Batalla del fuerte Eben-Emael
| Batalla del fuerte Eben-Emael | ||||
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| Parte de la batalla de Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial | ||||
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Entrada al fuerte. | ||||
| Fecha | 10-11 de mayo de 1940 | |||
| Lugar | Fuerte Eben-Emael, en la frontera entre Bélgica y los Países Bajos, cerca de Maastricht. | |||
| Coordenadas | 50°47′50″N 5°40′51″E / 50.79722222, 5.68083333 | |||
| Resultado | Victoria alemana | |||
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La batalla del fuerte Eben-Emael enfrentó a fuerzas belgas contra alemanas y se libró entre los días 10 y 11 de mayo de 1940, en el contexto de la batalla de Bélgica y la operación Fall Gelb, nombre en clave de la invasión alemana de los Países Bajos y de Francia durante la Segunda Guerra Mundial.
Una fuerza de asalto de paracaidistas alemanes, los Fallschirmjäger, recibió la orden de tomar al asalto el fuerte Eben-Emael, una fortificación belga estratégicamente ubicada y con poderosas piezas de artillería que dominaba varios puentes importantes sobre el canal Alberto. Las carreteras en dirección este llevaban al corazón de Bélgica y el resto hacia los Países Bajos, y eran precisamente estas vías las que los alemanes querían seguir para avanzar sobre Bélgica. Mientras algunas de las fuerzas aerotransportadas capturaban la fortaleza y deshabilitaban sus piezas de artillería, otros paracaidistas se apoderaron simultáneamente de tres puentes sobre el canal. Tras dejar fuera de combate el fuerte, las fuerzas aerotransportadas recibieron la orden de proteger los puentes de los contrataques belgas hasta que consiguieron contactar con las fuerzas terrestres del 18.º Ejército de la Wehrmacht.
La batalla se saldó con una victoria estratégica de los alemanes porque sus paracaidistas aterrizaron en la parte superior de la fortaleza sirviéndose de silenciosos planeadores y usaron explosivos y lanzallamas para acabar con las defensas exteriores del fuerte belga. Después, los Fallschirmjäger se atrincheraron en las casamatas tomadas y se defendieron de los ataques de la dotación del fuerte. Al mismo tiempo, otros efectivos de asalto de la Wehrmacht habían aterrizado cerca de tres puentes sobre el canal, destruido varios fortines y posiciones defensivas y derrotado a las fuerzas belgas que los protegían, con lo que lograron capturar dos de los tres puentes y ponerlos bajo control germano.
Las fuerzas aerotransportadas sufrieron numerosas bajas durante esta operación, pero consiguieron conservar el control de los importantes puentes hasta la llegada del ejército alemán, que relevó a los paracaidistas y continuó el asedio Eben-Emael hasta que por una cadena de circunstancias, errores de diseño del fuerte y falsas apreciaciones, la dotación y su comandante se decidieron por la rendición del fuerte pocas horas después. Las fuerzas alemanas atravesaron dos de los puentes sobre el canal, evitando de esta manera el enfrentamiento con varias posiciones defensivas belgas y penetrando en Bélgica para ayudar a la invasión del país. El puente de Kanne resultó destruido por los belgas.
Trasfondo
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El 10 de mayo de 1940, Alemania lanzó el Fall Gelb, la invasión de los Países Bajos. Atacando a través de los Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica, el Alto Mando de la Wehrmacht planeaba flanquear la Línea Maginot, avanzar a través del sur de Bélgica y penetrar en Francia cruzando el Mosa en tres puntos entre Sedan y Dinant para así tener una cabeza de puente en la orilla occidental. El éxito sorprendió por igual a alemanes y franceses[3] pero los primeros supieron aprovechar el éxito táctico lo que les llevó a embolsar a la Fuerza Expedicionaria Británica y a un importante número de tropas francesas y obligando a los ingleses a evacuar Francia por Dunkerque. Para atraer a las fuerzas aliadas hacia Bélgica desde el norte de Francia, las fuerzas alemanas tendrían que derrotar al ejército holandés y esquivar o neutralizar varias posiciones defensivas en Bélgica y Holanda. Algunas de estas posiciones estaban pobremente defendidas y su finalidad era más bien ralentizar el avance enemigo que detenerlo.[4] Sin embargo, algunas fortificaciones sí que se habían diseñado y construido para resistir y por ello contaban con una importante artillería y numerosa guarnición. La Línea Grebbe-Peel en los Países Bajos, que abarcaba desde la costa sur del Zuiderzee era una línea muy débil con varios búnkeres solitarios. Aunque había ríos, marismas y el valle de Geld, que se podía inundar con facilidad para impedir un ataque,[5]la defensa no estaba bien preparada, tampoco tenía ni densidad ni profundidad.
