Batalla de Chapultepec

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Batalla de Chapultepec
Intervención Estadounidense en México
Battle of Chapultepec.jpg
Batalla de Chapultepec
Fecha 12 de septiembre de 1847 - 13 de septiembre de 1847
Lugar Ciudad de México, Distrito Federal
Coordenadas 19°25′16″N 99°10′55″O / 19.421, -99.182Coordenadas: 19°25′16″N 99°10′55″O / 19.421, -99.182
Resultado Victoria estadounidense
Beligerantes
US flag 29 stars.svg Estados Unidos Flag of Mexico (1823-1864, 1867-1893).svg México
Comandantes
US flag 29 stars.svg Winfield Scott
US flag 29 stars.svg Ulysses S. Grant
US flag 29 stars.svg James Longstreet
Flag of Mexico (1823-1864, 1867-1893).svg Antonio López de Santa Anna
Flag of Mexico (1823-1864, 1867-1893).svg Nicolás Bravo (P.D.G.)
Flag of Mexico (1823-1864, 1867-1893).svg Felipe Santiago Xicoténcatl 
Fuerzas en combate
13 000 884 soldados y alrededor de 50 cadetes
Bajas
833 entre muertos y heridos (130 muertos y 703 heridos)

29 desaparecidos
862 en total
250-600 muertos (la mayoría del Batallón de San Blas)
723 capturados(500 heridos)
Gral. Juan Pérez y Cnel. Xicoténcatl muertos, Generales Bravo, Monterde, Noriega, Dosamantes y Saldaña capturados.
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Antecedentes[editar]

El ejército de los Estados Unidos había invadido a la república mexicana en el episodio conocido como Guerra de 1847, bajo el pretexto de violaciones territoriales en la zona de Texas que pertenecía a México desde la época Colonial. Una parte del ejército estadounidense atacaba por el norte del país y otro contingente estadounidense había desembarcado en el puerto de Veracruz y avanzaba hacia la capital mexicana.

En aquel entonces, en el Cerro del Chapulín (Chapultepec en idioma náhuatl) se encontraban las instalaciones del Colegio Militar comandado por el general José Mariano Monterde con menos de 60 alumnos y un número reducido de defensores sobrevivientes de las anteriores batallas, y auxiliada la defensa por el Batallón de San Blas al mando del coronel Felipe Santiago Xicoténcatl. Al estar situado en un punto prominente en el poniente del Valle de México, era uno de los últimos reductos que restaban en la defensa de la capital; el punto estaba a las órdenes del general Nicolás Bravo, héroe de la Independencia.

Después de que las tropas mexicanas que escaparon de la muerte en la acción del Molino del Rey, colocadas ya bajo el abrigo de los fuegos de Chapultepec, y a los enemigos posesionados del campo de batalla.Esta situación duró poco tiempo. Los estadounidenses recogieron sus heridos y enterraron a sus muertos. En concepto de muchos de los Jefes estadounidenses, la acción de la Batalla del Molino del Rey fue una de las más costosas e inutiles para el plan y objeto de los invasores, pues perdieron, como se ha visto, cerca de ochocientos hombres y sus mejores oficiales, sin haber encontrado esa cantidad inmensa de materiales de guerra, que ellos creian encerrados en los edificios, y que también suponian ser un recurso inagotable para la defensa de la Capital. Los generales [Winfield Scott]] y Worth, despues de la batalla tuvieron, una agria desavenencia, que más tarde ocasionó que el primero privaria del mando a Worth, y éste lo acusara al gobierno de los Estados Unidos. No cabe duda que para México la Batalla del Molino del Rey fué una gran desgracia. La muerte del General Antonio de León y Coronel Lucas Balderas, las balas del combate trayeron casi totalmente a uno de los mejores y más valientes cuerpos de la Guardia Nacional: una de las piezas de grueso calibre de Chapultepec se reventó. Después los estadounidenses se retiraron de nuevo ha sus cuarteles de Tacubaya, dio tiempo a las fuerzas mexicanas, el reconocimiento del campo, y se volvieron a ocupar momentaneamente las posiciones sin intención alguna de volverlas a fortificar y defender.

Historia[editar]

Escena de la batalla
Prisioneros del batallón de San Patricio siendo ahorcados en el instante en que la bandera de Estados Unidos es izada en el castillo.

Una vez rodeadas las defensas orientales del Valle de México, los estadounidenses derrotaron a los restos del ejército mexicano en las funciones de armas de Padierna, Churubusco y el Molino del Rey. Solo quedaba entre el ejército invasor y la capital el cerro de Chapultepec, que no era una fortaleza, sino el domicilio del Colegio Militar; no obstante, a su alrededor se habían realizado apresuradamente algunas obras para fortificar la defensa del Castillo de Chapultepec.

