Batalla del Río Silario

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Batalla del Rio Silario»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Batalla del río Silario
la tercera guerra servil
Last battle-es.svg
Últimos movimientos de la guerra: bloqueo de Craso (X), escaramuzas (1) y combate final (2).
Fecha Abril del 71 a. C.[1]
Lugar Río Silario, cerca de Petelia, actual Strongoli, sur de Italia[2]
Resultado Decisiva victoria romana
Beligerantes
Gladiadores rebeldes República de Roma
Comandantes
Espartaco   Marco Licinio Craso
Fuerzas en combate
Estimaciones modernas
Schiavone: 45.000-50.000[3]
Strauss: 30.000-40.000[4]
Estimaciones modernas
Schiavone: 45.000-50.000[3]
Strauss: 40.000[4]
Winkler: 25.000-30.000[5]
Bajas
Según Tito Livio:
60.000 muertos[6][7][8]
Según Cesare Cantú: 40.000 muertos[9]
6.000 prisioneros luego cruxificados[7][10]
3.000 ciudadanos romanos liberados[4]
1.000 muertos[8][10]
[editar datos en Wikidata]

La batalla del río Silario o batalla del río Siles fue un enfrentamiento militar sucedido en el año 71 a. C. en el contexto de la tercera guerra servil entre las fuerzas romanas de Marco Licinio Craso y los esclavos rebeldes de Espartaco. Este último fue derrotado y muerto en la batalla.

Antecedentes[editar]

En esos tiempos, se estima que de los seis millones de habitantes de la península, un tercio eran esclavos.[11]

La gran llegada de esclavos había comenzado en la primera mitad del siglo II a. C. La mayoría habían nacido libres[12]​y conservaban la memoria de la libertad perdida.[13]​Habían sido capturados en las guerras del Mediterráneo Oriental, siendo llamados genéricamente «sirios».[12]​ Estos conflictos habían comenzado tras la llegada romana a la zona, lo que había debilitado al Imperio seléucida, permitiendo guerras civiles y que Cilicia se volviera un refugio de piratas que atacaban las costas y mares mediterráneos en grandes campañas de captura de esclavos.[14]​Sin embargo, la principal región exportadora estaba en el delta del Danubio y la costa norte del mar Negro, donde los escitas traían a vender a los prisioneros de sus incursiones. Estas rutas solían atravesar Tracia, lo que sugiere un cotidiano contacto de los tracios con la esclavitud. Posteriormente, empezaron a importarse gran cantidad de celtas y germánicos desde los puertos de Aquilea, Arelate y Massilia.[15]

Los primeros contingentes trabajaron en ranchos y granjas de Sicilia.[14]​Con el tiempo, los patricios empezaron formar grandes latifundios trabajados por cientos o miles de esclavos en Sicilia y el sur de Italia.[16]​Algunos de estos esclavos extranjeros empezaron a ser usados para los espectáculos de gladiadores, en Capua a inicios del siglo I a. C. casi todos los competidores eran galos o tracios, algo similar sucedía en toda Italia.[17]

La rebelión[editar]

En el año 73 a. C. se produjo una revuelta de gladiadores en Capua de la casa de Léntulo Batiato, 70 de ellos al mando de Espartaco, Enomao y Criso escaparon, refugiándose en el Monte Vesubio, derrotando al pretor Cayo Claudio Glabro que fue enviado con un cuerpo de milicianos a detenerlo,[18][n 1]​ 4 ó 6 cohortes, unos 3.000 hombres.[19]​Un destino similar sufrieron las tropas de Publio Varinio.[20]​ Tras estos éxitos su número aumento hasta los setenta mil hombres, mujeres y niños, incluyendo tanto esclavos fugitivos como pastores y arrieros del sur de Italia.[21]​Historiadores modernos rebajan la cifra a 40.000 rebeldes.[22]​La región estaba ocupada por muchos latifundios, por lo que había una alta densidad de esclavos.[23]​Por aquel entonces, apenas 110.000 legionarios (equivalente a 20 ó 22 legiones) estaban luchando lejos contra Quinto Sertorio y Mitrídates VI del Ponto, aparte de 8 legiones en Galia y Macedonia. No quedaban muchos guarneciendo Italia.[24]