Las defensas belgas consistían en unas posiciones a lo largo del canal Alberto y después en una segunda línea defensiva principal que seguía el curso del río Dyle, la cual protegía el puerto de Amberes y la capital belga, Bruselas. Los emplazamientos destinado a retrasar un ataque enemigo, estaban protegido por varios puestos de vanguardia ocupados por tropas, excepto en una única zona donde el canal discurría junto a la frontera neerlandesa, conocida como el «Apéndice de Maastricht» por su proximidad a esta ciudad. El ejército belga no podía levantar allí puestos avanzados debido a la proximidad de la frontera con los Países Bajos y por ello había asignado su defensa a una división de infantería, que debía velar los tres puentes que cruzaban el canal en esa zona, con una brigada en cada uno de ellos.[6] Los puentes estaban resguardados por blocaos equipados con ametralladoras. El apoyo de artillería lo ofrecía el fuerte Eben-Emael, cuyos cañones cubrían estos puentes.[7] El Alto Mando alemán dedujo tras el incidente Mechelen, y tal como había previsto von Manstein, el plan defensivo belga, que pedía a sus tropas retrasar brevemente el avance enemigo a lo largo del canal Alberto y lavregion fortificafa de Lieja para después retirarse para enlazar con las fuerzas británicas y francesas en las principales posiciones defensivas en el río Dyle.[3] Por ello, los germanos elaboraron su propio plan para tomar y asegurar el control de estos tres puentes, así como de otros por toda Bélgica y Holanda, por los cuales sus fuerzas abrirían brechas en las defensas y penetrarían en los Países Bajos.[8]
Preludio
[editar]Preparativos belgas
[editar]La defensa de los tres puentes sobre el canal Alberto estaba asignada a la 7.ª División de Infantería del ejército belga, que se sumaba a la guarnición del fuerte Eben-Emael en el momento de la batalla, cuyo número era oficialmente de 200 miembros fijos y dos guardias de 500 artilleros[9] Las defensas para cada puente constaban de cuatro fortines de hormigón armado en la orilla occidental del canal, tres de estos equipados con ametralladoras y el cuarto con un cañón antitanque; el fortín que tenía el cañón estaba posicionado cerca de la carretera que conducía hasta el puente, una de las posiciones con ametralladora estaba justo detrás del puente y las otras dos flanqueaban el puente a muy poca distancia de ambos lados. También en la orilla occidental del canal estaba apostada una compañía de infantería junto a cada puente y un pequeño puesto de observación en la orilla oriental. Además, los tres puentes podían ser demolidos con explosivos que se habían colocado en su estructura y cuyo detonador estaba colocado en el fortín que contaba con el cañón antitanque.[7]
El fuerte Eben-Emael, que mide 700 por 1000 metros, se había construido entre el 1 de abril de 1932 y se ocupó el 1 de mayo de 1935. Ubicado bajo una colina natural, sus instalaciones subterráneas se abrieron sin realizar voladuras y contaba con muros y bóvedas de acero reforzado de hasta 4,5 metros de grosor, así como dos casamatas replegables y 17 fortines. El fuerte estaba equipado con dos cañones de 120 mm en una cúpula no retráctil y un alcance de 17 km, 4 cañones de 75mm en dos cúpulas retráctiles (dos por cúpula) y doce cañones de 75 mm en cuatro casamatas triples. Además quince cañones antitanque de 60 mm, veinticinco ametralladoras y 4 posiciones con ametralladoras preparadas como artillería antiaérea. Un lateral del fuerte mira hacia el canal y los otros tres que dan hacia tierra estaban protegidos por una zanja anticarro de 6 metros de profundidad, un canal de agua comunicado con el canal Alberto y centenares de barreras anticarros de forma priamidal triangular. A pesar de que se planteó la opción de plantar minas terrestres, no se llegaron a poner. Asimismo el fuerte disponia de quince reflectores. Bajo el fuerte se cavaron numerosos túneles que comunicaban cada una de las torretas con el centro de mando y los almacenes de munición. El fuerte también tenía su propio hospital y salas habitables para la guarnición, una estación de generación de electricidad que daba la energía necesaria para operar los cañones, iluminar la instalación o hacer funcionar el sistema de purificación de aire que necesitaban las tropas.[10]
Los planes belgas contemplaban que la guarnición del fuerte y las tropas defensoras de los puentes combatieran durante el tiempo suficiente contra una fuerza atacante, para dar tiempo a que los aliados formasen una línea defensiva en la línea Dyle. Estos planes fueron muy controvertidos en la oficialidad del ejército belga pues mientras muchos consideraban imposible detener un ataque al borde del canal Alberto y la fortaleza de Lieja, otros eran de la opinión de que había que sacar partido de la inmensa inversión en los nuevos fuertes al este del Mosa. Esto causaria resultados muy dispares en los distintos fuertes y provocaria caos en la defensa belga.