Se le encomienda al Batallón de San Blas auxiliar la guarnición del Castillo de Chapultepec, la única ayuda enviada (solo 20 de los 450 del batallón sobreviven a la batalla) a pesar de que Nicolás Bravo había solicitado mas refuerzos porque el asalto a Chapultepec era inminente, Santa Anna se encontraba con el resto del ejercito repeliendo un falso ataque en la garita de San Antonio y no se dio cuenta de que solo era una finta hasta que ya era demasiado tarde; el ejército invasor bombardea durante todo el día 12 la línea de defensa por lo que el batallón empieza a ser diezmado, una vez tomada la posición con relativa facilidad por las divisiones de Worth, Quitman y Pillow, que se enfrentaron a una pequeña guarnición de 823 soldados y 43 cadetes, con 4 cañones. La entrada a la Ciudad de México quedó expedita para el ejército estadounidense.

Dentro de este episodio se ubica el evento conocido en México como el "Martirio Heroico de los Niños Héroes de Chapultepec". Unos días antes de la batalla, el general Mariano Monterde, Director del Colegio Militar le pidió a los Cadetes que se fueran a sus casas, pues el Colegio se utilizaría como baluarte de defensa. Algunos alumnos le solicitaron permiso para permanecer acuartelados y defender al país de los invasores hasta la muerte.

Las edades de los cadetes oscilaban entre los 12 y 18 años; los instructores Oficiales a cargo tenían un poco más de edad, pero jóvenes todavía. El resto de la tropa de primera línea se encontraba muy reducida pues los remanentes habían sido desplazados hacia varios puntos de defensa alrededor de la Ciudad de México; y la mayor parte del ejército de línea ya había sido destrozado en el norte y oriente del país.

En el fragor de la batalla se solicita permiso al General Nicolás Bravo para huir con los cadetes, pero el general no quiso o no pudo decidir un curso de acción, principalmente por el estado tan crítico en que se encontraba la defensa después de la deserción en masa de la mitad de los efectivos de línea. Lo único que pudo hacer fue asignar a los remanentes del Batallón de San Blas a los dormitorios y a la protección de los cadetes que quedaron a defender el castillo. Sin órdenes que cumplir y viendo al enemigo avanzar, los cadetes líderes trataron de decidir el curso a seguir intentando salir todos por el lado del jardín botánico. Los cadetes Juan de la Barrera, Vicente Suárez y Fernando Montes de Oca, prefirieron quedarse a pelear con los otros soldados del Batallón de San Blas quienes se colocaron al lado del jardín botánico para proteger la salida de los cadetes más jóvenes, entre ellos Francisco Márquez y Miguel Miramón, lo que provocó que los estadounidenses pudieran disparar fácilmente contra ellos. No obstante las muertes de Juan de la Barrera, Vicente Suárez y Fernando Montes de Oca, (este último muerto al saltar por la ventana, una vez protegida la salida de los demás), los cadetes supervivientes lograron huir siendo protegidos en la retaguardia por Francisco Márquez que a sus 12 años logró mantener a raya al enemigo hasta perecer.

En el lado oriente del Castillo de Chapultepec se colocó la Segunda Compañía de Cadetes, mientras que en la parte occidente era defendida por la Primera compañía al mando del General Monterde. El ataque del ejército de los Estados Unidos empezó en la mañana del 13 de septiembre. A las 12 de la tarde la posición Caballero Alto sucumbe ante la embestida del enemigo por lo que Miguel Poucel ordena a la Segunda Compañía de aproximadamente 40 alumnos, 4 cabos y el sargento Teófilo Noris contraatacar antes de que el ejército enemigo atacara primero. Poucel encarga a Teófilo Noris proveer de fusiles cargados a los cadetes, mientras las municiones se agotaban Agustín Melgar se encerró en la biblioteca donde esperaba recibir con disparos al enemigo matando a uno de ellos, Melgar fue herido y falleció después de amputársele la pierna, al día siguiente. La segunda compañía no recibió mas órdenes debido a que el General Monterde había sido tomado prisionero en la parte occidental del colegio. Miguel Poucel ordenó colocar las armas en el suelo en señal de que estos jóvenes jamás las entregarían personalmente.

Posteriormente llegaron Santa Anna, Juan Álvarez y Alejandro Constante con un ejercito de 5000 soldados en total, pero cuando ya había pasado la batalla.

La historia oficial mexicana recuerda en particular a seis de esos jóvenes que perdieron la vida en el combate. A estos jóvenes cadetes se les llama Niños Héroes de Chapultepec porque fueron los últimos en oponer resistencia aun cuando el general ya había ordenado rendirse. Sus nombres: Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Francisco Márquez, Juan Escutia, Juan de la Barrera y Vicente Suárez. Durante el siglo XIX se dio especial realce al Batallón de San Blas, del cual fallecieron casi todos sus soldados al pie del cerro defendiéndolo contra el ejército estadounidense. En el Castillo de Chapultepec, hoy Museo Nacional de Historia, y sus alrededores se conmemora mediante placas los puntos donde murieron estos jóvenes defensores mexicanos conocidos como los Niños Héroes. La mayoría de los sobrevivientes de la batalla fueron hechos prisioneros.