Tras avanzar saqueando la campiña italiana hacia el sur y pasar el invierno en las zonas montañosas entre Nola, Nocera Inferiore, Turios y Metaponto.[25][26]​ Durante dicho período probablemente falleció Enomao ya que no vuelve a ser mencionado. Finalmente, llegada la primavera del 72 a. C. la masa humana, que sumaba unas ciento cincuenta mil[n 2]​ tracios, germanos, celtas y orientales[27]​ empezó su lento avance al norte, supuestamente tratando de cruzar los Alpes para escapar a la Galia. Por razones de movilidad y suministros, marchaban y acampaban en columnas más pequeñas pero relativamente cercanas entre sí.[28]​ Sin embargo, las disputas entre Criso y Espartaco llevaron a la división de la fuerza, el primero se separó con treinta mil galos y germanos con la intención de continuar la guerra dirigiéndose al Monte Gargano. Los romanos aprovecharon la situación y atacaron por separado a los rebeldes con dos ejércitos consulares de diez mil hombres cada uno.[29]​ El cónsul Lucio Gelio Publícola derrotó a la fuerza de Criso quien falleció en la batalla con 20.000 de sus hombres,[30]​ mientras que su colega Gneo Cornelio Léntulo Clodiano intento hacer lo mismo al grupo de Espartaco en la región del Piceno pero fue derrotado.[n 3]​ Es posible que los sobrevivientes del ejército de Criso lograran reunirse a la tropa rebelde principal.[31]​ Espartaco vengó la derrota de su antiguo compañero obligando a 300 ó 400 prisioneros romanos a pelear a muerte como gladiadores. Posiblemente aún tuviera 60.000[4][32]​ ó 70.000[32]​hombres capaces de luchar, otros rebajan la cifra a 30.000.[29]

Tras esto, Espartaco continuó su marcha al norte con sus ciento veinte mil seguidores con un gran botín producto del saqueo, derrotando cerca de Mutina al gobernador de la Galia Cisalpina Cayo Casio Longino que intento detenerlos[26]​ con dos legiones.[11]​ Finalmente, cuando tenía la posibilidad de cruzar los Alpes la masa de rebeldes dio vuelta al sur a los alrededores de Turios. La razón del cambio de planes se desconoce, aunque la creencia tradicional es que los propios esclavos viendo su éxito decidieron continuar sus campañas de saqueo en Italia. Sin embargo, logró que cerca de diez mil fugitivos, principalmente mujeres y niños escaparan a la Galia.[11]

En ese momento el Senado romano encargo al rico e influyente patricio Marco Licinio Craso acabar con la rebelión servil. Se le asignaron seis legiones nuevas más las dos de Gelio y Léntulo y dos que él mismo pago,[33]​ en total unos cuarenta[5]​a cuarenta y cinco mil legionarios y auxiliares.[4]​ Cuando Espartaco y sus fuerzas volvieron a avanzar al norte Craso les freno con seis de sus legiones en algún punto en el Piceno y el Samnio mientras encargo al legado Mummio atacar por la retaguardia a sus enemigos. Sin embargo, Mummio, deseoso de llevarse la gloria de la victoria, atacó antes de tiempo y fue derrotado. A pesar de esto, cuando Espartaco acometió a la tropa principal romana, resultó vencido, perdió seis mil hombres y tuvo que volver al sur.[7]

Craso rápidamente restauró la disciplina en su ejército e hizo castigar a las legiones con la decimatio (la ejecución de uno de cada diez hombres a golpes por sus compañeros). No se sabe si se lo aplicó a todo su ejército o sólo a las legiones Mummio, pero bien unos cuatro mil legionarios pudieron morir en los sucesos.[34]​Es más probable que fueran 500 los legionarios ejecutados.[35]

Tras esto, el curso de la guerra cambio debido a que el ejército romano empezó a perseguir a los rebeldes, matando a varios miles en batallas menores, algunos dicen que hasta treinta mil.[7]​ La más importante se produce cuando una columna de diez mil rebeldes que acampaba demasiado lejos del resto es interceptada por Craso y destruida; seis mil mueren y novecientos son capturados.[28]

Finalmente, los cien mil esclavos se refugiaron en el Estrecho de Mesina donde Espartaco esperaba poder cruzar con sus hombres a Sicilia y alzar a los esclavos locales pero los piratas cilicios con los que había pactado su ayuda nunca aparecieron.[36]​ Craso procedió entonces a construir una empalizada para aislar a los rebeldes, negándoles todos los suministros.

Sin embargo, en esos momentos Cneo Pompeyo Magno volvía de Hispania tras derrotar a Quinto Sertorio con siete legiones y procónsul Marco Terencio Varrón Lúculo desde una exitosa campaña en Tracia. Craso, quien deseaba la gloria de la victoria, vio que esto estaba en riesgo ya que tendría que compartirla con quien llegara primero a auxiliarlo. Cuando Espartaco intento terminar la guerra negociando el romano se negó, por lo que el jefe rebelde ordeno romper el cerco. Tras varios intentos fallidos finalmente lo lograron, pero solo una parte de estos escapo.