Preparativos alemanes
[editar]El asalto al fuerte Eben-Emael por parte de tropas paracaidistas, así como a los tres puentes cercanos, era una parte de una operación aerotransportada alemana mucho mayor en la que tomaron parte la 7.ª División Aérea y la 22.ª División Aerotransportada. A la 7.ª División Aérea, compuesta por tres regimientos de paracaidistas y uno de infantería, se le encargó la captura de varios puentes y canales que conducían hacia las posiciones defensivas neerlandesas centradas alrededor de Róterdam y del aeródromo de Waalhaven. La 22.ª División Aerotransportada, formada por dos regimientos de infantería y uno de paracaidistas, debía ocuparse de tomar varios aeródromos en Valkenburg, Ockenburg e Ypenburg, todos cerca de La Haya. Una vez que los aeródromos estuvieran asegurados por el batallón paracaidista, el resto de la división podría aterrizar con el objetivo de ocupar la capital neerlandesa y apresar a todo el gobierno del país, a la familia real y a los altos mandos del ejército. La división también podría cerrar todas las carreteras y líneas férreas de la zona para impedir el movimiento de las tropas holandesas. La intención del Alto Mando de la Wehrmacht era usar las dos divisiones aerotransportadas para crear un corredor a través del que podría avanzar el XVIII Ejército hacia el interior de los Países Bajos sin encontrarse con puentes destruidos.[8] El general Kurt Student, que fue quien propuso el despliegue de las dos divisiones aerotransportadas, argumentó que su presencia mantendría despejados los accesos por el sur de Róterdam e impediría los movimientos de las reservas neerlandesas basadas en el noroeste de Holanda y de cualquier fuerza francesa enviada en su auxilio, así como impediría el uso de los aeródromos a los aviones Aliados, todo lo cual favorecería el rápido avance del XVIII Ejército alemán.[11] Para desplegar a las fuerzas paracaidistas se usarían cuatrocientos aviones de transporte Junkers Ju 52.[5]

La fuerza que debía asaltar el fuerte belga y apoderarse de los tres puentes estaba compuesta por elementos de la 7.ª División Aérea y la 22.ª División Aerotransportada y recibió el nombre de Sturmabteilung Koch (Destacamento de Asalto Koch) en honor a su jefe, el capitán Walter Koch.[12] Esta fuerza se había creado en noviembre de 1939 y la formaban esencialmente paracaidistas del 1.º Regimiento Paracaidista e ingenieros de la 7.ª División Aérea, así como un pequeño grupo de pilotos de la Luftwaffe. Aunque casi todos sus miembros eran paracaidistas, se decidió que los primeros aterrizajes de la unidad se realizarían con planeadores. Adolf Hitler, que se interesó personalmente por la formación de esta fuerza de asalto, había ordenado emplear planeadores porque su piloto personal, Hanna Reitsch, le había contado que los planeadores eran muy silenciosos. Los alemanes creían que las defensas antiaéreas belgas usaban localización por sonido en lugar de radares, por lo que sería posible remolcar los planeadores hasta la frontera neerlandesa y soltarlos allí, sorprendiendo así a los defensores belgas que no habrían advertido su llegada.[13]
La fuerza de asalto recibió cincuenta planeadores DFS 230 y comenzaron los entrenamientos. Se llevó a cabo un detallado estudio del fuerte, los puentes y toda la zona, además de construirse una réplica del fuerte en la que se entrenaron los paracaidistas.[13] Los ejercicios conjuntos entre paracaidistas y pilotos de planeadores empezaron a gibales de noviembre de 1939, tras lo cual se realizaron modificaciones y mejoras en el equipamiento y las tácticas que se iban a emplear, como añadir alambre de espinos a la punta de los esquíes de los planeadores para reducir su distancia de aterrizaje. Asimismo, los paracaidistas practicaron el uso de lanzallamas y explosivos especializados. El secretismo sobre esta operación también se mantuvo de otras maneras. Cuando terminaron los entrenamientos, los planeadores y el equipamiento fueron desmontados y transportados en camiones de mudanza, las distintas unidades de la fuerza fueron renombradas y reubicadas en varias ocasiones, se suprimieron las insignias y a las tropas aerotransportadas no se les concedieron permisos para abandonar sus acuartelamientos.[14]

El capitán Koch dividió sus fuerzas en cuatro grupos de asalto. El grupo «Granito», bajo mando del teniente Rudolf Witzig y compuesto por ochenta y cinco hombres a bordo de once planeadores con la misión de asaltar y tomar el fuerte Eben-Emael; el grupo «Acero», dirigido por el teniente Gustav Altmann, con noventa y dos hombres en nueve planeadores, tomaría el puente de Veldwezelt; el grupo «Hormigón», formado por los noventa y seis hombres al mando del teniente Gerhard Schacht en once planeadores estaba destinado al puente de Vroenhoven, y el grupo «Hierro» del teniente Martin Schächter, con noventa hombres a bordo de nueve planeadores que debía hacerse con el puente de Kanne.[12] El elemento crucial de la fuerza de asalto, en especial para el grupo Granito, era la celeridad.