Batallas de las Garitas de San Cosme y Belén[editar]

Después de haber caído el Castillo Chapultepec tras un intenso asedio y un formidable asalto, las tropas que quedaban se retiraron hacia la ciudad de México y sus garitas, por las calzadas de la Verónica y San Cosme, unas más lo hicieron por la calzada de Belén.

El general Scott había calculado que las fuerzas mexicanas que aún quedaban debían ser atacadas lo más pronto posible, para no darles la oportunidad de reforzarse, además pretendía aprovechar la confusión y el desaliento después de haber perdido el Colegio Militar, por ello ordenó al general Quitman que avanzará por la calzada de Belén para distraer a las fuerzas mexicanas mientras una columna comandada por el general Worth dirigía un ataque a la garita de San Cosme, que era considerado como el punto más vulnerable para entrar a la Ciudad de México, el plan de Scott consistía en dirigir la atención a la garita de Belén sin tomarla y mientras el ataque principal se dirigía en contra de la garita de San Cosme, sin embargo el plan tomó un giro inesperado cambiando los papales, la columna de Quitman fue quien tomó la posición primero.

En el camino de retirada a la garita de Belén estaba un reducto en el Puente de los Insurgentes, el que fue defendido por el Batallón de Morelia al mando del coronel Carrasco, tanto Roa como los autores de Apuntes para la historia de la guerra… hablan de una férrea resistencia dada por este cuerpo del ejército en contra de las fuerzas comandadas por el general Quitman, quien hacia avanzar sobre este punto a una columna protegida por rifleros y por su artillería, al ser reforzada la columna de Quitman mandó a atacar el reducto con algunas piezas de artillería. El Batallón de Morelia trató de defender su posición, pero la falta de parque los obligó a abandonarlo.

El avance de las tropas norteamericanas siguió su paso una vez tomado el punto del Puente de los Insurgentes, sin embargo según los autores de Apuntes para la historia de la guerra… dan testimonio de la defensa de Garita de Belén “los enemigos avanzaron con infantería, y fueron rechazados por la artillería situada debajo de los arcos, y la infantería en la aspillera de la casa y en los flancos de la garita.” Estas palabras parecen describir perfectamente parte de la escena que vemos en la litografía que aborda la defensa de la garita de Belén. A la derecha se aprecia una construcción que en lo alto de una de sus esquinas tiene un altar esquinado con columnas salomónicas, a la derecha de este altar vemos a un grupo de cuatro soldados que abren fuego desde el tejado, en entrada principal bajo sus arcos se encuentran dos cañones que con sus respectivos cuerpos de artilleros manejan los cañones, en esta pequeña escena se nota una nube de humo frente a los cañones, la cual indicaría que acaba de disparar, seguramente a la columna de Quitman que estaba avanzado sobre la garita. En el extremo izquierdo se vislumbran las copas de algunos árboles, debajo de ellos se extiende desde la izquierda, una sección de un muro y una nube de humo a causa de las detonaciones de los fusiles de los defensores, la escena se corta con una columna y su respectivo muro que se extiende hasta los arcos principales de la garita; entre la nube de los disparos se distingue un grupo de soldados junto al primer tramo de muro que sale de la izquierda, junto a este grupo está un cañón con su respectivo equipo de artilleros que disparan contra las fuerzas invasoras. La escena descrita se apega a las palabras de los autores de Apuntes para la historia de la guerra… al referirse a las fuerzas que defendían los flancos de la garita.

El primer intento de asalto por parte de las fuerzas comandadas por Quitman fue contenido y rechazado, ello hizo creer a Santa Anna que la garita no sería asaltada, por ello decidió dirigirse a la garita de San Cosme, no sin antes girar instrucciones al general Terrés y dejarlo a cargo de la defensa de la garita de Belén, según Roa en su obra Santa Anna “recomendó á, Terrés que hasta su vuelta conservara todo en el mismo". Es casi seguro que los dos jinetes que vemos cerca de la esquina inferior izquierda sean Santa Anna y Terrés, el primero sería aquel jinete que porta sobre su cabeza el sombrero tipo bicornio, la actitud de este personaje luce firme y dirigente, acentuándose más por la postura de su mano derecha que parece apuntar en dirección a los cañones del arco principal de la garita, y parece dirigirse hacia el jinete que está a sus espaldas quien por la banda y sombrero que porta podemos creer que el general Terrés es quien dirige su vista hacia donde apunta Santa Anna; las figuras de estos dos jinetes pueden representar el momento previo a que se retire Santa Anna a la garita de San Cosme, justo cuando da órdenes a Terrés.

