas ponían a las mujeres al frente en tiempos de guerra.

Organización socio-política[editar]

División de la isla en cantones:
1. Aridane
2. Tijuya
3. Tamanca
4. Ahenguareme
5. Tigalate
6. Tedote
7. Tenagua
8. Adeyahamen
9. Tagaragre
10. Tegalgen
11. Tijarafe
12. Aceró

Aunque las fuentes no coinciden, pues aparecen subdivisiones internas o distintos topónimos para designar un mismo territorio, suele aceptarse que la isla se hallaba dividida en doce cantones o segmentos a la llegada de los conquistadores. Estos cantones eran:

A diferencia de Tenerife o Gran Canaria, en La Palma no existía ninguna superestructura por encima de estas unidades. De hecho este sistema de poder no era permanente y estas unidades o segmentos podían estar divididas en otras más pequeñas; en fuentes del siglo xvi se hace referencia a otras unidades como el «bando de Gazmira».

Religión[editar]

Los benahoaritas eran idólatras según los historiadores, siendo adoradores de los astros como el sol o la luna. También creían en un dios del cielo, al que denominaban Abora, y en un genio o espíritu maligno llamado Iruene que se les aparecía en forma de perro lanudo, así como en la vida después de la muerte.

Cada cantón poseía un lugar de culto señalado donde levantaban pequeños montículos de piedras a modo de pirámides y en cuyos alrededores se juntaba la población para sus devociones a modo de bailes, luchas y juegos. Una excepción la constituía el cantón de Aceró, en cuyas laderas se encontraba el roque de Idafe, en cuya base depositaban ofrendas de carne para que el roque no cayese y los destruyese. Según las pruebas arqueológicas, parece que los benahoaritas practicaban también sacrificios de animales en determinados lugares.

Uno de los mayores enigmas de los benahoaritas es la posesión de una pequeña imagen cristiana de terracota antes de la conquista de la isla, la Virgen de las Nieves.[2] Existen varias versiones sobre el origen de la imagen, como la de que pudo llegar a La Palma introducida por los misioneros mallorquines que estuvieron por Canarias a finales del siglo xiv, o la que indica que fue traída por el conquistador Alonso Fernández de Lugo desde su residencia en Agaete, donde también es venerada esta advocación mariana.[3] No obstante, las primeras referencias a la presencia de la imagen en la isla y de su culto por parte de los aborígenes data de 1423, por lo que todo apunta a su traída por parte de navegantes mediterráneos o de los colonos normandos de las islas ya conquistadas —Lanzarote, Fuerteventura o El Hierro—. La imagen era venerada por los aborígenes en el lugar conocido como Morro de Las Nieves junto al Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves.[4] [5]

Benahoaritas conocidos[editar]

Véase también[editar]

Notas[editar]


Referencias[editar]

  1. «Los aborígenes embalsamaron a su líder con piel de ciervo, animal ajeno a la Isla». El Día (Santa Cruz de Tenerife: Leoncio Rodríguez). 15 de octubre de 2010. 
  2. Nuestra Señora de las Nieves. Síntesis Histórico-Artístico
  3. Hernández González, Manuel (2007). Fiestas y creencias en Canarias en la Edad Moderna. Santa CRuz de Tenerife; Las Palmas de Gran Canaria: Ediciones Idea. ISBN 978-84-8382-107-7. 
  4. Virgen de las Nieves, Patrona de La Palma y de los Benahoritas
  5. Rodríguez Escudero, José G. (2007). «Nuestra Señora de Las Nieves: retazos histórico-artísticos». BienMeSabe (Las Palmas de Gran Canaria) (168). ISSN 1885-6039. Consultado el 28 de mayo de 2016. 

Bibliografía[editar]

Fuentes tradicionales[editar]

Investigaciones modernas[editar]

  • Hernández Pérez, Mauro S. (1972). «Contribución a la Carta Arqueológica de la isla de la Palma (Canarias)». Anuario de Estudios Atlánticos (Las Palmas de Gran Canaria: Patronato de la Casa de Colón) (18): 537-641. ISSN 0570-4065. 
  • Llamas Pombo, Elena; Trapero, Maximiano (1998). «¿Es guanche la palabra guanche?». Anuario de Estudios Atlánticos (Las Palmas de Gran Canaria: Patronato de la Casa de Colón) (44): 99-196. ISSN 0570-4065. 
  • Wölfel, Dominik Josef (1965). Monumenta Linguae Canariae. Die Kanarischen Sprachdenkmäler. Eine Studie Zur Vor- und Frühgeschichte Weißafrikas [Monumenta Linguae Canariae. Los monumentos del habla canaria. Un estudio sobre la prehistoria y la historia del África Blanca] (en alemán). Graz: Akademische Druc.