Se pensaba que la combinación de un acercamiento silencioso a bordo de los planeadores y la inexistencia de una declaración de guerra por parte del gobierno de la Alemania nazi, otorgaría a los asaltantes el decisivo factor sorpresa. Sin embargo, los alemanes preveían que toda la operación les llevaría unos sesenta minutos, tras los cuales, el superior número de fuerzas belgas presentes en la defensa del fuerte y los puentes, así como los refuerzos que se les enviaran, podrían significar el fracaso de la misma.[10] Por lo tanto, el plan germano era que en esos sesenta minutos se eliminara el mayor número posible de posiciones antiaéreas, casamatas y cúpulas de artillería, a cualquier coste, con la finalidad de dejar fuera de combate los cañones de largo alcance que protegían los importantes puentes.[15] Se esperaba que esas piezas estuvieran destruidas en los diez primeros minutos, un reducido tiempo en el que las fuerzas aerotransportadas debían salir de sus planeadores, cubrir la distancia que les separaba de los cañones, colocar cargas explosivas y detonarlas, todo ello bajo fuego enemigo.[10]
El plan definitivo para el asalto contemplaba que entre nueve y once planeadores aterrizaran en la orilla occidental del canal Alberto junto a cada puente justo antes de las 05:30, hora alemana, del 10 de mayo, el momento previsto para el inicio de la operación Fall Gelb. Los grupos asignados a asaltar los tres puentes derrotarían a las tropas belgas, retirarían las cargas explosivas colocadas en cada puente y después se prepararían para defenderlos contra el previsto contrataque. Cuarenta minutos después, tres aeronaves Junkers Ju-52 sobrevolarían cada posición para permitir el salto de otros veinticuatro soldados paracaidistas como refuerzo, así como ametralladoras y abundante munición. Simultáneamente, la fuerza asignada a la captura del fuerte Eben-Emael debía aterrizar encima de la instalación defensiva con once planeadores, eliminar a los defensores que intentaran repelerlos, inutilizar toda la artillería que pudieran con cargas explosivas y evitar que la guarnición los expulsara. Una vez logrados sus objetivos iniciales de tomar los puentes y deshabilitar la artillería del fuerte, las fuerzas aerotransportadas defenderían sus posiciones hasta la llegada del ejército alemán.[16]
Batalla
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Por razones de seguridad, el Destacamento de Asalto Koch fue dispersado por varios lugares de Renania hasta que recibió la orden de proceder a la operación contra el fuerte y los tres puentes belgas. Las órdenes preliminares las recibieron el 9 de mayo y les pedían a los destacamentos separados que se reunieran en un lugar ya acordado, tras lo cual llegó una segunda orden que les informaba de que la Fall Gelb empezaría a las 05:25 del 10 de mayo.[1] A las 04:30, cuarenta y dos planeadores que transportaban a los 493 soldados que componían la fuerza de asalto y varios aviones de transporte despegaron desde dos aeropuertos de Colonia y pusieron rumbo sur hacia sus objetivos. Las aeronaves mantuvieron un estricto silencio de radio, lo que obligó a los pilotos a depender de una cadena de señales de fuego que apuntaban hacia Bélgica; ese silencio de radio también provocó que los comandantes de la fuerza de asalto no supieran que la cuerda de uno de los planeadores se había roto y su piloto había tenido que aterrizar en territorio alemán.[1] Otro piloto de un segundo planeador soltó su amarre antes de lo debido y fue incapaz de aterrizar cerca del objetivo.[17] Ambos planeadores transportaban tropas asignadas al grupo Granito y su destino era el fuerte Eben-Emael, lo que dejó bastante mermada a esta fuerza de asalto. Entre los hombres que no pudieron participar en la operación por estas bajas estuvo el teniente Witzig, lo que obligó a su segundo al mando, el sargento primero Wenzel, a tomar el mando de la fuerza que asaltó el fuerte. El teniente Witzig logró organizar un segundo Ju 52 y fue transportado hasta el fuerte Eben Emael con 4 horas de retraso. El resto de planeadores se soltaron de los aviones que los remolcaban a unos 30 km de los objetivos y a 2600 m de altitud, que se consideraba suficiente altura como para que los planeadores tomaran tierra junto a los puentes y sobre el fuerte, pero también para mantener un ángulo de picada que asegurara un correcto aterrizaje.[1] Después de que los Ju-52 soltaran a los planeadores y dieran la vuelta, la artillería antiaérea belga los detectó y abrió fuego. Esto alertó a las defensas de la presencia en la zona de aviones alemanes.[17]
Los puentes
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Los nueve planeadores que llevaban a las tropas asignadas al grupo Acero aterrizaron cerca del puente de Veldwezelt a las 05:20; los alambres de espinos que habían colocado en los patines de los aparatos funcionaron y los detuvieron rápidamente. El planeador del teniente Altmann había tomado tierra algo alejado del puente y otro lo había hecho justo delante de un fortín belga, lo que condujo a un inmediato intercambio de fuego entre ambos bandos. El suboficial al cargo de estas tropas lanzó granadas dentro del fortín mientras uno de sus hombres colocaba cargas explosivas en la puerta y las hacía explotar, lo que permitió penetrar en este y tomarlo sin mayores problemas. Simultáneamente, Altmann reunió a sus tropas y las condujo a lo largo de una zanja que corría en paralelo al puente hasta que dos hombres pudieron alcanzar la orilla del canal y escalar a una de las vigas del puente, donde desconectaron las cargas explosivas colocadas por los belgas.