Batalla de Sentino

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Batalla de Sentino
Guerras samnitas
Roman conquest of Italy.PNG
Mapa de la expansión romana en la península Itálica.
Fecha 295 a. C.
Lugar Sentinum, cerca del actual Sassoferrato, Las Marcas (Italia)[1]
Resultado Victoria romana decisiva
Beligerantes
República romana
Picenos
Liga latina
Samnitas, senones, etruscos y umbrios[2][3]
Comandantes
Publio Decio Mus 
Fabio Máximo Ruliano
Gelio Egnatio 
Fuerzas en combate
4 legiones romanas:[4]
~40.000 soldados[5]
~40.000 soldados[5][1]

La batalla de Sentino fue un enfrentamiento militar decisivo librado en el 295 a. C. cerca de Sentino (actual Sassoferrato, Las Marcas), durante la tercera guerra samnita.[1]​ En este combate una alianza de samnitas, etruscos, umbríos y senones fue vencida por la República romana, dándole a esta última el control de la península Itálica central.

Antecedentes[editar]

A inicios del siglo III a. C., la Italia central se dividía entre romanos, galos, picenos, samnitas, etruscos y griegos, pero desde esa época los primeros iniciaron su expansión derrotando uno por uno a sus vecinos.

Fue entonces que el líder de los samnitas, Gelio Egnatio, consiguió establecer una coalición con los umbríos, galos senones y etruscos, era la única manera de detener a Roma.[6]​ Sin embargo, los picenos, nunca enemistados con los romanos y recientemente atacados por los galos, prefirieron apoyar a la República.[7]

Los dos cónsules, Publio Decio Mus y Quinto Fabio Máximo Ruliano, para el 295 a. C. tenían planeado marchar sobre los etruscos (Fabio) y samnitas (Decio) por separado.[8]​ Pero cuando la República romana se enteró de los planes enemigos, los cónsules decidieron marchar sobre Etruria juntos en cuanto asumieron.[9]​ Hasta entonces Roma sólo había enfrentado un enemigo a la vez, ahora era una gran alianza.[10]​ Entre tanto, los senones atacaron en gran número la II legión acampada en Clusio (actual Chiusi),[11]​ dejada ahí a las órdenes de Lucio Cornelio Escipión Barbado[12]​ por Fabio cuando fue a Roma para asumir su cargo;[13]​ tomaron por sorpresa a los legionarios antes de que pudieran reconocer el terreno,[14]​ justo cuando Escipión construía su castra (campamento) sobre una colina cercana a la ciudad,[15]​ atacados por delante y por detrás, acabaron masacrados.[16]​ Los cónsules, que no estaban lejos, se enteraron cuando vieron a jinetes galos con cabezas romanas colgando de los cuellos de sus caballos.[17]

Mapa de la Tercera Guerra Samnita.

Algunas fuentes dicen que fueron los umbríos quienes emboscaron una partida de exploradores mandada por un oficial llamado Lucio Manlio Torcuato, pero Escipión consiguió prestarle ayuda y salvar a los soldados.[18]​ Sin embargo, Tito Livio afirma que la versión más probable es la primera porque los romanos tomaron medidas defensivas para prevenir un ataque galo.[19]​ Entre tanto, los romanos enviaron a las legiones II y IV al mando del procónsul Lucio Volumnio Flama contra Samnio, obligando a los samnitas a limitar el número de soldados que podían aportar.[20]

Los aliados decidieron unir sus fuerzas en Etruria para un combate decisivo.[21][2]​ El ejército consular cruzó los Apeninos y acampó en Sentino, cerca del campamento enemigo.[22]​ El plan aliado consistía en que senones y samnitas atacarían a las legiones por delante mientras umbríos y etruscos asaltaban su campamento.[23]​ Sin embargo, desertores informaron a los cónsules de sus planes a cambio de dinero.[24]​ Por una orden consular escrita los propretores Cneo Fulvio y Lucio Postumio Megelo marcharon con otros dos ejércitos[25]​ hasta Clusio[26]​ y luego saquearon Etruria y Umbría,[27]​ forzando a los guerreros de esos países a retirarse para defender sus tierras poco antes de la batalla,[28]​ algo que fue decisivo, pues sin ellos las fuerzas enfrentadas quedaron parejas.[20]