Al llegar Santa Anna a la garita de San Cosme, se encontró con la retirada de la tropa, al mando del general Rangel que se dirigía al centro de la ciudad sin haber defendido la garita, ante tal escena Santa Anna contiene el desorden y manda a las tropas a la garita de San Cosme, en este punto las fuerzas norteamericanas tuvieron que retroceder ante la resistencia presentada. Santa Anna recibió la noticia de que la garita de Belén había sido abandonada y corría peligro la Ciudadela, por ello se trasladó rápidamente a dicho punto, para encontrar que las fuerzas que había dejado se habían replegado a la Ciudadela, y en una de las puertas de este edificio se encontraba el general Terrés, quien fue reprendido de manera severa y agredido por Santa Anna.

En la litografía no se observa la mala fortificación que se dio en la garita de Belén, ni uno de los principales errores defensivos, la construcción de un parapeto debajo del arco de la garita, al impactarse las balas de cañón de la artillería norteamericana en contra del parapeto, este se convirtió en metralla contra los defensores; la garita estaba soportando el fuego y protegía los rifleros que se encontraban en el acueducto; la situación para Terrés y la garita se complicó cuando parte de la reserva se retiró sin dar aviso alguno. Ya muertos la mayoría de sus artilleros por las piedras del arco y desmoralizada el resto de la tropa, quedó poco menos de ochenta hombres, Terrés tomó la decisión de retirarse a la Ciudadela para que la artillería no cayera en manos del enemigo. Los cuerpos de cuatro soldados con su uniforme y equipo, tendidos en el suelo, ubicados en la parte baja central de la composición parecen ser un presagio de la trágica conclusión que le espera al resto de la tropa, la idea de este final funesto se acentúa con la imagen de los dos soldados y el chimeco que llevan entre sus brazos, así como un cuarto soldado herido, recordándonos hasta cierto punto a la pintura del Coracero herido de Géricault..

Dentro la litografía en la esquina inferior izquierda llama nuestra atención un grupo de civiles, uno de ellos lleva en la espalda a un anciano, mientras que más a la izquierda se observa a una mujer que lleva en brazos a un pequeño, ambas figuras mencionadas salen de la escena dejando atrás la batalla, su presencia parecen coincidir con las palabras de Apuntes para la historia de la guerra… “…el pavor y el desconsuelo se apoderó de los ánimos de sus habitantes” esta frase se refiere a como la población tomó la noticia de la caída del Colegio Militar, no obstante, esas mismas palabras ayudan a explicar la presencia de estos personajes.

Dentro de las fuentes consultadas no hay alguna pista o referencia que pueda ayudar a entender la presencia de la carrera que transporta a heridos, cuyo cochero y caballos han sido heridos por una bala de cañón que acaba de impactar frente a ellos, esta escena parece ser una herramienta del artista, para dotar a toda la composición de un mayor drama.

Después de haberse perdido la garita de Belén, Santa Anna quiso recuperarla, dejando la empresa en manos del coronel Carrasco, quien con algunos soldados que logró reunir, hizo fuego desde el techo del colegio de Belén según los autores de Apuntes para la historia de la guerra… “Esta operación, concebida en medio del conflicto, con el enemigo triunfante encima, y cuando todo el mundo había perdido ya todo género de esperanza, tuvo un éxito brillante.” Este esfuerzo no fue suficiente para poder capturar de nuevo la garita muriendo el coronel Carrasco. El último intento por tratar de recuperar la garita de Belén fue la formación de una columna para asaltarla, pero la artillería enemiga hizo que este intento no tuviera resultado. A las cinco de la tarde del día 13 de septiembre de 1847, la garita de Belén y la de San Cosme habían caído ante los generales Worth y Quitman.

La resistencia y tenacidad de los mexicanos quedó representada por el grupo de soldados en la esquina izquierda inferior, cada uno bien equipado y uniformado, parecen dirigirse hacia donde apunta el jinete con su sable, ubicado un poco a la derecha del segmento del muro que comienza del lado izquierdo, por dirección la donde apunta el jinete parece indicar el flanco izquierdo de la garita; de igual manera esos últimos destellos de coraje desafiante a un final preconcebido, son depositados en los soldados que entran a la escena desde arriba de la esquina inferior derecha, aun sabiendo que su empresa es una causa perdida tienen un postura que denota decisión y estoicismo.

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Alcaraz, Ramón et al. Apuntes para la historia de la guerra entre México y los Estados Unidos
  • Bauer, K. Jack, The Mexican War, 1846-1848
  • Navin, David; editor, The Mexican War (Time-Life The Old West Series, 1978)
  • Ramsey, Albert C. The Other Side

Enlaces externos[editar]