[18] Aunque ya habían evitado la destrucción de la vital infraestructura, ahora debían hacer frente a la guarnición belga. Los defensores aguantaron hasta que llegó un pelotón de reserva alemán y se vieron obligados a replegarse a una villa cercana. Sin embargo, la fuerza de asalto no pudo neutralizar con su escaso armamento dos cañones ubicados a medio kilómetro del puente, por lo que Altmann tuvo que pedir apoyo aéreo. Varios bombarderos en picado Junkers Ju 87 Stuka respondieron a la llamada y destruyeron estos cañones. El grupo Acero debía ser relevado a las 14:30, pero la resistencia holandesa obligó a extender la operación hasta las 21:30. Durante los combates la fuerza alemana sufrió ocho muertos y treinta heridos.[19]

Diez de los once planeadores que transportaban a los componentes del grupo Hormigón aterrizaron cerca del puente de Vroenhoven a las 05:15. El undécimo planeador había recibido el impacto de artillería antiaérea y por ello tuvo que tomar tierra de forma prematura en territorio neerlandés. Mientras planeaban para tomar tierra, las aeronaves alemanas sufrieron un intenso bombardeo con artillería antiaérea que provocó pérdida de sustentación en el aire a estos aparatos sin motor y unos aterrizajes bruscos en los que resultaron heridos tres soldados. El resto de planeadores tomaron tierra sin mayores problemas e incluso uno de ellos se posó junto al fortín belga que custodiaba los detonadores de las cargas explosivas del puente. Esto permitió a las fuerzas de asalto lanzarse rápidamente a la toma de la posición, donde mataron a sus defensores y arrancaron los cables del detonador, asegurando que la infraestructura sobre el canal no fuera destruida.[19] El resto de tropas belgas se defendieron del ataque sorpresa alemán con fiereza y montaron varios contraataques para intentar recuperar el puente, aunque fueron repelidos por las ametralladoras alemanas que se lanzaron con paracaídas a las 06:15. Los constantes ataques belgas impidieron al grupo Hormigón retirarse del puente hasta que fueron relevados por un batallón de infantería a las 21:40. Este grupo sufrió siete muertos y veinticuatro heridos.[20]

De los diez planeadores en los que volaban los miembros del grupo Hierro, nueve aterrizaron cerca de su objetivo, el puente de Kanne. Debido al viento a favor, los pilotis de los Ju52 tuvieron que sobrevolar la frontera para dar suficiente altura a los planeadores. Los nueve sortearon un nutrido fuego antiaéreo holandés y se soltaron de sus aviones de remolque algunos kilómetros sobre Holanda. Mientras los planeadores comenzaban a descender, el puente que debían tomar fue destruido por su guarnición belga, que estaba sobre aviso del ataque alemán gracias a una llamada telefónica del comandante Jotrand al mando del fuerte Eben Emael. Esta posición, a diferencia de los otros puentes, estaba subordinada al fuerte y al ser atacados, el comandante tomo una decisión rápida y ordemo su voladura. Durante el descenso, uno de los planeadores recibió el impacto de la artillería belga y se estrelló provocando la muerte de casi todos sus ocupantes. Los ocho aparatos restantes tomaron tierra, tras lo que las tropas aerotransportadas asaltaron los fortines belgas y acabaron con sus defensores. Para las 05:50 las fuerzas aerotransportadas habían asegurado la zona y la cercana villa de Kanne, pero en ese momento los belgas lanzaron un fuerte contraataque que solo pudo ser repelido por el apoyo aéreo de bombarderos Stuka. El segundo escalon de paracaidistas de este grupo sufrió tantas bajas que de los 18 miembros, solo 3 sobrevivieron el día indemnes.
Los defensores intentaron otros contraataques durante la noche, por lo que los Fallschirmjäger no pudieron ser relevados hasta la mañana del día 11. El grupo Hierro fue el que más bajas sufrió de los tres asignados a la toma de los puentes sobre el canal, pues contabilizó veintidós muertos y veintiséis heridos.[20] Uno de los paracaidistas alemanes fue hecho prisionero por los belgas, aunque tiempo después fue liberado por las tropas alemanas de un campo de prisioneros de guerra que los británicos tenían en Dunkerque.[21]
Situación belga en el Fuerte
[editar]La informacionde la inminencia del ataque alemán llegó a las 0030 del día 10 de mayo. Se toco alarma general pero esta sería la vigesimonovena vez que los soldados belgas eran alarmados en los últimos 5 meses. Aunque las posiciones fueron ocupadas, el pensamiento general entre la tropa es de que se trataba de otra falsa alarma. Además Eben Emael estaba a 35km en lindea directa de la frontera alemana atravesando Holanda y por la parte belga había otros fuertes del anillo defensivo que avisarian si llegaban tropas terrestres. El pensamiento general de toda la dotación es que se tenía tiempo de sobra para prepararse. Jotrand también era de esa opinión por eso ordenó a varios centenares de artilleros dirigirse a la entrada del fuerte y trasaladar todo el mobiliario de la oficina y dormitorio del comandante desde los barracones exteriores hasta su aposentos en el interios. Es por ello que al atacar los alemanes a las 0430 hora belga, la dotación de la cúpula de 120 mm estab descansando en la base de la posición, las ametralladoras antiaéreas no estaban municionadas, la posición defensiva Mi Nord tenía solo 7 hombres en su posición de una dotación de 23 y la posición Mi Süd estaba completamente desocupada.