Fuerzas en combate[editar]

Los romanos contaban con 4 legiones romanas y 4 alae aliadas, 38.000 soldados, incluyendo un gran número de jinetes aportados por sus aliados, más 1.000 jinetes campanios especialmente seleccionados.[1]​ Las fuerzas romanas eran dos ejércitos consulares típicos de la época, compuestos por dos legiones y dos alas de 4.200 infantes cada una, además de 300 jinetes por cada legión y hasta el triple de caballería por cada ala.[29]​ Otras estimaciones hablan de 50.000 a 60.000 efectivos.[30]​ De estos, unos 8.000 a 10.000 serían ciudadanos romanos y el resto itálicos aliados (picenos y latinos). Un ejército de dimensiones similares a los usados posteriormente en las Guerras Pírricas.[5]​ Era el mayor ejército romano hasta entonces concentrado,[1]​ equivalente a dos ejércitos consulares, pues tradicionalmente los romanos formaban dos legiones anuales para salir de campaña.[30]

Fuentes romanas de la época dicen que sus enemigos sumaban 1.000.000 de infantes, 46.000 jinetes y 1.000 carros de guerra, incluyendo etruscos y umbríos antes de que se marcharan.[31]​ Sin embargo, ya Livio consideraba exageradas esas cifras.[32]Paulo Orosio reduce los números a 140.330 infantes, 47.000 jinetes y 1.000 carros.[33]​ El ejército aliado sumaba aproximadamente unos 40.000 efectivos según historiadores modernos.[1][5]

Batalla[editar]

Durante los días los romanos intentaron provocar al enemigo para una batalla decisiva sin éxito,[34]​ al tercero ambos bando descendieron a la llanura.[35]​ Los samnitas formaron el ala izquierda aliada y los senones la derecha. En contrapartida, Fabio comandaba las I y III legiones para enfrentar a los samnitas y Decio la V y VI frente a los galos.[36]​ Según la leyenda, aparecieron en la tierra interpuesta un lobo persiguiendo a una cierva, la presa huyó herida hacia los galos y samnitas, mientras el cazador hacia los romanos. El canino era un símbolo de Marte, divinidad protectora de los romanos, y visto como un presagio favorable.[37]

Los legionarios de Fabio aguantaron a la defensiva,[38]​ porque su comandante sabía que las tácticas de sus oponentes se basaban en una primera carga furiosa que si era aguantada acabaría dando la victoria a los romanos.[39]​ De ahí que tras un largo combate sin ventaja para ningún bando,[40]​ los samnitas empezaron a perder lentamente su ímpetu mientras que el calor desgastaba a los senones.[41]​ Fue entonces que sus legiones pasaron a la ofensiva.[42]

En cambio, Decio, más joven,[42]​ se lanzó al ataque desde el principio y como la infantería no avanzaba a la velocidad necesaria, trajo a su caballería.[43]​ Dos veces lidero la carga contra los jinetes senones sin vencer[44]​ y a la tercera los hicieron retroceder, acercándose al campamento galo, alejándose de su infantería.[45]​ Ahí el ruido de los carros de guerra enemigos asusto a las monturas romanas, produciéndose el pánico y resultando vencidos.[46]​ Los carros cargaron contra los legionarios de Decio, destrozando las primeras líneas,[47]​ lo que fue seguido por la furiosa carga de los guerreros celtas.[48]​ Sin éxito, Decio intento reorganizar a las unidades y detener a los que huían,[49]​ hasta que consagró su vida a la victoria de los romanos y sus dioses,[50]​ siguiendo el ejemplo de su padre.[51]​ Luego espoleó a su caballo y cargó contra la masa de galos, resultando muerto por sus proyectiles.[52]

