La batalla de Drépano (249 a. C.) enfrentó a la armada romana y a la cartaginesa en las costas de Sicilia, frente a la ciudad de Drépano (Trapani), resultando la batalla una victoria cartaginesa.
El almirante y gobernador cartaginés de Drépano, Aderbal, ofreció batalla al cónsul romanoPublio Claudio, quien confiaba en asustar al cartaginés dado el tamaño de su flota de guerra. El cartaginés, llamando a los mercenarios, les ofreció la posibilidad de una rápida victoria, si presentaban batalla a los romanos, o la incomodidad de un largo asedio.[1]
Los mercenarios eligieron la primera opción y se embarcaron, obteniendo Aderbal una rotunda victoria. Tras la victoria, el Gran Consejo de Cartago colmó de honores a Aderbal.