El ataque alemán
[editar]Los nueve planeadores restantes que transportaban a los soldados del grupo Granito tomaron tierra de forma casi correcta sobre el fuerte. Uno de los planeadores se estrelló contra la barrera de protección que unia las posiciones Mi Nord (metraillouse) y Mi Sud. Aquí se hizo notar tanto la habilidad de los pilotos como la calidad de los planeadores porque todos pudieron dar vueltas alrededor del fuerte hasta reconocer su zona asignada de aterrizaje. A diferencia de los futuros planeadores británicos y estadounidenses, los DFS230 podían volar correctamente. Los paracaidistas salieron rápidamente de los aparatos y comenzaron a colocar cargas explosivas en los emplazamientos de la artillería del fuerte que podía destruir los puentes.[22] En el sector sur del fuerte, el objetivo n.º 18, que era una casamata de artillería que albergaba tres cañones de 75 mm, con una cúpula de observacion (EBEN III) fue atacada escasos 80 segundos después del aterrizaje. Una carga hueca de 50 kilos no logró penetrar los 20 cm de acero de la cúpula de observacion pero provocó una lluvia mortal de esquirlas en el interior matando a ambos servidores. Después se colocaron cargas huecas de 12,5 kilos en dos de los cañones y en uno de estos dos se coloco una segunda carga de 50 kilos que abrió un boquete lo suficientemenre grande para entrar en la casamata. El objetivo n.º 12, una torreta retráctil que contenía otras dos piezas de artillería, también fue atacada por los paracaidistas. A pesar de colocar dos cargas huecas consecutivas, no se consiguió perferorarlas pero la conmoción daño irreparablemente los sistemas eléctricos del sistema de retraccion de la cúpula. Después se atacó con éxito la salida al exterior de esta bloque y fue tomada por los alemanes. El Bloque n.º 23 era otra cúpula retráctil con dos cañones de 75 mm. Aquí los alemanes hicieron explotar sus explosivos y se marcharon creyendo haber destruido las armas belgas, pero no había sido así porque poco después uno de los cañones comenzó a girar en dirección a las atacantes, que debieron regresar por segunda vez y destruirlo de manera definitiva. El barracon en la superficie era usado de almacén y cocina y fueron tomados por los asaltantes. El Bloque n.º 24 Se trataba de una cúpula rotatoria no recractil con dos cañones de 120mm y una placa de blindaje compuesto de 59 cm de espesor. Los dos planeadores que habían caído antes de llegar al fuerte eran los dos que tenían asignado este objetivo. Debido al caos, nadie de los atacantes se dio cuenta de que este objetivo seguía intacto. Debido a la falta de comunicaciones y la falta de iniciativa del comandante, esta cúpula estuvo inactiva por casi 3 horas. Tras ese periodo, el comandante de la cúpula orendo moverla para obtener información. Los alemanes se dieron cuenta de que seguía funcionando las cargas huecas que se fijaron sobre las cúpulas no consiguieron destruirla[23] por lo que dos paracaidistas tuvieron que subirse a las bocas de las piezas y lanzar exploisvos de un kilo em las ánimas y destruir los cierres.

En la sección norte del fuerte se estaban llevando a cabo acciones similares, con los paracaidistas corriendo de una casmata a otra para neutralizar los cañones belgas. El objetivo n.º 13 era una casamata que cobijaba varias ametralladoras con un radio de fuego que abarcaba todo el flanco occidental de la instalación. Para destruirla, los paracaidistas usaron lanzallamas , para a continuación usar cargas huecas que destruyeron las armas. Esta posición se encontraba vacía al empezar el ataque. Otra cúpula de observación defendida por ametralladoras, llamada objetivo n.º 19, fue también destruida, pero los objetivos 15 y 16 resultaron ser instalaciones falsas. Las fuerzas aerotransportadas destruyeron todas las entradas y salidas del fuerte que pudieron localizar para encerrar en su interior a la guarnición y no darles oportunidad de contraatacar.[22] Así, los Fallschirmjäger alcanzaron su objetivo primario de destruir o deshabilitar los cañones del fuerte que podrían haber bombardeado los puentes capturados,

Mientras se atacaban estos objetivos secundarios, aterrizó sobre el fuerte un único planeador del que descendió el teniente Rudolf Witzig. Después de que su planeador tomara tierra en Alemania, Witzig había incautado una bicicleta de un funcionario de trenes, después un VWKübel de una unidad de sanidad en el pueblo de Efferen y se dirigió al aeropuerto de partida Ostheim donde se reclamó otro avión de transporte. Tras retirar vallas y cercas que dificultaban el despegue, los paracaidistas embarcaron de nuevo en el planeador y volaron en medio de un intenso fuego antiaéreo hasta la cima del fuerte. Tras completar la destrucción de todo el armamento exterior del fuerte Eben-Emael, los soldados alemanes debieron repeler los contraataques, que comenzaron enseguida por parte de la dotación del fuerte. Por desgracia para los belgas los artilleros no tenían entrenamiento como infantería y el apoyo de artillería de otros fuertes fue coordinado de manera nefasta. Gracias a ello, los disciplinados paracaidistas alemanes los repelieron con sus ametralladoras.[15][24] Los cañones de varios fuertes menores que había en las cercanías y de unidades de artillería de campo belgas también atacaron a las fuerzas aerotransportadas, pero de nuevo su falta de coordinación les impidió lograr nada contra el enemigo.[25] Los alemanes montaron patrullas para asegurar que la guarnición encerrada en el fuerte no pudiera salir para atacarles.[24]