Al ver esto, los legionarios dejaron de huir y volvieron al ataque, lo contrario que solía pasar con un ejército que pierde a su líder.[53]​ Los galos, especialmente los que rodeaban el cadáver del cónsul, quedaron paralizados e incapaces de lanzar adecuadamente sus proyectiles.[54]​ El pontífice Livio anuncio que le sacrificio de Decio le daría la victoria a los romanos[55]​ y estos cargaron con furia y locura.[56]

Entonces Fabio ordenó a Escipión y Cayo Marcio apoyar a los legionarios del difunto Decio con las reservas de la retaguardia.[57]​ Los galos formaron un muro de escudos para intentar resistir pero sus enemigos tomaron todas las jabalinas que pudieron encontrar y se las arrojaron,[58]​ muchas fueron detenidas pero otras mataron a sus guerreros, debilitando lentamente su formación.[59]​ En cambio, Fabio se dio cuenta que los samnitas seguían aguantando, más de los esperado,[60]​ por lo que mando a su caballería flanquear a sus rivales mientras la infantería seguía presionando.[61]​ La carga fue general.[62]​ Finalmente, los samnitas rompieron filas y huyeron a su campamento mientras los celtas aún aguantaban.[63]​ Entonces Fabio ordenó a su caballería atacar por la retaguardia a los galos[64]​ y a la primera línea de la III legión atacar a todo senón que intentara retirarse.[65]​ Luego fue contra los aterrados samnitas que estaban agolpados frente a su campamento sin poder entrar[66]​ produciéndose un combate en sus afueras en que murió el comandante samnita.[67]​ Al final, los samnitas lograron entrar en su campamento pero este fue rápidamente asaltado.[68]

Consecuencias[editar]

Según Livio los romanos tuvieron 1.700 muertos entre las legiones de Fabio y 7.000 de las de Decio.[69]​ Orosio sostiene que fueron 7.000, la mayoría entre los legionarios de Decio.[70]​ Las bajas aliadas fueron 25.000 muertos y 8.000 prisioneros según Livio,[68]​ aunque Orosio habla de 40.000 caídos[71]​ y Diodoro Sículo, basado en la obra de Duris de Samos, hoy perdida, eleva los números a 100.000 cadáveres de los vencidos.[72]