Los que quedaron huyeron a las montañas de la comarca de Petelia (Bruttium). Llegaron al norte de Lucania, donde una fuerza de varios miles de esclavos acampo por separado a orillas de un lago cercano a Paestum. Ahí fueron atacados por Craso, quien los arrinconó contra las aguas y sólo la oportuna llegada de Espartaco con el grueso de los rebeldes les salvó.[37]​ Poco después, celtas y germanos se separaron al mando de Cánico y Casto. Según Tito Livio eran 35.000[38]​ pero hoy se habla de 20.000.[39]​Craso aprovechó la oportunidad y los aniquiló en el monte Cantenna[40]​ a la mitad de ellos.[39]​En esos momentos la disciplina y cohesión de la tropa rebelde empezó a romperse y muchos se dispersaron. Cansados de huir, Espartaco y sus seguidores decidieron plantar cara a Craso en una planicie cruzada por el río Silario (Sele).

La batalla[editar]

Las fuerzas eran similares, posiblemente con una ligera superioridad numérica para los romanos. Tenían el mismo armamento, logística y condiciones físicas y mentales. Sin embargo, la gran ventaja de Craso era la disciplina de sus unidades. Espartaco, sabedor que las líneas romanas eran defendidas por un pequeño río y zanjas, pretendía usar su caballería para intentar atacar el flanco más alejado de las defensas y forzar a la infantería ligera del centro romano a atacarlo para envolverla por sus alas.[3]

Ambos ejércitos estaban en la planicie acampados, los treinta o cuarenta mil esclavos supervivientes[4]​ en la parte superior y los cuarenta mil romanos[4]​ en dos campamentos en la inferior, separados por el pequeño cauce.[33]​ En ese momento Craso ordenó a algunos de sus hombres ir a buscar madera para terminar las obras cuando estos entablaron combate con los exploradores de Espartaco.[33]​ Pronto el combate se generalizó ya que ambos bandos solicitaron refuerzos.

Antes de la misma le llevaron su caballo a Espartaco, y él lo mató con su espada, diciendo: «si venzo, no me faltara otro; si soy vencido, no lo necesitaré».[41]​ Decidió combatir a pie con todos los demás.

La batalla se inició sin que nadie la esperara, pero rápidamente Craso organizó a cada una de sus legiones en tripex acies (una primera línea de cuatro cohortes más dos líneas de tres cada una atrás).[33]​ Mientras sus enemigos se organizaron en varias unidades para la defensa del campamento. En el combate cuerpo a cuerpo a campo abierto los romanos, más disciplinados y mejor equipados, mostraron su superioridad y los rebeldes empezaron a sufrir terribles bajas.

Finalmente Espartaco atacó con todo un flanco de los romanos pero estos resistieron y cuando intento matar con su propia mano a Craso quedó rodeado de romanos y, probablemente, ahí fue cuando murió.[33]​ Fue entonces que los romanos empezaron a avanzar subiendo la ladera, arrollando a los esclavos, que fueron empujados contra su campamento para terminar rompiendo filas y huir siendo perseguidos y masacrados.

Consecuencias[editar]

La principal consecuencia militar de la batalla fue la destrucción del ejército rebelde.[42]​ No se pudo localizar el cadáver de Espartaco. Los romanos hicieron seis mil prisioneros, y decidieron dar al mundo una lección: todos fueron crucificados a lo largo del tramo de la Vía Apia entre Capua y Roma.[26]​ Apenas de tres[7]​ a cinco mil[41]​ rebeldes escaparon. La victoria fue celebrada durante las fiestas de la Floralia.[1]

Los remanentes de las tropas de Espartaco se dispersaron. Un cierto número de ellos logró huir y se refugió junto a los piratas de Cilicia. Pero los que no lo hicieron fueron sistemáticamente perseguidos: Pompeyo logró destruir a una tropa de cinco mil hombres que se dirigía hacia el norte en la Lucania,[41]​ tratando de salir de Italia por los Alpes.[43]​ Tras esto Pompeyo dijo: «Craso venció a los esclavos, yo he extirpado de raíz la rebelión», robándole el crédito de la victoria a Craso ante los ojos del pueblo, ganando el consulado gracias a su popularidad mientras que Craso recibió menos reconocimientos y tuvo que comprar el cargo de cónsul.[41]​ Los tres años de guerra había devastado los campos y la economía de Italia, especialmente en el sur de la península. Alrededor de ciento cincuenta mil esclavos habían perecido junto a varios millares de romanos y habían sido necesario movilizar más de cincuenta mil reclutas para conseguir la victoria (sin contar con los ejércitos de Pompeyo y Lúculo).[44]​ Muchos campos quedaban así sin mano de obra para reconstruirlos y trabajarlos por un largo tiempo.