El plan de asalto preveía que los paracaidistas serían relevados por el 51.º Batallón de Ingenieros unas horas después de la toma del fuerte, pero finalmente no recibieron su relevo hasta las 7:00 del 11 de mayo. La enconada resistencia holandesa, así como la destrucción de varios puentes sobre el río Mosa, había forzado al batallón de ingenieros a construir varias infraestructuras provisionales que retrasaron su avance. Los paraciadistas fueron relevados pero por orden del teniente Witzig, se acumularon todas las cargas explosivas de carga hueca para ser destruidas. Al ser un arma secreta ni siquiera las otras ramas de la Wehrmacht podían conocer su existencia. En las posiciones Cúpula norte y Mi Nord se acumularon los explosivos y fueron detonados sin más miramientos provocando la destrucción de la escalera de acceso a Mi Nord. Pero en Maastrich 2. el suboficial Ahrend tuvo la idea de poner una de las cargas huecas de 50 kilos de forma horizontal sujeta por un tanque de 200 litros de agua. Los motivos de esta decisión permanecen ocultos porque el suboficial siempre se negó a contar los detalles. Cuando la carga explosiva detonó aproimadamente a las 1000 del día 11 de mayo los efectos fueron abrumadores. La carga explosiva consiguió reventar las barreras de acero y sacos de arena apilados detrás de la muralla matando a los 4 artilleros que montaban guardia detrás de la puerte. La onda expansiva, encajonada en los tuneles, llegó a matar a un soldado más de 600 metros de distancia, cerca de la posición Canal Nord. Los problemas de la construcción (véase: Fuerte Eben Emael) se mostraron aquí. El hipoclorito de Sodio usado para los retretes químicos estaba almacenado, por falta de espacio suficiente en los depósitos, a lo largo de los tuneles. Al explotar la carga hueca, la temperatura alcanzó los 2000 grados centígrados llegando a cristalizar la arena de la barrera. Los barriles con el hipoclorito explotaron y se formó una suspensión que aunque seguía siendo irritante, no era muy tóxica. Pero su olor era muy fuerte a Cloro. Debido a otro error, el sistema de ventilación había derivado la sala de filtros por lo que esta suspensión alcanzó a través del sistema de ventilación el hospital. Cuando los heridos empezaron a oler cloro, supusieron que los alemanes habían conseguido entrar y estaban usando gases. La ya de por sí muy mermada moral se vino abajo completamente y muchos soldados, rozando el motín, reclamaron al comandante que rindiese la plaza. El comandante Jotrand se reunió con sus oficiales, les leyó el manual donde se listaban los motivos que justificaban la rendicion de la plaza, les preguntó a continuación si alguno estaba en desacuerdo y decidió minutos después la rendición del fuerte. Los alemanes hicieron prisioneros a más de mil soldados belgas. El grupo Granito que neutralizó el fuerte contabilizó seis muertos y diecinueve heridos.
Resultado
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El asalto por fuerzas aerotransportadas al fuerte belga Eben-Emael y a tres puentes sobre el canal Alberto fue un éxito de los Fallschirmjäger del Destacamento de Asalto Koch; los cañones del fuerte habían sido neutralizados y dos de los tres puentes habían sido tomados antes de su destrucción.[20][24] Esto permitió a la infantería y a las unidades mecanizadas del XVIII Ejército de la Wehrmacht evitar el enfrentamiento con otras defensas belgas y penetrar en el corazón de Bélgica.[26] En una publicación de la posguerra, el general Kurt Student escribió que la operación, y las acciones del grupo Granito en particular, «fueron un acto de audacia ejemplar e importancia decisiva […] He estudiado la historia de la pasada guerra y de batallas en todos los frentes, pero no he sido capaz de hallar nada entre multitud de acciones brillantes —llevadas a cabo por amigos y enemigos— que se pueda comparar con el éxito del Destacamento de Asalto Koch».[27]
Varios oficiales y suboficiales fueron galardonados con la prestigiosa Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro por su participación en esta operación, entre ellos el teniente Rudolf Witzig que lideró el asalto al fuerte en ausencia de Koch. El Destacamento de Asalto Koch fue promocionado tras el final de la Fall Gelb para convertirse en el 1.er Batallón del recién creado 1.er Regimiento de Asalto Aerotransportado, compuesto por cuatro batallones de Fallschirmjaeger entrenados como fuerza de asalto desde planeadores. El capitán Koch fue ascendido al empleo de comandante por su participación en la operación y tomó el mando de este 1.er Batallón.[28] En el lugar del destruido puente de Kanne, el 17.º Batallón Acorazado de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos construyó un nuevo puente sobre el canal el 15 de septiembre de 1944.[29]
Referencias
[editar]- 1 2 3 4 Lucas, 1988, p. 22.