Samnitas y senones se retiran a sus territorios. Los primeros se atrincheran hasta su sometimiento final en 290 a. C.[73]​ Los segundos fueron vencidos en 283 a. C. (el mismo año la invasión de los boyos es detenida).[74]​ Los picenos, entendiendo que los romanos eran ahora demasiado poderosos, empezaron a temer por su independencia.[75]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f Taylor, 2008: 137
  2. a b Livio 10.27.2
  3. Orosio 3.21.1
  4. Livio 10.27.10
  5. a b c d Erdkamp, 2011: 51
  6. Floro 1.17.1
  7. Antonelli, 2003: 75
  8. Livio 10.26.4
  9. Livio 10.26.5
  10. Floro 1.17.1
  11. Livio 10.26.7
  12. Livio 10.25.11
  13. Livio 10.25.12
  14. Livio 10.26.9
  15. Livio 10.26.8
  16. Livio 10.26.10
  17. Livio 10.26.11
  18. Livio 10.26.12
  19. Livio 10.26.13
  20. a b Livio 10.27.11
  21. Floro 1.17.2
  22. Livio 10.27.1
  23. Livio 10.27.3
  24. Livio 10.27.4
  25. Livio 10.26.15
  26. Livio 10.27.5
  27. Orosio 3.21.3
  28. Livio 10.27.6
  29. Goldsworthy, 2005: 28
  30. a b Arnold, 1854: 338
  31. Livio 10.30.5
  32. Livio 10.30.4
  33. Orosio 3.21.6
  34. Livio 10.27.7
  35. Livio 10.27.8
  36. Livio 10.27.10
  37. Livio 10.27.8-9
  38. Livio 10.28.2
  39. Livio 10.28.3
  40. Livio 10.28.1
  41. Livio 10.28.4
  42. a b Livio 10.28.5
  43. Livio 10.28.6
  44. Livio 10.28.7
  45. Livio 10.28.8
  46. Livio 10.28.9
  47. Livio 10.28.10
  48. Livio 10.28.11
  49. Livio 10.28.12
  50. Livio 10.28.16-17
  51. Floro 1.17.7; Livio 10.28.15
  52. Livio 10.28.18
  53. Livio 10.29.1
  54. Livio 10.29.2
  55. Livio 10.29.3
  56. Livio 10.29.4
  57. Livio 10.29.5
  58. Livio 10.29.6
  59. Livio 10.29.7
  60. Livio 10.29.8
  61. Livio 10.29.9
  62. Livio 10.29.10
  63. Livio 10.29.11
  64. Livio 10.29.12
  65. Livio 10.29.13
  66. Livio 10.29.14
  67. Livio 10.29.15
  68. a b Livio 10.29.16
  69. Livio 10.29.18
  70. Orosio 3.21.5
  71. Orosio 3.21.5
  72. Diodoro 21.6.1-2
  73. Roldán, 1995: 93
  74. Roldán, 1995: 95
  75. Antonelli, 2003: 79

Bibliografía[editar]

Antiguas[editar]

  • Floro. Epítome. Digitalizado en inglés por Bill Mayer en UChicago.Libro 1. Basado en la obra de 1924, Loeb Classical Library, traducción latín-inglés y edición por E. S. Forster.
  • Diodoro Sículo. Biblioteca histórica. Libro 21. Digitalizado por UChicago. Basado en traducción griego antiguo-inglés de F. R. Walton, Harvard University Press, 1957, volumen XI de colección Loeb Classical Library.
  • Paulo Orosio. Historia contra los paganos. Libro 3. Traducción latín-inglés, introducción y notas por A. T. Fear, 2010, Liverpool University Press. ISBN 9781846312397. Versión en latín de Attalus, basada en edición de Karl Friedrich Wilhelm Zangemeister, 1889, Viena, corregida por Max Bänziger.
  • Tito Livio. Historia de Roma. Libro 10. Digitalizado por Perseus, basado en traducción latín-inglés por Canon Roberts, 1912, Nueva York: E. P. Dutton & Co.

Modernas[editar]

  • Antonelli, Luca (2003). I Piceni: corpus delle fonti : la documentazione letteraria. Roma: L'Erma di Bretschneider. ISBN 9788882652425.
  • Arnold, Thomas (1854). The history of Rome. Nueva York: D. Appleton & Co.
  • Erdkamp, Paul (2011). A Companion to the Roman Army. John Wiley & Sons. ISBN 9781444393767.
  • Goldsworthy, Adrian (2005). El ejército romano. Ediciones AKAL. Traducción inglés-español por Álvaro Ramón Arizaga Castro. ISBN 9788446022343.
  • Ó hÓgáin, Dáithí (2002). The Celts: A History. Boydell Press. ISBN 9780851159232.
  • Roldán Hervás, José Manuel (1995). Historia de Roma. Salamanca: Universidad de Salamanca. ISBN 9788474818239.
  • Sabin, Philip; Hans van Wees & Michael Whitby (2007). The Cambridge History of Greek and Roman Warfare: Greece, the Hellenistic World and the Rise of Rome. Tomo I. Cambridge University Press. ISBN 9780521782739.
  • Taylor, Brian (2008). The Rise of the Romans: The Rise and Fall of the Roman Empire, 753 Bc - 476 Ad, a Chronology. The History Press.

Enlaces externos[editar]