A pesar de la derrota militar las fugas masivas de esclavos se siguieron produciendo a lo largo de la historia romana, en especial en tiempos de guerras civiles (como las sucedidas entre el 49 a. C. y 30 a. C.), unos treinta mil se unieron a la flota rebelde de Sexto Pompeyo que dominó Sicilia entre los años 43 a. C. y 36 a. C.[42]​ Otra consecuencia fue la manumisión de muchos esclavos a lo largo de siguiente período, lo que calmo los ánimos e impidió nuevos levantamientos. A muchos libertos les fueron concedidas tierras en Italia y Sicilia.[45]​ También el trato y estado de los esclavos empezó a mejorar en las sociedades greco-romanas a consecuencias de las guerras serviles.[46]​ La figura de Espartaco en particular se convirtió en un monstruo para los niños, propio de una sociedad esclavista.[46]

Referencias[editar]

  1. a b Strauss, 2009: 194
  2. Grossman, 2007: 77
  3. a b c Schiavone, 2013: 140-142
  4. a b c d e f g Strauss, 2009: 173
  5. a b Winkler, 2008: 95
  6. Livio, Periochae, 97
  7. a b c d e Urbainczyk, 2008: 112
  8. a b Schiavone, 2013: 143
  9. Cesare Cantú, 1854: 242
  10. a b Winkler, 2008: 241
  11. a b c Cummins, 2008: 43
  12. a b Shaw, 2016: 8
  13. Shaw, 2016: 9-10
  14. a b Shaw, 2016: 9
  15. Shaw, 2016: 8-9
  16. Shaw, 2016: 10
  17. Schiavone, 2013: 14
  18. Del Testa, Lemoine & Strickland, 2001: 170
  19. Schiavone, 2013: 38; Winkler, 2008: 99
  20. Plutaro, Craso, 9:4-5; Livio, Periochae , 95; Apiano, Guerras Civiles, 1:116; Salustio, Historias, 3:64-67.
  21. Plutarco, Craso, 9:3; Apiano, Guerra Civil, 1:116.
  22. Schiavone, 2013: 84, 93
  23. Schiavone, 2013: 42
  24. Schiavone, 2013: 84
  25. Floro, Epitome, 2.8.
  26. a b c Magill, Moose & Aves, 2003: 1074
  27. Schiavone, 2013: 42, 139
  28. a b Schiavone, 2013: 125
  29. a b Strauss, 2009: 101-102
  30. Livio, Periochae, 95
  31. Strauss, 2009: 104
  32. a b Schiavone, 2013: 93
  33. a b c d e Fields, 2009: 72
  34. Apiano, Guerras Civiles, 1:118.
  35. Schiavone, 2013: 124
  36. Kidder & Oppenheim, 2010: 41
  37. Schiavone, 2013: 134
  38. Livio, Periochae, 97.1
  39. a b Lafon, 1857: 125
  40. Schiavone, 2013: 135
  41. a b c d Cesare Cantú, 1854: 242
  42. a b Hanson, 2010: 200
  43. Karl Julius Ploetz : 133
  44. Fields, 2009: 75
  45. Hanson, 2010: 200-201
  46. a b Hanson, 2010: 201

Notas[editar]

  1. Plutarco, Craso, 9:1-3; Frontino, Estratagemas, Book I, 5:20-22; Apiano, Guerras Civiles, 1:116; Broughton, Magistrates of the Roman Republic, p. 109. Nota: Plutarco y Frontino hablan de expediciones bajo el mando de "Clodio el pretor" y "Publio Varinio", mientras que Apiano habla de "Varinio Glabro" mezclando ambos nombres.
  2. Apiano, Guerras Civiles, 1:117. Al momento de la derrota de la columna de Criso (treinta mil personas) Espartaco tenía por su parte 120.000 seguidores, en total 150.000 almas.
  3. Strauss, 2009: 102-103. Espartaco permitió a Léntulo atacarlo mientras sus fuerzas retrocedían para luego flanquearlo y rodear a los romanos destruyendo parte importante de sus fuerzas, la táctica suele compararse a la usada por Aníbal en la batalla de Cannas.

Bibliografía[editar]

Obras clásicas[editar]

Enlaces externos[editar]

Véase también[editar]