- ↑ Clodfelter, Micheal (2017). Warfare and Armed Conflicts: A Statistical Encyclopedia of Casualty and Other Figures, 1492-2015, 4th ed (en inglés). McFarland. p. 437. ISBN 978-0786474707.
- 1 2 Frieser, Karl-Heinz (2015). Ediciones Platea SL, ed. El Mito de la Blitzkrieg. Paseo del Limonar 2, blq3, 5ºA, 29016 Málaga: Salamina. ISBN 9788493886363.
- ↑ Harclerode, 2005, p. 46.
- 1 2 Tugwell, 1971, p. 47.
- ↑ Harclerode, 2005, p. 47.
- 1 2 Tugwell, 1971, p. 51.
- 1 2 Harclerode, 2005, p. 48.
- ↑ Blum, Milan; Ráboň, Martin; Szerátor, Uwe (2007). Der Überfall. Bd. 1. Verein der Freunde der Tschechoslowak. Befestigung Brünn. ISBN 978-80-86463-23-0.
- 1 2 3 Lucas, 1988, p. 21.
- ↑ Tugwell, 1971, p. 48.
- 1 2 Harclerode, 2005, p. 51.
- 1 2 Tugwell, 1971, p. 52.
- ↑ Lucas, 1988, p. 20.
- 1 2 Vliegen, 1988, p. 42.
- ↑ Tugwell, 1971, p. 50.
- 1 2 Harclerode, 2005, p. 53.
- ↑ Kuhn, 1978, p. 29.
- 1 2 Kuhn, 1978, p. 30.
- 1 2 3 Kuhn, 1978, p. 32.
- ↑ Vliegen, 1988, p. 41.
- 1 2 Harclerode, 2005, p. 54.
- ↑ Thomanek, 1960.
- 1 2 3 Lucas, 1988, p. 25.
- ↑ Vliegen, 1988, p. 43.
- ↑ Tugwell, 1971, p. 58.
- ↑ Kuhn, 1978, p. 36.
- ↑ Harclerode, 2005, p. 58.
- ↑ 82nd Engineer Combat Battalion, Our History (en inglés).
Bibliografía
[editar]- Bekker, Cajus (1994). The Luftwaffe War Diaries — The German Air Force in World War II. Da Capo Press, Inc. ISBN 0-306-80604-5.
- Devlin, Gerard M. (1979). Paratrooper — The Saga Of Parachute And Glider Combat Troops During World War II. Robson Books. ISBN 0-312-59652-9.
- Dunstan, Simon (2005). Fort Eben Emael. The key to Hitler's victory in the West. Osprey Publishing. ISBN 1-84176-821-9.
- Harclerode, Peter (2005). Wings of War: Airborne Warfare 1918–1945. Wiedenfield and Nicholson. ISBN 0-304-36730-3.
- Hooton, E.R. (2007). Luftwaffe at War; Blitzkrieg in the West. Chevron/Ian Allen. ISBN 1-85780-272-1.
- Lucas, James (1988). Storming Eagles: German Airborne Forces in World War Two. Arms and Armour Press. ISBN 0-85368-879-6.
- Thomanek, Rudolf (1960). The Development of the Lined Hollow Charge (Alex Palinkas, trad.) (8). Arlington, Virginia: Armed Services Technical Information Agency. ISBN 0-85368-879-6. Archivado desde el original el 4 de junio de 2016. Consultado el 29 de mayo de 2016.
- Tugwell, Maurice (1971). Airborne To Battle — A History Of Airborne Warfare 1918–1971. William Kimber & Co. ISBN 0-7183-0262-1.
- Vliegen, René (1988). Fort Eben-Emael (1st edición). Fort Eben Emael, Association pour l'étude, la conservation et la protection du fort d'Eben-Emael et de son site A.S.B.L.n° 8063/87.
- Die Wehrmachtberichte 1939–1945 Band 1, 1. September 1939 bis 31. Dezember 1941. München: Deutscher Taschenbuch Verlag GmbH & Co. KG. 1985. ISBN 3-423-05944-3.
- Der Überfall: Die deutschen Luftlandungen am Albert-Kanal, Angriff auf das Fort Eben-Emael und "Sichelschnitt" von Manstein 1940 ISBN-10: 8086463230
Lectura adicional
[editar]- Saunders, Tim (2005). Fort Eben Emael. Barnsley, South Yorkshire: Pen and Sword Books. ISBN 978-1-84415-255-1.
Enlaces externos
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Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre el Fuerte Eben-Emael.- Centro de visitantes del fuerte Eben-Emael
- Armamento del Eben-Emael (en checo)